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La primera tónica de la historia fue un invento del suizo Johann Jacob Scheweppe (1783)

Estar al frente de los rankings suele ser un motivo de orgullo nacional que al sur de Europa se disfruta con menos frecuencia de la deseada, pero siempre hay excepciones. Según los datos de Statista, España es el país líder en consumo per cápita de ginebra. Cada español consume 1,07 libras de este espirituoso al año. Un dato que trae a otro liderazgo: a diferencia otras latitudes, donde la ginebra se toma sola, aquí la mezclamos con tónicas, el que hace que el Estado también lidere la liga de los países que más gaseosas consumen. Una buena noticia especialmente para Schweppes, que acapara el 70% del mercado, y que ha convertido el que nació como un remedio farmacéutico en un imprescindible del ocio.

El origen de las bebidas gaseosas se remonta al 1783, a la ciudad suiza de Ginebra –como no-, donde el relojero Johann Jacob Schweppe supera el sopor que le produce su oficio experimentando con la ciencia, que era su afición. Con el tiempo encontrará el método para introducir burbujas de dióxido de carbono en agua y embotellarlas, creando así la primera tónica de la historia, que tendrá cierto éxito comercial en Suiza como remedio contra las malas digestiones.

Animado por el modesto éxito del invento, Schweppe va a Londres el 1790, con la intención de industrializar la fabricación de la bebida y multiplicar el esfuerzo comercial en la gran capital europea del momento. A pesar del buen recibimiento que obtuvo la tónica a Ginebra, los londinenses no acogen la propuesta de Schweppe con el mismo entusiasmo y la empresa vive al filo de la navaja hasta que consigue el apadrinamiento de un médico de referencia de la ciudad.

Será Erasmus Darwin, el abuelo de Charles Darwin, quien empezará a recetar la tónica a sus pacientes como bebida diaria para prevenir los dolores de tripa y enfermedades como el paludismo. Según los diarios del médico, él mismo se tomaba una diariamente con su mujer, culminando siempre el refresco con una rodaja de limón.

La empresa pudo sobrevivir con unos resultados estables, pero discretos. De hecho, Schweppe muere el 1821, sin llegar a ver el estallido comercial de su invento, que se produce 15 años después, cuando el rey Guillermo IV concede el sello real a la marca. El mismo monarca era un consumidor asiduo de la bebida, más todavía desde el 1831, cuando Schweppe lanza al mercado el primer refresco de limón.

A mediados del siglo XIX Schweppe ya es una marca reconocida y consumida cada día por miles de europeos por sus valores medicinales. Pero su estallido definitivo como marca global llega el 1870, gracias a los militares británicos destinados a la India. La malaria se extiende por el gigante asiático y los médicos que acompañaban a las tropas recomiendan a las expediciones tomar tónica por la presencia de la quinina en el refresco, un elemento preventivo contra la enfermedad.

La leyenda explica como los militares empiezan a mezclar la tónica con el alcohol que tenían más a mano en sus expediciones, que era la ginebra, para mejorar el sabor de aquello que veían como poco más que un jarabe. El éxito de la mezcla es tal que los oficiales británicos empiezan a celebrar sus victorias en la India con el combinado, propiciando las primeras resacas de gintonic de la historia.

A finales del siglo XIX, la bebida salta de las farmacias a las casas, convirtiéndose en un producto imprescindible en el ocio del momento y en la cultura popular. Con los años, la compañía sacaría variantes de naranja, vainilla, cola y todo tipo de nuevos sabores, multiplicando las ventas y propiciando nuevos productos basados en su misma fórmula. Decía Charles Darwin que las especies más fuertes son las que son capaces de adaptarse al cambio, y Schweppes es el mejor ejemplo.

[Fuente: viaempresa.cat]

Disco de Faraday, el primer generador eléctrico (1831)

El disco de Faraday es un dispositivo emblemático del electromagnetismo que demuestra el principio de inducción electromagnética descubierto por el físico. Michael Faraday. Este dispositivo ilustra cómo un campo magnético variable puede inducir una corriente eléctrica, sentando las bases para tecnologías modernas como generadores y transformadores eléctricos.

El disco de Faraday, inventado por Michael Faraday en 1831, es una de las primeras demostraciones de inducción electromagnética. Faraday demostró que cuando un disco conductor se hace girar en un campo magnético, se induce una corriente eléctrica en el conductor. Este descubrimiento fundamental abrió el camino a la comprensión de las interacciones entre los campos magnéticos y eléctricos, así como a numerosas innovaciones tecnológicas.

El principio de la inducción electromagnética es que un cambio en un campo magnético puede inducir una corriente eléctrica en un conductor. A medida que el disco de Faraday gira, las líneas del campo magnético cruzan el material conductor, lo que crea una fuerza electromotriz (EMF) en el disco.

Según la ley de Faraday, el voltaje inducido es proporcional al cambio en el flujo magnético a través del circuito. Este fenómeno es la base de los generadores eléctricos modernos, en los que bobinas giratorias en campos magnéticos producen electricidad. El disco de Faraday consta de un disco metálico montado sobre un eje de rotación. Se colocan imanes para crear un campo magnético perpendicular a la superficie del disco. A medida que el disco gira, el movimiento relativo entre el disco y el campo magnético induce una corriente eléctrica en el material conductor. Un disco de Faraday típico tiene varios componentes clave: un disco conductor (generalmente hecho de cobre), imanes para generar un campo magnético y escobillas o contactos para recoger la corriente inducida. Los imanes están dispuestos para crear un campo magnético uniforme a través del cual gira el disco.

Las escobillas están en contacto con el disco para permitir la recogida de la corriente eléctrica generada por la inducción. El disco de Faraday tiene aplicaciones prácticas en diversos campos, incluida la generación de electricidad y las tecnologías de sensores. También ilustra conceptos fundamentales de física e ingeniería eléctrica.

Los principios demostrados por el disco de Faraday se utilizan en generadores eléctricos, donde bobinas de alambre giran en campos magnéticos para producir electricidad. De manera similar, los motores eléctricos funcionan según el principio opuesto: utilizan una corriente eléctrica para generar movimiento mediante la interacción con un campo magnético. Estas tecnologías son esenciales en muchos aspectos de la vida moderna, desde las centrales eléctricas hasta los electrodomésticos. La comprensión teórica del disco de Faraday se basa en las ecuaciones de Maxwell y las leyes del electromagnetismo.

Estas ecuaciones describen cómo interactúan los campos eléctricos y magnéticos para crear fuerzas y corrientes en los conductores. Las ecuaciones de Maxwell, formuladas por James Clerk Maxwell, son un conjunto de cuatro ecuaciones diferenciales que describen fenómenos electromagnéticos. Unifican las leyes de la electricidad y el magnetismo y muestran que los campos eléctricos y magnéticos están íntimamente relacionados. Una consecuencia directa de estas ecuaciones es el fenómeno de la inducción electromagnética, donde un campo magnético variable en el tiempo induce un campo eléctrico, generando así una corriente en un conductor. Los experimentos con discos de Faraday se utilizan comúnmente en educación para demostrar los principios del electromagnetismo. Le permiten visualizar los efectos de los campos magnéticos en los conductores e ilustrar los conceptos de flujo magnético y fuerza electromotriz.

En los laboratorios educativos, el disco de Faraday se utiliza para mostrar cómo la rotación de un conductor en un campo magnético puede generar una corriente. Los estudiantes pueden observar directamente la relación entre el movimiento mecánico y la producción de electricidad, lo que ayuda a comprender los fundamentos del electromagnetismo. El descubrimiento del disco de Faraday tuvo un profundo impacto en ciencia y tecnología.

No sólo condujo al desarrollo de nuevos dispositivos electromagnéticos, sino que también contribuyó a una mejor comprensión de los fenómenos naturales y al avance de las teorías electromagnéticas. El trabajo de Faraday fue crucial para el desarrollo de la teoría electromagnética. Sus experimentos proporcionaron evidencia empírica de las relaciones entre los campos eléctricos y magnéticos, sentando las bases para las ecuaciones de Maxwell. Estas teorías son esenciales para muchas aplicaciones modernas, desde comunicaciones inalámbricas hasta tecnologías médicas.

Los experimentos con discos de Faraday se utilizan comúnmente en educación para demostrar los principios del electromagnetismo. Le permiten visualizar los efectos de los campos magnéticos en los conductores e ilustrar los conceptos de flujo magnético y fuerza electromotriz. En los laboratorios educativos, el disco de Faraday se utiliza para mostrar cómo la rotación de un conductor en un campo magnético puede generar una corriente. Los estudiantes pueden observar directamente la relación entre el movimiento mecánico y la producción de electricidad, lo que ayuda a comprender los fundamentos del electromagnetismo.

El descubrimiento del disco de Faraday tuvo un profundo impacto en la ciencia y la tecnología. No sólo condujo al desarrollo de nuevos dispositivos electromagnéticos, sino que también contribuyó a una mejor comprensión de los fenómenos naturales y al avance de las teorías electromagnéticas. El trabajo de Faraday fue crucial para el desarrollo de la teoría electromagnética.

Sus experimentos proporcionaron evidencia empírica de las relaciones entre los campos eléctricos y magnéticos, sentando las bases para las ecuaciones de Maxwell. Estas teorías son esenciales para muchas aplicaciones modernas, desde comunicaciones inalámbricas hasta tecnologías médicas.

[Fuente: hubertcloix.com]

Metropolitan Railway, el primer Metro de la historia, en Londres (1863)

En 1843, Charles Pearson, un visionario londinense, propuso la construcción de túneles subterráneos con vías férreas como solución a la congestión del tráfico en las calles de Londres. Después de diez años de debates, en 1853, el parlamento inglés finalmente autorizó la propuesta. La construcción del Metropolitan Railway, el primer metro del mundo, comenzó en 1860, y el 10 de enero de 1863, se inauguró la primera línea con locomotoras de vapor.

Este hito marcó el inicio de una revolución en el transporte urbano. A medida que el Metropolitan Railway se expandía, la electrificación reemplazó a las locomotoras de vapor, y se excavaron túneles en forma de tubo, lo que originó el término "Tube". Nueva York siguió el ejemplo de Londres en 1863 con la West End de la BMT, y pronto otras ciudades europeas como Budapest y Glasgow adoptaron el avance tecnológico y urbano que suponía el metro en 1896.

A lo largo del siglo XX, el metro se expandió por todo el mundo, llegando a América, Asia, África y Oceanía. Más de 190 ciudades hoy en día cuentan con sistemas de tránsito rápido que abarcan miles y miles de kilómetros bajo tierra. En 1913, Buenos Aires inauguró el primer metro hispanoparlante, seis años antes que Madrid, cuya primera línea de abrió el 17 de octubre de 1919.

El uso de tracción eléctrica se volvió esencial para superar los problemas de humo en los túneles, y el Ferrocarril de la City y del Sur de Londres fue pionero en 1890. Antes de la construcción de líneas de metro subterráneas, los túneles se utilizaban para trenes de carga y pasajeros. El Metropolitan Railway, inaugurado en 1863, es considerado el primer ferrocarril subterráneo urbano. En 1890, el Ferrocarril de la City y del Sur de Londres inauguró el primer ferrocarril urbano subterráneo electrificado. Aunque originalmente se planeaba la tracción por cable, la quiebra de la empresa contratada llevó a considerar la tracción eléctrica. Este ferrocarril operaba con trenes de tres coches sin ventanas, ya que se pensaba que los pasajeros no necesitaban saber dónde estaban en un túnel.

El Liverpool Overhead Railway, inaugurado en 1893, fue el primer ferrocarril elevado completamente formado del mundo en operar trenes eléctricos. Este ferrocarril contribuyó a que Liverpool fuera apodada la "ciudad norteamericana de Gran Bretaña". Aunque fue demolido en 1957, Liverpool ahora cuenta con una red ferroviaria urbana parcialmente subterránea conocida como el Merseyrail.

Un avance significativo en el desarrollo del metro accionado eléctricamente ocurrió cuando Frank Julian Sprague probó con éxito su sistema de control de trenes de unidades múltiples (MUTC por sus siglas en inglés) en 1897 en el South Side Elevated Railroad, parte del Metro de Chicago. Este invento liberó a los sistemas de metro de la dependencia de locomotoras arrastradas por coches de pasajeros.

El 10 de enero de 1863, Londres inauguró el Metropolitan Railway, el primer metro del mundo. A pesar de las dudas iniciales y la ausencia del Primer Ministro en la ceremonia inaugural, el metro se convirtió rápidamente en un éxito masivo. Más de 30 000 personas utilizaron el metro al día siguiente de su apertura al público, marcando un antes y un después en el diseño de las ciudades modernas.

El Metropolitan Railway, también conocido como el Tube, se distingue por sus estrechos túneles cilíndricos, aunque no todas las líneas, como la Metropolitan, Central, District, Hammersmith & City, siguen este estilo. La construcción inicial entre pantallas limitaba la eficiencia, lo que llevó al desarrollo del City and South London Railway en 1890, la primera línea tipo Tube con túneles de acero de 3,1 metros de diámetro y tracción eléctrica.

A lo largo de más de 150 años, el Metro de Londres evolucionó considerablemente. En 2014, la red de 11 líneas cubría unos 400 kilómetros, con el 45% subterráneo y el 55% en superficie o viaducto. Un medio de transporte que utilizan más de 3 millones de personas al día, lo que suman más de 1200 millones de personas al año utilizando la primera línea de metro inaugurada en el mundo. El sistema se ha convertido en un ícono de Londres, con récords de usuarios y su propio museo.

El 10 de enero de 1863 marcó el nacimiento del Metropolitan Railway, con vagones de madera y locomotoras a vapor. Desde entonces, ha pasado de ser una solución innovadora para descongestionar las calles de Londres a un componente vital en la vida de la ciudad y un modelo para sistemas de transporte en todo el mundo. Este hito no solo revolucionó el transporte urbano sino también la forma en que concebimos y diseñamos nuestras ciudades.

[Fuente: Fran Navarro para muyinteresante.okdiario.com]

El primer ratón de la historia fue idea de Douglas Engelbart (1963)

Vaya que si los tiempos han cambiado. Hoy día disponemos de ordenadores portátiles con pantallas completamente transparentes, periféricos de última generación y tarjetas gráficas tan potentes que a veces no sabemos ni que hacer con ellas. No obstante, hace unos cuantos las cosas eran tan distintas que, cuando hablamos del primer ratón de la historia, no podemos ni citar al plástico como material. Y es que, aunque resulte increíble, el primer mouse del que tenemos registró se construyó usando madera para la carcasa.

Tan antiguo es que, en realidad, tenemos que remontarnos al año 1960 para hablaros con propiedad de él. Diseñado por Douglas Engelbart, responsable del Centro de investigación de Aumento (ARC) de Stanford, fue el primer prototipo del que tenemos constancia.

En ese sentido, hay dos fechas importantes: 1952 y 1963. A esta primera le adscribimos la puesta en escena del primer trackball del que hay registro. Desarrollado por la Marina Real Canadiense, era una suerte de mecanismo con diversos componentes electrónicos y engranajes... construidos alrededor de una bola de bolos. Su historia es, cuando menos, muy curiosa, aunque esa es cuestión para otro día. En esta ocasión quiero centrarme en lo que podemos llamar su sucesor: el primer ratón de la historia.

Lanzado en 1963, fue obra del ya mencionado Engelbart, quien decidió hacer mucho más cómodo utilizando una caja de madera como base junto con varias ruedas. Años más tarde, en cierto modo, podríamos decir que Telefunken cogió ambas ideas, las unificó y diseño el primer ratón con trackball de la historia.

A fin de cuentas, Douglas merece permanecer en el recuerdo, puesto que su diseño nació con una idea muy clara: acercar la tecnología al ciudadano de a pie mientras la hacían lo más accesible posible. Fue por esto mismo que, mientras servía a la Marina de los Estados Unidos, decidió compartir sus conocimientos con el ciudadano. Dicho y hecho. Doublas se juntó con varios compañeros de profesión y, junto a ellos, procedió a diseñar el primer ratón de la historia a través del apoyo finananciero del Departamento de Defensa de EE. UU. La idea era relativamente sencilla en la teoria, puesto que era poco más que un bloque de madera (de secuoya, según recoge computerhistory.org) tallado con dos ruedas y un botón en la parte superior. Ahora bien, no lo llamaron ratón o mouse.

En realidad, su primer nombre era mucho más técnico, ya que Douglas utilizó el concepto X-Y Position Indicator for a Display System como nominativo. A grandes rasgos, con el "X-Y position" quería indicar que era un periférico capaz de moverse en ambas dimensiones, mientras que el "for a Display System" marcaba con qué dispositivos podía trabajar. Siendo realistas, era muy funcional, pero los miembros del equipo acabaron apodándolo —amistosamente— como ratón prestando atención a su forma. Era mucho más práctico, así que decidieron adoptarlo.

En lo que respecta a su origen, todo se originó mientras asistía a una conferencia. Durante esta, se preguntó si habría alguna manera de hacer que la interacción del ponente y/o de cualquier persona con un ordenador podía ser más fácil. Fue ahí cuando pensó que, con un dispositivo armado con dos ruedas que le permitiesen recorrer una mesa, dando opciones verticales y horizontales, sería posible crear un sistema que le permitiese al ordenador rastrear esas rotaciones para mover el curso en la pantalla.

La idea era muy sencilla, pero sin esta no podríamos entender los ratones tal y como hoy día lo hacemos. A finde cuentas, la esencia sigue siendo la misma. Y aunque ahora no hay ruedas y los trackball han desaparecido (casi por completo) en favor de los ratones ópticos, la esencia sigue siendo la misma.

[Fuente: 3djuegospc.com]

La primera botella de vidrio (1500 a.C.)

El primer vidrio era un elemento natural en el medio ambiente. Debido a las altas presiones y altas temperaturas que han sido parte de la formación y reforma del planeta, las condiciones para crear vidrio se aprovecharían en varios casos, y así es como surgieron cosas como la obsidiana. Fue esta obsidiana la que abrió los ojos del hombre cuando la encontró por primera vez. La apariencia brillante y suave de la roca se convirtió en un catalizador de las primeras formas de civilización. Se utilizó para fabricar armas debido a su dureza y filo, y el resto es historia.

La primera vez que la gente empezó a experimentar con la fabricación de vidrio desde cero fue alrededor del año 7000 a. C. en Mesopotamia, donde los maestros artesanos comenzaron a crear formas rudimentarias de vidrio a partir de arena. Sin embargo, esta era una forma limitada de vidrio, ya que mantener el alto calor necesario para derretir la arena y formar vidrio era demasiado para la gente de esa época.

La historia de las botellas de vidrio es un viaje fascinante que abarca milenios, profundamente entrelazado con el progreso de la civilización humana en la artesanía, el comercio y la vida cotidiana. Si bien el vidrio en sí tiene un linaje aún más antiguo, que se remonta a alrededor del 3500 a. C., con formas tempranas halladas en Mesopotamia y Egipto, la innovación específica de crear recipientes de vidrio huecos (botellas) marca un hito significativo.

La primera botella de vidrio conocida se fabricó en el año 1500 a. C. en Mesopotamia. Allí se empleó por primera vez la técnica de soplar aire en gotas de vidrio caliente para crear espacios huecos, aunque esta técnica se había desarrollado en Siria unos 1500 años antes. Nunca se había utilizado para fabricar botellas de vidrio hasta ahora. Sin embargo, la primera botella de vidrio fue un acontecimiento crucial, ya que marcó la aplicación de las incipientes técnicas de vidriería para crear recipientes funcionales. Antes de esto, el vidrio se utilizaba principalmente para cuentas, adornos y pequeños objetos sólidos. El desarrollo de la formación de núcleos y, posteriormente, las técnicas de soplado de vidrio, revolucionaron la capacidad de crear recipientes huecos.

Las primeras botellas de vidrio solían ser pequeñas, de paredes gruesas y se utilizaban para almacenar líquidos valiosos como perfumes, aceites y medicamentos. Su creación fue un testimonio de la avanzada habilidad de los antiguos artesanos, quienes manipulaban el vidrio fundido para crear formas prácticas, sentando las bases de la vasta y diversa industria de envases de vidrio que conocemos hoy.

Las cosas empezaron a tomar una nueva forma cuando los romanos aprendieron técnicas prácticas de fabricación de vidrio. Refinaron aún más el estilo de soplado de los sirios y comenzaron a fabricar la primera forma de botellas comerciales que se utilizaban principalmente para almacenar vinos. Un gran cambio con respecto al uso de contenedores de barro para esto. El más antiguo sin abrir. botella de vino Es una botella de fabricación romana de 1700 años de antigüedad descubierta en Alemania.

Las técnicas romanas se perdieron por un tiempo antes de que fueran revisadas por los habitantes del noroeste y centro de Europa. Comenzaron a producir en masa lo que se conocía como vidrio forestal en sus rudimentarias fábricas durante años, refinando aún más el arte a medida que pasaban los años.

A finales de la Edad Media se crearon las primeras botellas de vidrio transparente en el sur de Alemania y en Suiza. Antes de eso, todas las botellas solían tener colores dependiendo de los materiales utilizados para fabricarlas. A nadie se le había ocurrido dejar las claras. Después de eso, el ritmo de fabricación de vidrio acelerado rápidamente en todo el mundo. Se rumorea que la primera botella de cerveza de vidrio fue fabricada por accidente por el Dr. Alexander Nowell en Inglaterra en 1568. Había llevado una botella de cerveza sellada con él en un viaje de pesca, pero la olvidó en la orilla del río. Al regresar al día siguiente, descubrió que la cerveza había sido carbonatada.

George Ravenscroft, otro inglés, descubrió el vidrio de plomo y esto abrió nuevas posibilidades sobre el uso de los envases de vidrio. Este reemplazó al vidrio veneciano que había sido el estándar durante muchos años. En 1774, Joseph Priestly, un científico, utilizó accidentalmente una botella de vidrio para descubrir cómo se puede detectar el oxígeno. Esto volvió a abrir el mundo de la ciencia, y no pasó mucho tiempo antes de que se descubriera que la mayoría de las botellas de vidrio podían usarse para realizar experimentos con sustancias químicas que habrían corroído cualquier otro material.

A lo largo de los años, las botellas de vidrio han evolucionado hasta convertirse en los equipos más diversos que han cambiado por completo la forma en que las personas interactúan con su mundo.

[Fuente: roetell.com]

Primera fregona, un invento de dos mujeres avilesinas (1953)

Hay un objeto cotidiano prácticamente omnipresente en los hogares de todo el mundo, ya que se encuentra en el 97% de estos: no se trata de la televisión ni del teléfono móvil, sino de algo tan sencillo como la fregona.

Antes de que existieran las fregonas los suelos se limpiaban de rodillas y con considerable esfuerzo. Y aunque Vileda es la marca más conocida, no es a esta empresa a quien debemos agradecer su invención. ¿Quién tiene, pues, el mérito de habernos puesto a fregar de pie y sin destrozarnos las manos con la lejía?

Durante mucho tiempo la invención de la fregona se ha atribuido a un hombre: Manuel Jalón Corominas, un riojano que sirvió en Zaragoza como ingeniero aeronáutico y oficial del Ejército del Aire. Inspirado por unos cepillos de palo largo que había visto utilizar en América, el inventor patentó dos modelos de fregona entre 1957 y 1964.

Aquí terminaría la explicación si no fuera por un inesperado giro de guión que se produjo en el año 2011, cuando la Oficina Española de Patentes y Marcas publicó el catálogo "200 años de patentes”. En dicho catálogo figura una patente registrada en 1953, cuatro años antes de la primera fregona de Jalón Corominas, de un dispositivo formado por cubo, palo y trapo que constituye una auténtica fregona en toda regla. El nombre de las titulares corresponde a dos mujeres naturales de Avilés, madre e hija: Julia Montoussé Fargues y Julia Rodríguez-Maribona.

¿Qué sucedió para que el nombre de Manuel Jalón pasara a la historia y el de las Julias quedara relegado al olvido? ¿Se silenció deliberadamente a estas mujeres, como ha sucedido tantas veces a lo largo de la historia? La explicación parece estar, sencillamente, en los trámites: mientras que las Julias registraron un modelo de utilidad o patente de innovación, Jalón registró una patente de invención, que era más cara y ofrecía más años de protección.

Con el tiempo, la empresa de éste último adquirió el modelo de las avilesinas con la intención de mejorar un sistema de rodillos que ya comercializaba, pero el invento no funcionó debido a que sus piezas de metal dañaban rápidamente las bayetas. Jalón fue afinando el diseño y añadiendo sus retoques hasta conformar la fregona de plástico de una sola pieza que hoy todos conocemos.

Manuel Jalón fue un inventor de vocación al que también debemos la creación de las jeringuillas desechables. Pero el genio de Julia Montoussé Fargues y Julia Rodríguez-Maribona, mucho menos conocido, hace que sus nombres merezcan ser recordados en la historia.

[Fuente: Fernando Gonzalo]

Eratóstenes, primera persona en calcular el diámetro y la circunferencia de la Tierra (240 a.C.)

Eratóstenes de Cirene (Cirene, 276 a. C.-Alejandría, 194 a. C.) fue un polímata griego: matemático, astrónomo y geógrafo de origen cirenaico. Concibió por primera vez la geografía como una disciplina sistemática, desarrollando una terminología que todavía se usa en la actualidad. Es conocido principalmente por ser la primera persona en calcular el diámetro y la circunferencia de la Tierra, lo que hizo al comparar las altitudes del Sol del mediodía en dos lugares separados por una distancia norte-sur conocida. Su cálculo fue notablemente preciso. También fue el primero en calcular la inclinación del eje de la Tierra (nuevamente con notable precisión). Además, pudo haber estimado la distancia desde la Tierra hasta el Sol e ideó intercalar cada cuatro años un día adicional en los calendarios, produciendo el año bisiesto. Creó el primer mapamundi, incorporando paralelos y meridianos basados en el conocimiento geográfico disponible de su época.

Eratóstenes, hijo de Aglaos, nació en 276 a. C. en Cirene. Estudió en Alejandría y, durante algún tiempo, en Atenas. Fue discípulo de Aristón de Quíos, de Lisanias de Cirene y del poeta Calímaco y también gran amigo de Arquímedes. En el año 236 a. C., Ptolomeo III lo llamó para que se hiciera cargo de la Biblioteca de Alejandría, puesto que ocupó hasta el fin de sus días. La 'Suda' (gran enciclopedia bizantina) afirma que, tras perder la vista, se dejó morir de hambre a la edad de 80 años; sin embargo, Luciano de Samosata dice que llegó a la edad de 82 años, también Censorino sostiene que falleció cuando tenía 82 años.

Eratóstenes poseía una gran variedad de conocimientos y aptitudes para el estudio: astrónomo, poeta, geógrafo y filósofo, su apellido fue Pentathlos, nombre que se reservaba al atleta vencedor en las cinco competiciones de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad. Suidas afirma que también era conocido como el segundo Platón y diversos autores dicen que se le daba el sobrenombre de Beta, por la segunda letra del alfabeto griego, porque ocupó el segundo lugar en todas las ramas de la ciencia que cultivó.

A Eratóstenes se le atribuye la invención, hacia el 255 a. C., de la esfera armilar, que aún se empleaba en el siglo XVII. Aunque debió usar este instrumento para diversas observaciones astronómicas, solo queda constancia de la que le condujo a la determinación de la oblicuidad de la eclíptica. Determinó que el intervalo entre los trópicos (el doble de la oblicuidad de la eclíptica) equivalía a los 11/83 de la circunferencia terrestre completa, resultando para dicha oblicuidad 23°51'19", cifra que posteriormente adoptaría el astrónomo Claudio Ptolomeo.

Según algunos historiadores, Eratóstenes obtuvo un valor de 24° y el refinamiento del resultado se debió hasta 11/83 al propio Ptolomeo. Además, según Eusebio de Cesarea, dedujo que la distancia al Sol era de 804 000 000 o de 4 080 000 estadios (según diferentes traducciones), la distancia a la Luna 780 000 estadios y, según Macrobio, que el diámetro del Sol era 27 veces mayor que el de la Tierra. Realmente el diámetro del Sol es 109 veces el de la Tierra y la distancia a la Luna es casi tres veces la calculada por Eratóstenes, pero el cálculo de la distancia al Sol, admitiendo que el estadio empleado fuera de 185 metros, en la estimación de 804 000 000 estadios da 148 752 060 km, muy similar a la unidad astronómica actual. A pesar de que se le atribuye frecuentemente la obra 'Katasterismoi', que contiene la nomenclatura de 44 constelaciones y 675 estrellas, los críticos niegan que fuera escrita por él, por lo que se suele designar Pseudo-Eratóstenes a su autor.

Por referencias obtenidas de un papiro de su biblioteca, sabía que en Siena (hoy Asuán, Egipto) el día del solsticio de verano los objetos verticales no proyectaban sombra alguna y la luz alumbraba el fondo de los pozos; esto significaba que la ciudad estaba situada justamente sobre la línea del trópico de Cáncer, y su latitud era igual a la de la eclíptica que ya conocía. Eratóstenes, suponiendo que Siena y Alejandría tenían la misma longitud (realmente distan 3°) y que el Sol se encontraba tan alejado de la Tierra que sus rayos podían suponerse paralelos, midió la sombra en Alejandría el mismo día del solsticio de verano al mediodía, demostrando que el cenit de la ciudad distaba 1/50 parte de la circunferencia, es decir, 7°12' del de Alejandría. Según Cleomedes, Eratóstenes se sirvió del scaphium o gnomon (un protocuadrante solar) para el cálculo de dicha cantidad.

Posteriormente, tomó la distancia estimada por las caravanas que comerciaban entre ambas ciudades, aunque bien pudo obtener el dato en la propia Biblioteca de Alejandría, fijándola en 5000 estadios, de donde dedujo que la circunferencia de la Tierra era de 250 000 estadios, resultado que posteriormente elevó hasta 252 000 estadios, de modo que a cada grado correspondieran 700 estadios. También se afirma que Eratóstenes, para calcular la distancia entre las dos ciudades, se valió de un regimiento de soldados que diera pasos de tamaño uniforme y los contara.

Admitiendo que Eratóstenes usase el estadio ático-italiano de 184,8 m, que era el que solía utilizarse por los griegos de Alejandría en aquella época, el error cometido sería de 6192 kilómetros (un 15 %). Sin embargo, hay quien defiende que empleó el estadio egipcio (300 codos de 52,4 cm), en cuyo caso la circunferencia polar calculada hubiera sido de 39 614 km, frente a los 40 008 km considerados en la actualidad, es decir, un error de menos del 1 %. Ahora bien, es imposible que Eratóstenes diera con la medida exacta de la circunferencia de la Tierra debido a errores en los supuestos que calculó. Tuvo que haber tenido un margen de error considerable y por lo tanto no pudo haber usado el estadio egipcio.

Posidonio rehízo el cálculo de Eratóstenes 150 años más tarde y obtuvo una circunferencia sensiblemente menor. Este valor fue adoptado por Ptolomeo y fue en el que probablemente se basó Cristóbal Colón para justificar la viabilidad del viaje a las Indias por occidente. Con las mediciones de Eratóstenes, el viaje no se habría llegado a realizar, al menos en aquella época y con aquellos medios, aceptando solo las certezas científicas. Los doctores consultados en Salamanca, a petición real, se basaron en ellos para determinar que el objetivo principal —llegar a China y Japón— era imposible dada la distancia. Finalmente, la empresa fue aprobada por la reina, con base en testimonios y cartas de marear que obraban en poder de los socios de Colón mencionando tierras a corta distancia al Oeste de Azores,[8]​ por las ventajas estratégicas y comerciales que preveía el proyecto y sobre objetivos secundarios, como la condición de Colón de obtener prebendas y porcentajes sobre las tierras que descubriera en camino.

El trabajo de Eratóstenes es considerado por algunos el primer intento científico en medir las dimensiones de nuestro planeta, ya que se hicieron otros cálculos y se perfeccionaron siglos después por estudiosos tales como el califa Al-Mamun y Jean François Fernel.

Se le debe un procedimiento, conocido como la Criba de Eratóstenes, para obtener de un modo rápido todos los números primos menores que un número dado. La versión informática de este procedimiento (algoritmo) se ha convertido con los años en un método estándar para caracterizar o comparar la eficacia de diferentes lenguajes de programación.

Eratóstenes también midió la oblicuidad de la eclíptica (la inclinación del eje terrestre) con un error de solo 7' de arco, y creó un catálogo (actualmente perdido) de 675 estrellas fijas. Su obra más importante fue un tratado de geografía general llamado 'Geographica'. En esta obra Eratóstenes describió y cartografió todo su mundo conocido, incluso dividiendo la Tierra en cinco zonas climáticas: dos zonas de congelación alrededor de los polos, dos zonas templadas y una zona que abarca el ecuador y los trópicos. Colocó rejillas de líneas superpuestas sobre los mapas que representaban la superficie de la Tierra. Usó paralelos y meridianos para vincular todos los lugares del mundo. Ahora era posible estimar la distancia desde ubicaciones remotas con esta red sobre la superficie de la Tierra. En 'Geographica' se mostraron los nombres de más de 400 ciudades y sus ubicaciones.

Eratóstenes era una de las figuras eruditas más preeminentes de su tiempo, y produjo trabajos que cubren un área extensa de conocimiento antes y durante su tiempo en la Biblioteca. Escribió sobre muchos temas: geografía, matemáticas, filosofía, cronología, crítica literaria, gramática, poesía e incluso comedias antiguas. Desafortunadamente, solo quedan fragmentos de sus obras después de la Destrucción de la Biblioteca de Alejandría. La obra poética de Eratóstenes comprende dos obras: 'Erigone', elogiada repetidamente por Longino, y 'Hermes', la más conocida, poema de asunto astronómico y geográfico que trata de la forma de la Tierra, de su temperatura, de los diferentes climas y de las constelaciones. Escribió varios tratados sobre filosofía moral y se le atribuyen, sin certeza, otras obras filosóficas. Su primer trabajo, llamado 'Platonikos', contempla la filosofía de Platón desde un punto de vista matemático. De acuerdo a Teón de Esmirna, un matemático pitagórico, el trabajo de Eratóstenes estudió definiciones básicas de geometría y aritmética, y abarcó temas como la música. Sus producciones históricas estuvieron ligadas íntimamente a las matemáticas, y su obra más importante en esta disciplina fue la 'Cronografía', en la que recoge las fechas de los acontecimientos literarios y políticos más importantes. Se cree que Las Olimpiadas, citadas por Diógenes Laercio y Ateneo, formaban parte de la 'Cronografía'. También escribió un tratado 'Sobre la antigua comedia ática', del que son fragmentos 'Architectonicos' y 'Skenographicos', en los que trató de la decoración, el vestuario, la declamación y el argumento de obras de Aristófanes y de Cratino, entre otros. También estudió la obra de Homero y escribió una biografía sobre la vida del poeta que no ha llegado hasta nuestros días. En la citada 'Eratosthenica', Bernhardy compiló la lista de todas las obras atribuidas a Eratóstenes, así como los fragmentos de sus escritos entonces conocidos, con excepción de 'Katasterismoi'.

Inventó el mesolabio, uno de los primeros instrumentos descubiertos que es una primitiva calculadora.

[Fuente: Wikipedia]

Johanes Gutenberg: Inventor de la primera imprenta de tipos móviles metálicos (1450)

En 1471, un humanista francés rendía homenaje a la «nueva especie de libreros» que en los años pasados habían difundido desde Alemania una novedosa técnica que permitía fabricar libros sin necesidad de copiarlos a mano. Entre ellos «Juan, conocido como Gutenberg», había sido el verdadero «inventor de la imprenta», el hombre que ideó «los caracteres con que todo lo que se dice y piensa puede ser inmediatamente escrito, reescrito y legado a la posteridad».

Fue Johannes Gutenberg quien inventó la imprenta y con ello realizó uno de los descubrimientos de mayor impacto en la historia, pero su vida está repleta de incógnitas y lagunas. Se sabe que se llamaba en realidad Johannes Gensfleisch y que nació hacia 1398 en Maguncia. El nombre por el que se le conoce procede de una casa propiedad de su padre, un rico patricio local dedicado a la orfebrería.

Tras estudiar tal vez en Erfurt, hacia 1434 emigró a Estrasburgo, donde se estableció como orfebre. En 1436 tuvo que afrontar la querella que le puso una dama, de nombre Ennelin, por haber roto su promesa de matrimonio; un signo de un carácter áspero y difícil que se había manifestado ya dos años antes, cuando hizo encarcelar a un paisano suyo por deudas.

No hay duda de que Gutenberg demostró pronto una excepcional pericia en cuestiones técnicas y un fuerte espíritu empresarial. En 1437 descubrió un novedoso sistema para pulir piedras preciosas, y un año después concertó un contrato con Andreas Dritzehn, Hans Riffe y Andreas Heilmann para fabricar espejos para los peregrinos. Los espejos se llevaban prendidos en el sombrero, en la túnica o en los bastones, y servían para captar los destellos de las reliquias e imágenes sagradas en la creencia de que así se transmitía su bendición. Esta actividad requería gran destreza en el manejo del metal y se dirigía a una demanda masiva, dos características que se encontraban también en el invento en el que Gutenberg estaba trabajando al mismo tiempo con gran sigilo: un sistema para fabricar libros de forma mecánica mediante caracteres metálicos.

En Europa, durante muchos siglos no se conoció más forma de reproducción de textos que la copia manuscrita realizada por escribanos. El trabajo se concentró en los escritorios de los monasterios, pero en el siglo XIII la producción de manuscritos se desplazó a los nuevos centros universitarios, donde surgieron talleres que llegaron a emplear a medio centenar de copistas, organizados de forma prácticamente industrial. También se generalizó entonces el uso del papel, elaborado con lino y cáñamo, mucho más barato y manejable que el pergamino.

Por otra parte, a finales del siglo XIV se difundió en Europa la técnica del grabado sobre madera, o xilografía, que permitía imprimir gran número de imágenes sobre tela o papel a partir de una única plancha. Esta primera imprenta se orientó inicialmente a la producción de imágenes piadosas, individuales o combinadas para formar libretos. También se podían imprimir opúsculos impresos por una sola cara, que coexistieron con los libros impresos en tipos metálicos durante la segunda mitad del siglo XV. Tenía, sin embargo, el inconveniente de que las planchas de madera grabada, además de requerir mucho tiempo para su talla, se deterioraban rápidamente.

Faltaba idear un sistema que permitiera imprimir mecánicamente textos escritos sin que fuera necesario grabar cada página. La solución fueron los tipos móviles: letras talladas en metal que podían combinarse para formar las palabras y líneas de una página de texto. Las ventajas del procedimiento, que permitía reproducir escritos con una rapidez y a una escala sin precedentes, le garantizaron un éxito fulgurante que se ha prolongado hasta la actualidad.

En el pasado, los historiadores han propuesto diversos nombres como inventores de los tipos móviles en lugar de Gutenberg. Sin duda habría que empezar con los precedentes en el Lejano Oriente, documentados ya en el siglo XI, aunque no hay pruebas de que la invención se transmitiera a Occidente. En Aviñón, un orfebre llamado Waldvogel alardeaba, entre 1444 y 1446, de conocer un «arte de escribir artificialmente» (léase, de modo mecánico) y de tener «dos alfabetos de acero… 48 formas de estaño… y unos materiales destinados a la reproducción de textos hebreos y latinos». En Holanda se cita igualmente el nombre de Coster. Hoy en día, sin embargo, la paternidad exclusiva del descubrimiento se atribuye a Gutenberg, aunque las circunstancias en que se produjo siguen rodeadas de incertidumbre.

Parece que Gutenberg hizo los primeros ensayos de impresión en Estrasburgo, con el apoyo de sus socios en la empresa de fabricación de espejos. Él mismo se cuidó de mantener sus trabajos en secreto; a sus socios les pedía, en un documento, que no enseñasen a nadie la prensa, no se sabe si para pulir espejos o fabricar libros. En cualquier caso, a la muerte de Dritzehn estalló un conflicto de intereses entre Gutenberg y sus otros socios, y poco después el impresor volvió a Maguncia, donde se encontraba en 1448.

De nuevo Gutenberg se vio en la obligación de buscar socios capitalistas para su empresa. Johann Fust, un rico negociante de Núremberg, le prestó 800 florines para la fabricación de «ciertos instrumentos», y luego le prometió 300 florines más para la «obra de libros», mediante un nuevo contrato en el cual estaban contemplados los gastos para papel, pergamino y tinta. Los estudiosos creen que este dinero se estaba invirtiendo en la impresión de la célebre 'Biblia' de 42 líneas, aunque antes ya había impreso un manual para aprender latín así como formularios de indulgencias papales.

Es probable que, pese a la gran inversión que se requería, la empresa fuera un éxito comercial desde el principio, o al menos suscitara expectativas de que llegara a serlo. Ello explicaría el sorprendente vuelco que se produjo a finales de 1455, cuando Fust acusó a Gutenberg de emplear el dinero que le había prestado para otra cosa que la «fabricación de libros». Fust logró que los tribunales condenasen a Gutenberg a devolverle el dinero que le adeudaba más los intereses, 1.200 florines en total, una suma enorme a la que Gutenberg no podía hacer frente. El resultado fue que Fust se hizo con buena parte del material de impresión y logró el objetivo que seguramente se proponía con la acusación: apropiarse del pingüe negocio y desembarazarse de un inventor fastidioso al que robó sus hallazgos. Con ayuda de su futuro yerno, Peter Schoeffer, que conocía la técnica de Gutenberg y era, sin duda, más fácil de manejar, creó uno de los talleres más prósperos de Europa.

Pese a ello, Gutenberg conservó al menos una prensa con la que siguió trabajando en Maguncia. Allí imprimió un diccionario latino, el 'Catholicon'. Algunos autores creen que luego se trasladó un tiempo a la cercana Bamberg, donde entre 1458 y1460 concluiría la impresión de la 'Biblia' de 36 líneas, empezada en Maguncia años antes.

En la noche del 27 al 28 de octubre de 1462, Maguncia fue asaltada por las tropas de un poderoso príncipe, Adolfo II de Nassau, nombrado poco antes arzobispo de la ciudad. En los cruentos combates que siguieron murieron el rival de Adolfo, Diether von Isenburg, así como otros 400 ciudadanos, y la ciudad fue saqueada por la soldadesca del arzobispo vencedor. Muchos artesanos y comerciantes abandonaron Maguncia, entre ellos los distintos impresores que habían creado su negocio en los últimos años. Esta emigración forzosa favoreció la rápida difusión del arte de la imprenta a lo largo del Rin y luego por toda Europa, primero en Italia (Roma, 1467) y después hacia Francia (París, 1469). España acogió la primera imprenta en 1472, en Segovia, donde se instaló un impresor originario de Heidelberg.

Gutenberg también fue víctima de la represión desencadenada por el arzobispo-elector Nassau: se confiscó su casa familiar, la Gutenberghof, y debió exiliarse durante un tiempo a una ciudad próxima, Eltville. Se sabe que no pudo pagar al cabildo de Santo Tomás de Estrasburgo la suma de cuatro libras que le debía por los intereses de un préstamo, de lo que se deduce que pasó apuros económicos.

No se sabe si, cuando finalmente pudo volver a Maguncia, reanudó su trabajo como impresor. Su avanzada edad y la carencia de recursos eran un obstáculo importante, aunque tal vez aún pudo dirigir y supervisar la actividad de otros impresores. En 1465, el arzobispo de Maguncia reconoció su valía y lo incorporó al personal de su palacio, prometiéndole un estipendio anual, un vestido de corte, 20 medidas de trigo y toneles de vino para su casa. A su muerte, tres años después, el 26 de febrero de 1468, se encontraron entre sus bienes «ciertas formas, papeles, instrumentos, herramientas y otros objetos pertenecientes al trabajo de la imprenta». Los utensilios con los que había creado un nuevo oficio y había revolucionado la forma en que los hombres accederían en lo sucesivo a la información y el saber.

[Fuente: A. Fernández Luzón para historia.nationalgeographic.com.es]

Primer científico en identificar los Rayos X: Wilhelm Röntgen (1895)

El científico alemán Wilhelm Röntgen fue la primera persona en identificar la radiación electromagnética en una longitud de onda que hoy conocemos como "rayos X". Hoy en día, las máquinas de rayos X son comunes en la mayoría de los centros médicos. Se utilizan por docenas de razones, pero el uso más común incluye la detección de huesos rotos y fracturados, problemas cardíacos, cáncer de mama, escoliosis y tumores. La capacidad de monitorear con precisión las condiciones internas de nuestro cuerpo conduce a mejores decisiones médicas. Cada año, se utilizan máquinas de rayos X para ayudar a salvar la vida de millones de personas.

Wilhelm Röntgen nació el 26 de marzo de 1845 en Lennep, Prusia. En 1862, Röntgen asistió a un internado en Utrecht del que fue expulsado en 1865, después de ser acusado de crear una caricatura de uno de sus maestros. Sin un diploma de escuela secundaria, Röntgen solo podía inscribirse en una universidad como visitante, en lugar de como estudiante real. El Instituto Politécnico Federal de Zürich no exigía un diploma de enseñanza secundaria, por lo que, tras aprobar los exámenes de ingreso, Röntgen se matriculó como estudiante de ingeniería mecánica en Suiza.

En 1869, Röntgen obtuvo un doctorado y se convirtió en asistente del profesor August Kundt, a quien siguió primero a la Universidad de Würzburg y luego a la Universidad de Estrasburgo. En 1874, Röntgen se había graduado como profesor en la Universidad de Estrasburgo y se convirtió en profesor en 1876. En 1879, Röntgen fue catedrático de física en la Universidad de Giessen. Röntgen se trasladó una vez más en 1888, para convertirse en catedrático de física en la Universidad de Würzburg. Fue durante su estancia en Würzburg cuando Röntgen hizo su descubrimiento que cambió el mundo.

El 8 de noviembre de 1895, Röntgen estaba realizando experimentos con un tubo de rayos catódicos, un tubo de vacío especializado que emite luz fluorescente cuando una carga eléctrica pasa a través de él. Röntgen se dio cuenta de que cuando usaba el tubo de rayos catódicos, una placa en el otro lado de su laboratorio que estaba cubierta de fósforo comenzaba a brillar. Intrigado, Röntgen cubrió el tubo con una gruesa caja de cartón negro para cubrir la luz que emitía el tubo. Röntgen se dio cuenta de que incluso después de que se hubiera cubierto la luz del tubo, la placa de fósforo seguía brillando. Pronto quedó claro para Röntgen que había descubierto un nuevo tipo de rayo. Dada la naturaleza desconocida del rayo, lo llamó "rayo X" (la "x" matemática a menudo se atribuye a algo desconocido).

Se dice que Röntgen pasó las siguientes semanas durmiendo y comiendo en su laboratorio mientras investigaba las propiedades de estos nuevos rayos. Después de numerosos experimentos, Röntgen descubrió que muchos materiales eran transparentes o translúcidos cuando se interponían en la trayectoria de los rayos. Estos materiales incluían papel, madera, aluminio y, lo que es más importante para la industria médica, piel y carne. Röntgen utilizó una placa fotográfica para detallar la transparencia de diferentes objetos. Dos semanas después de su descubrimiento de rayos X, Röntgen tomó la primera fotografía: una radiografía de la mano de su esposa. Cuando su esposa vio la imagen esquelética, exclamó: "¡He visto mi propia muerte!".

El 28 de diciembre de 1895, Röntgen publicó un artículo detallando su descubrimiento titulado "Sobre un nuevo tipo de rayos". En enero, el descubrimiento de Röntgen fue noticia de primera plana en los periódicos austriacos. Durante los dos años siguientes, las noticias sobre los rayos X se extendieron y Röntgen publicó tres artículos sobre sus experimentos. Röntgen creía que su descubrimiento debía estar disponible públicamente y nunca buscó una patente para los rayos X. En 1900, a petición especial del gobierno bávaro, Röntgen se trasladó a la Universidad de Münich para ser el presidente de su departamento de física.

Röntgen recibió numerosos premios, medallas y doctorados honoris causa. En 1901 fue galardonado con el primer Premio Nobel de Física. Después de recibir el dinero entregado a los ganadores del Premio Nobel, Röntgen lo donó todo a la investigación de la Universidad de Würzburg. El 10 de febrero de 1923, Röntgen murió de carcinoma de intestino. Tenía 77 años. En 2004, el elemento químico número 111 fue nombrado "roentgenio" en su honor.

El descubrimiento de Röntgen de los rayos X cambió fundamentalmente las prácticas médicas para siempre. Todos los días, su trabajo se utiliza para ayudar a salvar vidas de personas en todo el mundo.

[Fuente: humanprogress.org]

Primera batería eléctrica de la historia, el "órgano eléctrico artificial" de Alessandro Volta (1800)

El físico italiano Alessandro Volta, fue el inventor de la primera batería eléctrica del mundo. Su "pila voltaica" proporcionó la primera fuente de corriente eléctrica continua que el mundo había visto. A través de su descubrimiento, Volta desacreditó la teoría prevaleciente en ese momento de que la electricidad era generada únicamente por seres vivos. El invento de Volta sentó las bases de las baterías modernas. Su trabajo también ayudó a crear el campo de la electroquímica y el electromagnetismo.

Alessandro Giuseppe Antonio Anastasio Volta nació el 18 de febrero de 1745 en Como, una ciudad en el actual norte de Italia. La familia de Volta era noble y rica. De niño, asistió a un internado jesuita, donde sus maestros trataron de persuadirlo para que ingresara al sacerdocio. Volta sabía que su verdadera pasión era la física y, a los 16 años, abandonó la escuela. A pesar de no recibir más formación formal, Volta comenzó a intercambiar cartas con los principales físicos de la época cuando tenía 18 años. Dos años más tarde, Volta ya estaba realizando experimentos en un laboratorio de física construido por su rico amigo, Giulio Cesare.

En 1774, Volta enseñaba física experimental en la escuela pública de gramática de Como. En este punto, el trabajo de Volta se centró principalmente en la química de los gases. En 1778, después de leer un artículo escrito por Benjamin Franklin sobre el tema del "aire inflamable", Volta se convirtió en la primera persona en descubrir y luego aislar el gas metano. Volta descubrió que una mezcla de metano y aire podía explotar con una chispa eléctrica cuando estaba en un recipiente cerrado. Este tipo de reacción química inducida eléctricamente se convertiría más tarde en la base del motor de combustión interna.

En 1779, Volta fue nombrado profesor de física experimental en la Universidad de Pavía, cargo que mantendría durante casi 40 años. Volta pasó sus primeros años en Pavía estudiando lo que ahora llamamos "capacitancia eléctrica". Descubrió que el potencial eléctrico en un condensador (el condensador es un componente que tiene la capacidad de almacenar energía en forma de carga eléctrica) es directamente proporcional a su carga eléctrica. Hoy en día, este fenómeno se llama Ley de Capacitancia de Volta.

En 1791, el amigo y colega físico de Volta, Luigi Galvani, descubrió que podía hacer que una anca de rana montada en ganchos de hierro o latón se moviera cuando la pata se tocaba con una sonda hecha de otro metal. Galvani interpretó su descubrimiento como una nueva forma de electricidad que se puede encontrar en los tejidos vivos y la llamó "electricidad animal". Volta no estuvo de acuerdo con los hallazgos de Galvani. Planteó la hipótesis de que la rana simplemente conducía la corriente eléctrica que fluía entre el gancho de hierro o latón y el otro metal que se usaba como sonda. Volta llamó a este tipo de electricidad "electricidad metálica".

Volta comenzó entonces a experimentar para ver si podía producir una corriente eléctrica solo con metales. Como los instrumentos de ese momento no podían detectar corrientes eléctricas débiles, Volta probó el flujo de electricidad entre diferentes metales colocándolos en su lengua. Efectivamente, Volta descubrió que la saliva en su boca, al igual que el tejido de las ranas en los experimentos de Galvani, conducía la electricidad, causando una sensación amarga.

Con el fin de demostrar de manera concluyente que una corriente eléctrica no requería un tejido animal, Volta creó una pila de discos alternos de zinc y plata, que estaban separados por una tela empapada en salmuera. Volta descubrió que cuando se conectaba un cable a ambos extremos de la pila, una corriente constante fluía entre las capas. Este invento, que llegó a ser conocido como la pila voltaica, fue en realidad una forma temprana de la batería eléctrica actual. Después de numerosos experimentos, Volta también descubrió que la cantidad de corriente producida podía aumentarse o disminuirse mediante el uso de diferentes metales o agregando y quitando discos de la pila.

Volta informó por primera vez de su experimento de pila eléctrica en una carta fechada el 20 de marzo de 1800. Estaba dirigida a Joseph Banks, presidente de la Royal Society de Londres. Poco después, Volta viajó a París para demostrar su invento, al que inicialmente llamó un "órgano eléctrico artificial".

La batería de Volta fue un gran éxito. No solo destruyó el consenso científico en torno a la "electricidad animal", sino que los científicos reconocieron rápidamente el "órgano eléctrico artificial" de Volta como un dispositivo extremadamente útil. A las seis semanas del anuncio de Volta, los científicos ingleses William Nicholson y Anthony Carlisle utilizaron su propia pila voltaica para descomponer el agua en hidrógeno y oxígeno, lo que llevó al descubrimiento de la electrólisis o "una técnica que utiliza una corriente eléctrica directa para impulsar una reacción química que de otro modo no sería espontánea" y así se creó el campo de la electroquímica. De manera similar, en la década de 1830, otro científico inglés, Michael Faraday, utilizó la pila voltaica en sus estudios pioneros sobre el electromagnetismo.

Napoleón Bonaparte quedó tan impresionado con el trabajo de Volta que en 1801 nombró a Volta conde y senador del reino de Lombardía. En 1809, Volta también se convirtió en miembro asociado del Real Instituto de los Países Bajos.

Volta se retiró en 1819, a la edad de 74 años. Se trasladó a su finca en Camnago, que más tarde pasó a llamarse "Camnago Volta" en su honor. El 5 de marzo de 1827, Volta murió a la edad de 82 años. Desde su muerte, Volta ha aparecido en sellos y monedas. Su nombre fue inmortalizado cuando la medida del potencial eléctrico, o "voltio", fue nombrada en su honor en 1881.

La invención de Volta de la primera batería no solo ayudó a sentar las bases para la creación de varios campos científicos, sino que la batería se ha convertido en un elemento básico del mundo moderno. Sin el trabajo de Volta, muchas de nuestras tecnologías modernas no existirían.

[Fuente: humanprogress.org]

El primer inodoro con cisterna fue obra de Sir John Harington (1592)

Sir John Harington, un cortesano inglés del siglo XVI, fue el autor e inventor del inodoro moderno. El inodoro de Harington permitía que los desechos se descargaran desde los lugares de habitación a pozos negros subterráneos sin contacto humano directo. El inodoro con cisterna ha tenido beneficios sanitarios inconmensurables para el mundo moderno y el Foro Económico Mundial ha concluido que su invención ha salvado más de mil millones de vidas.

John Harington nació el 4 de agosto de 1560 en Kelston, una ciudad en el suroeste de Inglaterra. Harington nació en el seno de una familia noble y adinerada. Tras su bautizo en Londres unos meses más tarde, se convirtió en uno de los ciento dos ahijados de la reina Isabel I. El padre de Harington, también llamado John, era un poeta en la corte de Enrique VII, y su madre, Isabella Markham, era una dama en la cámara privada de la reina Isabel I. Harington fue educado en el Eton College, un internado para varones, antes de estudiar derecho en el King's College de Cambridge.

Aunque se esperaba que se convirtiera en abogado, Harington se enamoró de la vida en la Corte Real. Su actitud libre de expresión le ganó rápidamente notoriedad entre la nobleza. La reina Isabel le tenía cariño a Harington y a menudo lo animaba a escribir poesía. Sin embargo, Elizabeth llegaría a arrepentirse de ese estímulo cuando Harington se hizo conocido por escribir piezas subidas de tono que a menudo sobrepasaban lo que se consideraba moralmente permisible en la Corte.

El primer destierro de Harington de la corte fue el resultado de una escapada en 1584, cuando tradujo el capítulo 28 del poema épico de Ludovico Ariosto Orlando Furioso. Harington hizo circular el manuscrito entre las damas de honor de la Corte. Enfurecida por lo atrevido de su traducción, Elizabeth exilió a Harington y le dijo que no se le permitiría regresar a la Corte hasta que hubiera traducido los 40 capítulos completos de Orlando Furioso, una tarea tan ardua que muchos asumieron que Harington fracasaría.

Sin embargo, Harington completó la traducción completa del poema en 1592 y le regaló a Elizabeth una copia encuadernada de la obra cuando visitó Kelston ese año. La traducción de Harington recibió grandes elogios y todavía hoy es leída por los angloparlantes. Fue durante su tiempo en el exilio de la Corte que Harington ideó y luego instaló el primer inodoro con cisterna, al que apodó "Ajax" ("jakes" era una antigua palabra de la jerga para inodoro) en su mansión de Kelston.

El dispositivo de Harington tenía una bandeja y un asiento, con una abertura en la parte inferior que estaba sellada con una válvula con revestimiento de cuero. Las palancas y las pesas vertían agua desde una cisterna en el inodoro. Cuando se giraba la manija del asiento, una válvula en la parte inferior de la sartén se abría y el agua arrastraba el contenido de la sartén a un pozo negro que se encontraba debajo. Harington describió por primera vez su invención en su libro de 1596 'A New Discourse upon a Stale Subject: The Metamorphosis of Ajax', que publicó bajo el seudónimo de "Misacmos", que significa "odiador de la inmundicia". En su libro, Harington declaró que su Ajax "haría que los lugares desagradables fueran dulces, los lugares ruidosos fueran saludables y los lugares sucios limpiamente".

Harington nunca perdía la oportunidad de hacer una declaración política, y su libro hacía numerosas digresiones, a menudo dirigidas a hombres conocidos de la Corte. El libro era en gran parte un ataque al supuesto "excremento" que estaba envenenando a la sociedad y contenía muchas alusiones al favorito de la reina Isabel, el conde de Leicester. Aunque su libro gozó de considerable popularidad, Harington fue amenazado con una audiencia frente a la Star Chamber, un tribunal inglés en el Palacio de Westminster. Si bien el cariño de Elizabeth por Harington protegió al inventor de un castigo más severo, Harington fue una vez más desterrado de la Corte Real.

En 1598, Isabel le pidió a Harington que instalara un baño en el Palacio de Richmond, una residencia real en el río Támesis. El retrete se hizo popular entre algunos miembros de la nobleza, pero gran parte del público permaneció fiel a sus orinales. No fue hasta casi doscientos años después que el inventor escocés Alexander Cumming patentó el inodoro de descarga inspirado en el Ajax de Harington. El diseño de Cumming de 1775 mejoró el dispositivo de Harington al agregar la "trampa en ese" en la tubería debajo del inodoro, lo que significaba que el agua quedaba permanentemente retenida en la tubería, evitando así que los gases de alcantarillado ingresaran a los edificios de arriba.

En 1848, una Ley de Salud Pública en el Reino Unido dictaminó que cada nueva casa requería un "w.c., retrete o cenicero". Tuvieron que pasar más de 250 años para que el inodoro con cisterna de Harington se popularizara entre el público en general. Hoy en día, más de dos tercios del mundo tiene acceso a un inodoro con cisterna y esta cifra sigue aumentando en decenas de millones cada año.

En 1599, Harington se unió a una campaña militar inglesa en Irlanda para sofocar una rebelión de los jefes gaélicos. Fue nombrado caballero por sus servicios. Después de su estancia en Irlanda, Harington se convirtió en tutor del hijo de Jacobo I, Enrique, príncipe de Gales. Harington murió el 20 de noviembre de 1612 en su casa de Kelston. Tenía 52 años.

Los inodoros cambiaron fundamentalmente el mundo en el que vivimos. El beneficio sanitario de no tener que estar en contacto directo con los desechos humanos evita millones de casos de cólera, diarrea, disentería, hepatitis A, fiebre tifoidea y poliomielitis cada año.

[Fuente: humanprogress.org]

Willem Kolff: "Padre de los órganos artificiales" e inventor de la primera máquina de diálisis renal (1943)

Willem Kolff, fue un médico holandés que inventó la primera máquina de diálisis renal del mundo. Kolff también desempeñó un papel decisivo en el desarrollo del primer corazón artificial del mundo y, más tarde, del primer ojo artificial. El Foro Económico Mundial ha estimado que desde su invención, la máquina de diálisis renal de Kolff, o lo que a él le gustaba llamar "el riñón artificial", ha salvado más de 9 millones de vidas.

Willem Kolff nació el 14 de febrero de 1911 en Leiden, Países Bajos, en el seno de una antigua familia patricia holandesa. Kolff sufría de dislexia, pero como la condición no fue reconocida en ese momento, cuando era niño, Kolff a menudo era castigado en la escuela por las dificultades que tenía para leer y deletrear. Inicialmente, Kolff quería convertirse en director de un zoológico, pero después de que su padre señalara que esa carrera tenía oportunidades laborales muy limitadas, ya que solo había tres zoológicos en los Países Bajos en ese momento, Kolff decidió seguir los pasos de su padre y seguir una carrera médica.

Kolff comenzó a estudiar medicina en la Universidad de Leiden en 1936 y obtuvo el título de Doctor en Medicina en 1938. Más tarde ese año, Kolff comenzó a estudiar un doctorado en la Universidad de Groningen, mientras trabajaba como asistente en el departamento de medicina de la universidad.

El 10 de mayo de 1940, Alemania invadió los Países Bajos. Durante la invasión, Kolff asistió casualmente a un funeral en La Haya. Kolff decidió abandonar el funeral antes de tiempo y dirigirse al principal hospital de la ciudad, que ya estaba desbordado por las víctimas, para pedir la creación del que sería el primer banco de sangre de Europa. El hospital accedió y se le proporcionó un coche a Kolff. Kolff condujo por la ciudad recogiendo tubos, botellas, agujas, citrato y otra parafernalia, todo mientras esquivaba el fuego de los francotiradores y evitaba la caída de bombas. Cuatro días después, el banco de sangre del principal hospital de The Hauge estaba operativo y salvó la vida de cientos de personas.

Un mes después de la invasión alemana, el mentor judío de Kolff en un hospital de Groninga se suicidó y fue reemplazado por un oficial nazi. Kolff, que no quería trabajar con los nazis, se trasladó a un pequeño hospital en Kampen durante el resto de la guerra. Fue también durante la guerra que ocultó en su casa al hijo pequeño de un colega judío de los nazis.

Cuando Kolff era un joven médico, presenció la dolorosa muerte de un paciente de 22 años que murió de insuficiencia renal. En ese momento, Kolff no pudo hacer nada para salvar al joven, pero se le ocurrió que si hubiera podido eliminar la urea (los desechos que los riñones sanos generalmente filtran), entonces el paciente podría haber vivido. Kolff señaló: "Me di cuenta de que eliminar 22 centímetros cúbicos de toxicidad de su sangre le habría salvado la vida". Después de esa traumática experiencia, Kolff se dedicó a la investigación de la insuficiencia renal.

Kolff desarrolló su primer prototipo de máquina dializadora de riñón en 1943. Como los Países Bajos todavía estaban bajo ocupación alemana, los materiales eran escasos, pero Kolff logró construir su máquina utilizando latas de jugo de naranja, autopartes usadas y pieles de salchicha de celofán envueltas alrededor de un cilindro que descansaba en un baño de esmalte con líquido limpiador. La máquina de Kolff extraía la sangre de un paciente en un baño, la limpiaba y luego la devolvía al cuerpo del paciente. Durante un período de dos años, Kolff intentó tratar a 15 pacientes con la máquina, pero todos los intentos fueron infructuosos. A pesar de la pérdida de vidas, Kolff persistió.

Un gran avance llegó un mes después de que terminara la guerra en agosto de 1945, cuando Kolff trató a una mujer de 65 años encarcelada por ser colaboradora de los nazis y en coma debido a una insuficiencia renal. Muchos de sus compatriotas desaprobaban tratar a la mujer debido a sus vínculos nazis, pero Kolff persistió en su deber hipocrático y después de horas de tratamiento, la mujer despertó y vivió otros 6 años antes de morir por causas no relacionadas con sus problemas renales. Un año más tarde, en 1946, Kolff obtuvo su doctorado en la Universidad de Groningen.

Después de demostrar el éxito de su riñón artificial, Kolff fabricó máquinas de diálisis y las envió a hospitales de todo el mundo. Las máquinas ganaron popularidad rápidamente y en 1948, el riñón artificial se utilizó para realizar la primera diálisis humana en los Estados Unidos, en el Hospital Mount Sinai en la ciudad de Nueva York.

Kolff emigró a los Estados Unidos en 1950 y se unió a la Fundación de la Clínica Cleveland. Durante su estancia en Cleveland, Kolff ayudó a desarrollar las primeras máquinas de circulación extracorpórea que oxigenaban la sangre y mantenían las funciones cardíacas y pulmonares de un paciente durante una cirugía cardíaca. En 1967, Kolff se convirtió en jefe de la División de Órganos Artificiales y del Instituto de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Utah. Mientras estaba en Utah, Kolff dirigió el equipo médico que desarrolló el primer corazón artificial del mundo, que se implantó con éxito en un paciente en diciembre de 1982.

A pesar de que Kolff se retiró oficialmente en 1986, continuó trabajando como profesor de investigación y director del Laboratorio Kolff en la Universidad de Utah hasta 1997. A lo largo de su vida, Kolff recibió más de 12 doctorados honoris causa de universidades de todo el mundo y más de 120 premios internacionales, entre ellos: el Premio al Logro Científico de la AMA en 1982, el Premio Albert Lasker a la Investigación Médica Clínica en 2002 y el Premio Russ en 2003. En 1990, la revista Life incluyó a Kolff como una de las 100 personas más importantes del siglo XX. Kolff murió el 11 de febrero de 2009, solo tres días antes de cumplir 98 años.

Willem Kolff es a menudo apodado el "Padre de los Órganos Artificiales" y la tecnología que creó ha salvado millones de vidas en todo el mundo.

[Fuente: humanprogress.org]

Enrico Fermi y el 'Chicago Pile-1', primer reactor nuclear del mundo (1942)

Enrico Fermi fue el físico italoamericano que creó el primer reactor nuclear del mundo. Aunque controvertida entre muchos, la energía nuclear sigue siendo la principal fuente de energía con cero emisiones de carbono que, según calculan los científicos de la NASA, salvó a millones de personas de muertes relacionadas con la contaminación atmosférica. En la actualidad, el 26% de la electricidad de la Unión Europea y el 20% de la de Estados Unidos se genera mediante energía nuclear. Es probable que estas cifras aumenten en las próximas décadas.

Enrico Fermi nació el 29 de septiembre de 1901 en Roma (Italia). Su padre era jefe de división en el Ministerio de Ferrocarriles y su madre trabajaba como maestra de primaria. Desde muy pequeño, Fermi mostró un gran interés por la ciencia y a menudo se le veía construyendo artilugios científicos, como giroscopios y motores eléctricos. Fermi fue bautizado como católico romano, pero permaneció agnóstico durante toda su vida.

En 1918, Fermi se graduó en el instituto y obtuvo una beca para la prestigiosa Scuola Normale Superiore di Pisa (Italia). En un principio, Fermi decidió especializarse en matemáticas, pero pronto se decantó por la física, centrándose en la mecánica cuántica y la física atómica. El profesorado quedó tan impresionado con el intelecto de Fermi que lo incluyó rápidamente en el programa de doctorado. Su asesor académico, Luigi Puccianti, solía decir que Fermi era tan brillante que “había poco [que] Puccianti pudiera enseñarle”.

Fermi se doctoró en Física en 1922, cuando sólo tenía 20 años. En 1923, Fermi recibió una beca del gobierno italiano que le permitió pasar varios meses estudiando con el renombrado físico Max Born en la Universidad de Gottingen. Fermi también recibió una beca de la Fundación Rockefeller para estudiar en la Universidad de Leiden. A finales de 1924 regresó a Italia.

En Italia, Fermi fue nombrado profesor de Física Matemática y Mecánica en la Universidad de Florencia, puesto que ocuparía durante dos años. En 1927 fue elegido Profesor de Física Teórica en la Universidad de Roma. En marzo de 1929, Benito Mussolini nombró a Fermi miembro de la Real Academia de Italia.

En las primeras etapas de su carrera, Fermi se centró principalmente en problemas electrodinámicos y en investigaciones teóricas sobre fenómenos espectroscópicos (es decir, la interacción entre la materia y la radiación electromagnética). En 1934, Fermi comenzó a estudiar el átomo. Demostró que podía producirse una transformación nuclear en casi todos los elementos sometidos a un bombardeo de neutrones. Cuando partió el átomo de uranio, Fermi descubrió que el experimento conducía a la ralentización de los neutrones, lo que provocaba la fisión nuclear y la producción de nuevos elementos más allá de los conocidos en la tabla periódica de la época.

En 1938, Fermi recibió el Premio Nobel de Física “por su trabajo con la radiactividad artificial producida por neutrones, y por las reacciones nucleares provocadas por neutrones lentos”. En aquella época, Italia acababa de aprobar leyes antisemitas que amenazaban a la esposa judía de Fermi, Laura, y dejaban sin trabajo a muchos de sus ayudantes de investigación. Cuando Fermi y Laura viajaron a Estocolmo para la ceremonia de entrega del Premio Nobel, la pareja decidió no regresar a Italia. En su lugar, optaron por viajar con sus dos hijos a Estados Unidos.

Le ofrecieron varios puestos en Estados Unidos y aceptó una cátedra de física en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Durante su estancia en Columbia, Fermi descubrió que cuando los neutrones de uranio se emitían en otro lote de uranio en fisión, dividían los átomos de uranio y desencadenaban una reacción en cadena, liberando así una enorme cantidad de energía. Fermi trabajó sin descanso para perseguir la idea de la energía nuclear y, tras trasladarse a la Universidad de Chicago en 1942, construyó con éxito el primer reactor nuclear artificial, bautizado como “Chicago Pile-1”.

Construido en una pista de squash situada bajo el campo de fútbol de la Universidad de Chicago, el Chicago Pile-1 tenía casi 7 metros de diámetro. Contenía 380 toneladas de bloques de grafito, casi 6 toneladas de uranio metálico y 40 toneladas de óxido de uranio, todo ello distribuido en un patrón cuidadosamente diseñado. La construcción del reactor finalizó el 1 de diciembre de 1942. Al día siguiente, el reactor alcanzó un estado en el que su reacción nuclear de fisión en cadena se hizo autosostenible. El experimento fue la primera reacción nuclear en cadena controlada. El Chicago Pile-1 se convirtió rápidamente en el prototipo de muchos otros grandes reactores nucleares que se estaban construyendo por todo Estados Unidos.

En 1944, Fermi se trasladó a Los Álamos y empezó a trabajar como director asociado en el 'Proyecto Manhattan', centrado en el desarrollo de la bomba atómica. Ese mismo año, Fermi, su mujer y sus hijos adquirieron la ciudadanía estadounidense. Tras el fin de la guerra, Fermi aceptó una cátedra en la Universidad de Chicago y también fue nombrado miembro del Comité Asesor General de EE.UU. para la Comisión de Energía Atómica.

Durante el resto de su vida, el trabajo de Fermi se centró en la física de altas energías. También dirigió investigaciones sobre el origen de los rayos cósmicos. En 1954 se le diagnosticó un cáncer de estómago incurable. Murió el 28 de noviembre de 1954 en su casa de Chicago.

Muchos premios, instituciones y conceptos llevan el nombre de Fermi, como el Fermilab de Illinois, el Premio Enrico Fermi que concede el Departamento de Energía de Estados Unidos y el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi. Fermi es también uno de los 16 científicos que tienen un elemento que lleva su nombre. Se llama fermio (Fm).

La fisión nuclear es uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la humanidad. Los reactores nucleares han proporcionado a la humanidad una energía fiable, relativamente segura y limpia durante casi ocho décadas. Los accidentes han sido raros y, con la excepción de Chernóbil, controlables en cuanto a su impacto negativo sobre los seres humanos y el medio ambiente.

Hoy en día, la energía nuclear sigue siendo la única fuente fiable de energía que no emite dióxido de carbono a la atmósfera y que puede ampliarse para satisfacer las crecientes necesidades de la civilización humana. La energía nuclear ha mejorado cientos de millones de vidas y es probable que siga haciéndolo en las próximas décadas.

[Fuente: fee.org.es, humanprogress.org]

Alejandro Finisterre registró la primera patente española del futbolín (1937)

Para el exfutbolista y entrenador italiano Arrigo Sacchi, "el futbol es la más importante de las cosas no importantes". Y es que el fútbol es, a día de hoy, el deporte protagonista en las tertulias de bar y en los debates televisivos, en los que se suceden críticas y alabanzas el día después de un partido. Al parecer, todo el mundo sabe de fútbol y todos podríamos ser entrenadores. Pero existe un juego muy relacionado con el deporte rey que, a pequeña escala, ha divertido a niños y adultos durante varias generaciones: el futbolín. Pero ¿qué sabemos de él? ¿de dónde surge este invento?

Se cree que fue a finales del siglo XIX el momento en que se intentó "trasladar" el fútbol a una mesa de juego para que pudieran competir un máximo de dos jugadores por equipo. Países como Francia, Alemania y también España presentaron, entre los años 1880 y 1890, sus modelos de futbolín, aunque ninguno de ellos triunfó. Según algunos historiadores, a principios del siglo XX surgieron otros modelos, como el proyectado por el suizo Knicker, que inventó un futbolín cuya marca aún sigue vendiéndose en Europa del Este. Tras crear su primer futbolín, el inventor suizo fundó una sociedad para producir sus futbolines en su país además de en Bélgica, Alemania y Países Bajos. Otros candidatos a inventor del futbolín fueron un empleado de la fábrica Citroën llamado Lucien Rosemarie, que lo creó para divertir a sus nietos en la década de los años treinta. En cuanto a la versión española del juego, esta se atribuye al poeta e inventor gallego Alejandro Finisterre (Finisterre 1919-Zamora 2007), que patentó su invento en Barcelona en 1937.

El 14 de octubre de 1922 está marcado en el calendario como una fecha clave para el futbolín. A Harold Searler Thorton se le ocurrió la idea mientras veía una partido de fútbol. Durante el encuentro, pensó que sería muy divertido poder jugar a aquel deporte desde la comodidad de su casa. La inspiración le llegó, así, mientras jugueteaba con una caja de cerillas y pensó que si atravesaba el interior de la misma con cerillas de madera sería muy fácil construir uno de verdad. El 1 de noviembre de 1923 le fue otorgada la patente de su invento. Al principio, los muñecos de futbolín se parecían más a unos bolos con una ligera forma humana; habría que esperar unos años más para que los muñecos adquirieran la forma humana que asociamos al futbolín actual.

Años más tarde, Harold Searler recibió la visita de un tío suyo que vivía en Estados Unidos, Louis P. Thorton. Cuando regresó a su país, este registró allí la primera patente del futbolín el 23 de diciembre de 1925. Según se dice, el objetivo principal del juego era reeducar a los soldados que habían sufrido graves heridas en las manos durante la Primera Guerra Mundial, pero con el tiempo acabó convirtiéndose en un juego de moda, aunque no llegó a implementarse de forma seria hasta la década de 1960, cuando los soldados norteamericanos que servían en Europa lo introdujeron cuando volvieron a casa.

En España, como se ha apuntado antes, la invención del futbolín tal como lo conocemos se atribuye a Alejandro Campos Martínez, editor, poeta e inventor, más conocido como Alejandro Finisterre porque nació en esta ciudad gallega en 1919. Durante la guerra civil, Finisterre, que fue un reconocido anarquista, resultó herido de gravedad durante un bombardeo. Trasladado al Hospital de Monserrat, en Madrid, Finisterre convivió allí con muchos niños heridos, como él, y que por ello no podían jugar al fútbol, así que durante la convalecencia se le ocurrió la idea de construir un futbolín inspirándose en el tenis de mesa.

Para llevar a cabo su proyecto, Finisterre encargó a un amigo suyo llamado Francisco Javier Altuna, que era carpintero, la construcción del primer modelo de futbolín según sus instrucciones. A pesar de que el invento fue patentado en 1937 en Barcelona, los esfuerzos de Finisterre para que este se fabricase fueron en vano, ya que el esfuerzo bélico mantenía a todas las fábricas de España produciendo armamento y municiones a destajo. Al terminar la contienda, Finisterre se exilió a Francia, pero tuvo la mala suerte de perder los documentos de la patente en el transcurso de una tormenta, por eso no sabemos a día de hoy qué forma tenía el primer futbolín ni cuales eran sus medidas. Algún tiempo después, Finisterre se fue a vivir Ecuador, donde fundó una revista literaria. En 1952 se trasladó a Guatemala y allí introdujo algunas mejoras en su invento, como las barras de acero, y se dedico a promocionar su juego por todo el continente.

Tras el éxito obtenido en América del Sur, el juego acabaría llegando a nuestro país. En la década de 1960, Finisterre regresó a España y se dio cuenta de que el futbolín se había extendido por toda la península ibérica gracias a un fabricante valenciano que había asumido la fabricación del juego como algo propio, encargándose de su distribución por todo el territorio e ignorando por completo a su inventor.

Habría que esperar a los años cincuenta para ver las primeras competiciones entre jugadores de distintos países y el desarrollo de varias federaciones nacionales. A finales de la década de 1990, los presidentes de las distintas federaciones acordaron implementar la creación de una competición internacional. El 9 de mayo de 2002 tuvo lugar en la ciudad de Franconville, en Francia, la primera reunión para crear la ITSF, International Table-Soccer Federation o Federación Internacional de Futbol de Mesa. Bélgica, China, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, el Reino Unido y Estados Unidos fueron los primeros países que trabajaron en la creación de unos estatutos para la Federación Internacional, y el 16 de agosto de 2002 se creó oficialmente la Federación Internacional del Futbolín en la ciudad austríaca de Oberwart. En la actualidad existen más de 44 países con federaciones o asociaciones nacionales, y uno de los principales objetivos de esta institución es lograr que el futbolín sea declarado deporte oficial por el COI.

El 21 de julio de 2008 se fundó la Asociación Española de Futbolín (FEFM), que sería legalizada en Madrid el 17 de septiembre de 2008. Avalada por la Federación Internacional de Futbolín, el 6 de diciembre de 2008 se realizó el primer Torneo Oficial en España, de donde salió la primera Selección Española. Más tarde se crearon las Asociaciones Españolas de Jugadores, de Árbitros y de Fabricantes, lo que acabaría desembocando en la creación de la actual Federación Española de Futbolín, que fue reconocida por el Estado a principios de 2012.

Finisterre murió a los 87 años declarado como el verdadero padre del futbolín. Así lo reconoció el generoso obituario que le dedicó el periódico The Guardian.

[Fuente: J. M. Sadurní para historia.nationalgeographic.com.es, lavozdegalicia.es, Wikipedia]

La primera fotografía de la historia fue del francés Niépce (1827)

La fotografía es una disciplina que mezcla en sí misma arte y ciencia. Hace de mediación tecnológica entre la vivencia humana y la realidad, capturándola con toda su belleza y esplendor, con toda su crudeza. Una fotografía puede ser una herramienta útil, una historia condensada en una imagen, o una puerta a la sensibilidad del espectador. La palabra fotografía se deriva de los vocablos griegos phos (luz) y grafis (escritura), de modo que juntos se podrían traducir literalmente como "escribir o dibujar con la luz". Este elemento es lo que da vida a la fotografía. La fotógrafa belga Martine Franck, esposa de Henri Cartier-Bresson, hablaba de una fotografía como “un fragmento de tiempo que no volverá”. Una imagen es una forma de convertir en eternos los instantes, lo efímero, y lo cierto es que la historia estuvo varios siglos intentando detener el tiempo.

Por increíble que parezca, los primeros ingredientes que terminarían constituyendo la fotografía se conocían ya desde los tiempos de Aristóteles, pero no se combinaron hasta el año 1827, fecha de la primera fotografía conocida, realizada por Joseph Nicéphore Niépce.

La fotografía como tal no apareció hasta el siglo XIX, pero una serie de inventos anteriores le allanaron el camino. Son los llamados dispositivos visuales, como la linterna mágica o la cámara oscura, la cual era ya era conocida por Aristóteles, aunque él la utilizaba para observar eclipses solares. Durante los años 1820 y 1830, se desarrollaron y mejoraron múltiples dispositivos o juguetes visuales aplicables a la ciencia y al entretenimiento, como parte del progreso científico-técnico de estos años. La fotografía fue uno de estos dispositivos, uno que cambió la historia.

La cámara oscura es el antepasado más significativo de la cámara fotográfica, pues permitía proyectar en una habitación a oscuras las imágenes del exterior, aunque del revés, a través de un pequeño orificio en la pared. Muchos intentaron hacer mejoras en el dispositivo para capturar las imágenes proyectadas en materiales sensibles a la luz, y Joseph Nicéphore Niépce sería el primero en conseguirlo. El científico aficionado francés consiguió realizar la primera fotografía estable registrada en 1827. Niépce tomó un sistema de cámara oscura y colocó dentro una placa recubierta de betún como material fotosensible. Dejó el dispositivo en el ancho de su ventana, exponiendo la placa a la luz durante 8 horas. Niépce nombró a esta técnica “heliografía”, y resultó en la fotografía que titularía “Vista desde la ventana en Le Gras”.

A partir de los primeros éxitos de Niépce en la toma de fotografías, un empresario francés con visión de negocio leyó en estos primeros intentos un gran potencial. Era Louis Daguerre, un hombre hábil en el dibujo y la arquitectura, que había trabajado ya con otros dispositivos visuales como el Diorama, que él mismo inventó.

Daguerre y Niépce compartían los mismos intereses para fijar la luz proyectada en las imágenes, y establecieron un contrato de colaboración en 1827. A partir de ese momento, los dos aficionados sumaron sus conocimientos y decidieron optar por el uso de una placa de cobre para reducir el tiempo de exposición. La investigación colaborativa continuó hasta 1833, año en que murió Joseph Nicéphore Niépce. En ese momento, la cámara primitiva que llevaban años preparando ya estaba muy desarrollada. Daguerre continuó adelante con el proyecto, realizando en él algunas mejoras, y, cuando lo consideró terminado, en 1837, le puso su nombre al aparato: el daguerrotipo. Como empresario, Louis Daguerre sabía que el invento creado era una oportunidad de negocio, así que realizó una campaña de marketing para vender la patente. Contactó con el secretario de la Academia de Ciencia de Francia, François Arago, quien vio en el daguerrotipo una tecnología versátil, servible para todo tipo de utilidades, y consideró que debía estar en manos de todo el mundo para contribuir a la igualdad social. Finalmente, el Estado francés compró la patente y difundió el proceso del daguerrotipo para el uso público.

Fuera de Francia, el inventor inglés William H. Fox Talbot había estado trabajando también en su propio método para capturar imágenes, partiendo igualmente de la cámara oscura. Consiguió buenos resultados utilizando un procedimiento al que llamó calotipo, un sistema que no era tan preciso como el daguerrotipo, pero permitía la reproducción de las imágenes. Talbot no era empresario como Daguerre, y solo se dio cuenta del potencial de su invento después de que el francés patentara su dispositivo. En 1844 autopublicó un libro titulado “The Pencil of Nature”, en el cual exponía los valores del talbotipo (o calotipo), y mostraba algunos ejemplos de sus resultados fotográficos. Después de esta publicación, el calotipo se extendió entre grupos de clase alta que empezaron a practicar la fotografía amateur, iniciando la cara más artística de la disciplina.

En 1838, Daguerre registró la primera fotografía en que aparecían personas humanas. Sin embargo, este logro habría sido un montaje del propio fotógrafo, según la investigadora Shelley Rice. En ese momento no se había conseguido reducir el tiempo de exposición a menos de diez minutos, por lo que es imposible que se capturaran dos personas en la calle, un limpiabotas y un cliente, a menos que fueran actores contratados por el mismo Daguerre.

Años más tarde se realizó la primera fotografía tomada a color: “Tartan ribbon”. Se consiguió en 1861 por Thomas Sutton, con la ayuda de James Clerck Maxwell, profesor de física en la universidad King’s College. La fotografía se consiguió superponiendo tres imágenes en blanco y negro tomadas cada una con un filtro de diferente color: rojo, azul y verde. Durante los años siguientes se siguieron realizando experimentos para perfeccionar la fotografía a color, incluso los hermanos Lumière hicieron contribuciones al proceso, pero este formato tardó un siglo en popularizarse.

Pese a que las mujeres tuvieron el acceso restringido a muchas ocupaciones y formas de arte, las puertas de la fotografía se abrieron desde bien al principio para ellas. Con la consolidación y extensión de dispositivos como el daguerrotipo y el talbotipo, muchos hombres empezaron a abrir talleres y tiendas especializadas en fotografía, y algunas de sus parejas trabajaban allí con ellos. Las mujeres no solo tuvieron un papel importante detrás del mostrador. El arte estaba muy restringido a su género en aquella época, pero la reciente fotografía, al no considerarse un arte, les abrió un mundo de posibilidades. Vieron en esta disciplina una perfecta opción de entretenimiento y exploración, y la capacidad de representar la realidad que se les había negado en otras disciplinas hasta el momento. Anna Atkins fue una de las primeras fotógrafas más destacadas. Ella fue la primera en publicar un trabajo científico con la fotografía como soporte, con el que se considera uno de los primeros fotolibros de la historia; el titulado "Cyanotypes of British Algae". Publicó esta obra en 1843, y en ella aparecían fotografías de algas británicas producidas con la técnica de la cianotipia, lo cual les daba a las imágenes una combinación de colores azul cían y blanco.

La fotografía estuvo bastante limitada a los grupos de aficionados de clase alta durante sus primeros años, hasta que en 1888 salió al mercado la primera propuesta de Kodak: la primera cámara fotográfica dirigida al gran público. El eslogan de la famosa marca para para publicitar el producto fue: “Tú aprietas el botón, nosotros hacemos el resto”. El mecanismo para tomar fotografías era ahora mucho más sencillo, y aunque estas cámaras fueran aún rudimentarias, los compradores solo debían pulsar un botón para tomar las fotografías, y llevándolas al laboratorio de revelado les devolvían las imágenes impresas.

La popularidad de la cámara fotográfica creció todavía más en 1925, con la aparición del formato 35 mm. Oskar Barnack diseñó esta nueva cámara, que se lanzó al mercado bajo la firma de Leica, y convirtió la fotografía en todo un fenómeno de masas. El dispositivo destacaba por su formato compacto y sencillo de manejar, y permitía realizar fotografías en casi cualquier parte de manera rápida y discreta.

Se sucedieron distintos modelos de cámara analógica, hasta que en 1927 se dio con la fórmula de la fotografía digital. Un ingeniero de la firma Kodak, Steven Sasson, consiguió fabricar la primera cámara de este calibre; un prototipo muy rudimentario, de grandes dimensiones y que podía realizar tan solo fotografías en blanco y negro. Aún así, empezó una revolución digital que escaló rápidamente hasta la aparición del primer teléfono móvil inteligente o smartphone con una cámara incorporada, un dispositivo con el que hoy día cuentan prácticamente todos los móviles del mercado. Esta innovación supuso un punto de inflexión en la fotografía de masas, ya que ahora todo el que disponga de un dispositivo móvil lleva consigo a todas partes una pequeña cámara en el bolsillo de los pantalones.

Hoy en día la fotografía es un arte democrático, un procedimiento que permite que cualquier persona con un teléfono móvil, o con una cámara cualquiera, pueda capturar la realidad con un simple clic. Ya no hace falta tener amplios conocimientos de dibujo o escultura que permitan crear con las propias manos un retrato fiel de la realidad. Las imágenes están al abasto de todos, forman parte de nuestra vida cotidiana, de nuestra realidad moderna. Arago lo consiguió, ahora todo el mundo puede parar el tiempo.

[Fuente: Paula Sánchez para nationalgeographic.com.es]