Kate Sheppard, fue la primera sufragista exitosa del mundo. El trabajo incansable de Sheppard y las peticiones al parlamento de Nueva Zelanda en la segunda mitad de la década de 1890 se le atribuye en gran medida el mérito de que la nación se convirtiera en el primer país del mundo en conceder a las mujeres el derecho al voto en 1893. Después de que Nueva Zelanda adoptara el sufragio universal, Sheppard inspiró movimientos sufragistas exitosos en otras partes del mundo. Hoy en día, las mujeres tienen derecho al voto en casi todas partes.
Kate Sheppard, de soltera Catherine Wilson Malcom, nació el 10 de marzo de 1847 en Liverpool, Inglaterra. Después de la muerte de su padre en 1862, Sheppard se trasladó a vivir con su tío, un ministro de la Iglesia Libre de Escocia, en Nairn. El tío de Sheppard le enseñó los valores del socialismo cristiano que la acompañarían el resto de su vida. Aunque no se conocen los detalles precisos de la educación de Sheppard, poseía un amplio conocimiento tanto de la ciencia como del derecho.
A finales de la década de 1860, Sheppard, acompañada por su madre y su hermana, se trasladó a Christchurch, Nueva Zelanda. Sheppard rápidamente se convirtió en parte de la escena intelectual de Christchurch y se hizo amiga de Alfred Saunders, un político y destacado activista por la templanza que ayudó a influir en sus ideas sobre el sufragio femenino. Sheppard se casó con Walter Allen Sheppard, dueño de una tienda, en 1871.
Sheppard era un miembro activo de varias organizaciones religiosas. Enseñó en una escuela dominical y fue elegida secretaria de la Asociación de Damas de la Trinidad, una organización establecida para visitar a los miembros de la parroquia que no asistían regularmente al servicio de la iglesia, en 1884. En 1885, Sheppard se involucró en el establecimiento de una sucursal en Christchurch de la Unión Cristiana de Mujeres por la Templanza.
El interés de Sheppard en el activismo político comenzó en gran parte debido a su interés en la templanza. A finales de la década de 1880, comenzó a redactar y promover peticiones al parlamento de Nueva Zelanda que impedirían que las mujeres fueran empleadas como camareras. Después de que el parlamento rechazara la petición de Sheppard sobre la camarera, ella llegó a creer que los políticos continuarían rechazando las peticiones presentadas por las mujeres, siempre y cuando las mujeres no tuvieran derecho al voto.
En 1887, Sheppard fue nombrada Superintendente Nacional de Franquicias y Legislación de la Unión Cristiana de Mujeres de Nueva Zelanda por la Templanza (WCTU). En 1888, era la presidenta de la rama de Christchurch de la WCTU. Sheppard se convirtió rápidamente en una figura prominente del movimiento por el sufragio femenino, y demostró ser una poderosa oradora y organizadora al organizar eventos políticos en toda Nueva Zelanda.
Tanto en 1887 como en 1890, hubo intentos fallidos por parte de políticos que simpatizaban con la causa de Sheppard para introducir una legislación que otorgara a las mujeres el derecho al voto. En 1888, Sheppard escribió un panfleto titulado 'Diez razones por las que las mujeres de Nueva Zelanda deberían votar', que fue enviado a todos los miembros de la Cámara de Representantes. También escribió panfletos que se enviaron a los movimientos sufragistas de todo el mundo.
En 1891, Sheppard comenzó a hacer peticiones parlamentarias para persuadir a los políticos de que apoyaran el voto para las mujeres. Ese mismo año, Sheppard creó una petición que contenía 10.085 firmas. Sir John Hall, miembro de la Cámara de Representantes y partidario de Sheppard, presentó la petición al parlamento junto con una propuesta de enmienda a la actual Ley Electoral que permitiría a las mujeres el derecho al voto. Esta enmienda fue aprobada en la Cámara de Representantes, pero fue rechazada en la Cámara Alta.
En 1892, Sheppard creó otra petición con 20.274 firmas, pero la enmienda del sufragio femenino volvió a fracasar en la Cámara Alta. Finalmente, con una petición de 31.872 firmas, que entonces era la petición más grande que el parlamento de Nueva Zelanda había recibido, se aprobó la Ley Electoral de 1893. El 19 de septiembre de 1893, el gobernador David Boyle promulgó la concesión del derecho al voto a las mujeres.
Sheppard fue ampliamente acreditada por la Ley Electoral de 1893. Al ver el éxito del movimiento sufragista en Nueva Zelanda, los grupos de sufragio femenino de todo el mundo se inspiraron para seguir sus pasos. Sheppard envió sus escritos a sufragistas de todo el mundo. Como editora de la revista mensual de la WCTU, 'The White Ribbon', promovió grupos sufragistas en el extranjero. Sheppard tenía una enorme demanda en el circuito de conferencias. Antes de mudarse a Inglaterra en 1903 para ayudar en el movimiento sufragista allí, pronunció discursos en Canadá y Estados Unidos.
Debido a su mala salud, Sheppard regresó a Nueva Zelanda en 1904, pero se embarcó en una gira por la India y Europa unos años más tarde. En 1916, fue la primera persona en firmar una petición instando a Sir Joseph Ward, el primer ministro de Nueva Zelanda, a apoyar el derecho al voto de las mujeres en Gran Bretaña. Los movimientos sufragistas de todo el mundo copiaron las tácticas de Sheppard con enorme éxito. Australia concedió a las mujeres el derecho al voto en 1902, Finlandia en 1906, Noruega en 1913, Dinamarca en 1915 y Austria, Gran Bretaña, Alemania, Polonia y Rusia en 1918. Estados Unidos le siguió en 1920.
La tendencia continuó mucho después de la vida de Sheppard. Suiza concedió el voto a las mujeres en 1971, aunque un cantón resistió hasta 1991. Arabia Saudí permitió por primera vez que las mujeres votaran en 2015.
Sheppard murió en Christchurch el 13 de julio de 1934. Tenía 86 años. Hoy en día, su perfil aparece en el billete de diez dólares de Nueva Zelanda y sigue siendo considerada la primera sufragista exitosa del mundo. Sin su incansable labor, es probable que miles de millones de mujeres en todo el mundo tuvieran que esperar más tiempo para lograr los derechos políticos de los que disfrutan hoy.
[Fuente: humanprogress.org]
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Marie Curie, primera mujer en obtener un Premio Nobel, el de Física (1903)
La científica más famosa de la historia fue una mujer que dedicó toda su vida a la ciencia, y cuyas investigaciones le valieron dos premios Nobel: uno de Física en 1903, junto con su marido Pierre, convirtiéndose en la primera mujer en obtener este galardón, y otro de Química en solitario en 1911.
"Nada en este mundo debe ser temido, sólo entendido", estas palabras definen el carácter perseverante y luchador de Marie Curie, una mujer que se enfrentó al machismo y el antisemitismo de su época, pero cuya imagen recordamos como la de una persona circunspecta, sobria, reflexiva y de expresión severa. La muerte la sorprendió el 4 de julio de 1934 en Passy, Francia.
Marie Curie (bautizada como Maria Salomea Skłodowska) pasó a la historia como la "madre de la física moderna", nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, entonces capital de un país ocupado por Rusia, que tras sofocar varias revueltas nacionalistas acabó imponiendo su lengua y sus costumbres. Con apenas 15 años, Maria vivió la frustración de no poder ingresar a la Universidad de Varsovia, ya que esta institución no admitía mujeres. Como recurso, Marie tuvo que recurrir a la llamada "Universidad Volante", una institución clandestina, abierta a las mujeres, y que ofrecía a los jóvenes polacos una educación de calidad en su propio idioma. El nombre de "volante" ("flotante", según algunos autores) viene precisamente de la necesidad que tenían alumnos y maestros de cambiar constantemente de ubicación para escapar al férreo control ruso.
En 1890, su hermana Bronya había podido cursar estudios de medicina en París gracias al dinero que Maria había ganado ejerciendo como institutriz en Varsovia. Ahora era el momento de que Bronya hiciera efectivo el "pacto de damas" con el que las hermanas se habían comprometido a costearse mutuamente sus estudios. Superadas las reticencias iniciales, Marie aceptó la oferta de su hermana, y en 1891, habiéndose cambiado el nombre por el francés Marie, se matriculó, por fin, en la Universidad de París donde cursó física y química y matemáticas. En 1893 se licenció en física y en 1894, con la ayuda de una beca, se licenció en matemáticas.
Marie inició su carrera científica en 1894 con una investigación sobre las propiedades magnéticas de diversos aceros que le encargó la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional. Fue ese mismo año cuando Marie conoció a Pierre Curie, un físico francés, pionero en el estudio de la radiactividad. Desarrollaron una profunda amistad (y algo más), hasta el punto de que Pierre le propuso matrimonio. Al principio Marie no aceptó ya que tenía intención de volver a Polonia, e incluso hay fuentes –algunas cartas que envió Marie a una amiga en Varsovia– que muestran que la relación entre ambos lo era todo menos romántica. Sin embargo, Pierre declaró que estaba dispuesto a seguirla, incluso si eso significaba tener que enseñar francés para subsistir. Sin embargo el respeto, el cariño y la pasión que ambos tenían por la ciencia les unió el 26 de julio de 1895. Como era de esperar, tras la boda, la pareja (que tendría dos hijas) consagró su vida a la investigación.
En 1896, y animada por Pierre Curie, Marie decidió hacer su tesis doctoral acerca de los trabajos de Henri Becquerel, un físico francés que descubrió accidentalmente la radiactividad durante una investigación sobre la fluorescencia.
El 25 de junio de 1903, en la facultad de Ciencias de la Universidad de La Sorbona, en París, Marie Curie, ante un tribunal presidido por el físico luxemburgués Gabriel Lippmann, defendió su tesis doctoral 'Recherches sur les substances radioactives' (Investigaciones sobre las sustancias radiactivas) por la que obtendría un sobresaliente cum laude y su doctorado en ciencias físicas.
A partir de 1897, la pareja empezó sus estudios, en los que incluyeron algunos minerales con uranio como la pechblenda, la torbernita o la autunita. El matrimonio no tenía laboratorio propio y la mayor parte de sus investigaciones las realizaron en un cobertizo junto a la Escuela de Física y Química, que anteriormente había sido una sala de disección médica de la facultad. Estaba mal ventilada y no eran conscientes de los efectos nocivos a los que iban a verse expuestos.
En julio de 1898, el matrimonio publicó un artículo conjunto en el que anunciaba la existencia de un elemento al que llamaron "polonio", en honor al país de origen de Marie, y el 26 de diciembre de 1898, los Curie anunciaron la existencia de un segundo elemento, al que llamaron "radio", derivado de un vocablo latino que significa rayo. En la investigación se acuñó la palabra "radiactividad".
En 1903, "en reconocimiento por los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubiertos por Henri Becquerel", junto con Henri Becquerel y Pierre Curie, Marie fue galardonada con el Premio Nobel de Física convirtiéndose en la primera mujer en recibir el preciado galardón. Los Curie no recogieron el premio en persona alegando que estaban demasiado ocupados en sus investigaciones.
A partir del otoño de 1898, el matrimonio empezó a padecer los primeros problemas de salud que los acompañarían el resto de sus vidas. Éstos incluían desde fatiga a inflamación de las yemas de los dedos. El 19 de abril de 1906, la tragedia golpeó a Marie de la forma mas devastadora: Pierre murió a consecuencia de un accidente en París. Mientras caminaba bajo la lluvia, fue golpeado por un carruaje tirado por caballos y cayó bajo las ruedas. La caída le produjo una fractura mortal en el cráneo. A pesar de que Marie quedó devastada, quiso seguir con los trabajos de su difunto esposo y rechazó una pensión vitalicia.
Durante los años siguientes, Marie sufriría episodios depresivos, aunque encontró apoyo en la familia de Pierre, su padre Eugene y su hermano Jacques. El 13 de mayo de 1906, el Departamento de Física de la Universidad de París decidió ofrecerle el puesto de su esposo y que Marie aceptó con la esperanza de crear un laboratorio de categoría mundial como homenaje a su marido. Marie fue la primera mujer en ocupar un cargo como profesora en dicha universidad y la primera directora de un laboratorio en esa institución. Entre 1906 y 1934, la universidad admitió a 45 mujeres sin aplicar las anteriores restricciones de género en su contratación.
En 1910, Marie, demostró que se podía obtener un gramo de radio puro y al año siguiente, en 1911, recibió en solitario el Premio Nobel de Química "en reconocimiento por sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento". Con una actitud desinteresada, no patentó el proceso de aislamiento del radio, dejándolo abierto a la investigación de toda la comunidad científica.
Debido a la contaminación radiactiva, sus documentos de la década de 1890 se consideran demasiado peligrosos de manipular. Incluso su libro de cocina es altamente radiactivo. Los trabajos de Marie Curie se guardan en cajas forradas con plomo, y quienes deseen consultarlos deben usar ropa especial.
Marie Curie murió el 4 de julio de 1934 cerca de Salanches, Francia, a causa de una anemia aplástica –un trastorno raro en el que la médula espinal no produce suficientes células nuevas–, contraída probablemente como consecuencia de la exposición continua a la radiación. Tampoco su cuerpo se libró de ella. Fue depositado en un ataúd forrado con aproximadamente una pulgada de plomo. Tanto ella como su esposo Pierre están enterrados en el Panteón de París.
En su número del mes de julio de 1934, una época en la que la mayoría de la sociedad y los medios de comunicación aún pensaban que el lugar de una mujer debía ser su casa, la revista 'Crónica' despidió a Marie Curie con estas palabras: "La insigne mujer que, al conquistar para la ciencia un mundo, aportó un nuevo y maravilloso remedio contra el dolor".
[Fuente: J. M. Sadurní para historia.nationalgeographic.com.es]
"Nada en este mundo debe ser temido, sólo entendido", estas palabras definen el carácter perseverante y luchador de Marie Curie, una mujer que se enfrentó al machismo y el antisemitismo de su época, pero cuya imagen recordamos como la de una persona circunspecta, sobria, reflexiva y de expresión severa. La muerte la sorprendió el 4 de julio de 1934 en Passy, Francia.
Marie Curie (bautizada como Maria Salomea Skłodowska) pasó a la historia como la "madre de la física moderna", nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, entonces capital de un país ocupado por Rusia, que tras sofocar varias revueltas nacionalistas acabó imponiendo su lengua y sus costumbres. Con apenas 15 años, Maria vivió la frustración de no poder ingresar a la Universidad de Varsovia, ya que esta institución no admitía mujeres. Como recurso, Marie tuvo que recurrir a la llamada "Universidad Volante", una institución clandestina, abierta a las mujeres, y que ofrecía a los jóvenes polacos una educación de calidad en su propio idioma. El nombre de "volante" ("flotante", según algunos autores) viene precisamente de la necesidad que tenían alumnos y maestros de cambiar constantemente de ubicación para escapar al férreo control ruso.
En 1890, su hermana Bronya había podido cursar estudios de medicina en París gracias al dinero que Maria había ganado ejerciendo como institutriz en Varsovia. Ahora era el momento de que Bronya hiciera efectivo el "pacto de damas" con el que las hermanas se habían comprometido a costearse mutuamente sus estudios. Superadas las reticencias iniciales, Marie aceptó la oferta de su hermana, y en 1891, habiéndose cambiado el nombre por el francés Marie, se matriculó, por fin, en la Universidad de París donde cursó física y química y matemáticas. En 1893 se licenció en física y en 1894, con la ayuda de una beca, se licenció en matemáticas.
Marie inició su carrera científica en 1894 con una investigación sobre las propiedades magnéticas de diversos aceros que le encargó la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional. Fue ese mismo año cuando Marie conoció a Pierre Curie, un físico francés, pionero en el estudio de la radiactividad. Desarrollaron una profunda amistad (y algo más), hasta el punto de que Pierre le propuso matrimonio. Al principio Marie no aceptó ya que tenía intención de volver a Polonia, e incluso hay fuentes –algunas cartas que envió Marie a una amiga en Varsovia– que muestran que la relación entre ambos lo era todo menos romántica. Sin embargo, Pierre declaró que estaba dispuesto a seguirla, incluso si eso significaba tener que enseñar francés para subsistir. Sin embargo el respeto, el cariño y la pasión que ambos tenían por la ciencia les unió el 26 de julio de 1895. Como era de esperar, tras la boda, la pareja (que tendría dos hijas) consagró su vida a la investigación.
En 1896, y animada por Pierre Curie, Marie decidió hacer su tesis doctoral acerca de los trabajos de Henri Becquerel, un físico francés que descubrió accidentalmente la radiactividad durante una investigación sobre la fluorescencia.
El 25 de junio de 1903, en la facultad de Ciencias de la Universidad de La Sorbona, en París, Marie Curie, ante un tribunal presidido por el físico luxemburgués Gabriel Lippmann, defendió su tesis doctoral 'Recherches sur les substances radioactives' (Investigaciones sobre las sustancias radiactivas) por la que obtendría un sobresaliente cum laude y su doctorado en ciencias físicas.
A partir de 1897, la pareja empezó sus estudios, en los que incluyeron algunos minerales con uranio como la pechblenda, la torbernita o la autunita. El matrimonio no tenía laboratorio propio y la mayor parte de sus investigaciones las realizaron en un cobertizo junto a la Escuela de Física y Química, que anteriormente había sido una sala de disección médica de la facultad. Estaba mal ventilada y no eran conscientes de los efectos nocivos a los que iban a verse expuestos.
En julio de 1898, el matrimonio publicó un artículo conjunto en el que anunciaba la existencia de un elemento al que llamaron "polonio", en honor al país de origen de Marie, y el 26 de diciembre de 1898, los Curie anunciaron la existencia de un segundo elemento, al que llamaron "radio", derivado de un vocablo latino que significa rayo. En la investigación se acuñó la palabra "radiactividad".
En 1903, "en reconocimiento por los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubiertos por Henri Becquerel", junto con Henri Becquerel y Pierre Curie, Marie fue galardonada con el Premio Nobel de Física convirtiéndose en la primera mujer en recibir el preciado galardón. Los Curie no recogieron el premio en persona alegando que estaban demasiado ocupados en sus investigaciones.
A partir del otoño de 1898, el matrimonio empezó a padecer los primeros problemas de salud que los acompañarían el resto de sus vidas. Éstos incluían desde fatiga a inflamación de las yemas de los dedos. El 19 de abril de 1906, la tragedia golpeó a Marie de la forma mas devastadora: Pierre murió a consecuencia de un accidente en París. Mientras caminaba bajo la lluvia, fue golpeado por un carruaje tirado por caballos y cayó bajo las ruedas. La caída le produjo una fractura mortal en el cráneo. A pesar de que Marie quedó devastada, quiso seguir con los trabajos de su difunto esposo y rechazó una pensión vitalicia.
Durante los años siguientes, Marie sufriría episodios depresivos, aunque encontró apoyo en la familia de Pierre, su padre Eugene y su hermano Jacques. El 13 de mayo de 1906, el Departamento de Física de la Universidad de París decidió ofrecerle el puesto de su esposo y que Marie aceptó con la esperanza de crear un laboratorio de categoría mundial como homenaje a su marido. Marie fue la primera mujer en ocupar un cargo como profesora en dicha universidad y la primera directora de un laboratorio en esa institución. Entre 1906 y 1934, la universidad admitió a 45 mujeres sin aplicar las anteriores restricciones de género en su contratación.
En 1910, Marie, demostró que se podía obtener un gramo de radio puro y al año siguiente, en 1911, recibió en solitario el Premio Nobel de Química "en reconocimiento por sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento". Con una actitud desinteresada, no patentó el proceso de aislamiento del radio, dejándolo abierto a la investigación de toda la comunidad científica.
Debido a la contaminación radiactiva, sus documentos de la década de 1890 se consideran demasiado peligrosos de manipular. Incluso su libro de cocina es altamente radiactivo. Los trabajos de Marie Curie se guardan en cajas forradas con plomo, y quienes deseen consultarlos deben usar ropa especial.
Marie Curie murió el 4 de julio de 1934 cerca de Salanches, Francia, a causa de una anemia aplástica –un trastorno raro en el que la médula espinal no produce suficientes células nuevas–, contraída probablemente como consecuencia de la exposición continua a la radiación. Tampoco su cuerpo se libró de ella. Fue depositado en un ataúd forrado con aproximadamente una pulgada de plomo. Tanto ella como su esposo Pierre están enterrados en el Panteón de París.
En su número del mes de julio de 1934, una época en la que la mayoría de la sociedad y los medios de comunicación aún pensaban que el lugar de una mujer debía ser su casa, la revista 'Crónica' despidió a Marie Curie con estas palabras: "La insigne mujer que, al conquistar para la ciencia un mundo, aportó un nuevo y maravilloso remedio contra el dolor".
[Fuente: J. M. Sadurní para historia.nationalgeographic.com.es]
Émilie du Châtelet, pionera de la física moderna (1749)
En el siglo XVIII, cuando las mujeres eran relegadas al papel de esposas y madres, Émilie du Châtelet desafió todas las normas al convertirse en una de las mentes más brillantes de su tiempo. Matemática, física y filósofa, su trabajo no solo fue revolucionario, sino que también dejó en ridículo a varios hombres de la época, incluso corrigiendo errores de Isaac Newton.
Nacida en 1706 en Francia, Émilie pertenecía a la nobleza, lo que le permitió recibir una educación poco común para una mujer de su época. Desde pequeña mostró una inteligencia deslumbrante: aprendió latín, griego y matemáticas cuando otras niñas solo eran instruidas en bordado y etiqueta. Su pasión por la ciencia era tan intensa que se disfrazaba de hombre para poder asistir a debates científicos en cafés y academias. Con el tiempo, su brillantez fue imposible de ignorar.
En una sociedad que no permitía que las mujeres fueran académicas, Émilie encontró un aliado en el filósofo Voltaire, con quien tuvo una apasionada relación. Juntos estudiaban, escribían y desafiaban las normas intelectuales de la época.
De hecho, cuando Voltaire fue exiliado por sus ideas, ella lo acogió en su castillo y lo convirtió en un centro de investigación científica. Mientras Voltaire escribía sobre filosofía, Émilie se sumergía en ecuaciones matemáticas y experimentos físicos.
Uno de sus logros más impresionantes fue su trabajo sobre la energía cinética. Isaac Newton había establecido que la energía era proporcional a la velocidad de un objeto, pero Émilie demostró que esto era incorrecto.
Basándose en los experimentos del científico Willem 's Gravesande, descubrió que la energía se calcula con la fórmula E = ½ mv², que es la base de la física moderna. Su corrección a Newton fue tan impactante que siglos después Einstein la citó en sus estudios sobre la relatividad. Su mayor legado fue la traducción y comentario de los "Principia Mathematica" de Newton al francés, añadiendo explicaciones y correcciones. Hasta el día de hoy, su traducción sigue siendo la versión de referencia en Francia.
A los 42 años, Émilie quedó embarazada, algo peligroso para una mujer de su edad en esa época. Aun así, siguió trabajando incansablemente, terminando su monumental traducción poco antes de dar a luz. Tristemente, murió pocos días después del parto.
Su vida fue breve, pero su impacto fue inmenso. Gracias a su inteligencia y determinación, Émilie du Châtelet abrió las puertas para que las mujeres pudieran estudiar ciencia, dejando un legado que aún brilla en la historia de la física.
[Fuente FB Historia AI]
Nacida en 1706 en Francia, Émilie pertenecía a la nobleza, lo que le permitió recibir una educación poco común para una mujer de su época. Desde pequeña mostró una inteligencia deslumbrante: aprendió latín, griego y matemáticas cuando otras niñas solo eran instruidas en bordado y etiqueta. Su pasión por la ciencia era tan intensa que se disfrazaba de hombre para poder asistir a debates científicos en cafés y academias. Con el tiempo, su brillantez fue imposible de ignorar.
En una sociedad que no permitía que las mujeres fueran académicas, Émilie encontró un aliado en el filósofo Voltaire, con quien tuvo una apasionada relación. Juntos estudiaban, escribían y desafiaban las normas intelectuales de la época.
De hecho, cuando Voltaire fue exiliado por sus ideas, ella lo acogió en su castillo y lo convirtió en un centro de investigación científica. Mientras Voltaire escribía sobre filosofía, Émilie se sumergía en ecuaciones matemáticas y experimentos físicos.
Uno de sus logros más impresionantes fue su trabajo sobre la energía cinética. Isaac Newton había establecido que la energía era proporcional a la velocidad de un objeto, pero Émilie demostró que esto era incorrecto.
Basándose en los experimentos del científico Willem 's Gravesande, descubrió que la energía se calcula con la fórmula E = ½ mv², que es la base de la física moderna. Su corrección a Newton fue tan impactante que siglos después Einstein la citó en sus estudios sobre la relatividad. Su mayor legado fue la traducción y comentario de los "Principia Mathematica" de Newton al francés, añadiendo explicaciones y correcciones. Hasta el día de hoy, su traducción sigue siendo la versión de referencia en Francia.
A los 42 años, Émilie quedó embarazada, algo peligroso para una mujer de su edad en esa época. Aun así, siguió trabajando incansablemente, terminando su monumental traducción poco antes de dar a luz. Tristemente, murió pocos días después del parto.
Su vida fue breve, pero su impacto fue inmenso. Gracias a su inteligencia y determinación, Émilie du Châtelet abrió las puertas para que las mujeres pudieran estudiar ciencia, dejando un legado que aún brilla en la historia de la física.
[Fuente FB Historia AI]
Vera Menchik, primera campeona mundial de ajedrez y primera en competir contra hombres (1927)
Tras la revolución de 1917, Vera Menchik (Moscú 1906-Londres 1944) se vio obligada a exiliarse. Su consuelo fue el ajedrez, y no sólo se convirtió en la primera campeona del mundo, sino también en la primera ajedrecista que jugó regularmente contra hombres en torneos.
Vera Frantsevna Menchikova nació el 16 de febrero de 1906 en Moscú. Su padre, el checo Frantisek Menchik, era administrador de fincas, y su madre, la inglesa Olga Illingworth Menchik, trabajaba como institutriz. Además de sus ingresos principales, los padres de la niña poseían un molino, que también les reportaba ingresos, por lo que la familia era acomodada: los Menchik vivían en un piso de seis habitaciones, y sus hijas asistían a una escuela pública.
Su padre enseñó a Vera a jugar al ajedrez cuando tenía 9 años. A la niña le gustaba el ajedrez, pero le interesaban mucho más el teatro, la música y los libros. Sin embargo, su vida anterior y sus aficiones llegaron a su fin cuando se produjo el golpe de octubre en 1917. Los años revolucionarios no fueron fáciles para la familia de Menchik: les quitaron el molino y también el piso. Tuvieron que compartir el alojamiento con familias campesinas. En el invierno de 1919-1920, en la escuela a la que iba Vera se cortaron el agua, la calefacción y la electricidad durante un tiempo. "Pero las clases continuaron, y los alumnos, vestidos con abrigos y gorros de piel, leían a la luz de unas pocas velas parpadeantes o de una lámpara de aceite", recuerda Menchik.
En 1921, los padres de la niña se divorciaron y viajaron a distintos países. Su padre regresó a Checoslovaquia, y su madre se instaló en la ciudad británica de St Leonards con Vera y su hermana. Vera no hablaba inglés y corría el riesgo de aislamiento social, pero la actuación la salvó de esa perspectiva. "A menudo me preguntaban: '¿Qué me hizo pensar seriamente en el ajedrez? - relató Menchik más tarde. - Parecía que a una joven no le convenía un ambiente de silencio y mucho fumar. Es cierto. En otras circunstancias de la vida nunca se me habría ocurrido pasar el tiempo así, pero el ajedrez es un juego silencioso, y por eso es el mejor pasatiempo para una persona que no habla un idioma normal".
Vera recibió clases particulares del Gran Maestro húngaro Geza Maroczy y se hizo miembro del Club de Ajedrez de Hastings en 1923. Ese mismo año participó en uno de los torneos del Congreso de Ajedrez de Hastings. Así comenzó la carrera deportiva de Vera. Menchik no obtuvo el primer puesto, pero "el corte de pelo bajo el pelo castaño del chico" se hizo notar. Para la propia Vera, la participación en el torneo supuso un punto de inflexión. "Antes jugaba para entretenerme, luego para aprender, y ahora juego para crear", dijo.
Menchik empezó a competir en torneos regionales de ajedrez, y en 1927 participó en el primer campeonato mundial femenino, celebrado en Londres. Además de Vera, había otras 11 competidoras de Alemania, Noruega, Francia, Checoslovaquia, Suecia y Escocia. El campeonato duró dos semanas, durante las cuales Vera consiguió 10 victorias, obtuvo 10,5 puntos de 11 posibles y se proclamó campeona. El premio en metálico ascendió a 20 libras (unos 1.000 dólares actuales).
Después de eso, Menchik tomó la decisión de jugar no sólo con mujeres, sino también con hombres. Así se convirtió en la primera ajedrecista femenina en participar en torneos masculinos. En 1929, cuando Vera sólo tenía 23 años, empató con el gran maestro polaco Akiba Rubinstein.
Ese mismo año, Menchik acudió a un torneo en Karlsbad, que la revista Chess calificó como "quizá el más fuerte desde el final de la Primera Guerra Mundial". Allí se reunieron los jugadores más fuertes del mundo, y sólo Alexander Alekhine y Emanuel Lasker estuvieron ausentes entre las "estrellas". Para los ajedrecistas de honor, Vera parecía una principiante sin experiencia. Además, era una mujer. Todos esperaban que Menchik fracasara, y se reían de ella. Por ejemplo, el periodista Hans Kmoch prometió bailar en un ballet si Menchik conseguía más de tres puntos. Y uno de sus rivales, el ajedrecista austriaco Albert Becker, bromeó antes de la partida: "Caballeros, tengo una gran idea. Propongo crear un club que lleve el nombre de Vera Menchik. Los que pierdan contra ella se convertirán en miembros de pleno derecho del club".
"¡Enhorabuena, profesor Becker! Queda usted elegido presidente del Club Vera Menchik". - dijo alguien del público cuando el propio ajedrecista perdió poco después una partida contra ella. La historia no dice si el periodista Kmoh tuvo que probarse las zapatillas de punta, pero se sabe que se arrepintió de su imprudente declaración.
"Era una gran trabajadora. Vera siempre era una cabeza más fuerte que todas sus oponentes femeninas y jugaba como un buen maestro masculino", explicaban los éxitos de Menchik al ajedrecista Salo Flohr. Vera era comparada constantemente con los hombres, dando a entender que se trataba de un cumplido. En un artículo sobre el torneo de Karlsbad, el ajedrecista Alexander Alekhine escribió: "Después de 15 rondas es una absoluta excepción entre las mujeres. Tiene tanto talento para el ajedrez que, con más trabajo y experiencia en torneos, sin duda conseguirá pasar de su actual nivel de jugadora media a campeona del mundo de primera clase." Cuando el ex campeón mundial José Raúl Capablanca perdió contra Vera en un torneo de la Asociación de Ajedrez del Condado de Kent en 1929, dijo que ella era "la única mujer que juega como un hombre".
Además de los cumplidos sexistas, Vera también tuvo que enfrentarse a la cosificación. Los periodistas no sólo se interesaban por sus piezas, sino también por su aspecto. El Sussex Daily News de 1927 describió a Menchik como una "chica bajita y hogareña" con una "sonrisa encantadora y rasgos faciales correctos".
La propia Vera reaccionaba con calma ante las burlas y los comentarios incorrectos. A veces en broma: antes del torneo de Moscú de 1935 dijo que estaba deseando "beber sangre de hombre". Y sin embargo, al parecer, a Vera le resultaba psicológicamente difícil jugar contra hombres. En el libro Chess Bitch: Women in the Highest Intellectual Sport (2005), Jennifer Shahade, ex campeona femenina estadounidense, señaló que el juego de Menchik era "de dos niveles". En su opinión, Vera jugaba de forma diferente contra hombres y mujeres. "Vera fue la primera mujer que jugó consistentemente y a veces venció a los mejores jugadores del mundo", escribió Shahadeh. - "Tal vez habría superado los estándares de su época por un margen aún mayor si hubiera utilizado contra los hombres el estilo intrépido y confiado que mostraba contra las mujeres".
[Fuente: octopuschess.com]
Vera Frantsevna Menchikova nació el 16 de febrero de 1906 en Moscú. Su padre, el checo Frantisek Menchik, era administrador de fincas, y su madre, la inglesa Olga Illingworth Menchik, trabajaba como institutriz. Además de sus ingresos principales, los padres de la niña poseían un molino, que también les reportaba ingresos, por lo que la familia era acomodada: los Menchik vivían en un piso de seis habitaciones, y sus hijas asistían a una escuela pública.
Su padre enseñó a Vera a jugar al ajedrez cuando tenía 9 años. A la niña le gustaba el ajedrez, pero le interesaban mucho más el teatro, la música y los libros. Sin embargo, su vida anterior y sus aficiones llegaron a su fin cuando se produjo el golpe de octubre en 1917. Los años revolucionarios no fueron fáciles para la familia de Menchik: les quitaron el molino y también el piso. Tuvieron que compartir el alojamiento con familias campesinas. En el invierno de 1919-1920, en la escuela a la que iba Vera se cortaron el agua, la calefacción y la electricidad durante un tiempo. "Pero las clases continuaron, y los alumnos, vestidos con abrigos y gorros de piel, leían a la luz de unas pocas velas parpadeantes o de una lámpara de aceite", recuerda Menchik.
En 1921, los padres de la niña se divorciaron y viajaron a distintos países. Su padre regresó a Checoslovaquia, y su madre se instaló en la ciudad británica de St Leonards con Vera y su hermana. Vera no hablaba inglés y corría el riesgo de aislamiento social, pero la actuación la salvó de esa perspectiva. "A menudo me preguntaban: '¿Qué me hizo pensar seriamente en el ajedrez? - relató Menchik más tarde. - Parecía que a una joven no le convenía un ambiente de silencio y mucho fumar. Es cierto. En otras circunstancias de la vida nunca se me habría ocurrido pasar el tiempo así, pero el ajedrez es un juego silencioso, y por eso es el mejor pasatiempo para una persona que no habla un idioma normal".
Vera recibió clases particulares del Gran Maestro húngaro Geza Maroczy y se hizo miembro del Club de Ajedrez de Hastings en 1923. Ese mismo año participó en uno de los torneos del Congreso de Ajedrez de Hastings. Así comenzó la carrera deportiva de Vera. Menchik no obtuvo el primer puesto, pero "el corte de pelo bajo el pelo castaño del chico" se hizo notar. Para la propia Vera, la participación en el torneo supuso un punto de inflexión. "Antes jugaba para entretenerme, luego para aprender, y ahora juego para crear", dijo.
Menchik empezó a competir en torneos regionales de ajedrez, y en 1927 participó en el primer campeonato mundial femenino, celebrado en Londres. Además de Vera, había otras 11 competidoras de Alemania, Noruega, Francia, Checoslovaquia, Suecia y Escocia. El campeonato duró dos semanas, durante las cuales Vera consiguió 10 victorias, obtuvo 10,5 puntos de 11 posibles y se proclamó campeona. El premio en metálico ascendió a 20 libras (unos 1.000 dólares actuales).
Después de eso, Menchik tomó la decisión de jugar no sólo con mujeres, sino también con hombres. Así se convirtió en la primera ajedrecista femenina en participar en torneos masculinos. En 1929, cuando Vera sólo tenía 23 años, empató con el gran maestro polaco Akiba Rubinstein.
Ese mismo año, Menchik acudió a un torneo en Karlsbad, que la revista Chess calificó como "quizá el más fuerte desde el final de la Primera Guerra Mundial". Allí se reunieron los jugadores más fuertes del mundo, y sólo Alexander Alekhine y Emanuel Lasker estuvieron ausentes entre las "estrellas". Para los ajedrecistas de honor, Vera parecía una principiante sin experiencia. Además, era una mujer. Todos esperaban que Menchik fracasara, y se reían de ella. Por ejemplo, el periodista Hans Kmoch prometió bailar en un ballet si Menchik conseguía más de tres puntos. Y uno de sus rivales, el ajedrecista austriaco Albert Becker, bromeó antes de la partida: "Caballeros, tengo una gran idea. Propongo crear un club que lleve el nombre de Vera Menchik. Los que pierdan contra ella se convertirán en miembros de pleno derecho del club".
"¡Enhorabuena, profesor Becker! Queda usted elegido presidente del Club Vera Menchik". - dijo alguien del público cuando el propio ajedrecista perdió poco después una partida contra ella. La historia no dice si el periodista Kmoh tuvo que probarse las zapatillas de punta, pero se sabe que se arrepintió de su imprudente declaración.
"Era una gran trabajadora. Vera siempre era una cabeza más fuerte que todas sus oponentes femeninas y jugaba como un buen maestro masculino", explicaban los éxitos de Menchik al ajedrecista Salo Flohr. Vera era comparada constantemente con los hombres, dando a entender que se trataba de un cumplido. En un artículo sobre el torneo de Karlsbad, el ajedrecista Alexander Alekhine escribió: "Después de 15 rondas es una absoluta excepción entre las mujeres. Tiene tanto talento para el ajedrez que, con más trabajo y experiencia en torneos, sin duda conseguirá pasar de su actual nivel de jugadora media a campeona del mundo de primera clase." Cuando el ex campeón mundial José Raúl Capablanca perdió contra Vera en un torneo de la Asociación de Ajedrez del Condado de Kent en 1929, dijo que ella era "la única mujer que juega como un hombre".
Además de los cumplidos sexistas, Vera también tuvo que enfrentarse a la cosificación. Los periodistas no sólo se interesaban por sus piezas, sino también por su aspecto. El Sussex Daily News de 1927 describió a Menchik como una "chica bajita y hogareña" con una "sonrisa encantadora y rasgos faciales correctos".
La propia Vera reaccionaba con calma ante las burlas y los comentarios incorrectos. A veces en broma: antes del torneo de Moscú de 1935 dijo que estaba deseando "beber sangre de hombre". Y sin embargo, al parecer, a Vera le resultaba psicológicamente difícil jugar contra hombres. En el libro Chess Bitch: Women in the Highest Intellectual Sport (2005), Jennifer Shahade, ex campeona femenina estadounidense, señaló que el juego de Menchik era "de dos niveles". En su opinión, Vera jugaba de forma diferente contra hombres y mujeres. "Vera fue la primera mujer que jugó consistentemente y a veces venció a los mejores jugadores del mundo", escribió Shahadeh. - "Tal vez habría superado los estándares de su época por un margen aún mayor si hubiera utilizado contra los hombres el estilo intrépido y confiado que mostraba contra las mujeres".
[Fuente: octopuschess.com]
Concepción Arenal, primera mujer española universitaria (1842)
Pese a la reserva absoluta con que Concepción Arenal quiso mantener su vida privada con el fin de que en el futuro sólo se la conociera por sus trabajos intelectuales, contamos con algunos trabajos biográficos que, basados en fuentes documentales y en los testimonios de la propia escritora y de algunos de sus amigos más íntimos, permiten esbozar su biografía.
Nació en Ferrol (La Coruña) el 31 de enero de 1820, primer fruto del matrimonio formado por María Concepción de Ponte y don Ángel del Arenal, miembros de ilustres familias gallegas y santanderinas, respectivamente. La ideología de su padre, firme defensor del liberalismo, y su prematuro fallecimiento marcarán sin duda el carácter de Concepción Arenal. De él aprenderá a mantener firmes sus convicciones personales y a luchar por lo que cree justo. No olvidemos que D. Ángel comenzó a cursar los estudios de leyes, pero al estallar la guerra de la Independencia los abandona para ingresar en la carrera militar. Pese a participar en numerosas acciones y destacar por su patriotismo, al entronizarse el absolutismo será perseguido, juzgado y confinado, como otros liberales de la época, por sus ideas políticas, hasta que el 26 de enero de 1829 fallece como consecuencia de estos avatares y sufrimientos. Tras su muerte la viuda y las tres hijas del matrimonio se trasladan a la casa de la abuela paterna en Armaño, una pequeña aldea del valle de Liébana (Santander), donde permanecerán hasta 1835, no sin antes sufrir un nuevo infortunio, pues la hermana más pequeña de Concepción Arenal, Luisa, morirá el 26 de octubre de 1830.
En 1835 doña Concepción Ponte decide trasladarse a la Corte para que sus dos hijas, Concha y Tonina, reciban la educación propia de unas señoritas. La llegada a la Corte no debió satisfacer a Concepción Arenal, ya que hasta este momento había gozado de una vida libre de prejuicios sociales y en contacto constante con la naturaleza. En Madrid reside el conde de Vigo, hermano de Concepción Ponte y las niñas junto a sus primas ingresan como alumnas externas en el colegio de Tepa, donde a falta de un verdadero programa de estudios les enseñarían a comportarse correctamente en sociedad, tal como deseaba su madre. Programa de estudios que desde luego no satisface su enorme curiosidad intelectual, esa inmensa ansia de saber que caracteriza a Concepción Arenal. Se ha dicho que en estos años aprendió sola italiano y francés, al igual que se sentía atraída por la lectura de libros que versaban sobre ciencias y filosofía. Las relaciones entre madre e hija no fueron muy armoniosas, pues Concepción Arenal al finalizar esa primera etapa educativa tenía la pretensión de cursar estudios superiores, deseo inaudito en una mujer de la época y claramente reprobable para su madre.
En 1840 vuelve a Armaño para asistir a su abuela enferma, Jesusa de la Cuesta, circunstancia que le permite poner distancia entre su madre y ella. Concepción Arenal está claramente decidida a llevar a cabo su aventura y, por ironías del destino, el fallecimiento de su abuela ese mismo año, recae sobre el ella la herencia familiar, y el de su madre en 1841, facilita su pretensión: a los veintiún años Concepción Arenal es dueña absoluta de su destino, poniendo en práctica aquellos proyectos a los que su madre se había opuesto con fuerza.
En 1840 vuelve a Armaño para asistir a su abuela enferma, Jesusa de la Cuesta, circunstancia que le permite poner distancia entre su madre y ella. Concepción Arenal está claramente decidida a llevar a cabo su aventura y, por ironías del destino, el fallecimiento de su abuela ese mismo año, recae sobre el ella la herencia familiar, y el de su madre en 1841, facilita su pretensión: a los veintiún años Concepción Arenal es dueña absoluta de su destino, poniendo en práctica aquellos proyectos a los que su madre se había opuesto con fuerza.
Durante los cursos de 1842-43, 1843-44 y 1844-45 Concepción Arenal asistirá vestida de hombre a algunas clases de Derecho en la Universidad. Evidentemente no cursó la carrera, ni hizo exámenes, ni alcanzó ningún título, pues en este momento histórico las aulas universitarias estaban reservadas exclusivamente para los varones, pero sin duda enriqueció y afianzó su interés por las cuestiones penales y jurídicas. Allí conoce a Fernando García Carrasco, con el que contrae matrimonio el 10 de abril de 1848, a pesar de los casi quince años de le separa de este abogado y periodista. Hombre avanzado para la época que supo entender con total perfección las aspiraciones de Concepción Arenal y contempló a su esposa desde el verdadero plano de igualdad, pues siempre admitió que le acompañase vestida de hombre a las tertulias del café Iris o que aportara al hogar las ganancias de un trabajo remunerado. El matrimonio tuvo tres hijos, de los que sobrevivieron los dos menores, Fernando (1850) y Ramón (1852), pues la mayor, Concepción (1849), falleció a los dos años de edad.
Durante los primeros años de matrimonio Concepción Arenal parece decantarse por la literatura. Escribe algunas composiciones poéticas, tres obras de teatro –'Un poeta', 'La medalla de oro' y 'Dolor y misterio'-, una zarzuela –'Los hijos de Pelayo'-, una novela que no se ha conservado –'Historia de un corazón'- y sus 'Fábulas en verso' (1851), texto que será declarado lectura obligatoria en enseñanza primaria.
Durante los primeros años de matrimonio Concepción Arenal parece decantarse por la literatura. Escribe algunas composiciones poéticas, tres obras de teatro –'Un poeta', 'La medalla de oro' y 'Dolor y misterio'-, una zarzuela –'Los hijos de Pelayo'-, una novela que no se ha conservado –'Historia de un corazón'- y sus 'Fábulas en verso' (1851), texto que será declarado lectura obligatoria en enseñanza primaria.
En 1855 junto a García Carrasco comienza a colaborar en La Iberia, periódico liberal fundado por Pedro Calvo Asensio en 1854 y que gozará de gran prestigio hasta su desaparición en 1898. La colaboración de Concepción Arenal se inicia el 28 de julio de 1855 con el primero de una serie de siete artículos que llevan como título “Watt, su vida y sus inventos”. La prosa de la autora en estos artículos es sobria, pues le preocupa, sobre todo, conseguir una exposición clara que ponga de relieve la importancia del hombre que contribuye a hacer progresar la sociedad a la que pertenece. García Carrasco, además de escribir artículos sueltos, es el encargado de redactar los editoriales, los artículos de fondo del diario hasta su muerte el 10 de enero de 1857. Tras su fallecimiento la redacción de estos editoriales que aparecen sin firma recae en Concepción Arenal hasta que Nocedal, ministro de Gobernación, promulga la Ley de Imprenta de 15 de mayo de 1857 donde se impone la obligación de firmar los artículos que versen sobre política, filosofía y religión. Mes y medio después, el 30 de junio, se publica una nota en La Iberia en la que se alude a los artículos sin firma publicados por Concepción Arenal y se anuncia el cese de su colaboración como redactora fija.
Concepción Arenal junto a sus hijos se traslada a Oviedo, pues un poema inédito, '¡Dios y la Libertad!', aparece fechado en esta ciudad en julio de 1858. No obstante, su estancia en Oviedo debió ser corta, pues poco tiempo después regresa al valle de Liébana donde había transcurrido parte de su infancia y adolescencia, instalándose en Potes en la casa que alquila a la madre del violinista y compositor Jesús Monasterio, quien se convertirá en fiel amigo de la escritora. De firmes convicciones religiosas, Monasterio acaba de fundar en Potes las Conferencias de San Vicente de Paúl y consigue interesar a Concepción Arenal en esta actividad a fin de sacarla de esta forma del estado de abatimiento y dolor en que se encontraba tras el fallecimiento de su esposo. Como consecuencia de esta amistad con Jesús de Monasterio, decidirá fundar la rama femenina de esta institución en Potes. Se inician, pues, las preocupaciones sociales y humanitarias de Concepción Arenal, cuyo fruto intelectual será su ensayo 'La Beneficencia, la Filantropía y la Caridad' (1860) que será premiado por la Academia de Ciencias Morales y Políticas, a pesar de que la escritora encubriera su identidad bajo el nombre de su hijo Fernando, que entonces tenía sólo diez años. Averiguada la verdadera autoría, por primera vez en la historia de la Academia se concede el premio a una mujer, ya que sus miembros fueron conscientes de la importancia del trabajo al analizar unos conceptos que en aquella época estaban poco claros. Concepción Arenal señala que con “beneficencia” se alude al sistema de ayuda a los necesitados que adopta el Estado. El segundo, “filantropía, es una preocupación de orden filosófico, por la dignidad del hombre, mientras que el tercero, “caridad”, señala la compasión cristiana, que obra de forma espontánea por amor a Dios y al prójimo. Obra dedicada a la condesa de Espoz y Mina, a quien le unirá posteriormente una fraternal amistad.
Concepción Arenal junto a sus hijos se traslada a Oviedo, pues un poema inédito, '¡Dios y la Libertad!', aparece fechado en esta ciudad en julio de 1858. No obstante, su estancia en Oviedo debió ser corta, pues poco tiempo después regresa al valle de Liébana donde había transcurrido parte de su infancia y adolescencia, instalándose en Potes en la casa que alquila a la madre del violinista y compositor Jesús Monasterio, quien se convertirá en fiel amigo de la escritora. De firmes convicciones religiosas, Monasterio acaba de fundar en Potes las Conferencias de San Vicente de Paúl y consigue interesar a Concepción Arenal en esta actividad a fin de sacarla de esta forma del estado de abatimiento y dolor en que se encontraba tras el fallecimiento de su esposo. Como consecuencia de esta amistad con Jesús de Monasterio, decidirá fundar la rama femenina de esta institución en Potes. Se inician, pues, las preocupaciones sociales y humanitarias de Concepción Arenal, cuyo fruto intelectual será su ensayo 'La Beneficencia, la Filantropía y la Caridad' (1860) que será premiado por la Academia de Ciencias Morales y Políticas, a pesar de que la escritora encubriera su identidad bajo el nombre de su hijo Fernando, que entonces tenía sólo diez años. Averiguada la verdadera autoría, por primera vez en la historia de la Academia se concede el premio a una mujer, ya que sus miembros fueron conscientes de la importancia del trabajo al analizar unos conceptos que en aquella época estaban poco claros. Concepción Arenal señala que con “beneficencia” se alude al sistema de ayuda a los necesitados que adopta el Estado. El segundo, “filantropía, es una preocupación de orden filosófico, por la dignidad del hombre, mientras que el tercero, “caridad”, señala la compasión cristiana, que obra de forma espontánea por amor a Dios y al prójimo. Obra dedicada a la condesa de Espoz y Mina, a quien le unirá posteriormente una fraternal amistad.
Su siguiente obra, 'El visitador del pobre' (1863), nace de la observación de la escasa preparación que las mujeres tenían en el momento de socorrer a pobres y enfermos. Obra que será editada por iniciativa de Santiago Masarnau, presidente de las citadas Conferencias, quien se entusiasma al leer una obra en la que con inusitado tacto, amor a las personas necesitadas y con gran agudeza psicológica ofrece reflexiones y consejos para acercarse a estos desfavorecidos por la fortuna.
Su preocupación por la situación en la que se encontraban los presos viene motivada por el hecho de que, a iniciativa de la propia Isabel II, el ministro de Gobernación, Florentino Rodríguez Vaamonde, la nombrara el 4 de abril de 1864 Visitadora de Prisiones de Mujeres. Con este fin Concepción Arenal se traslada a La Coruña, donde conocerá personalmente a la condesa de Espoz y Mina, Juana Vega, que se convertirá en una de sus mejores amigas y colaboradoras. Fruto de esa experiencia personal son sus conocidas 'Cartas a los delincuentes' (1865) donde aborda, entre otras, cuestiones tan delicadas como la necesidad de reformar el Código Penal, aproximándose en este sentido a las iniciativas que los krausistas habían emprendido. La publicación de esta obra provocó su cese inmediato.
Su preocupación por la situación en la que se encontraban los presos viene motivada por el hecho de que, a iniciativa de la propia Isabel II, el ministro de Gobernación, Florentino Rodríguez Vaamonde, la nombrara el 4 de abril de 1864 Visitadora de Prisiones de Mujeres. Con este fin Concepción Arenal se traslada a La Coruña, donde conocerá personalmente a la condesa de Espoz y Mina, Juana Vega, que se convertirá en una de sus mejores amigas y colaboradoras. Fruto de esa experiencia personal son sus conocidas 'Cartas a los delincuentes' (1865) donde aborda, entre otras, cuestiones tan delicadas como la necesidad de reformar el Código Penal, aproximándose en este sentido a las iniciativas que los krausistas habían emprendido. La publicación de esta obra provocó su cese inmediato.
En 1865 se crea la Sociedad Abolicionista con el fin de acabar con la esclavitud en las colonias españolas. Concepción Arenal presentará al certamen literario que se convoca el poema titulado 'Oda a la esclavitud', que obtiene el primer premio. Tras la Revolución del 68 el gobierno provisional presidido por Serrano la nombra Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres, cargo que desempeña hasta 1873, aunque tiempo antes mostrase ya una cierta desilusión por las medidas emprendidas por los representantes políticos, como puede apreciarse en su obra 'Examen de las bases aprobadas por las Cortes para la reforma de las prisiones' (1869).
En 1870 funda La Voz de la Caridad, periódico que durante sus catorce años de existencia fue plataforma para denunciar los abusos e inmoralidades presentes tanto en hospicios como cárceles de la época. Desde sus páginas Concepción Arenal, que contaba con la ayuda moral y económica de la condesa de Espoz y Mina, Fernando de Castro, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Salustiano Olózaga, especialmente, impulsa proyectos como el llamado “patronato de los diez” que, a imitación de lo llevado a cabo en Francia, consistía en que diez familias adineradas se pusiesen de acuerdo para ayudar a una familia sin recursos, o la creación de la Constructora Benéfica, cuyo objetivo era edificar viviendas para los obreros. Labor benéfica que continúa al colaborar en la recién creada institución de la Cruz Roja. En 1869 la duquesa de Medinaceli había establecido la rama femenina de la Cruz Roja y Concepción Arenal se vuelca en su organización y trabajo. Dirigió, personalmente, durante el transcurso de la tercera guerra carlista, el Hospital de Sangre de Miranda de Ebro, donde se atendió a los soldados de ambos bandos. Experiencia que motivó la publicación de sus 'Cuadros de guerra' (1880), donde la nota sentimental predomina en la descripción de las escenas de dolor que ella misma contempló.
Durante estos primeros años de la Revolución del 68 Concepción Arenal colaboró en algunas iniciativas llevadas a cabo por los krausistas, que recobran sus puestos después del destierro obligado que les llevó su defensa de la libertad de cátedra en 1864. Mantendrá una gran amistad con Francisco Giner de los Ríos, Fernando de Castro y Gumersindo de Azcárate, especialmente. De esta forma se hará eco de las famosas 'Conferencias Dominicales para la Mujer', pronunciadas en el paraninfo de la Universidad Central de Madrid durante el curso de 1869-70, actividad propiciada por Fernando de Castro, rector en ese momento de la institución universitaria o de la creación a iniciativa del propio Castro de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer y la Escuela de Institutrices en 1871. Es el momento que elige para publicar 'La mujer del porvenir' (1869), su primera obra de carácter feminista -en realidad había sido redactada en 1861- y a la que seguirán, años más tarde, trabajos como 'La mujer en su casa' (1881), 'Estado actual de la mujer en España' (1884) o 'La educación de la mujer' (1892). Obras en las que Concepción Arenal se propone no sólo disipar los errores que sobre la mujer han arraigado en la opinión de la mayor parte de la sociedad, sino también reivindicar la capacidad intelectual de la mujer y su derecho a recibir una educación que le permita desempeñar cualquier profesión en condiciones iguales a la del hombre.
A partir de 1875, con la salud deteriorada y tras el fallecimiento de la primera mujer de su hijo Fernando, se traslada a Gijón al ser nombrado su hijo director de obras del puerto de la mencionada ciudad. Allí, alejada de la vida pública, redacta obras como 'Las colonias penales en Australia y la pena de deportación' (1877), 'La cárcel llamada Modelo', 'Estudios penitenciarios' (1877), 'Ensayo histórico sobre el derecho de gentes' (1879) -su obra jurídica más importante sobre derecho internacional- o envía informes a los Congresos Penitenciarios que se celebran en diferentes años en Estocolmo, Roma, San Petersburgo y Amberes.
Durante estos primeros años de la Revolución del 68 Concepción Arenal colaboró en algunas iniciativas llevadas a cabo por los krausistas, que recobran sus puestos después del destierro obligado que les llevó su defensa de la libertad de cátedra en 1864. Mantendrá una gran amistad con Francisco Giner de los Ríos, Fernando de Castro y Gumersindo de Azcárate, especialmente. De esta forma se hará eco de las famosas 'Conferencias Dominicales para la Mujer', pronunciadas en el paraninfo de la Universidad Central de Madrid durante el curso de 1869-70, actividad propiciada por Fernando de Castro, rector en ese momento de la institución universitaria o de la creación a iniciativa del propio Castro de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer y la Escuela de Institutrices en 1871. Es el momento que elige para publicar 'La mujer del porvenir' (1869), su primera obra de carácter feminista -en realidad había sido redactada en 1861- y a la que seguirán, años más tarde, trabajos como 'La mujer en su casa' (1881), 'Estado actual de la mujer en España' (1884) o 'La educación de la mujer' (1892). Obras en las que Concepción Arenal se propone no sólo disipar los errores que sobre la mujer han arraigado en la opinión de la mayor parte de la sociedad, sino también reivindicar la capacidad intelectual de la mujer y su derecho a recibir una educación que le permita desempeñar cualquier profesión en condiciones iguales a la del hombre.
A partir de 1875, con la salud deteriorada y tras el fallecimiento de la primera mujer de su hijo Fernando, se traslada a Gijón al ser nombrado su hijo director de obras del puerto de la mencionada ciudad. Allí, alejada de la vida pública, redacta obras como 'Las colonias penales en Australia y la pena de deportación' (1877), 'La cárcel llamada Modelo', 'Estudios penitenciarios' (1877), 'Ensayo histórico sobre el derecho de gentes' (1879) -su obra jurídica más importante sobre derecho internacional- o envía informes a los Congresos Penitenciarios que se celebran en diferentes años en Estocolmo, Roma, San Petersburgo y Amberes.
En 1878 publica otro de sus más famosos trabajos, 'La instrucción del pueblo', obra premiada por la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Debido a un cambio de destino de su hijo Fernando, traslada su residencia a Vigo a partir de 1890. Allí recibe la noticia de la defensa de su candidatura para ocupar la vacante existente en la Real Academia llevada a cabo por Emilia Pardo Bazán. En 1891 escribe el 'Manual del visitador del preso y prepara sus contribuciones para el segundo congreso pedagógico hispano-luso-norteamericano, La instrucción del obrero y el ya mencionado ensayo La educación de la mujer' (1892).
En estos últimos años de vida de Concepción Arenal su producción disminuye, preocupada por la edición de sus obras completas, de las que incomprensiblemente se excluyen sus obras literarias. No obstante, a pesar de su avanzada edad y precaria salud, colabora en innumerables periódicos de la época como el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, La España Moderna, La Nueva Ciencia Jurídica, Las Dominicales del Libre Pensamiento, La Ilustración Española y Americana, entre otros. En el mes de enero de 1893 sus dolencias se agravan, falleciendo, finalmente, el 4 de febrero.
[Fuente: cervantesvirtual.com]
[Fuente: cervantesvirtual.com]
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