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Mercado de Trajano, primer centro comercial de la historia (112)

Las numerosos tiendas del mercado de Trajano estaban distribuidas en distintos niveles. Resulta muy interesante perderse entre sus ruinas e imaginar el ambiente de la época. El carácter visionario de los romanos se pone de manifiesto en este edificio de seis plantas. Su planteamiento, un espacio cubierto que alberga distintos tipos de comercios, sigue absolutamente vigente.

La construcción se realizó entre los años 100 y 112 d.C. El arquitecto que la llevó a cabo fue Apolodoro de Damasco, de origen sirio, de máxima confianza del emperador. Fue el artífice de muchas de las grandes obras ejecutadas durante su mandato y, también, durante el periodo de Adriano, su hijo adoptivo y sucesor. La construcción, de ladrillo, con terrazas mirando hacia el foro, es una magnífica muestra de funcionalidad y bello equilibrio entre los elementos.

General y gobernante, a Marco Ulpio Trajano se le conoce como uno de los mejores emperadores romanos. El historiador Plinio el Joven lo denominaba en su tiempo “optimus princeps” y decía de él: “Trajano supo traer alegría a los romanos. Nos ordenó ser felices y lo seremos”. Diversos estudios sobre él inciden en sus elevadas aptitudes para la batalla y la gobernanza, pero también en su atención a las necesidades del pueblo. Tampoco se olvida su respeto a las mujeres, a las que no apartó de la política. Trajano, nacido en el año 53 en la ciudad de Itálica, en la Bética, muy cerca de la actual Sevilla, se diferenciaba de otros emperadores porque no heredó su cargo. No fueron las relaciones familiares sino sus méritos propios los que llevaron al emperador Nerva a nombrarlo su sucesor en el año 98.

Trajano logró unificar el imperio sobre las bases de una cultura y una vida civil comunes. Su propósito fue mejorar los territorios que conquistaba con edificaciones, calzadas, termas, puentes y puertos. El puente sobre el Danubio o el de Alcántara, en Extremadura, son parte de su legado. Las reformas sociales, la potenciación de infraestructuras y el respeto a las leyes caracterizan sus dos décadas de gobernanza. La extensión del comercio fue una de sus grandes motivaciones. Y también la construcción de edificios públicos en Roma, muchos de los cuales han llegado hasta el presente. El foro y el mercado de Trajano son algunos de ellos. Conocer los detalles de la vida del emperador, acceder a las fuentes de la Historia, enriquece la visita a todos estos lugares.

El área arqueológica que acoge el mercado de Trajano emergió en 1924, año en que Mussolini acometió la construcción de la avenida de los Foros Imperiales. En ese momento, salió a la luz todo un territorio que permanecía oculto por un conjunto de casas medievales y renacentistas. Restos de todas estas etapas se entremezclan hoy en el rico cruce de historias que es la ciudad de Roma.

El visitante que se acerca al primer centro comercial de la Historia, público y cubierto, comprueba que conserva buena parte de su estado original. La construcción, un gran edificio de forma simétrica y planta semicircular, fue obra del arquitecto Apolodoro de Damasco. Realizada en ladrillo, constaba de seis plantas con terraza. En las inferiores se ubicaban los distintos locales comerciales. Se vendían productos llegados de todas las partes del Imperio: sedas de Oriente, especias, frutas, pescado fresco… Las áreas superiores albergaban zonas de ocio como una biblioteca y las oficinas administrativas del emperador.

En la actualidad, el mercado de Trajano alberga el Museo de los Foros Imperiales. El visitante tiene la oportunidad de recorrer las distintas partes que han llegado hasta nuestros días del mercado, todo un laberinto. Y también disfrutar de distintas exposiciones que le permiten acercarse a las claves de la época clásica romana.

Los restos de los Foros Imperiales pueden admirarse desde la Via Alessandrina, pero la visita al museo permite realizar un auténtico viaje en el tiempo. Sus muestras, de carácter didáctico, utilizan maquetas, vídeos y paneles explicativos. A través de estos materiales se reconstruyen los foros y se da cuenta de las modificaciones que fueron sufriendo a lo largo de la Historia. En las ruinas del gran complejo se detectan las huellas de César, Augusto, Nerva y, por supuesto, Trajano. Todos ellos aportaron su impronta a los que fueron sus centros de acción política y administrativa.

Muy cerca de la plaza Venecia, andando por la vía del Foro Imperial, en dirección al Coliseo, nos encontramos con el foro de Trajano. Su construcción es conocida por la utilización del hormigón, que permitió su ejecución en un breve espacio de tiempo. Pero lo que hace especialmente singular este espacio es la famosa Columna Trajana, que se conserva en estupendas condiciones. Es un monumento de mármol de Carrara de 38 metros de altura. En su pedestal se guardó una urna con las cenizas de Trajano y su mujer, Plotina. La columna está decorada con un conjunto de 135 bajorrelieves en espiral para celebrar las victorias de Trajano en Dacia, la actual Rumanía, entre el 98 y el 105 d.C. En su día, esta columna formaba parte de la Basílica de Ulpia. Se dividía en cinco naves, sus paredes eran de mármol y las tejas de bronce dorado. Durante la Edad Media fue saqueada, por lo que apenas quedan de ella algunas columnas y parte del mármol del suelo. También en el foro de Trajano se encuentran las ruinas del templo que lleva su nombre, conocido como ‘templo de los divinos Trajano y Plotina’. Fue levantado en honor del emperador y de su esposa, tras la muerte de ambos, en el 117 y 124, respectivamente. A ellos quiso rendir homenaje Adriano, hijo adoptivo y sucesor.

Fue destruido durante la Edad Media y su localización entre las ruinas del foro ha sido muy reciente. Los estudios arqueológicos apuntan a una edificación de grandes proporciones. Estaba conformada por siete salas y columnas sobre altos pedestales que decoraban el área sagrada. Su forma podría haber sido muy similar a la del templo cercano de Antonio y Faustina que pudo servirle de modelo.

En 2017, con motivo de la conmemoración de 1.900 años de su muerte, se celebró una gran exposición en el Museo de los Foros Imperiales. Su título ‘Trajano, construir el imperio, crear Europa’, aludía a una característica muy destacada de su mandato, su cariz integrador. Este emperador contribuyó a engrandecer el Imperio y a dotarlo de un inmenso poder. Llegó a extenderse a lo largo de 6.5 millones de kilómetros cuadrados, englobando el actual territorio europeo. Pero, tras sus exitosas conquistas, la prioridad de Trajano no era destruir ni someter a otros pueblos sino integrarlos.

[Fuente: barcelo.com]

Primer asesinato de la historia... hallado en Atapuerca (aprox. 430.000 a.C.)

Se ha cometido un crimen. De hecho, se trata del primer asesinato de la historia. Para muchos el caso podría estar resuelto desde hace mucho, tomando a Abel como la primera víctima a manos de su hermano Caín. Pero nos faltan evidencias que lo confirmen. En cambio, el yacimiento de Atapuerca nos tenía reservado un caso por resolver.

Si crees que la justicia funciona muy lenta, acércate a ver el trabajo de un paleontólogo estudiando un asesinato de hace 430 000 años. Veinte años tardaron en reconstruir un cráneo a partir de 52 fragmentos. El individuo es conocido como Cr-17 y presenta dos fracturas idénticas en el cráneo. La investigación del caso ha determinado que fueron producidas por un objeto contundente que acabó con la vida de Cr-17. La sentencia ha tardado solo unos cientos de años en llegar, sí, pero ahora incluso sabemos que los golpes fueron causados por un diestro. Ya casi tenemos al asesino.

“La clave no es que le falte un trozo de hueso. Es que cuando se golpea un cráneo que tiene carne, el hueso se comporta como un cuerpo elástico. Por eso se puede saber que el individuo recibió los golpes antes o justo después de la muerte”, comentó Nohemí Sala, investigadora del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos de la Universidad Complutense de Madrid que, en 2015, publicó la sentencia, o sea, el estudio, en la revista científica PLoS ONE. Los investigadores no han hallado señal alguna de cicatrización ni recuperación del tejido óseo, por lo que los golpes fueron mortales. Además, por la zona frontal del cráneo en la que se sitúan, los indicios apuntan a un enfrentamiento cara a cara. Cr-17 no salió victorioso, desde luego. Del arma homicida no tenemos noticias.

Atapuerca es un lugar especial para estudiar la vida (y la muerte) del Pleistoceno Medio (desde hace casi 800 000 años hasta hace 130 000). En la Sima de los Huesos aparecieron más de 7000 pedacitos de huesos. Un puzle sin instrucciones dificilísimo de recomponer. Pero el empeño de los paleontólogos no tiene parangón y, por ahora, se contabiliza una treintena de cuerpos que terminaron en esta fosa.“Hasta la fecha, contamos en la colección con 20 individuos representados por sus cráneos y mandíbulas, de los 29 estimados por la dentición. Este número tan elevado de especímenes ha permitido un estudio sobre la tafonomía forense de una población fósil, algo impensable fuera de las paredes de esta sima burgalesa”.

Es por ello que Atapuerca ofrece una oportunidad única para estudiar la vida de un grupo de individuos del Pleistoceno Medio. La Sima de los Huesos es un pozo vertical de 13 metros de profundidad, que estaba oculto 30 metros bajo la superficie y a más de 500 metros de la entrada más cercana a la cueva del yacimiento de Atapuerca. ¿Cómo acabaron allí aquellos humanos? ¿Por qué?

Más allá de documentar el primer caso de asesinato de la historia de la humanidad, todavía resulta difícil aventurar una explicación a por qué los cuerpos acabaron ahí. Se barajan diversas teorías, como que una colada de barro arrastró y acumuló los restos en este pozo, donde quedaron fosilizados. O quizás estemos ante el primer rito funerario de la historia.

Nohemí Sala no ha parado de investigar los fósiles de la Sima de los Huesos y en febrero de 2022 publicó un análisis forense de los cráneos hallados en el yacimiento. La investigación documenta 57 lesiones craneales con signos de curación; nueve individuos que sufrieron impactos que pudieron ser letales y, de ellos, seis muestran profundas facturas en la región izquierda de la nuca, lo que se ha interpretado como signos de violencia.

Además, más del setenta por ciento de los restos pertenecen a hombres y mujeres jóvenes, en una cantidad que hubiese mermado demasiado la demografía del grupo. Se sospecha que estas muertes resultaron una tragedia, por ello la teoría de la acumulación intencionada de estos cuerpos ha ganado puntos de probabilidad frente al resto de opciones.

[Fuente: Fran Navarro para muyinteresante.com, atapuercadigital.elnortedecastilla.es]

Los olmecas fueron la primera civilización americana (aprox. 2500 a.C.)

La cultura olmeca se desarrolló en el periodo Preclásico Mesoamericano, es decir, 2500 a.C. a 200 d.C., en la región de selva tropical del Golfo de México, actualmente el sureste de Veracruz y el oeste de Tabasco. Entre el 1400 y el 400 a.C. tuvo lugar la época más destacada de la cultura olmeca en Mesoamérica. Alrededor de 600 años antes se había iniciado el neolítico, por lo que en América existían culturas anteriores. Sin embargo, los olmecas formaron la primera civilización del continente americano.

Las cabezas gigantes son los elementos más característicos de esta cultura. El hallazgo de estas esculturas fue lo que llevó a indagar más para conocer quiénes fueron los artífices de estas obras de arte monumentales. En un principio, los restos hoy día considerados olmecas, fueron tomados como más vestigios mayas. No fue hasta mitad del siglo XX cuando Marion y Matthew Stirling se erigieron como los descubridores intelectuales de los olmecas.

“Olmeca” es una palabra de origen náhuatl, el idioma de los aztecas. Desconocemos cómo se llamaban a sí mismos, por ello utilizamos el término que los aztecas dieron a los indígenas de la zona: “olmeca”, que significa “habitante del país del hule”, pues de esta zona sacaron el caucho para elaborar las pelotas del juego ritual que practicaron los aztecas. En concreto hablamos del vértice interior del golfo de México, entre los actuales estados de Veracruz y Tabasco. Ahí tuvo su origen la civilización olmeca.

Aunque entre los investigadores se generó cierto debate al respecto, muchos han considerado que los olmecas fueron la “cultura madre” de la que heredaron las características el resto de culturas mesoamericanas. Debido a su clima tropical y la zona geográfica que ocupa, con ríos caudalosos y fértiles orillas, hay quien incluso ha optado por una definición más literaria como la “Mesopotamia americana”.

San Lorenzo es uno de los yacimientos arqueológicos más destacados para el estudio de los olmecas. Este enclave era un centro ceremonial, donde habitaba la élite y los allegados más directos, la corte del momento. Decenas de cabezas gigantes se hallaron en San Lorenzo, donde había lagunas con drenajes, así como el llamado Palacio Rojo, una construcción que contaba con cañerías de piedra como conductos de agua.

El control del agua y los trabajos necesarios para levantar una ciudad ceremonial necesitan de coordinación entre una población que no tenía piedra cercana para construir, no conocía la rueda, ni contaba con animales de tiro. Esta necesidad pudo ser la razón por la que surgió un poder y la división social. De hecho, esta misma tesis se utilizó para explicar el origen del poder en Mesopotamia. Sin embargo, es lógico dudar acerca de cuál sería la causa y cuál el efecto: si la necesidad generó el poder, o si el poder fue lo que permitió la coordinación.

A partir del año 900 a. C. el punto clave de la cultura olmeca pasó a La Venta, una isla fluvial del río Tonalá. En este lugar se levantó la primera pirámide mesoamericana, con 30 metros de altura, 130 metros de largo en la base, construida con un núcleo a base de arcilla y reforzada por lajas de piedra. El estudio de este yacimiento ha determinado que en este centro ya se atisba planificación urbana, con cierta orientación a partir de un eje central.

Los ríos sirvieron como auténticas autopistas para el comercio. Los olmecas poseían un producto de lujo muy codiciado: el cacao. Este artículo les permitió cierta eficacia económica. La infraestructura hidráulica les permitió cultivar, pescar y un comercio activo por los ríos. El cacao podía ser intercambiado por piedra, un material que se encontraba a 70 kilómetros de selva de la geografía olmeca. Esta eficacia económica necesitaba de autoridad y coordinación. Y para mantener el poder nada mejor que la sanción religiosa, la legitimización de la autoridad a través de las creencias. Y en relación a este aspecto es cuando entra en juego el arte.

Los olmecas fueron magníficos artistas. Las grandes cabezas talladas suponen un hito artístico en la historia de América. La más pequeña de las encontradas tiene 1,5 metros de altura y pesa 8 toneladas. La más grande alcanza los 3 metros y las 40 toneladas. ¿A quién representan? Son retratos de jóvenes con cascos y grandes orejeras, símbolo de dignidad en la época. Es por ello que podrían tratarse de guerreros, gobernantes, jugadores de pelota o las tres cosas a la vez. Perfectamente podría darse la circunstancia de gobernantes guerreros que participaran en rituales del juego de pelota, en los que se representaban acciones de los dioses.

Además del juego de pelota, esta “cultura madre” fue la precursora de elementos propios de las civilizaciones venideras en Mesoamérica. Este es el caso de los sacrificios humanos, el uso de números y elaboración de calendarios. Los olmecas fueron también pioneros en la escritura, como demuestran unos jeroglíficos muy anteriores a los zapotecas, hasta no hace mucho considerados los más antiguos de América.

La primera civilización de América sigue planteando más dudas que respuestas a pesar del buen botín arqueológico que nos ha legado. La investigación se antoja el único camino hacia el conocimiento que permita despejar incógnitas sobre los olmecas.

[Fuente: Fran Navarro para muyinteresante.com, admagazine.com]

El León de Lidia, la moneda oficial acuñada más antigua que se conserva (650 a.C.)

Tenían forma ovalada y no eran planas sino gruesas. El sistema de acuñación era rudimentario: eran normalmente anepígrafas, es decir, sin inscripción, en el anverso tenían bien formas irregulares bien la figura de un animal y en el reverso presentan solo una marca de un punzón.

Las primeras monedas acuñadas con carácter oficial fueron hechas en Lidia, (hoy Turquía), un pueblo de Asia Menor, aproximadamente gracias al desarrollo del comercio a finales del siglo VII a. C. Allí se emitieron las primeras monedas de electrón (ήλεκτρος), una aleación de plata y oro entre los años 680 y 560 a. C.

Después de la experiencia de Lidia comenzaron a acuñarse monedas por orden de Darío de Persia, luego de la conquista de Lidia, y posteriormente en Grecia.

Posteriormente, las monedas proliferaron rápidamente en todos los países desarrollados del mundo. Tanto los monarcas como los aristócratas, las ciudades y las instituciones empezaron a acuñar dinero con su sello identificativo para certificar la autenticidad del valor metálico de la moneda. Puede que el primer objeto reconocido como moneda fuera el "cauri". Su nombre científico ya nos dice bastante: Cypraea moneta. Es una pequeña concha que en algunos países africanos se siguió usando hasta hace no mucho tiempo. Su uso llegó a estar muy extendido, no sólo en Africa sino también en China, Asia y América, e incluso se encontró en tumbas en Inglaterra.

Otros elementos que también se utilizaron como monedas antes del uso de los metales fueron las barras de sal, piezas de coral, barras de metales, trigo, e incluso animales como las vacas. Si aceptamos la versión del historiador Herodoto, podemos decir que las primeras monedas surgen en el Asia Menor sobre el siglo VII a.C. Se mandaron hacer para facilitar la recaudación de los impuestos.

El León de Lidia es la moneda oficial acuñada más antigua que se conserva; se encontró en Turquía sobre el año 650 a.C. Se fabricaron por orden del rey Alyattes como medio legal de intercambio, y estaban hechas de oro y plata.

Los metales más usados fueron el oro, la plata, el cobre, el bronce y el hierro, pero se preferían las primeras por su escasez y su incorruptibilidad, ya que no se estropeaban aunque se almacenaran mucho tiempo. En el actual Pakistan se han encontrado monedas que datan del 2900 a.C., pero quizás las más antiguas provengan de China y sean anteriores al 5000 a.C.

El uso de las monedas se fue extendiendo e incluso el gran Alejandro Magno aparece ya en ellas. Se hizo frecuente estamparlas con el rostro de un soberano, la figura de un dios o algún otro símbolo. Estos sellos garantizaban su pureza y el peso del material con que se había acuñado la moneda.

El mayor problema de las monedas era su transporte y almacenamiento. Por eso, ya en el año 845 a.C. los monarcas de la dinastía Tang emitieron un papel estatal, con un valor material muy inferior al que representaba. Sin embargo, su valor equivalía, por decreto, a una determinada cantidad de oro o plata. Sin embargo, la plata aún continuó teniendo protagonismo en las transacciones.

[Fuente: ieselpicarral.com]

Hatshepsut, primera faraona egipcia con pleno poder (1513 a.C.)

Hatshepsut (reinado 1513-1490 a.C.) fue la primera mujer del antiguo Egipto en gobernar como un hombre con la autoridad total del faraón. Su nombre quiere decir "La más importante de las mujeres nobles" o "la primera entre las mujeres nobles". Comenzó su reinado como regente de su hijastro Tutmosis III, que la sucedería, y en un principio gobernó como mujer, tal y como se representa en las estatuas. Sin embargo, alrededor del séptimo año de su reinado decidió que se la representara como a un faraón masculino en las estatuas y relieves, a pesar de seguir refiriéndose a sí misma como mujer en sus incripciones. Fue el quinto faraón de la dinastía XVIII durante el período conocido como el Imperio Nuevo (1570-1069 a.C.), y está considerada como uno de los mejores.

Aunque a veces se la nombra como la primera mujer gobernante de Egipto, o la única, hubo mujeres que reinaron antes que ella, tales como Merneith (c. 3000 a.C.) en el Periodo arcaico (probablemente como regente) o Sobekneferu (c. 1807-1802 a.C.) en el Imperio Medio, y Twosret (1191-1190 a.C.) después de ella hacia el final de la Dinastía XIX. Hatshepsut, a pesar de no ser ni la primera ni la última, es sin duda la gobernante femenina más conocida del antiguo Egipto tras Cleopatra VII (c. 69-30 a.C.) y una de los monarcas más capaces de la historia egipcia.

El historiador Marc van de Mieroop expresa la opinión convencional sobre Hatshepsut cuando señala que "se ha convertido en una de la mujeres más célebres y controvertidas de Egipto y de la antigüedad en general". Se la celebra como una poderosa gobernante cuyo reinado fue increíblemente próspero, y ese es precisamente el motivo de la controversia: según la tradición egipcia, ninguna mujer debería haber podido asumir el pleno poder del faraón.

Más aún, se borró su nombre de sus monumentos tras su muerte, lo que sugiere firmemente que alguien, probablemente Tutmosis III, quiso eliminar toda evidencia de ella en la historia. Los escribas posteriores nunca la mencionan y a menudo sus muchos templos y monumentos se decía que eran obras de faraones posteriores. Su existencia solo llegó a salir a la luz bastante recientemente en la historia, cuando el orientalista Jean-Francois Champollion (1790-1832), conocido por descifrar la Piedra de Rosetta, vio que no podía reconciliar los jeroglíficos que hablaban de una gobernante con las estatuas que obviamente representaban a un hombre. Estos jeroglíficos se encontraron en las cámaras internas del templo de Hatshepsut en Deir el-Bahri; todo reconocimiento público de la gobernante se había eliminado.

Dado que los egipcios creían que borrar el nombre de alguien de la historia entorpecía la vida tras la muerte, se cree que quien fuera que la eliminó del conocimiento público no le deseaba una mala vida tras la muerte y po eso conservó su nombre en las áreas más recluidas. También se ha sugerido que su nombre simplemente se pasó por alto en los lugares que estaban más alejados del ojo público. Después de todo, los proyectos de construcción de Hatshepsut fueron numerosos, y es totalmente posible que quieres tenían que eliminar su nombre simplemente se saltaran algunos. Sin embargo, al final los esfuerzos por eliminar a Hatshepsut de la historia fracasaron, ya que hoy en día se la conoce como uno de los mejores faraones de Egipto.

Hatshepsut era hija de Tutmosis I (1520-1492 a.C.) y de su Gran Esposa Ahmose. Tutmosis I también fue padre de Tutmosis II con su mujer secundaria Mutnofret. Siguiendo la tradición real egipcia, Tutmosis II se casó con Hatshepsut en algún momento antes de que ella cumpliera 20 años. Al mismo tiempo, Hatshepsut fue elevada a la posición de Esposa del Dios, el honor más alto que podía alcanzar una mujer en Egipto tras la posición de reina y que, de hecho, le otorgaba mucho más poder que el tuvieran la mayoría de reinas.

La posición de Esposa del Dios en Tebas comenzó como un título honorario para la mujer de clase alta que ayudaba al sumo sacerdote con sus deberes en el Gran Templo de Amón en Karnak. Este título se menciona por primera vez en el Imperio Medio (2040-1782 a.C.) como uno honorífico otorgado a la esposa o hija de un rey. Sin embargo, para la época del Imperio Nuevo la mujer que ostentara el título de Esposa del Dios era lo suficientemente poderosa como para crear políticas (aunque no tenía tanto poder como tendría más adelante en el Tercer periodo intermedio). Amón era el dios más popular en Tebas y, con el tiempo, llegó a ser visto como el dios creador y el rey de los dioses. En su papel como esposa de este dios, Hatshepsut habría estado considerada como su consorte y habría presidido sus festivales. Básicamente, esto la habría elevado a la condición de divinidad, ya que habría sido su responsabilidad cantar y bailar para el dios al comienzo de las festividades para despertarlo al acto creativo; al interactuar directamente con el dios, habría asumido un estatus elevado. No están claros los detalles de las tareas específicas de la Esposa del Dios, pero no cabe duda de que era una posición importante, cuyo poder no haría sino aumentar en la historia posterior de Egipto.

Hatshepsut y Tutmosis II tuvieron una hija, Neferu-Ra, mientras que Tutmosis tuvo un hijo con su esposa menor, Isis. Este hijo era Tutmosis III, que fue nombrado el sucesor de su padre. Tutmosis II murió mientras Tutmosis III era todavía un niño, así que Hatshepsut se convirtió en regente, controlando así los asuntos de estado hasta que el niño fuera mayor de edad. En el séptimo año de su regencia, cambió las reglas y se hizo coronar faraón de Egipto. Adoptó todos los títulos y nombres reales e hizo que se inscribieran con el femenino gramatical, pero hizo que se la representara como un faraón masculino.

[Fuente: worldhistory.org]

Primera rueda: Mesopotamia, los Cárpatos o costa del Ponto (4000 a.C.)

Aunque se trata de una de las revoluciones que cambiaron el mundo, los orígenes exactos de la rueda siguen siendo hasta hoy un gran enigma. Resulta que los arqueólogos no solamente desconocen con certeza cuándo y dónde se inventó la primera rueda, sino también si se desarrolló de forma independiente en distintas épocas y lugares. Intentar resolver estos misterios es justamente lo que ha hecho un estudio que acaba de publicar la revista Royal Society Open Science, según el cual la invención de la rueda tuvo lugar hace unos 6,000 años en Europa del Este, concretamente en la cordillera de los Cárpatos, la segunda más larga de Europa.

Las pruebas arqueológicas sitúan el primer uso y la adopción generalizada de las ruedas durante la Edad del Cobre, un período comprendido entre el 5,000 y el 3,000 a.C. aproximadamente, en toda Europa, Asia y el norte de África. Basta pensar en las escenas de guerra pintadas, las ruedas en miniatura, los juguetes infantiles y los rituales funerarios con carros. Sin embargo, desde su invención la rueda se extendió muy rápidamente, por lo que mirando desde hoy resulta extremadamente complejo comprender dónde y cuándo se desarrolló por primera vez.

Existen tres teorías principales sobre el origen de la rueda. Algunos expertos afirman que apareció por primera vez en Mesopotamia alrededor del 4,000 a.C. y que luego se extendió a Europa. Otra teoría, en cambio, sugiere que se desarrolló cerca de la costa del Ponto, en el norte de Turquía, hacia el 3,800 a.C. Mientras que la tercera y novedosa teoría sostiene que la rueda se inventó en los Cárpatos entre el 4,000 y el 3,500 a.C., y que desde allí se extendió a distintas regiones. Esta última teoría, planteada en 2016 por Richard Bulliet, historiador de la Universidad de Columbia y coautor del nuevo estudio, se basa en la idea de que, en torno al 4,000 a.C., el cobre se había vuelto difícil de encontrar, lo que llevó a los mineros a adentrarse cada vez más en las minas para extraer el metal con la ayuda de carros. De hecho, los modelos de carros de finales de la Edad del Cobre que se han encontrado en la región de los Cárpatos son similares a los carros mineros actuales.

Utilizando técnicas de mecánica computacional, el equipo estudió las posibles transformaciones y cómo se inventó la rueda. El análisis demostró que fueron necesarias tres innovaciones: primero, rodillos simples; segundo, ruedas unidas a un eje; y tercero, en el que las ruedas se mueven independientemente del eje. Según los investigadores, las singulares características físicas del entorno minero desempeñaron un papel clave en la evolución del sistema rueda-eje. "El entorno en el que operaban los inventores de las ruedas contenía algunas características únicas que favorecieron la transición al transporte por rodillos", explicó Kay James, coautora del estudio, a LiveScience. "Esencialmente, estas características ambientales, por ejemplo un camino estrecho y cerrado, impulsaron a los desarrolladores hacia ese aspecto concreto". Aunque el nuevo estudio sugiere que los mineros del cobre de Europa del Este podrían haber sido los impulsores de la tecnología de ruedas ya en el año 4,000 a.C., sigue existiendo la posibilidad de que múltiples civilizaciones inventaran la primera rueda de forma independiente, como ocurrió con la escritura, por ejemplo.

[Fuente: wired.es]

Pirámide escalonada de Zóser, la primera del Antiguo Egipto y del mundo (2611 a.C.)

El monumento ubicado en la necrópolis de Saqqara es considerada la pirámide más antigua en Egipto. Es décadas más antigua que las famosas pirámides de Keops.

Es muy difícil decir cuál es el número exacto de pirámides construidas en el Antiguo Egipto. En cualquier caso, aunque puede haber más, de la antigua civilización de los faraones se han llegado a descubrir en torno a 120 de estos monumentos, situados a lo largo del río Nilo.

Las tres principales pirámides de Guiza, y las más famosas, son las de Keops, Kefrén y Micerino. Sin embargo, estas no son las más antiguas aunque se crea que sí. ¿Cuál fue entonces la primera de estas icónicas estructuras que levantaron los egipcios?

Los egipcios construyeron pirámides como edificios funerarios, de tal forma que el objetivo era tener un lugar en el que el cuerpo del faraón momificado pudiera descansar para toda la eternidad y desde ahí alcanzar el más allá. En consecuencia, se depositaban en ellas las pertenencias que había tenido en vida el difunto (joyas, muebles...) e incluso se ponían alimentos que le ayudarían en ese viaje a la otra vida.

Las pirámides son, sin duda, el elemento más representativo de lo que fue el Antiguo Egipto, no solo por su belleza y lo que representaron, sino porque albergan grandes misterios.

A menos de 20 Kilómetros de El Cairo, en la conocida como la meseta de Guiza, se encuentran las pirámides de Guiza, sin duda la postal más emblemática de Egipto. Sin embargo, ¿son realmente las más antiguas? Recientemente se ha considerado que la pirámide escalonada de Zoser, en la necrópolis de Saqqara, es la primera pirámide del Antiguo Egipto y la gran estructura de piedra más antigua. Este monumento es la tumba del faraón Zoser (o Dyoser) (Necherjet Dyeser) de la Dinastía III (c. 2650 a.C.).

La pirámide de Zoser resulta de gran importancia en la historia del Antiguo Egipto en tanto que representa un gran paso adelante en la historia de la arquitectura y la ingeniería. Hay que tener en cuenta que no es solo la primera pirámide egipcia, sino también la primera pirámide del mundo. Se considera que se construyó entre 2630 y 2611 a.C., por lo que es décadas más antigua que cualquiera de las de Guiza.

Denominada antiguamente Dyeser Deyeseru, "la más sagrada", según el sacerdote e historiador antiguo Manetón fue edificada por Imhotep, el primer arquitecto conocido de la historia. Es la construcción más notable de la necrópolis de Saqqara, al sur de la ciudad de Menfis, y fue el prototipo de las pirámides de Guiza y de las restantes que se extendieron a lo largo del curso del Nilo.

¿Cuánto mide la pirámide de Zoser? La estructura se encuadra en un recinto que constituye un complejo funerario. En cuanto a sus dimensiones, mide 140 metros de longitud, 118 metros de ancho y 60 metros de alto. En lo que respecta al material de construcción, fue levantada con pequeños bloques calcáreos, con un modo de elaboración similar al del adobe.

Cabe destacar que la pirámide de Zoser supuso un cambio muy importante en el Antiguo Egipto: hasta su construcción, las tumbas reales consistían en cámaras subterráneas cubiertas por una estructura de adobe en forma de pirámide truncada llamada mastaba.

Tal y como indica el texto 'La construcción en Egipto. Primera parte', de Francisco Ortega Andrade, catedrático de Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, "con la pirámide de Zoser nace el período de la historia de Egipto definido como Etapa de las pirámides", aproximadamente entre los años 2.680 y 2.260 a.C. "La pirámide es una obra monumental que trata de oponerse a la muerte dotándola de una perspectiva de vida", analiza el historiador, y añade: "La pirámide es la morada eterna de los reyes. Los dioses son temporales, sectoriales, se suceden y viven en el templo. Así, Horus (dios del halcón) persiste hasta la cuarta dinastía".

[Fuente: Noelia Gómez, publicado en elespanol.com]

Narmer, primer faraón del Antiguo Egipto (aprox. 3100 a.C.)

Narmer (también llamado Nar; Hor-nar-mer , Hor-nar-meher o Horn-nar) fue un rey del Antiguo Egipto durante el periodo arcaico de Egipto. Los egiptólogos lo consideran como el probable sucesor de los reyes protodinásticos Horus Escorpión II y/o Horus Ka, siendo considerado por algunos el unificador de Egipto y fundador de la dinastía I.

La identidad de Narmer es tema de debates en curso, aunque la opinión dominante entre los egiptólogos identifica a Narmer con el faraón Menes de la dinastía I, a quien también se le acredita la unificación de Egipto como el primer faraón.siendo citado en varias fuentes. Esta conclusión se basa en la paleta de Narmer, una placa que muestra a Narmer como unificador de Egipto, y los dos sellos de la necrópolis de Abidos que lo muestran como el primer rey de la dinastía I.

Pese a la controversia sobre su reinado, existe el consenso de que Narmer impulsó enormemente la cultura de su tierra y allanó el camino para convertir a Egipto en el gran imperio que llegó a ser años después. La fecha probable de su reinado se calcula alrededor del 3100 a. C. o 3075 a. C.

La fecha comúnmente aceptada para el comienzo de su reinado es 3100 a. C. Otras estimaciones que usan tanto el método histórico como la datación por radiocarbono lo sitúan en el rango 3273-2987 a. C.

Usando el método histórico, se usa un evento astronómico registrado en los textos egipcios como punto de partida y a partir de este se determina por "estimación muerta" la fecha de reinado del soberano, sumando o restando los años de gobierno de cada rey —tomados generalmente de Manetón, la Lista Real de Abidos o la Piedra de Palermo— hasta llegar al rey en cuestión. Por supuesto, hay incertidumbre sobre la duración de los reinados, especialmente en los períodos intermedios y el periodo arcaico, además de que los eventos astronómicos disponibles para las estimaciones están ubicados en el Imperio Nuevo y el Imperio Medio (para una discusión de los problemas en el establecimiento de fechas absolutas para el Antiguo Egipto, véase Shaw (2000, pp. 1-16)).

Dos estimaciones basadas en este método son:Hayes (1970, p. 174), que sitúa el inicio del reinado de Narmer/Menes en 3114 a. C. y lo redondea a 3100 a. C., y Krauss y Warburton (2006, p. 487), que da como fecha 2950 a. C. Varias estimaciones del comienzo de la dinastía I colocan su inicio con Aha, dejando de lado la cuestión de si comenzó con Narmer o Aha, por lo que deben ser ajustados por la longitud del reinado de Narmer para obtener una estimación de la fecha del comienzo del reinado de Narmer. Desafortunadamente no se tiene una estimación confiable de la duración del reinado de Narmer, siendo la mejor la estimación de Manetón (Julio Africano).

La duración, de acuerdo con Manetón (1940, p. 29), es de 62 años, bajo el supuesto de que Narmer y Menes fueron la misma persona. Por lo tanto el inicio de su reinado es 62 años antes de la fecha del inicio de la dinastía I dada por los autores que suponen su inicio en el reinado de Aha. Entre las estimaciones del comienzo del reinado de Narmer calculadas de esta manera están las de von Beckerath (1997, p. 179) (3094-3044 a. C.);Helck (1986, p. 28) (2987 a. C.);Kitchen (2000, p. 48) (3092 a. C.) y Shaw (2000, p. 480) (3062 a. C.). Considerando todas estas estimaciones se obtiene un rango de 3114-2987 a. C., en base al método histórico. La excepción al consenso dominante es Mellaart (1979, pp. 9-10), que estima el principio de la dinastía I en 3400 a. C. Sin embargo llegó a esta conclusión al ignorar la fecha astronómica del Imperio Medio y su conclusión no está ampliamente aceptada.

La datación por radiocarbono también presenta sus problemas. De acuerdo con Hendrickx (2006, p. 90), «las curvas de calibración para la segunda mitad del cuarto milenio a. C. muestran fluctuaciones importantes con amplios rangos de datos posibles como consecuencia. Generalmente se considera un "período malo" para la datación por radiocarbono». El uso de un enfoque estadístico, incluyendo todas las fechas de carbono 14 disponibles para el período arcaico reduce, pero no elimina, los problemas inherentes.Dee et al. (2004, tabla 1) utilizan este enfoque y derivan una estimación del intervalo de confianza del 65 % para el inicio de la dinastía I en 3211-3045 a. C. Sin embargo definen el comienzo de la dinastía I como el comienzo del reinado de Aha y al no existir fechas de radiocarbono para Narmer, nuevamente se recurre al ajuste de 62 años, lo que proporciona un rango de 3273-3107 a. C., siendo estas fechas cercanas a las obtenidas mediante el método histórico (3114-2987 a. C.).

[Fuente: Wikipedia]

Mapa babilónico del mundo, el primer mapa (aprox. Siglo VI a.C.)

El Mapa de Babilonia del mundo (o Imago Mundi) es una tablilla de arcilla de Babilonia escrita en acadio, que contiene una representación conceptualizada del mundo conocido, con una corta y parcialmente perdida descripción, que data de aproximadamente el siglo VI a. C. (período neobabilónico o aqueménida temprano).

El mapa está centrado en el Éufrates, fluyendo desde el norte hacia el sur. La ciudad de Babilonia se muestra en el Éufrates, en la mitad norte del mapa. La desembocadura del Éufrates está etiquetada como «pantano» y «desagüe». Susa, la capital de Elam, se muestra hacia el sur, Urartu al noreste, y Habban, la capital de los casitas, se muestra (incorrectamente) al noroeste. Mesopotamia está rodeada por un «río amargo» u océano circular, y ocho «regiones», representadas como secciones triangulares, se muestran más allá del océano. Se ha sugerido que la representación de estas regiones como triángulos podría indicar que fueron imaginadas como montañas.

La tableta fue descubierta en Sippar, en el valiato de Bagdad, unos 60 km al norte de Babilonia en la orilla este del río Éufrates. El texto se tradujo por primera vez en 1889. La tablilla de arcilla se encuentra en el Museo Británico.

El mapa es circular con dos círculos exteriores definidos. La escritura cuneiforme etiqueta todas las ubicaciones dentro del mapa circular, así como algunas regiones en el exterior. Los dos círculos exteriores representan el agua en el medio y están etiquetados como maratum «río amargo», el mar salado. Babilonia al norte del centro del mapa; las líneas paralelas en la parte inferior parecen representar las marismas del sur, y una línea curva que viene del norte, el noreste parece representar las montañas de Zagros. Hay siete pequeños círculos interiores en las áreas perimetrales dentro del círculo, y parecen representar siete ciudades. Ocho secciones triangulares en el círculo externo (perímetro del agua) representan «regiones» denominadas (nagu). La descripción de cinco de ellas ha sobrevivido.

[Fuente: Wikipedia]