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Artemis II, primer sobrevuelo tripulado alrededor de la Luna (2026)

Artemis II fue una misión espacial de sobrevuelo lunar bajo el programa Artemis, liderada por la NASA. Fue el segundo vuelo del vehículo SLS (sistema de lanzamiento espacial) y la primera misión tripulada de la nave espacial Orión.

El lanzamiento de la nave fue realizado de manera exitosa el 1 de abril de 2026 a las 22:35:00 UTC (tiempo universal coordinado) en el Centro Espacial John F. Kennedy, específicamente en el complejo de lanzamiento 39B.

Fue la primera misión tripulada alrededor de la Luna, y más allá de la órbita terrestre baja, desde el Apolo 17, en 1972.

La misión de 10 días llevó a los astronautas de la NASA Reid Wiseman (50 años), Victor Glover (49 años) y Christina Koch (47 años), junto con Jeremy Hansen (50 años) de la Agencia Espacial Canadiense, en una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra. Glover se convertirá en la primera persona de raza negra, Koch en la primera mujer y Hansen en el primer no estadounidense en salir de la órbita terrestre y viajar alrededor de la Luna. El vuelo está previsto que lleve a la tripulación más lejos de la Tierra que cualquier misión tripulada anterior, antes de reingresar en la atmósfera terrestre a una velocidad récord de aproximadamente 40 000 km/h. Es una de las múltiples misiones previstas para el programa Artemis.

Expectativas por fases:

Lanzamiento

- Vehículo de lanzamiento: Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) Bloque 1.
- Lugar de lanzamiento: Centro Espacial Kennedy, Complejo de lanzamiento 39B.
- Duración: Aproximadamente ocho minutos para alcanzar la órbita inicial.
- Trayectoria: El SLS lanzará a Orión a una órbita terrestre baja (LEO) durante un período muy corto de tiempo, y luego disparará nuevamente para colocar a Orión en una órbita altamente excéntrica con un período de aproximadamente 24 horas.

Comprobación de la órbita terrestre y de los sistemas

- Órbita: Órbita altamente excéntrica con un apogeo superior al de los satélites de comunicaciones típicos.
- Duración: Aproximadamente 24 horas.
- Actividades: La tripulación realizará comprobaciones en los sistemas de la nave espacial Orión, asegurándose de que todos funcionen correctamente antes de continuar con la misión. También realizarán demostraciones de operaciones de proximidad con la etapa superior del vehículo de lanzamiento.

Inyección translunar

- Maniobra: Después de la verificación de los sistemas, la nave espacial Orión realizará un encendido TLI utilizando el Módulo de Servicio, impulsándolo fuera de la órbita terrestre hacia la Luna.
- Trayectoria: Una quemadura precisa para colocar a Orión en una trayectoria que lo llevará alrededor de la Luna.

Vuelo lunar

- Integrity aproximándose a la Luna el 6 de abril de 2026.
- Altitud: El punto de aproximación más cercano se encuentra aproximadamente a 7400 kilómetros de la superficie lunar.
- La tripulación fotografió un eclipse solar, con la Luna bloqueando el Sol.
- Duración: Varios días para viajar a la Luna, volar alrededor de ella y comenzar el viaje de regreso.
- Actividades: La tripulación continuará monitoreando y probando los sistemas de Orión y recopilando datos sobre los efectos de los viajes al espacio profundo.

Trayectoria de regreso

- Maniobra: Después del sobrevuelo lunar, Orión utilizará la gravedad de la Luna para ayudar en su regreso a la Tierra, una maniobra conocida como trayectoria de retorno libre.
- Trayectoria: Un camino que traerá naturalmente a Orión de regreso a la Tierra sin la necesidad de propulsión adicional si fallasen los sistemas de corrección.

Reingreso y amerizaje

- La Nave Orión amerizando en el Océano Pacífico el 10 de abril de 2026.
- Fase de reingreso: Orión reingresará a la atmósfera de la Tierra.
- Amerizaje: En el Océano Pacífico, los equipos de recuperación recuperarán la nave espacial y la tripulación.
- Duración: Se espera que la misión completa dure unos diez días.

[Fuente: Wikipedia]

Laika, primer ser vivo en orbitar la Tierra (1957)

Reclutada en las calles de Moscú, Laika fue seleccionada para convertirse en el primer ser vivo que ‘tripulase’ una nave espacial. Su viaje mantuvo al mundo en vilo.

La aventura de Laika, se empezaría a fraguar, el 4 de octubre de 1957, Rusia iniciaba la carrera hacia la Luna. Con el lanzamiento del primer Sputnik (‘compañero de viaje’ en ruso), asombraba al mundo. El éxito sin precedentes del acontecimiento suponía el despegue de la era espacial. Occidente había sido noqueado por la URSS, y asistía estupefacto, a la par que atemorizado, a un triunfo que desataba la psicosis sobre la posible supremacía espacial soviética con fines militares.

Tan solo un mes después, Nikita Krushchev, primer secretario del Comité Central del PCUS, toma una decisión espectacular en un alarde de chovinismo: celebrar el 40 aniversario de la revolución bolchevique con el envío de una nueva nave espacial. Los ingenieros trabajan contrarreloj, y en poco más de cuatro semanas, bajo las órdenes de Serguéi Koroliov, padre de la astronáutica soviética, improvisan una cápsula espacial. Bautizada como Sputnik II, su objetivo principal es enviar a un ser vivo al espacio. De esta forma se quería demostrar que era posible soportar la ingravidez y sobrevivir en órbita.

Varias especies animales fueron consideradas para el experimento: ratones, ratas, monos y perros. Finalmente la selección recayó en esta última especie, después de descartar en particular a los monos. En tal decisión primó el tamaño y el hecho de que los canes son más silenciosos que los primates y su adiestramiento resulta más sencillo.

Se reclutaron varios cachorros en las calles de Moscú, porque los científicos consideraron que un perro callejero acostumbrado a las temperaturas extremas y a la precaria alimentación, resistiría con mayor facilidad la dura prueba.

Solo tres poseían las condiciones necesarias en cuanto a peso, altura y color, y las tres eran hembras. Una vez superadas las duras pruebas a las que fueron sometidas, Laika fue la seleccionada por sus condiciones físicas y su temperamento flemático. Una de las descartadas lo fue por hallarse embarazada y la otra porque sus piernas arqueadas le hacían parecer un robot. Se sometió a Laika a duros entrenamientos. Los mismos por los que pasarían años después los humanos. Entre ellos se incluían la reclusión en jaulas de tamaño cada vez más pequeño, la colocación en centrifugadoras a fin de acostumbrarla a la aceleración a la que se vería sometida con el incremento de velocidad de la nave espacial, y la confinación en aparatos simuladores de los ruidos que se sucederían en la misma. Se controló el efecto que todas estas pruebas ejercían en su presión arterial e incluso sus esfínteres, acostumbrándola a ingerir una alimentación gelatinosa.

Según la NASA, fue introducida en el satélite tres días antes del inicio de la misión. La agencia soviética TASS informó de que Laika regresaría a la Tierra en paracaídas. Pero no era cierto, sobre la marcha Koroliov se vio obligado a improvisar una cápsula espacial sin módulo de retorno y se programó su eutanasia mediante el suministro de comida envenenada. Laika era enviada a un viaje en el que su muerte estaba asegurada.

Antes del lanzamiento uno de los científicos, apiadado por el infausto destino que correría, la llevaría a jugar a su propia casa con sus hijos.

Durante siete días el mundo desconoció el fatal desenlace y cuando la URSS finalmente anunció el deceso, lo disfrazó impunemente: TASS anunció su muerte sin dolor tras recorrer durante esa semana la órbita terrestre. Todo era falso. Laika murió presa del calor y del pánico a las cinco o siete horas del despegue, después de pasar por un estrés sin igual.

Al conocerse la verdad, la reacción de la prensa occidental fue de clamorosa indignación: los defensores de los animales desencadenaron una tormenta de críticas sin precedentes. El Kremlin, en el ojo del huracán, fue censurado mundialmente por su cruel e inhumana acción. Como dato curioso, podemos citar que hubo sugerencias sarcásticas a título póstumo, como la de haber enviado a Kruschev al espacio en lugar de Laika.

La perrita había sacrificado su vida por la ciencia pero su muerte no fue en vano: cuatro años después, el 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin emularía su hazaña, al convertirse en el primer cosmonauta de la historia.

[Fuente: Teresa Amiguet para lavanguaria.com]

Primera fotografía de la Luna, por Louis Daguerre (1839)

Fue a mediados del siglo XIX cuando el inventor francés Louis Daguerre (1787-1821) pasó a la historia de la fotografía al tomar la primera imagen de la Luna conocida por la humanidad.

Louis-Jacques-Mandé Daguerre fue pionero en la fotografía al contribuir con el daguerrotipo, proceso a través del cual se obtiene una imagen en positivo a partir de una placa de cobre recubierta de yoduro de plata, resultando una imagen detallada que debía evitar la abrasión con un cristal.

Con este mecanismo, Daguerre logró captar en París una foto parcial de la Luna en 1839, con una cámara oscura y siguiendo los procedimientos del daguerrotipo.

Poco más de un año después, el 23 de marzo de 1840, el profesor John William Draper presentó ante la Academia de Ciencias de Nueva York una foto exitosa de la Luna, tras capturar la imagen de daguerrotipo de 20 minutos usando un telescopio reflector de 13 pulgadas.

Sin embargo, cada una de las fotografías obtenidas en las décadas siguientes eran solo de aquel lado de la Luna y generaba duda cómo sería la cara oculta; lo cual fue punto de partida de mitos y leyendas.

Fue el 7 de octubre de 1959, con la sonda soviética Luna 3 del Programa Luna, dirigido por el ingeniero Serguéi Koroliov, que se lograron las primeras instantáneas del lado que representaba una incógnita para la humanidad.

Tras su acción, se pudieron disfrutar de 29 fotografías, lo que supone un 70 por ciento de la cara opuesta; no obstante, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) indicó que las fotos fueron confusas y debieron corregirse por programas informáticos.

[Fuente: elobservador.com]

Mars 2: Primer objeto fabricado por el ser humano que alcanza la superficie de Marte (1971)

La sonda Mars 2 (también llamada Marte 2) (en ruso: Марс-2) fue una sonda espacial lanzada por la Unión Soviética en 1971 hacia el planeta Marte. Los principales objetivos del orbitador Mars 2 eran los mismos que los de la Mars 3. Era idéntica a la Mars 3, cada una con un módulo orbital y un módulo de descenso acoplado.

El principal objetivo científico del módulo de descenso Mars 2 era realizar un aterrizaje suave en Marte. La secuencia de descenso del aterrizador falló y la nave impactó contra la superficie.

Entre los dos módulos sumaban una masa total de 4.650 kg en el momento del lanzamiento, incluyendo el combustible. La altura de la nave era de 4,1 m y llegaba hasta los 5,9 m de envergadura con los dos paneles solares desplegados, mientras que el diámetro de la base era de 2 m. De la masa total, 3,440 kg pertenecían al orbitador cargado de combustible y 1,210 kg eran del módulo de descenso también con el combustible cargado.

El sistema de propulsión estaba situado en la parte inferior del cuerpo cilíndrico de la nave que era el principal elemento de la sonda. Estaba formado por un tanque de combustible cilíndrico dividido en compartimentos para alojar el combustible y el oxidante. El motor estaba colocado en un soporte en la parte baja del tanque y el módulo de descenso estaba situado en la parte superior del bus del orbitador. Los dos paneles solares se extendían en los laterales del cilindro y una antena parabólica de 2,5 m situada en el lateral junto a los radiadores servía para las comunicaciones en alta ganancia.

La telemetría era transmitida por la nave a 928,4 MHz. Los instrumentos y los sistemas de navegación estaban situados en la parte baja de la sonda y la antena para las comunicaciones con el aterrizador estaba anclada a los paneles solares. Además la nave llevaba tres antenas direccionales de baja potencia que se situaban cerca de la antena parabólica.

La sonda "Mars 2" fue lanzada hacia Marte impulsada por la última etapa del cohete lanzador llamada Tyazheliy Sputnik (71-045C). Se realizaron dos maniobras de corrección de la trayectoria los días 17 de junio y 20 de noviembre. El módulo orbital soltó el módulo de descenso unas 4.30 h antes de llegar a Marte el 27 de noviembre de 1971.

La nave entró en la atmósfera marciana a una velocidad de 6 km/s y en un ángulo más acentuado de lo previsto. La secuencia de descenso quedó alterada, provocando un fallo en el sistema de descenso que hizo que los paracaídas no se desplegaran, por lo que el aterrizador se estrelló contra el suelo marciano a 4º Norte y 47° Oeste, en la zona oeste de Hellas Planitia. Aunque de forma accidentada, el módulo de aterrizaje Mars 2 fue el primer objeto fabricado por el ser humano en alcanzar la superficie marciana.

[Fuente: Wikipedia]

Eileen Collins, primera mujer piloto espacial y primera comandante de un transbordador (1999)

El 20 de julio de 1999, Eileen Collins, se convertía en la primera mujer al mando de un transbordador espacial. Era el logro a toda una carrera rompiendo límites: la única mujer de su promoción, en 1979. Militante del grupo Ninety-Nines, pioneras en la reivindicación de los derechos de las aviadoras: "Nosotras sentimos la misma fascinación que los hombres por el espacio, y cada vez será más fácil porque por fin están cayendo los prejuicios y las barreras".

Eileen Collins (Elmira, USA, 1956) es una coronel retirada y antiguo piloto de pruebas de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) y astronauta de la NASA.

Graduada en el Corning Community College, donde obtuvo un título de asociado en matemáticas en 1976, y en la Universidad de Siracusa, donde se licenció en matemáticas y economía en 1978, Collins fue nombrada oficial de la USAF a través del programa del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva de la Fuerza Aérea de Siracusa. Fue una de las cuatro mujeres elegidas para el entrenamiento de pilotos de pregrado en la base aérea de Vance, Oklahoma.

En 1990, Collins fue seleccionada para ser astronauta piloto del Grupo de Astronautas 13 de la NASA. Voló como piloto del transbordador espacial en 1995, a bordo de la misión STS-63, que supuso un encuentro espacial entre el transbordador espacial Discovery y la estación espacial rusa Mir. En reconocimiento a su logro como primera mujer piloto de un transbordador, recibió el Trofeo Harmon. También fue la piloto de la misión STS-84 en 1997. Se convirtió en la primera mujer en comandar una nave espacial estadounidense con la misión STS-93, lanzada en julio de 1999, que desplegó el Observatorio de Rayos X Chandra.

Un observatorio astronómico -el Observatorio Eileen Collins, gestionado por el Corning Community College- lleva su nombre en su honor, al igual que el bulevar de entrada principal al Aeropuerto Internacional Hancock de Siracusa.

[Fuente: viajes.nationalgeographic.com.es, Wikipedia]

Primer satélite artificial de la historia: Sputnik 1 (1957)

La Guerra Fría fue un enfrentamiento que surgió en la segunda mitad del siglo pasado tras la Segunda Guerra Mundial entre dos grandes bloques: el capitalista (mayoritariamente occidental) y el comunista (en mayor parte oriental). Estaban liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética que, además de la lucha política, económica, ideológica y militar que se llevaba a cabo en enclaves estratégicos, también protagonizaron la famosa Carrera espacial.

El 4 de octubre de 1957, cuando parecía que EEUU estaba en cabeza con respecto al desarrollo de tecnología espacial, la URSS se adelantó y lanzó Sputnik-1, el primer satélite artificial de la historia. Fue enviado al espacio desde el cosmódromo de Baikonur (Kazajistán), era de aluminio, pesaba unos 84 kilogramos y tenía forma esférica, con 58 centímetros de diámetro y cuatro antenas de entre 2,4 y 2,9 metros de largo.

Su interior, presurizado con nitrógeno, constaba con instrumentos con los que los investigadores esperaban medir la temperatura de la capa externa de la atmósfera y dos transmisores de radio. Con esto último, consiguieron emitir una señal en longitud de onda de 15 y 7,5 metros que duró unas tres semanas (hasta que las baterías se agotaron) y que varios aficionados afirmaron detectar.

Hoy en día se recuerda a Sputnik-1 con especial interés, ya que la conmoción que supuso en EEUU, donde se creía que llevaban la delantera, incitó a una mayor inversión en ciencia e investigación. Meses más tarde, el 31 de enero, EEUU lanzó Explorer 1, su primer satélite artificial en respuesta al de la URSS, que dio señal durante casi cuatro meses.

Sin embargo, la Carrera espacial no terminaba ahí, sino que más bien comenzaba con estos primeros movimientos de ambas superpotencias mundiales. La URSS lanzó Sputnik-2, tripulado por la famosa perra Laika, que fue el primer animal en ir al espacio, y también consiguió poner al soviético Yuri Gagarin en órbita (fue el primer humano en hacerlo). EEUU, por su parte, logró que la primera persona en pisar la Luna fuese estadounidense.

[Fuente: 20minutos.es]

Neil Armstrong, primer hombre que pisó la Luna (1969)

Un 20 de julio de 1969 ocurrió el primer alunizaje tripulado. A bordo de la nave iba un hombre que hizo historia: Neil Armstrong.

Hace dos años, las Naciones Unidas declararon el 20 de julio como Día Internacional de la Luna. En esta fecha pero del año 1969, Neil Armstrong pisó antes que cualquier humano, la superficie lunar en la primera misión tripulada a nuestro satélite natural. Esta es su historia.

Desde el inicio de su carrera, tenía los ojos puestos en el cielo. Comenzó a navegar la bóveda celeste como aviador naval. Sirvió para el ejército de Estados Unidos durante la guerra de Korea. Cuando regresó, terminó la universidad y se unió a la institución que fue la semilla de lo que ahora conocemos como Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés).

Armstrong se volvió un apasionado del espacio y se enlistó en los candidatos para ir a la luna. Sin embargo mientras su carrera de astronauta despegaba, él pasaba el duelo de haber perdido a una de sus hijas a manos del cáncer. Existen incluso teorías que aseguran que llevaba con él una pulsera de la menor y que la dejó en superficie lunar.

Un 16 de julio de 1969, la misión que dejaría una huella cósmica comenzó su curso hacia nuestro satélite natural. Tan sólo cuatro días después, Neil Armstrong estaría pronunciando su icónica frase: “Es un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad.”

Una vez que regresó a la Tierra, su vida se llenó de fama. Desde anuncios televisivos hasta caminar en el Palacio de Buckingham, Armstrong y la tripulación de astronautas que fueron por primera vez a la luna, se volvieron celebridades.

A pesar de que la fama reflejaba el éxito de la misión, estar en el reflector era incómodo para Armstrong. Esto lo llevo a ser una persona reservada y aunque siempre fue amable con las personas que se acercan a él desde la admiración, procuraba no figurar en la vida pública. Aun así, continuó educando generaciones en la Universidad de Cincinnati.

Neil Armstrong falleció por compilaciones en el corazón el 25 de agosto de 2021. Cuando murió, su familia lanzó una declaración para todas aquellas personas que hallaban inspiración en su trabajo:

«Para aquellos que puedan preguntarse qué pueden hacer para honrar a Neil, tenemos una solicitud sencilla. Honren su ejemplo de servicio, logro y modestia, y la próxima vez que salgan al exterior en una noche despejada y vean la luna sonriendo hacia ustedes, piensen en Neil Armstrong y le hagan un guiño.»

[Fuente: ngenespanol.com]

Yuri Gagarin: Primer viaje espacial (1961)

La mañana del 12 de abril de 1961, cuando la Unión Soviética se preparaba para lanzar el primer ser humano al espacio, la tensión era máxima en el cosmódromo de Baikonur. De los 16 intentos anteriores de poner en órbita el cohete Vostok de la URSS, la mitad habían fracasado. Al parecer, dos de los principales ingenieros del programa espacial tuvieron que tomar tranquilizantes ese día mientras esperaban el despegue en la base de lanzamiento kazaja.

Pero Yuri Gagarin permaneció tranquilo en la cápsula sobre el cohete. Tras meses de riguroso entrenamiento físico y técnico, el cosmonauta de 27 años había sido elegido para el histórico vuelo en parte por su imperturbabilidad. Inteligente, diligente y muy querido entre sus compañeros, un memorándum escrito por médicos de la Fuerza Aérea Soviética y obtenido por el historiador Asif Siddiqi señalaba que Gagarin "entiende la vida mejor que muchos de sus amigos".

A las 9:07 de la mañana, Gagarin gritó "¡Poyekhali!", que en ruso significa "¡Adelante!", mientras el cohete despegaba. Narró sus experiencias a los que estaban en tierra mientras la aceleración del cohete a 27.000 kilómetros por hora le empujaba hacia su asiento. "Veo la Tierra. La carga g aumenta un poco. Me siento excelente, de buen humor. veo las nubes. El lugar de aterrizaje... es hermoso. Qué belleza".

Momentos después, el cosmonauta soviético se convirtió en la primera persona en el espacio y, 89 minutos después del lanzamiento, en la primera persona en orbitar el planeta. Fue un momento crucial en la carrera espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética que pondría a un hombre en la luna a finales de la década. Pero la historia de los vuelos espaciales humanos no comienza aquí: esa trayectoria fue trazada años antes por otro éxito soviético.

A pesar de ser aliados durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la URSS empezaron a sospechar el uno del otro a medida que la guerra llegaba a su fin en 1945. Estados Unidos acababa de demostrar su capacidad para destruir ciudades enteras lanzando bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki para forzar la rendición de Japón. Así comenzó la Guerra Fría, en la que Estados Unidos y la URSS se disputaban el dominio del mundo.

Para demostrar su superioridad tecnológica, ambos países comenzaron a construir enormes arsenales nucleares y cohetes capaces de alcanzar objetivos en todo el mundo. A mediados de la década de 1950, ambos países anunciaron sus planes de utilizar estos cohetes para lanzar satélites artificiales al espacio. Mientras que Estados Unidos programó el lanzamiento de su Proyecto Vanguard para 1958, los soviéticos decidieron discretamente adelantarse a los estadounidenses.

El 4 de octubre de 1957, el mundo fue tomado por sorpresa cuando la Unión Soviética anunció que había puesto en órbita un satélite llamado Sputnik, que en ruso significa "compañero de viaje". Aunque no era más grande que una pelota de playa y tenía capacidades técnicas limitadas, los estadounidenses se asustaron al escuchar su señal de radio "bip, bip, bip" cuando pasaba por encima.

El presidente Dwight Eisenhower tenía sus propias preocupaciones. Los funcionarios de la Casa Blanca estaban preocupados por que el mundo viera a la Unión Soviética como la superpotencia más sofisticada, y escribieron en un informe que el lanzamiento del Sputnik "generaría un mito, una leyenda y una superstición duradera de un tipo peculiarmente difícil de erradicar o modificar, que la U.R.S.S. puede explotar en su beneficio".

Estados Unidos no estaba dispuesto a ceder el espacio a la Unión Soviética, por lo que creó la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en julio de 1958 y comenzó su propia búsqueda de vuelos espaciales en serio.

Los viajes espaciales tripulados no eran un concepto novedoso en la década de 1950. Estados Unidos llevaba lanzando cohetes con animales (incluidas moscas de la fruta y macacos rhesus) al espacio suborbital desde finales de la década de 1940, mientras que la URSS comenzó a lanzar perros en 1951. Apenas unas semanas después del lanzamiento del Sputnik en 1957, los soviéticos pusieron en órbita a una perra llamada Laika. (Laika murió a las pocas horas del vuelo a causa del calor y el estrés).

Pero el verdadero objetivo era enviar seres humanos al espacio. En 1958 la NASA lanzó el Proyecto Mercury con tres objetivos específicos: poner en órbita a un estadounidense alrededor de la Tierra, investigar la capacidad del cuerpo humano para tolerar los vuelos espaciales y llevar tanto la nave como el astronauta a casa de forma segura. El objetivo no declarado: lograr todo esto antes que los soviéticos.

Sin embargo, una vez más la URSS demostró estar un paso por delante. El histórico vuelo de Gagarin tuvo lugar un mes antes de que el astronauta Alan Shepard se convirtiera en el primer estadounidense en el espacio, el 5 de mayo de 1961. Aunque el vuelo suborbital de 15 minutos de Shepard a bordo del Freedom 7 fue un hito clave (visto por millones de telespectadores) quedó eclipsado por el viaje de Gagarin alrededor de la Tierra.

Semanas después del vuelo de Shepard, el presidente John F. Kennedy se presentó ante una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos. Reconociendo que el país no había tratado la exploración espacial con suficiente urgencia, declaró su intención de convertirla en una prioridad y lanzó un nuevo reto: poner a un estadounidense en la luna para el final de la década.

"Ningún proyecto espacial de este periodo será más impresionante para la humanidad, ni más importante para la exploración del espacio a largo plazo; y ninguno será tan difícil o caro de realizar", dijo. "En un sentido muy real, no será un solo hombre el que vaya a la Luna; si hacemos este juicio de forma afirmativa, será toda una nación".

Sin embargo, antes de que la NASA pudiera aventurarse a la luna, sus científicos e ingenieros tenían mucho que aprender. La agencia espacial siguió adelante con el Proyecto Mercury, convirtiendo al astronauta John Glenn en el primer estadounidense en orbitar la Tierra en febrero de 1962. En mayo de 1963, Gordon Cooper completó un vuelo de 22 órbitas, un viaje que duró unas 34 horas y 20 minutos. Sin embargo, un mes más tarde, el cosmonauta Valery Bykovsky pasó cuatro días y 23 horas en el espacio (todavía es el récord de vuelo espacial en solitario más largo) y Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en volar al espacio.

Después de Mercury, la NASA avanzó en sus capacidades de vuelo espacial con el Proyecto Géminis. Considerado como un puente hacia la Luna, los objetivos de Géminis eran reunirse y acoplarse en órbita, probar las maniobras de reentrada atmosférica y determinar cómo afectaban a los seres humanos los viajes espaciales de larga duración.

Mientras tanto, los soviéticos seguían registrando hitos. En marzo de 1965, el cosmonauta Alexei Leonov se convirtió en la primera persona en salir de una nave espacial en órbita. La caminata espacial, que duró 12 minutos, fue especialmente angustiosa: el traje espacial de Leonov era tan rígido que tuvo dificultades para volver a entrar en la nave y finalmente tuvo que liberar parte de la presión de su traje para cerrar la esclusa detrás de él.

Diez semanas después, Ed White se convirtió en el primer estadounidense en caminar por el espacio, pasando 23 minutos flotando al final de una línea umbilical de 7 metros mientras él y el astronauta James McDivitt en la cápsula Gemini 4 daban vueltas a la Tierra a 27 000 kilómetros por hora. A partir de entonces, Estados Unidos empezó a ganar terreno a los soviéticos: en diciembre de 1965, los astronautas de la Gemini 7 establecieron el récord de tiempo en el espacio durante una misión de dos semanas. La Gemini 8 logró el primer acoplamiento espacial en 1966, aunque una avería hizo que la nave quedara fuera de control y fuera recuperada por poco por un Neil Armstrong de 35 años en el asiento del comandante.

Después de 10 vuelos con tripulación en cinco años, el programa terminó con el Gemini 12 el 15 de noviembre de 1966, una misión en la que Edwin "Buzz" Aldrin registró un récord de cinco horas y 30 minutos explorando fuera de una nave espacial. Por fin había llegado el momento de ir a la Luna.

Mientras realizaba las misiones Gemini, la NASA ya había empezado a desarrollar la nave espacial para el programa Apolo. El vehículo incluía un módulo de mando/servicio que volaría a la Luna y entraría en órbita, y un módulo lunar que se desacoplaría para el aterrizaje y luego despegaría para reunirse con el módulo de mando para el viaje de regreso a la Tierra.

Pero el programa Apolo tuvo un comienzo trágico. El 27 de enero de 1967, los astronautas Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee murieron en un incendio en la plataforma de lanzamiento durante una prueba en tierra para su misión prevista para febrero. Una investigación concluyó que el incendio se produjo por un cortocircuito en los cables cerca del asiento de Grissom, y que se extendió rápidamente debido a los altos niveles de oxígeno y materiales inflamables en la cabina.

Tras una larga reevaluación del diseño y la seguridad de la nave, la primera misión Apolo con tripulación se lanzó el 11 de octubre de 1968, cuando el Apolo 7 se puso en órbita terrestre. En el primero de los 11 días que permanecieron en el espacio, los tres astronautas que iban a bordo se resfriaron y aprendieron por las malas que la mucosidad no puede salir de la cabeza en la ingravidez del espacio.

La misión fue seguida por el primer vuelo hasta la luna, a más de 370 149 kilómetros de distancia. Antes del Apolo 8, lo más lejos que el ser humano había estado de la Tierra era unos 850 kilómetros. La tripulación orbitó la luna 10 veces entre el 24 y el 25 de diciembre, y leyó las primeras líneas del Génesis a una audiencia cautivada de aproximadamente mil millones de personas (una cuarta parte de la población mundial) durante una emisión de radio en Nochebuena. Los tres astronautas fueron los primeros en ver la cara oculta de la Luna con sus propios ojos y observar cómo la Tierra se elevaba sobre el horizonte lunar.

El Apolo 9 fue el primer vuelo con el módulo lunar, probando la nave en la órbita terrestre. El Apolo 10 llevó el módulo lunar a la Luna y descendió a menos de 15 000 metros de la superficie.

Finalmente, el 16 de julio de 1969, el Apolo 11 despegó. En el quinto día en el espacio, los astronautas Neil Armstrong y Buzz Aldrin comenzaron los preparativos para aterrizar el módulo lunar Eagle en la superficie de la Luna. Aterrizaron exactamente a las 3:17 p.m., hora de Houston, el 20 de julio, y horas después, a las 9:56 p.m., Armstrong se convirtió en la primera persona en pisar la luna, con la célebre frase: "Es un pequeño paso para la humanidad": "Es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad".

Durante las dos horas siguientes, Armstrong y Aldrin recogieron muestras de suelo y rocas y prepararon experimentos. Dejaron una bandera estadounidense plantada en la superficie lunar y una placa que reza: "Hemos venido en son de paz para toda la humanidad".

En los años siguientes, Estados Unidos realizaría con éxito otros cinco viajes con tripulación a la superficie lunar. Los astronautas recogieron muestras, realizaron experimentos científicos y probaron un rover lunar. El programa terminó en diciembre de 1972 con el Apolo 17, en el que los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt pasaron más de tres días en la Luna.

Tras el éxito de las misiones a la Luna, Estados Unidos y la Unión Soviética comenzaron a colaborar. En 1975 los países lanzaron su primera misión conjunta, Apolo-Soyuz, en la que las naves estadounidenses y soviéticas se acoplaron con éxito mientras estaban en órbita, permitiendo que sus tripulaciones se encontraran en el espacio. Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Estados Unidos y Rusia continuaron su asociación en el espacio, trabajando juntos para construir la Estación Espacial Internacional.

Desde entonces, varios países han realizado viajes sin tripulación a la Luna, pero Estados Unidos sigue siendo el único país cuyos astronautas han pisado la superficie lunar. La NASA pretende devolver astronautas a la Luna en 2025 con su programa Artemisa, y otros países, como China, también planean enviar humanos a la Luna en los próximos años o décadas.

En el futuro, los humanos podrían aventurarse hasta Marte. Un viaje así requeriría tecnologías que aún no existen, pero lo mismo ocurrió cuando se anunció el programa Apolo hace seis décadas.

"Elegimos ir a la Luna", dijo Kennedy a la nación en un discurso de 1962. "Elegimos ir a la luna en esta década y hacer las otras cosas, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles, porque ese objetivo servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades, porque ese desafío es uno que estamos dispuestos a aceptar, uno que no estamos dispuestos a posponer, y uno que pretendemos ganar".

[Fuente: nationalgeographic.es]