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Banting y Best, creadores del primer tratamiento eficaz para la diabetes (1922)

Frederick Banting y Charles Best, fueron los dos científicos que crearon el primer tratamiento eficaz para la diabetes al extraer con éxito la hormona insulina del páncreas. Gracias al trabajo de Banting y Best, millones de diabéticos ahora pueden vivir vidas largas y saludables en lugar de enfrentar una muerte temprana y dolorosa.

La diabetes es una enfermedad que hace que los niveles de azúcar en sangre de una persona sean demasiado altos. Sus síntomas incluyen sed excesiva, náuseas, fatiga, micción azucarada y pérdida de peso. Si no se trata, la diabetes puede provocar complicaciones que incluyen accidentes cerebrovasculares, insuficiencia renal, ataques cardíacos y daño a los nervios. La diabetes ha sido una plaga para la humanidad durante miles de años, pero incluso hace un siglo no había tratamientos efectivos. Entran, Frederick Banting y Charles Best.

Frederick Banting nació el 14 de noviembre de 1891 en la granja de su familia cerca de Alliston, Ontario. En 1912, Banting comenzó a estudiar medicina en el Victoria College, parte de la Universidad de Toronto. Se unió al ejército canadiense en 1915 y se graduó un año después. En 1918 fue herido en la batalla de Cambrai y en 1919 se le concedió la Cruz Militar por su heroísmo bajo el fuego. Después de la guerra, Banting regresó a Canadá y estudió medicina ortopédica. De 1919 a 1920, fue cirujano residente en el Hospital para Niños Enfermos de Toronto, y en 1921 comenzó a dar clases de farmacología en la Universidad de Toronto. Durante este tiempo, Banting se interesó en la diabetes.

Antes de la década de 1920, se sabía que la diabetes era el resultado de la falta de una hormona llamada insulina, que se genera en el páncreas. Se pensaba que la insulina controlaba el metabolismo del azúcar, por lo que se creía que la falta de insulina conducía a un aumento del azúcar en la sangre. Desafortunadamente, los intentos anteriores de extraer insulina del páncreas fracasaron porque la tripsina, la enzima digestiva del páncreas, descomponía la insulina antes de que pudiera extraerse. Banting tuvo que encontrar una manera de extraer la insulina del páncreas, antes de que pudiera ser destruida por la propia enzima digestiva del órgano.

Banting leyó sobre un experimento de 1920 de Moses Barron, un científico ruso-estadounidense que cerró el conducto pancreático y descubrió que las células que secretaban tripsina, la enzima digestiva, se deterioraban, pero las células del páncreas responsables de la producción y liberación de insulina permanecían intactas. Esto llevó a Banting a teorizar que si el conducto pancreático se cerraba y las células secretoras de tripsina morían, la insulina podría extraerse del páncreas y luego administrarse a los diabéticos.

En la primavera de 1921, Banting visitó a J. J. R. Macleod, profesor de fisiología en la Universidad de Toronto, para discutir su teoría, durante la cual, Macleod accedió a darle a Banting espacio en el laboratorio y diez perros para experimentar. Macleod nombró entonces a Charles Best como asistente de Banting.

Charles Best nació en West Pembroke, Maine, el 27 de febrero de 1899. En 1915, Best comenzó a estudiar fisiología y bioquímica en la Universidad de Toronto. Se alistó en el ejército en 1918 y, después de la guerra, completó su título en 1921. En ese mismo año, comenzó a estudiar en la escuela de medicina de la Universidad de Toronto.

Banting y Best comenzaron a trabajar juntos y rápidamente lograron aislar la insulina del páncreas de los perros de prueba. Después de inyectar la insulina en perros a los que se les había extirpado el páncreas, descubrieron que los perros que sufrían de diabetes inducida artificialmente se recuperaban rápidamente. La insulina animal es segura para el uso humano, y Banting y Best comenzaron a tomar insulina de los páncreas más grandes que se encuentran en las vacas. Sin embargo, encontraron problemas para refinar la solución de insulina y Macleod contrató a James Collip, profesor de bioquímica en la Universidad de Alberta, para trabajar en la purificación de la insulina.

En enero de 1922, Banting y Best administraron insulina purificada a su primer paciente, Leonard Thompson, un diabético de 14 años que estaba a punto de morir. La insulina de Best y Banting resultó ser un éxito ya que Thompson recuperó su salud. El uso de la insulina para tratar la diabetes se extendió rápidamente por todo el mundo.

Banting recibió su título de médico en 1922 y en 1923, Banting y Macleod fueron galardonados conjuntamente con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Banting estaba descontento de que Macleod que, en su opinión, no había contribuido más que con recursos, recibiera el premio. Como resultado, Banting dividió el dinero de su premio con Best. Macleod también dividió el dinero de su premio con Collip.

En 1923, Banting fue elegido presidente del nuevo Departamento de Investigación Médica de Banting y Best, que fue dotado por la Legislatura de la Provincia de Ontario. Su investigación se centró en la silicosis y el cáncer. En 1925, Best recibió su título de médico y, en 1929, sucedió a Macleod como profesor de fisiología en la Universidad de Toronto.

En 1938, Banting comenzó a trabajar para la Real Fuerza Aérea Canadiense, investigando los problemas fisiológicos encontrados en los pilotos que volaban aviones a gran altitud. El 21 de febrero de 1941, Banting murió a causa de las heridas tras un accidente aéreo en el que era pasajero. Tras la muerte de Banting, Best asumió el cargo de Director del Departamento de Investigación Médica de Banting y Best. Best pasó la mayor parte de su carrera investigando el metabolismo de los carbohidratos. Se retiró en 1965 y finalmente murió el 31 de marzo de 1978.

Banting y Best recibieron numerosos premios y títulos honoríficos a lo largo de sus vidas. Ambos hombres eran miembros de numerosas academias médicas. En 1994 fueron incluidos en el Salón de la Fama de la Medicina Canadiense, y diez años más tarde, fueron incluidos en el Salón de la Fama de los Inventores Nacionales.



Gracias al trabajo de Frederick Banting y Charles Best, la diabetes pasó de ser una enfermedad intratable que ha matado a millones de personas durante miles de años a una enfermedad que se puede tratar fácilmente, lo que permite a los diabéticos llevar una vida normal y saludable.

[Fuente: humanprogress.com]

Primer científico en identificar los Rayos X: Wilhelm Röntgen (1895)

El científico alemán Wilhelm Röntgen fue la primera persona en identificar la radiación electromagnética en una longitud de onda que hoy conocemos como "rayos X". Hoy en día, las máquinas de rayos X son comunes en la mayoría de los centros médicos. Se utilizan por docenas de razones, pero el uso más común incluye la detección de huesos rotos y fracturados, problemas cardíacos, cáncer de mama, escoliosis y tumores. La capacidad de monitorear con precisión las condiciones internas de nuestro cuerpo conduce a mejores decisiones médicas. Cada año, se utilizan máquinas de rayos X para ayudar a salvar la vida de millones de personas.

Wilhelm Röntgen nació el 26 de marzo de 1845 en Lennep, Prusia. En 1862, Röntgen asistió a un internado en Utrecht del que fue expulsado en 1865, después de ser acusado de crear una caricatura de uno de sus maestros. Sin un diploma de escuela secundaria, Röntgen solo podía inscribirse en una universidad como visitante, en lugar de como estudiante real. El Instituto Politécnico Federal de Zürich no exigía un diploma de enseñanza secundaria, por lo que, tras aprobar los exámenes de ingreso, Röntgen se matriculó como estudiante de ingeniería mecánica en Suiza.

En 1869, Röntgen obtuvo un doctorado y se convirtió en asistente del profesor August Kundt, a quien siguió primero a la Universidad de Würzburg y luego a la Universidad de Estrasburgo. En 1874, Röntgen se había graduado como profesor en la Universidad de Estrasburgo y se convirtió en profesor en 1876. En 1879, Röntgen fue catedrático de física en la Universidad de Giessen. Röntgen se trasladó una vez más en 1888, para convertirse en catedrático de física en la Universidad de Würzburg. Fue durante su estancia en Würzburg cuando Röntgen hizo su descubrimiento que cambió el mundo.

El 8 de noviembre de 1895, Röntgen estaba realizando experimentos con un tubo de rayos catódicos, un tubo de vacío especializado que emite luz fluorescente cuando una carga eléctrica pasa a través de él. Röntgen se dio cuenta de que cuando usaba el tubo de rayos catódicos, una placa en el otro lado de su laboratorio que estaba cubierta de fósforo comenzaba a brillar. Intrigado, Röntgen cubrió el tubo con una gruesa caja de cartón negro para cubrir la luz que emitía el tubo. Röntgen se dio cuenta de que incluso después de que se hubiera cubierto la luz del tubo, la placa de fósforo seguía brillando. Pronto quedó claro para Röntgen que había descubierto un nuevo tipo de rayo. Dada la naturaleza desconocida del rayo, lo llamó "rayo X" (la "x" matemática a menudo se atribuye a algo desconocido).

Se dice que Röntgen pasó las siguientes semanas durmiendo y comiendo en su laboratorio mientras investigaba las propiedades de estos nuevos rayos. Después de numerosos experimentos, Röntgen descubrió que muchos materiales eran transparentes o translúcidos cuando se interponían en la trayectoria de los rayos. Estos materiales incluían papel, madera, aluminio y, lo que es más importante para la industria médica, piel y carne. Röntgen utilizó una placa fotográfica para detallar la transparencia de diferentes objetos. Dos semanas después de su descubrimiento de rayos X, Röntgen tomó la primera fotografía: una radiografía de la mano de su esposa. Cuando su esposa vio la imagen esquelética, exclamó: "¡He visto mi propia muerte!".

El 28 de diciembre de 1895, Röntgen publicó un artículo detallando su descubrimiento titulado "Sobre un nuevo tipo de rayos". En enero, el descubrimiento de Röntgen fue noticia de primera plana en los periódicos austriacos. Durante los dos años siguientes, las noticias sobre los rayos X se extendieron y Röntgen publicó tres artículos sobre sus experimentos. Röntgen creía que su descubrimiento debía estar disponible públicamente y nunca buscó una patente para los rayos X. En 1900, a petición especial del gobierno bávaro, Röntgen se trasladó a la Universidad de Münich para ser el presidente de su departamento de física.

Röntgen recibió numerosos premios, medallas y doctorados honoris causa. En 1901 fue galardonado con el primer Premio Nobel de Física. Después de recibir el dinero entregado a los ganadores del Premio Nobel, Röntgen lo donó todo a la investigación de la Universidad de Würzburg. El 10 de febrero de 1923, Röntgen murió de carcinoma de intestino. Tenía 77 años. En 2004, el elemento químico número 111 fue nombrado "roentgenio" en su honor.

El descubrimiento de Röntgen de los rayos X cambió fundamentalmente las prácticas médicas para siempre. Todos los días, su trabajo se utiliza para ayudar a salvar vidas de personas en todo el mundo.

[Fuente: humanprogress.org]

Willem Kolff: "Padre de los órganos artificiales" e inventor de la primera máquina de diálisis renal (1943)

Willem Kolff, fue un médico holandés que inventó la primera máquina de diálisis renal del mundo. Kolff también desempeñó un papel decisivo en el desarrollo del primer corazón artificial del mundo y, más tarde, del primer ojo artificial. El Foro Económico Mundial ha estimado que desde su invención, la máquina de diálisis renal de Kolff, o lo que a él le gustaba llamar "el riñón artificial", ha salvado más de 9 millones de vidas.

Willem Kolff nació el 14 de febrero de 1911 en Leiden, Países Bajos, en el seno de una antigua familia patricia holandesa. Kolff sufría de dislexia, pero como la condición no fue reconocida en ese momento, cuando era niño, Kolff a menudo era castigado en la escuela por las dificultades que tenía para leer y deletrear. Inicialmente, Kolff quería convertirse en director de un zoológico, pero después de que su padre señalara que esa carrera tenía oportunidades laborales muy limitadas, ya que solo había tres zoológicos en los Países Bajos en ese momento, Kolff decidió seguir los pasos de su padre y seguir una carrera médica.

Kolff comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Leiden en 1936 y obtuvo el título de Doctor en Medicina en 1938. Más tarde ese año, Kolff comenzó a estudiar un doctorado en la Universidad de Groningen, mientras trabajaba como asistente en el departamento de medicina de la universidad.

El 10 de mayo de 1940, Alemania invadió los Países Bajos. Durante la invasión, Kolff asistió casualmente a un funeral en La Haya. Kolff decidió abandonar el funeral antes de tiempo y dirigirse al principal hospital de la ciudad, que ya estaba desbordado por las víctimas, para pedir la creación del que sería el primer banco de sangre de Europa. El hospital accedió y se le proporcionó un coche a Kolff. Kolff condujo por la ciudad recogiendo tubos, botellas, agujas, citrato y otra parafernalia, todo mientras esquivaba el fuego de los francotiradores y evitaba la caída de bombas. Cuatro días después, el banco de sangre del principal hospital de The Hauge estaba operativo y salvó la vida de cientos de personas.

Un mes después de la invasión alemana, el mentor judío de Kolff en un hospital de Groninga se suicidó y fue reemplazado por un oficial nazi. Kolff, que no quería trabajar con los nazis, se trasladó a un pequeño hospital en Kampen durante el resto de la guerra. Fue también durante la guerra que ocultó en su casa al hijo pequeño de un colega judío de los nazis.

Cuando Kolff era un joven médico, presenció la dolorosa muerte de un paciente de 22 años que murió de insuficiencia renal. En ese momento, Kolff no pudo hacer nada para salvar al joven, pero se le ocurrió que si hubiera podido eliminar la urea (los desechos que los riñones sanos generalmente filtran), entonces el paciente podría haber vivido. Kolff señaló: "Me di cuenta de que eliminar 22 centímetros cúbicos de toxicidad de su sangre le habría salvado la vida". Después de esa traumática experiencia, Kolff se dedicó a la investigación de la insuficiencia renal.

Kolff desarrolló su primer prototipo de máquina dializadora de riñón en 1943. Como los Países Bajos todavía estaban bajo ocupación alemana, los materiales eran escasos, pero Kolff logró construir su máquina utilizando latas de jugo de naranja, autopartes usadas y pieles de salchicha de celofán envueltas alrededor de un cilindro que descansaba en un baño de esmalte con líquido limpiador. La máquina de Kolff extraía la sangre de un paciente en un baño, la limpiaba y luego la devolvía al cuerpo del paciente. Durante un período de dos años, Kolff intentó tratar a 15 pacientes con la máquina, pero todos los intentos fueron infructuosos. A pesar de la pérdida de vidas, Kolff persistió.

Un gran avance llegó un mes después de que terminara la guerra en agosto de 1945, cuando Kolff trató a una mujer de 65 años encarcelada por ser colaboradora de los nazis y en coma debido a una insuficiencia renal. Muchos de sus compatriotas desaprobaban tratar a la mujer debido a sus vínculos nazis, pero Kolff persistió en su deber hipocrático y después de horas de tratamiento, la mujer despertó y vivió otros 6 años antes de morir por causas no relacionadas con sus problemas renales. Un año más tarde, en 1946, Kolff obtuvo su doctorado en la Universidad de Groningen.

Después de demostrar el éxito de su riñón artificial, Kolff fabricó máquinas de diálisis y las envió a hospitales de todo el mundo. Las máquinas ganaron popularidad rápidamente y en 1948, el riñón artificial se utilizó para realizar la primera diálisis humana en los Estados Unidos, en el Hospital Mount Sinai en la ciudad de Nueva York.

Kolff emigró a los Estados Unidos en 1950 y se unió a la Fundación de la Clínica Cleveland. Durante su estancia en Cleveland, Kolff ayudó a desarrollar las primeras máquinas de circulación extracorpórea que oxigenaban la sangre y mantenían las funciones cardíacas y pulmonares de un paciente durante una cirugía cardíaca. En 1967, Kolff se convirtió en jefe de la División de Órganos Artificiales y del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Utah. Mientras estaba en Utah, Kolff dirigió el equipo médico que desarrolló el primer corazón artificial del mundo, que se implantó con éxito en un paciente en diciembre de 1982.

A pesar de que Kolff se retiró oficialmente en 1986, continuó trabajando como profesor de investigación y director del Laboratorio Kolff en la Universidad de Utah hasta 1997. A lo largo de su vida, Kolff recibió más de 12 doctorados honoris causa de universidades de todo el mundo y más de 120 premios internacionales, entre ellos: el Premio al Logro Científico de la AMA en 1982, el Premio Albert Lasker a la Investigación Médica Clínica en 2002 y el Premio Russ en 2003. En 1990, la revista Life incluyó a Kolff como una de las 100 personas más importantes del siglo XX. Kolff murió el 11 de febrero de 2009, solo tres días antes de cumplir 98 años.

Willem Kolff es a menudo apodado el "Padre de los Órganos Artificiales" y la tecnología que creó ha salvado millones de vidas en todo el mundo.

[Fuente: humanprogress.org]

Benjamin Rubin, introductor de la aguja bifurcada (1965)

Benjamin Rubin, fue el microbiólogo estadounidense que inventó la aguja bifurcada. La aguja bifurcada de Rubin fue fundamental en la campaña de 1980 de la Organización Mundial de la Salud que condujo a la erradicación total de la viruela, la única enfermedad infecciosa en lograr esa distinción. A mediados de la década de 1970, la aguja bifurcada de Rubin administraba más de 200 millones de vacunas al año. Se estima que salvó más de cien millones de vidas y evitó que cientos de millones de personas más contrajeran la viruela.

Benjamin Rubin nació el 27 de septiembre de 1917 en la ciudad de Nueva York. De niño, Rubin estaba fascinado por la ciencia. En 1934, se matriculó en el City College de Nueva York para estudiar bioquímica. Rubin recibió su Licenciatura en Ciencias en 1937. En 1938, obtuvo su Maestría en Ciencias en Biología de Virginia Tech. Después de varios trabajos de laboratorio, Rubin se trasladó a la Universidad de Yale en 1944 para trabajar como asistente de investigación y estudiar para su doctorado, que consiguió en 1947. Comenzó a trabajar en varios laboratorios y universidades diferentes. En 1954, Rubin se convirtió en profesor de salud pública y medicina preventiva en la Universidad de Baylor. En 1960, Rubin aceptó un trabajo en Wyeth Laboratories en Pensilvania y fue allí donde Rubin creó su invento que cambió el mundo.

Durante la década de 1960, la viruela mató a más de dos millones de personas cada año. Al no haber cura disponible, si una persona se infectaba con la viruela, no se podía hacer nada para tratar la enfermedad. Antes de la aguja bifurcada de Rubin, se utilizaban pistolas de inyectores a chorro especialmente adaptadas para los esfuerzos de vacunación masiva. Sin embargo, las armas eran costosas de mantener, requerían entrenamiento especializado para su uso y, a menudo, no eran confiables. Eso significaba que cientos de millones de personas, que vivían principalmente en lugares más pobres y escasamente poblados, seguían siendo vulnerables a contraer la viruela.

Rubin creó su aguja bifurcada trabajando en el ojal de una aguja de coser a máquina. Lo molió hasta que se convirtió en forma de tenedor (es decir, con dos puntas). Como tal, la aguja bifurcada es una varilla de acero estrecha de aproximadamente 2,5 pulgadas (6 cm) de largo, con dos puntas en un extremo. Cuando el extremo bifurcado de la aguja se sumerge en un vial de vacuna contra la viruela liofilizada, la cantidad correcta de vacuna se contiene entre las dos puntas. A continuación, se utiliza la aguja para perforar la parte superior del brazo del paciente quince veces en una pequeña área circular.

A diferencia del inyector a presión, la aguja de Rubin era muy barata (es decir, costaba menos de 5 dólares por mil agujas). Además, después de esterilizar la aguja con agua hirviendo o pasarla a través de una llama, la aguja podría reutilizarse continuamente. Además, no fue necesario desinfectar previamente la piel del paciente. Por último, la aguja bifurcada utilizó sustancialmente menos suero.

Mientras que un inyector a presión podía administrar unas 25 vacunas por vial de vacuna contra la viruela, el uso de una aguja bifurcada significaba que había más de 100 dosis por vial. La técnica para vacunar a alguien usando la aguja bifurcada también podría ser aprendida por cualquier persona en solo unos minutos, en lugar de depender de un profesional médico capacitado. Todos estos factores significaron que la aguja bifurcada se adoptó rápidamente como una alternativa rentable a los torpes, caros y, a menudo, poco fiables inyectores de chorro.

La aguja bifurcada fue el principal instrumento utilizado en la campaña de erradicación de la viruela de la Organización Mundial de la Salud entre 1966 y 1977. Durante los últimos años de la campaña, se estima que la aguja bifurcada se utilizó para administrar más de 200 millones de vacunas cada año. En 1980, la Asamblea Mundial de la Salud declaró que la viruela había sido derrotada, lo que significa que, por primera vez en la historia de la humanidad, la humanidad había erradicado con éxito una enfermedad mortal. El Foro Económico Mundial ha estimado que la aguja bifurcada ha salvado más de 130 millones de vidas desde su invención en 1961.

En 1984, Rubin se convirtió en profesor en el Colegio de Medicina Osteopática de Filadelfia, y después de contribuir a más de 150 revistas científicas a lo largo de su carrera, se retiró en 1995. A lo largo de su vida, Rubin recibió con razón numerosos premios académicos. En 1992, fue incluido en el Salón de la Fama de los Inventores. Rubin murió el 10 de marzo de 2010, a la edad de 93 años.

Gracias en parte al trabajo de Benjamin Rubin, la viruela, que fue una enfermedad que persiguió a la humanidad durante milenios, ahora está erradicada, salvando más de cien millones de vidas.

[Fuente: humanprogess.org]

Imhotep, primer médico de la historia (aprox. 3000 a.C.)

En la historia de la medicina, es necesario mencionar aspectos de la medicina egipcia antigua, que fueron sistemas de curación primitivos altamente desarrollados, impregnados de mitos y artes del Lejano Oriente. Los egipcios consideraron que la enfermedad era causada por factores sobrenaturales. Entre ellos se encontraba Sekhmet, la «Dama de la Pestilencia», responsable de epidemias devastadoras.

Los dioses tenían el poder de cambiar un equilibrio saludable de un individuo a otro. Por la intrusión del alma o por la magia que provocaba la enfermedad. Del mismo modo, deidades como Ra, Thoth e Isis tenían la capacidad de curar y restaurar la función normal de las personas.

Muchas de estas historias y vivencias quedaron reflejadas de diferentes formas, quedando hasta el día de hoy tumbas, templos, estatuas, instrumentos quirúrgicos, registros impresos en paredes, registros escritos, que luego se llamaron papiros.

Hay alrededor de 8 papiros médicos egipcios antiguos, Kahun, Edwin Smith (PES), Erber, Hart, Ehrmann, Londres, Berlín y Chester Beatty, que datan de 1900 a 1200 a.C. Sin embargo, muchos médicos no fueron reconocidos en este momento y poco se dice sobre los autores de estos importantes documentos.

El Papiro de Edwin Smith es el más antiguo y más citado de los primeros libros que contiene, y trata principalmente de traumas, por lo que se atribuye la supuesta autoría del Médico. Reconocido por primera vez en la historia de la humanidad, el protagonista, junto con muchos otros aportes a las ciencias de la época, fue influido por el tiempo y los hechos históricos posteriores, que constituyen los motivos de la investigación.

El Papiro de Edwin Smith constituye un monumento histórico, descubierto en una tumba egipcia saqueada por ladrones en 1862 y posteriormente vendido a un eminente egiptólogo (1822-1906), cuya primera investigación que lleva su nombre se inició posteriormente.

Este papiro es copiado alrededor de 1600 d.C. a la Dinastía XVIII del «Reino Moderno» de un facsímil de otro documento mucho más antiguo, que es también el ejemplo más destacado de la práctica médica. Se atribuye a Imhotep, uno de los médicos más famosos de la historia de Egipto y de la humanidad.

I-Em-Hotep o Imhotep parece haber nacido en Ankhtu, en las afueras de Menfis, alrededor del año 3000 a.C. Vivió y trabajó durante la Tercera Dinastía del Reino Antiguo y sirvió durante el reinado de cuatro faraones. Fue visir, primer ministro de Dios, constructor, carpintero y astrólogo.

Su educación debe haber sido excelente, ya que parecía poseer los diez talentos de su tiempo, y resultó que usó la mayoría de ellos. Está claro que fue un científico egipcio de su época, y un escritor, cuyos inventos se hicieron notar.

Como constructor, fue uno de los más grandes de su época, diseñando y dirigiendo la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara.

Como médico, del que se dice que gozaba de una gran reputación, fue el director médico en su época, y trató a miles de personas. Los trabajadores enfermaron y resultaron heridos durante la construcción de esta gran pirámide de Saqqara, ya que se estima que estuvo en una posición privilegiada para enunciar los mecanismos de producción de lesiones. Comprendía que un buen trabajador debía gozar de buena salud.

Parece que desde tiempos antiguos se sabe que los trabajadores deben gozar de buena salud para realizar de forma eficiente sus labores, hoy las leyes protegen esas cuestiones.

[Fuente: Francisco María para okdiario.com]

Sigmund Freud: Padre del psicoanálisis (1902)

Fumador empedernido, Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, acabó sus días entre los sufrimientos provocados por el cáncer de paladar que le fue diagnosticado en 1923. Convertido en una de las figuras más influyentes del pensamiento contemporáneo, Freud dijo una vez: "Si quieres vivir, prepárate para morir", y sin dejar de escribir y publicar artículos, su vida se apagó el 23 de septiembre de 1939 en Londres.

Nacido el 6 de mayo 1856 en Freiberg (Moravia), Sigmund Freud fue el mayor de seis hermanos. Su familia se vio obligada a trasladarse a Viena para intentar sacar a flote el negocio de lanas de su padre.

A pesar de ser judío, el joven Sigmund fue educado al margen de cualquier idea religiosa y nacionalista. Las adversidades económicas que atravesó su familia tampoco fueron un obstáculo para que ingresara en la Universidad de Viena a los 17 años, donde estudió Medicina. Ante el creciente ambiente de antisemitismo que se respiraba en la capital austríaca, Freud decidió cambiarse el nombre y pasó de llamarse Sigismund a llamarse Sigmund, el nombre con el que sería conocido a partir de entonces.

Tras aprender español de forma autodidacta, Freud fundó junto con su amigo Eduard Silberstein una especie de sociedad secreta a la que llamaron Academia Castellana, donde bajo los seudónimos de Cipión para Freud y Berganza para Silberstein, emprendieron juntos la lectura de obras de Miguel de Cervantes entre las que destacan 'El coloquio de los perros', de donde escogieron sus apodos.

Entre 1884 y 1887, Freud escribió una serie de artículos en los que abogaba por el uso de la cocaína con fines terapéuticos, y en algunos experimentos posteriores demostró las propiedades de la cocaína como anestésico local. En 1884, publicó un artículo titulado 'Über Coca' ('Sobre la coca') en el que ofrecía al lector una enorme cantidad de datos sobre la historia del uso de esta planta en Sudamérica, su exportación a Europa, sus efectos en los seres humanos y los animales, y sus múltiples usos en terapéutica. Posteriormente, el oftalmólogo austríaco Carl Koller publicó los resultados de las investigaciones de Freud y obtuvo grandes éxitos en intervenciones oftalmológicas.

En 1886, Freud se casó con Martha Bernays y, tras la publicación de unas cartas enviadas a su entonces prometida y luego esposa, se ha sabido que hizo un intento frustrado de curar con cocaína a su amigo Ernst von Fleischl-Marxow, que era adicto a la morfina. El tratamiento no tuvo efecto y solo sirvió para añadir una adicción más a las que ya sufría su amigo, el cual falleció poco después.

Basándose en algunos experimentos llevados a cabo por su mentor Josef Breuer, Freud abrió una clínica para realizar sus prácticas en el campo de la neurosis y de la histeria en las que uso la hipnosis y la catarsis. Una misteriosa paciente llamada Anna O. (su nombre real era Bertha Pappenheim) fue tratada por Breuer y Freud en aquel entonces.

El tratamiento consistía en inducir en la paciente un estado hipnótico que le permitiese recordar las circunstancias previas a la aparición de los síntomas. A pesar de que todo parecía ir bien, en la lectura del caso clínico se observó con claridad que Breuer improvisó y modificó el tratamiento de acuerdo con el extravagante cuadro sintomático de su paciente. Al acabar el tratamiento catártico, la paciente no había mejorado y acabó siendo internada en un centro psiquiátrico. Una vez recuperada, Berta Pappenheim se volcaría en la causa feminista.

Poco después Freud abandonó estas técnicas (y su colaboración con Breuer) en favor de la asociación libre (base del psicoanálisis), técnica con la que creyó poder aliviar los síntomas de sus pacientes, que verbalizaban sin traba alguna cualquier tipo de ocurrencia que se les pasara por la cabeza.

En 1899, Freud publicó la que se considera su obra más importante e influyente, 'La interpretación de los sueños', aunque la fecha oficial de publicación, sin embargo, quedó establecida en 1900. En 1905 se publicó 'Tres contribuciones a la teoría sexual', la segunda de sus obras en importancia. De esta manera quedó inaugurada una nueva disciplina y una nueva manera de entender la mente humana: el psicoanálisis. Debido a la incomprensión que inicialmente provocaron sus teorías, Freud pasó unos años aislado tanto personal como profesionalmente.

A pesar de ello, surgió un grupo de adeptos que se convertiría en el germen del futuro movimiento psicoanalítico, entre los que se encontraban Carl Gustav Jung y Wilhelm Reich; gracias a ellos, las ideas de Freud empezaron a llegar al gran público.

En 1906, Freud y Jung viajaron a Estados Unidos y comprobaron con sorpresa el entusiasmo que, mucho antes que en Europa, el pensamiento freudiano había suscitado allí. En la primavera de 1908, y por invitación de Jung, Freud celebró en Salzburgo el Primer Congreso Psicoanalítico. En 1910 se fundó en Nuremberg la Sociedad Internacional de Psicoanálisis, dirigida por Jung, quien conservó la presidencia hasta 1914.

El primer reconocimiento oficial como creador del psicoanálisis le llegó a Freud en 1902, cuando fue nombrado profesor extraordinario, hecho que el psicoanalista comentaría en una carta dirigida a Wilhelm Fliess, un médico y psicólogo alemán, en la que sarcásticamente decía: "Como si de pronto el papel de la sexualidad fuera reconocido oficialmente por su Majestad".

Freud obtuvo su primer reconocimiento internacional en 1909, cuando la Universidad de Clark, en Worcester, Massachusetts, le concedió el título honorífico de Doctor Honoris Causa. Así, con la intención de divulgar el psicoanálisis en los Estados Unidos, y aprovechando las celebraciones del vigésimo aniversario de la fundación de la universidad que presidía el pedagogo y psicólogo G. Stanley Hall, Freud fue invitado a impartir varias conferencias.

Pero pronto las cosas empezaron a torcerse. En octubre de 1911, Freud sufrió un importante revés cuando varios de sus seguidores se dieron de baja de la Asociación Psicoanalítica Vienesa, y la cosa empeoró cuando a ellos se unió Carl Gustav Jung en 1914. Aunque lo peor estaba por llegar. En 1923, Freud fue diagnosticado de cáncer de paladar, posiblemente una consecuencia de su irreductible adicción a los puros. Además de ocasionarle un gran sufrimiento y dejarlo incapacitado, la enfermedad le provocó sordera en el oído derecho y lo obligó a usar una serie de incómodas prótesis de paladar que le dificultaron el habla. A consecuencia de ello, Freud tuvo que ser operado hasta en 33 ocasiones. A pesar de todo, nunca dejó de fumar, con las terribles consecuencias que esto le acarreó. Freud continuó trabajando como psicoanalista y, hasta el fin de su vida, no cesó de escribir y publicar un gran número de artículos, ensayos y libros.

El 23 de septiembre de 1939, con la salud ya muy deteriorada e incapaz de soportar el dolor que le producía el cáncer de paladar, habló con su médico personal, Max Schur, y le recordó la promesa que éste le había hecho de sedarlo para ahorrarle la agonía. Schur le suministró tres inyecciones de morfina, y el padre del psicoanálisis murió de sobredosis. Sigmund Freud fue incinerado en el crematorio laico de Golders Green. Allí reposan sus cenizas junto a las de su esposa Martha.

[Fuente: J. M. Sadurní para nationalgeographic.com.es]

Hanaoka Seishū, primer cirujano en realizar con éxito una operación quirúrgica con anestesia total (1804)

Los intentos de producir un estado de anestesia general se pueden rastrear a lo largo de la historia registrada en los escritos de los antiguos sumerios, babilonios, asirios, egipcios, griegos, romanos, indios y chinos. Durante la Edad Media, los científicos y otros académicos lograron avances significativos en el mundo oriental, mientras que sus homólogos europeos también hicieron avances importantes.

El Renacimiento vio avances significativos en anatomía y técnica quirúrgica. Sin embargo, a pesar de todo este progreso, la cirugía siguió siendo un tratamiento de último recurso. En gran parte debido al dolor asociado, muchos pacientes eligieron una muerte segura en lugar de someterse a una cirugía. Aunque ha habido un gran debate sobre quién merece más crédito por el descubrimiento de la anestesia general, varios descubrimientos científicos a fines del siglo XVIII y principios del XIX fueron críticos para la eventual introducción y desarrollo de técnicas anestésicas modernas.

Dos saltos enormes ocurrieron a fines del siglo XIX, que juntos permitieron la transición a la cirugía moderna. Una apreciación de la teoría microbiana de la enfermedad condujo rápidamente al desarrollo y la aplicación de técnicas antisépticas en cirugía. La antisepsia, que pronto dio paso a la asepsia, redujo la morbilidad y mortalidad general de la cirugía a una tasa mucho más aceptable que en épocas anteriores. Simultáneamente con estos desarrollos fueron los avances significativos en farmacología y fisiología que llevaron al desarrollo de la anestesia general y el control del dolor. El 14 de noviembre de 1804, Hanaoka Seishū, un médico japonés, se convirtió en la primera persona en realizar con éxito la cirugía con anestesia general.

Hanaoka Seishū (1760-1835) fue un cirujano japonés del período Tokugawa, el último shogunatoque ostentó el poder en todo Japón. Hanaoka estudió medicina en Kioto y se convirtió en médico en la prefectura de Wakayama, ubicada cerca de Osaka, donde nació. Hanaoka aprendió medicina tradicional japonesa así como cirugía europea. Debido a la política de aislamiento autoimpuesta de la nación de Sakoku fue poco conocido en Occidente. Hanaoka fue famoso por combinar la cirugía europea y japonesa y por introducir técnicas quirúrgicas modernas en Japón e incluso realizar ciertos tipos de cirugía plástica.

[Fuente: Wikipedia]

Hipócrates: Padre de la medicina moderna (aprox. 460 a.C.)

Hipócrates nació en la isla griega de Kos en el siglo V a.C. y se convirtió en el médico más famoso de la Antigüedad. Creó una escuela de medicina en la isla, escribió numerosos tratados sobre temas médicos y, gracias a su investigación sistemática y empírica de enfermedades y remedios, se le atribuye el mérito de ser el fundador de la medicina moderna.

La información sobre Hipócrates es fragmentaria y poco fiable. Nació probablemente hacia el 460 a.C., pero los detalles de su vida se especulaban incluso en tiempos antiguos. Una de las fuentes más antiguas es la 'Vida de Hipócrates', atribuida al médico Sorano de Éfeso, quien vivió entre los siglos I y II d.C. El método de Sorano de citar textos anteriores, hoy perdidos, ha sido una fuente inestimable de información sobre la medicina antigua. Según él, Hipócrates conoció a varios sofistas del siglo V, particularmente a Gorgias de Leontini, y fue introducido a la medicina tanto por su padre como por Heródico de Selymbria, un entrenador de gimnasia. Sabemos también que Hipócrates fundó y puso en marcha una escuela de medicina en Kos.

Platón menciona a Hipócrates en su 'Protágoras', sugiriendo que trabajaba por honorarios y que pensaba que el cuerpo debía ser tratado como un todo (Fedro). El autor romano y escritor médico Cornelio Celso señala que Hipócrates fue el primero en separar la medicina de la filosofía, y otras fuentes antiguas sugieren también que Hipócrates creía en la importancia de la dieta y el ejercicio para un cuerpo saludable. Sorano nos informa que Hipócrates viajó durante toda su vida y murió en Larissa, Tesalia, hacia el año 370 a.C.

En la antigüedad, surgieron muchas leyendas sobre los grandes talentos de Hipócrates, pero la mayoría eran puras invenciones. Según se dice, descubrió que los problemas de salud del rey Perdiccas II de Macedonia se debían a la enfermedad del amor; que eliminó la plaga que azotaba a Atenas en el 430 a.C. esparciendo llamas ardientes en todos lados; y que trató al filósofo Demócrito, a quien todos creían loco (no sin justificación). Hipócrates tuvo tres hijos que heredaron su profesión: Tesalo, Draco, y Polibio.

Durante mucho tiempo se ha atribuido a Hipócrates la autoría de un gran número de antiguos tratados, discursos, y cartas sobre medicina, colectivamente referidos como el 'Corpus Hipocrático' ('Corpus Hippocraticum'), que fue compilado en el período helenístico en la Alejandría ptolemaica. Los expertos modernos consideran que, solo por motivos estilísticos, estos textos deben realmente haber sido escritos por varios autores, y señalan que no hay referencias de que Hipócrates haya escrito cosa alguna en las fuentes contemporáneas de su época. Los expertos, por tanto, sostienen que algunos de los textos escritos fueron escritos por Hipócrates, pero aún se debate cuáles exactamente.

El 'Corpus' del siglo III a.C. fue editado otra vez en el siglo I d.C. por los autores Dioscórides y Capitón. Muchos escritores antiguos, a veces físicos famosos ellos mismos, frecuentemente escribían comentarios sobre obras atribuidas a Hipócrates, entre los más notables estando Herófilo de Calcedonia (siglos IV-III a.C.), Apolonio de Citio (siglo I a.C.), y Galeno (siglo II-III d.C.).

Los textos hipocráticos abordan todas las formas de tópicos médicos, pero pueden ser agrupados en cuatro categorías principales: diagnóstico, biología, tratamiento, y aviso general para doctores. Existen alrededor de 60 tratados, cada uno con tópicos específicos, por ejemplo, articulaciones, terapia, régimen, cirugía, fisiología, el progreso de las enfermedades, remedios purgantes y ginecología. Los temas de ética y medicina en relación a otras áreas, especialmente a la filosofía, eran también discutidos.

El célebre juramento hipocrático probablemente apareció después de la vida de Hipócrates y estaba reservado a un selecto grupo de médicos. En realidad, era un documento religioso que garantizaba que un médico actuaba dentro y para los valores de la comunidad. Con el juramento, el practicante juraba por Apolo, Higía y Panacea, respetar a sus maestros y no administrar veneno, abusar de los pacientes de ninguna forma, usar un cuchillo, o romper la confidencialidad entre paciente y doctor. Versiones modernas del juramento, u otras declaraciones similares, aún hoy son juradas por muchos estudiantes de medicina de todo el mundo.

Los historiadores atribuyen a Hipócrates el mérito de haber alejado el tema de la medicina del enfoque sobrenatural y religioso anterior, que había estado estrechamente vinculado al dios griego de la medicina Asclepio, hacia el enfoque moderno de observación, clasificación, causas y efectos, etc. Aún si algunos antes que él, como Alcmeón de Crotona, habían empezado a enfocar la medicina de forma racional, y los detalles de su vida y trabajos son escasos, Hipócrates ha pasado a ser conocido, al igual que lo fue en el mundo antiguo, como el padre de la medicina moderna.

Texto del Juramento Hipocrático:

"Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso:

Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos y a los hijos de mis maestros, y a todos los alumnos comprometidos y que han prestado juramento, según costumbre, pero a nadie más.

En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia.

Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura.

No tallaré cálculos sino que dejaré esto a los cirujanos especialistas.

En cualquier casa que entre, lo haré para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda corrupción, principalmente de toda relación vergonzosa con mujeres y muchachos, ya sean libres o esclavos.

Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable.

Si el juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad. Pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario."


[Fuente: worldhistory.org, Wikipedia]

Louis Pasteur: Padre de la microbiología (1867)

Louis Pasteur (Dole, 1822-Marnes la Coquette, 1895) fue un químico y microbiólogo francés, miembro de la Academia Francesa (desde 1881; sillón n.º 17). Demostrando la naturaleza microbiológica de la fermentación y de muchas enfermedades de animales y humanos, Pasteur se convirtió en uno de los fundadores de la microbiología y el creador de la base científica para la vacunación y las vacunas contra el carbunco, el cólera aviar y la rabia.

Sus trabajos en el campo de la estructura cristalina y el fenómeno de la polarización sentaron las bases de la estereoquímica. Pasteur también puso fin al debate secular sobre la generación espontánea de algunas formas de vida, demostrando experimentalmente su imposibilidad. Su nombre es ampliamente conocido gracias a la tecnología de la pasteurización, que él creó y que más tarde fue bautizada en su honor.

Procedía de una familia de curtidores y recibió una educación variada, que incluía dotes artísticas. Pasteur eligió una carrera científica y se convirtió en profesor de física a los 26 años gracias a su descubrimiento de la estructura de los cristales de ácido tartárico. Pasó algún tiempo trabajando en el Liceo de Dijon y en la Universidad de Estrasburgo, y durante tres años fue decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Lille.

De 1859 a 1867, fue uno de los líderes de la Escuela Normal Superior. Tras los disturbios estudiantiles, se dedicó plenamente a la investigación y, de 1867 a 1888, dirigió el laboratorio de química fisiológica. Entre 1859 y 1864, Pasteur se centró en el estudio de la teoría de la generación espontánea de microorganismos y simultáneamente se ocupó de los procesos de fermentación en relación con el deterioro masivo del vino y la cerveza durante su preparación y transporte.

A partir de 1865, Louis Pasteur comenzó a estudiar las causas de la epidemia de gusanos de seda en el sur de Francia, que causó importantes daños a la sericicultura. A partir de la década de 1870, Pasteur se dedicó casi por completo a los problemas médicos (desde 1873 era miembro de la Academia Nacional de Medicina) debido a una tragedia personal: tres de sus hijos murieron de fiebre tifoidea. En 1868, la Universidad de Bonn concedió a Pasteur el doctorado honoris causa en Medicina, pero tras la guerra franco-prusiana de 1871, lo rechazó por motivos políticos. En 1888 logró la apertura del Instituto Pasteur de París, del que fue el primer director hasta su muerte. Fue enterrado en la cripta del instituto.

Fue honrado con numerosos premios científicos y estatales de distintos países del mundo. El Día Mundial contra la Rabia, una conmemoración anual, coincide con el día de la muerte de Louis Pasteur, 28 de septiembre.

[Fuente: Wikipedia]

Eduard Zirm, primer transplante de córnea (1906)

En 1905, un obrero de República Checa llamado Alois Glogar visitó a un oftalmólogo. Glogar había perdido la vista en un incidente en el que ambos ojos habían sido quemados con cal. Más o menos al mismo tiempo, un niño de 11 años llamado Karl Brauer fue atendido por el mismo oftalmólogo después de un accidente en el que fragmentos metálicos se habían insertado en sus ojos. Brauer perdió ambos ojos. Sin embargo, el oftalmólogo fue capaz de salvar y preservar las córneas de Brauer, que pasarían a ser uno de los primeros casos de trasplante de tejido exitoso, marcando un hito en la historia de la oftalmología y de la medicina en general. El nombre del oftalmólogo que atendió a ambos pacientes y que realizó el trasplante era Eduard Konrad Zirm.

Zirm nació en Viena en 1863. Estudió medicina en la universidad de Viena, y Oftalmología en la clínica oftalmológica ahí mismo. Ejerció como oftalmólogo en la segunda clínica de oftalmología en Viena hasta que en 1892 aceptó una posición en un hospital en República Checa, donde se volvió jefe de oftalmología en la clínica que ayudó a establecer. Fue en esta clínica donde transcurriría el primer trasplante de córnea.

Se habían intentado trasplantes totales y parciales de córnea a lo largo del siglo XIX, sin éxito. Múltiples factores contribuían a la dificultad de estos procedimientos, principalmente limitaciones en la disponibilidad de fármacos como antibióticos y equipos como microscopios. Hoy en día, estos elementos se consideran indispensables para el procedimiento. Sin embargo, cuando los casos de Alois Glogar y Karl Brauer coincidieron, Zirm decidió ejecutar el procedimiento.

Glogar tuvo que pasar diez días con los párpados cerrados para mejorar la adhesión del nuevo tejido. Y al día once, recuperó la vista. Su visión sólo regresó exitosamente en uno de los ojos, por complicaciones en el otro. Sin embargo, en el ojo donde el trasplante fue exitoso, la vista y funcionalidad se mantuvieron durante el resto de la vida de Glogar, y por lo tanto se considera no sólo el primer intento exitoso de trasplante de córnea, sino uno de los primeros trasplantes exitosos de cualquier tejido.

El éxito de la operación fijó un precedente vital en oftalmología y medicina. Durante el resto del siglo XX, hubieron muchas instancias de órganos trasplantados por primera vez, así como avances significativos en investigación, desarrollo de tecnologías y medicamentos, y entendimiento en materia de trasplantes. Desde 1961, más de 1,800,000 personas han recuperado la vista gracias a los trasplantes de córnea, considerados una de las formas más comunes de trasplante hoy en día. Este logro de la medicina moderna es posible en la forma que existe el día de hoy, gracias al esfuerzo de Eduard Zirm en 1906.

[Fuente: retooftalmologia.com]

Primeros Premios Nobel (1901)

Alfred Nobel nació el 21 de octubre de 1833 en Estocolmo, Suecia, en el seno de una familia de ingenieros. Fue químico, ingeniero e inventor. En 1894 compró Bofors, una empresa siderúrgica de hierro y acero que convirtió en un importante fabricante de armamento. Nobel fue una figura conocida por hacer uso de la nitroglicerina como precursora de muchos otros explosivos militares sin humo, especialmente la cordita, y acabaría amasando una fortuna durante su vida gracias a sus 355 inventos, entre los que se encuentra la dinamita, el más famoso.

Nobel escribió varios testamentos en vida; el último poco más de un año antes de morir, que firmó el 27 de noviembre de 1895 en el Club Sueco-Noruego de París. Para sorpresa generalizada, el último testamento de Nobel especificaba que su fortuna debería emplearse en crear una serie de premios para quienes llevasen a cabo "el mayor beneficio a la humanidad" en los campos de la física, la química, la fisiología o medicina, la literatura y la paz. Alfred Nobel legó así el 94 por ciento de sus activos totales, 31 millones de coronas suecas, para establecer los cinco premios. Con el objeto de hacerse cargo de la fortuna y organizar la adjudicación de los galardones, sus albaceas Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist formaron la Fundación Nobel.

Una vez establecida la Fundación Nobel y sus directrices, los comités del Premio Nobel comenzaron a reunir nominaciones para los premios inaugurales y enviaron una lista de candidatos preliminares a las instituciones que concederían los premios. Originalmente, el Comité Noruego del Nobel designó a figuras prominentes como Jørgen Løvland, Bjørnstjerne Bjørnson y Johannes Steen para dar credibilidad al Premio Nobel de la Paz. Finalmente otorgó el premio a dos destacadas figuras del creciente movimiento por la paz del final del siglo XIX: Frédéric Passy, cofundador de la Unión Interparlamentaria y Henry Dunant, fundador del Comité Internacional de la Cruz Roja.

El comité encargado del Premio Nobel de Física citó el trabajo sobre rayos catódicos de Philipp Lenard y el descubrimiento de los rayos X por parte de Wilhelm Röntgen, quien finalmente fue seleccionado por la Real Academia de las Ciencias. En el caso del Premio Nobel de Química, en las últimas décadas del siglo XIX, los químicos habían hecho muchas contribuciones significantes, por lo que la Academia "se enfrentó principalmente al mero hecho de decidir el orden en el que se debería adjudicar el premio a estos científicos". Recibió 20 nominaciones, 11 de las cuales proponían a Jacobus van 't Hoff, quien recibió finalmente el premio por sus contribuciones a la dinámica química.

La Academia Sueca eligió al poeta Sully Prudhomme para recibir el primer Premio Nobel de Literatura. Un grupo que incluía 42 escritores suecos, artistas y críticos literarios protestaron contra esa decisión, pues esperaban que León Tolstói fuese el laureado. Algunos, incluido el historiador Burton Feldman, han criticado este premio por considerar a Prudhomme un poeta mediocre. La explicación de Feldman es que la mayoría de los miembros de la Academia preferían la literatura victoriana, y que por ese motivo seleccionaron a un poeta victoriano. El premio en Fisiología o Medicina, por su parte, fue para el fisiólogo y microbiólogo Emil Adolf von Behring, quien durante la década de 1890 desarrolló una antitoxina para tratar la difteria, que hasta entonces causaba miles de muertes cada año.

[Fuente: Wikipedia]

La vacuna de Edward Jenner contra la viruela fue la primera de todos los tiempos (1796)

Edward Jenner (1749-1823) fue el primero que usó la ciencia para prevenir una enfermedad en lugar de curarla. Este médico inglés se convirtió en pionero al desarrollar en 1796 la primera vacuna de la historia y lo hizo gracias a un controvertido experimento con el hijo de su jardinero.

Entonces la viruela arrasaba Europa y mataba cada año a 400.000 personas. Se cebaba sobre todo con los niños, pero no respetaba a nadie. Uno de cada tres afectados moría —como el rey de Francia Luis XV— y muchos supervivientes quedaban ciegos o con la cara llena de cicatrices —como George Washington, el primer presidente de EEUU—, que dejaban tras secarse multitud de protuberancias con pus.

Sin embargo, la tradición popular decía que las lecheras eran inmunes a la enfermedad, igual que las personas que ya la habían padecido. En esos tiempos en que había pánico a quedar desfigurado por la viruela, el rostro liso y terso de las lecheras las convirtió en un mito erótico. Eran los personajes protagonistas de las piezas teatrales de moda. Ellas tendrían la clave de lo que se convirtió en la salvación de millones de personas.

Desde niño, a Jenner le apasionaba observar la naturaleza. Su primer logro científico fue descubrir cómo el cuco consigue que sus polluelos los críen pájaros de otras especies. También fue uno de los primeros en estudiar la migración de las aves y en viajar en un globo, que construyó él mismo. Además, era poeta, músico y cazador de fósiles de dinosaurios. Con semejante currículum, el capitán Cook no dudó en ofrecerle ser el naturalista en su segunda expedición; pero, afortunadamente para la humanidad, Jenner rechazó el trabajo, se centró en sus estudios y regresó a su pueblo como médico de familia. Entonces se enfrentó al caso de las lecheras.

Observó que quienes ordeñaban vacas contraían la viruela vacuna, una variante mucho más suave: sólo les salían unas pocas pústulas en las manos, que sanaban en cosa de semanas. Después quedaban realmente protegidas contra la viruela humana. Jenner ató cabos y el 14 de mayo de 1796 tuvo la suficiente confianza en su teoría como para inyectarle a un niño pus sacado de la mano de una lechera. Cuando el pequeño James se recuperó de la viruela de las vacas, Jenner volvió a inyectarle, pero esta vez con viruela humana. El chaval no tuvo ningún síntoma de la terrible enfermedad: estaba inmunizado.

A pesar del éxito, Jenner quiso repetir el experimento. Tuvo que esperar dos años hasta que encontró otro caso de viruela vacuna y sólo entonces publicó los resultados de sus pruebas, equivalentes a los ensayos clínicos de hoy. El suyo es un ejemplo de constancia y método científico, pero también de una audacia que hizo que hace 220 años le tomaran por loco y que hoy le habría llevado a prisión por experimentar con un niño. Sin embargo, Jenner no fue un genio temerario que tuvo la idea de la vacunación en un ‘momento Eureka’. En su época ya se practicaba la variolización, o inoculación de costras o pus de la viruela en personas sanas para protegerlas de lo que entonces era una terrible plaga. En ocasiones la variolización funcionaba, pero en otros casos las consecuencias eran letales.

Incluso otros médicos habían tenido antes la idea de la vacuna. Pero Jenner realizó el primer estudio extenso sobre ella, demostró que funcionaba con pruebas científicas y diseñó la primera estrategia de vacunación. Había aprendido a vencer a la viruela, anticipándose a ella, y la noticia se extendió por el mundo junto con las primeras campañas de vacunación de la historia. Las tasas de mortalidad bajaron rápidamente y él se ganó el respeto hasta de los enemigos de Inglaterra: Napoleón llegó a liberar a dos prisioneros de guerra sólo porque Jenner se lo pidió.

En sus artículos sobre la vacuna Jenner ya usó la palabra virus, pero hasta un siglo más tarde no se empezó a comprender lo que eran los virus y por qué al inyectar versiones inofensivas o debilitadas de estas partículas infecciosas, el cuerpo fabrica unas defensas químicas, los anticuerpos, que le protegen del virus maligno.

Jenner abrió el camino de la inmunología, pues los anticuerpos son clave también en el tratamiento de las alergias y del sida, o en las vacunas de la fiebre amarilla, la gripe, la tuberculosis y quizás pronto la de la malaria. La viruela siguió matando (a más de 300 millones de personas en el siglo XX) hasta que todos los países se tomaron en serio las vacunaciones. La OMS declaró erradicada la enfermedad el 8 de mayo de 1980.

Este hito en la ciencia médica fue recreado en forma magistral por el pintor Gaston Melingue más de 100 años después y su obra puede ser admirada en la Academia Nacional de Medicina en Paris.

[Fuente: bbva.com]

Primer transplante de corazón por Christian Barnard (1967)

El 3 de diciembre de 1967 Christian Neethling Barnard pasaría a la historia por ser el primer médico en realizar con éxito un trasplante de corazón. Ocurrió en el Hospital Grote Schurr de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). La donante fue Dénise Darvall, una joven oficinista de 25 años que falleció al ser atropellada. El receptor fue Louis Washkansky, un comerciante corpulento de 56 años desahuciado por un irreversible problema cardíaco y una diabetes aguda.

La operación duró cerca de cinco horas y, tras 52 minutos de suturas cardíacas, 20 cirujanos y un choque eléctrico, el corazón del donante comenzó a latir en el tórax del receptor.

“La comprobación de que ante mí se hallaba un hombre tendido, un hombre sin corazón, pero vivo, me parece que fue el momento que me infundió más pavor”, reconoció el propio Barnard tras observar la cavidad pericárdica vacía del receptor.

Cuando el paciente despertó aseguró sentirse mucho mejor, todos los periódicos del mundo se hicieron eco de esta noticia.

Y aunque el receptor acabaría falleciendo 18 días después como consecuencia de una neumonía, la intervención representa todo un hito en la historia de la medicina. Esta intervención actualmente permite salvar la vida cada año a más de 7.000 pacientes cardiovasculares en todo el mundo, unos 250-300 en España.

Christiaan Barnard (Beaufort West, Sudáfrica, 1922-Pafos, Chipre, 2001) se doctoró en la Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), donde se había graduado en 1953, e inició su carrera como médico cirujano general en el Hospital Groote Schuur. Pero fue en 1955 cuando obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Minnesota (Estados Unidos), donde se formó como especialista en cardiología en 1958. Owen H. Gesteen le introdujo en la ciencia cardiovascular y el cirujano Norman Shumway le familiarizó con la técnica de trasplantes de corazón con animales. A su regreso, Barnard practicó esta intervención con animales y en 1962 fue nombrado jefe de cirugía torácica en el mismo hospital donde ejerció antes de doctorarse.

[Fuente: Sandra Pulido, publicado en gacetamedica.com]