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Primer papa canonizado que no murió mártir, San Silvestre (335)

San Silvestre fue el papa número 33 de la Iglesia católica. De origen griego, resultó elegido un año después del Edicto de Milán en el 313, cuando se promulgó la libertad religiosa.

El papa Silvestre trabajó muy al lado del emperador Constantino para la reconstrucción de la Iglesia perseguida por años. Fue él quien convocó el primer concilio ecuménico de Nicea, contra las herejías de los arrianos. Se concluyó la cuestión cristológica de la naturaleza del Hijo de Dios y su relación con Dios Padre. También se estableció la fecha de la Pascua, y se promulgó el primer derecho canónico. El papa Silvestre fue el primero en ceñir la tiara, o triple corona pontificia. Algunos historiadores le atribuyen la institución oficial del domingo como Día del Señor, para recordar la Resurrección.

Junto con Constantino y la madre del emperador santa Elena, hicieron edificar varias basílicas en Roma, como San Juan de Letrán, San Pablo en Ostiense, Santa Cruz de Jerusalén y San Lorenzo. También comenzó los trabajos de construcción en el Vaticano.

Falleció el 31 de diciembre de 335 en Roma, siendo el primer papa canonizado que no murió mártir. Su cuerpo se encuentra en las Catacumbas de Santa Priscilla, ubicadas en la Via Salaria de Roma.

Es patrono de las aguas, albañiles y canteros y abogado contra los envenenamientos. En Roma hay dos lugares importantes dedicados al santo: la Basílica de San Silvestre y San Martín de Tours y la Iglesia San Silvestre en Capite, además de innumerables leyendas atribuidas a San Silvestre, una de ellas es cuando amansó a un temible dragón que devoraba a los romanos.

El papa Silvestre era el patrono de la orden caballeresca llamada Orden de la Milicia de Oro o de la Espuela de Oro, que la tradición dice que incluso fue fundada por el emperador Constantino.

[Fuente: es.aleteia.com]

Adán, primer hombre de la Tierra y primer profeta del Islam (¿? a.C.)

Los profetas del islam son individuos enviados por Dios a varias comunidades para servir como ejemplos de conducta ideal y para esparcir el mensaje de Dios por la tierra de acuerdo con el islam. Algunos profetas son categorizados como mensajeros (rusul), quienes transmiten la revelación divina a través de la intercesión de un ángel. Los musulmanes creen que muchos profetas existieron, incluyendo a muchos que no son mencionados en el Corán. En el Corán se dice que "Hay un Mensajero para cada comunidad." La creencia en los profetas islámicos es uno de los seis artículos de la fe islámica.

Los musulmanes creen que el primer profeta fue también el primer ser humano, Adán (Adam), creado por Alá. Muchas de las revelaciones divulgadas por los cuarenta y ocho profetas del judaísmo y muchos profetas del cristianismo son mencionados como tales en el Corán pero usualmente de maneras ligeramente diferentes. Por ejemplo, el Eliseo judío es llamado Alyasa', Job es Ayyub, Jesús es 'Isa, etc. La Torá dada a Moisés (Musa) es llamada Tawrat, los salmos dados a David (Dawud) se llaman Zabur, y el evangelio dado a Jesús es llamado Injil.

El último profeta del islam, y el más importante, es Mahoma (Muhammad ibn ʿAbdullāh), quien los musulmanes creen es el "Sello de los Profetas" (Khatam an-Nabiyyin), y la culminación de una línea de profetas que se remonta a Jesús, Moisés, Abraham y Adán.

Por tanto, Adán es considerado el primer ser humano y nabi (profeta) de la Tierra, según el Islam. El papel de Adán como padre de la raza humana es visto por los musulmanes con reverencia. Los musulmanes también se refieren a su esposa, Hawa (Eva), como la "madre de la humanidad". Por tanto, los musulmanes ven a Adán como el primer musulmán, el Corán afirma que todos los profetas predicaron la misma fe del Islam (que significa sumisión a Dios).

Sintetizar el Corán con hadiz (dichos y conversaciones del profeta Mahoma relatados por sus comañeros) y exégesis islámica (interpretación de un texto islámico)puede producir la siguiente explicación:

Antes de que Dios creara a Adán, Él ordenó a los arcángeles (ángeles de rango superior) para que trajeran un puñado de polvo de la tierra. La tierra buscó refugio en Dios. Sólo Azrael (Arcángel de la muerte, entre judíos y musulmanes) tuvo éxito en la búsqueda de refugio en DIOS, al no regresar con las manos vacías como los otros arcángeles. Azrael tomó polvo de diferentes partes de la tierra, por lo que sus hijos pueden tener diferentes colores de piel. El hadiz agrega que Adán fue nombrado así por el barro del que fue hecho, o la piel (adim) de la tierra.

Volviendo al Corán, cuando Dios informó a los ángeles de que iba a colocar un sucesor en la Tierra, cuestionaron que el ser humano causaría derramamiento de sangre y daños, pero Él les dijo que sabía lo que ellos no sabían y enseñó a Adán los nombres de las cosas y ordenó a los ángeles que las llamaran así. Todos le obedecían hasta postrarse, excepto Iblis (líder demonios del Islam). Él dijo: "Estoy hecho de fuego, cuando Adán es de barro. Soy mejor que él. No voy a postrarme ante él". Dios creó a Adán de barro y le dio vida.

Una narración en la literatura islámica, ampliamente aceptada, pero no basada en el Corán, dice que mientras Adán dormía, Dios le quitó una costilla y creó a Eva; sin embargo, el método exacto de creación no se ha especificado. El Corán luego dice que Dios ordenó que Adán y Eva no se acercaran al único árbol en el jardín del Edén, pero Iblis pudo convencerlos de que lo hicieran. Entonces comenzaron a cubrirse porque descubrieron que estaban desnudos. Por eso Dios desterró a Adán y a Eva de la tierra. Los hadices sunitas no canónicos dicen que las frutas se convirtieron en espinas y que el embarazo se volvió peligroso. También dicen que Adán y Eva fueron separados, de modo que tuvieron que buscarse y finalmente se encontraron en el Monte Arafat.

La teología islámica no considera que el pecado de Adán deba ser llevado por todos sus hijos. El hadiz dice que cuando Adán estuvo en la tierra, Dios le enseñó cómo plantar semillas y a hornear pan. Esto iba a convertirse en el modelo a seguir por todos los hijos de Adán. Adán vivió aproximadamente mil años, aunque esto ha sido tema de debate.

Adán es una figura importante en muchas otras religiones además del Islam. La historia de Adán varía ligeramente entre las religiones, pero logra mantener un tema y una estructura generales.

[Fuente: Wikipedia]

Constantino, primer emperador romano convertido al cristianismo (312)

El emperador Constantino I (ca. 280-337 d.C.) reinó durante una importante transición en el Imperio Romano, y mucho más. Su aceptación del cristianismo y el establecimiento de una capital oriental, que más tarde llevaría su nombre, marcaron su reinado como un importante punto de inflexión entre la historia antigua y la Edad Media. Su importancia y supremacía en su época fue tal que también ha pasado a la historia como Constantino el Grande.

El Imperio Romano en el que nació Constantino fue un mundo de caos y anarquía. Las guerras civiles, las invasiones y las enfermedades asolaban el imperio hasta tal punto que la época es considerada la Crisis del Siglo III. El emperador Diocleciano trató de poner orden distribuyendo el poder en una tetrarquía de cuatro gobernantes que gobernaría los cuatro barrios del imperio. El padre de Constantino, Constancio I, fue uno de estos gobernantes.

El plan de Diocleciano se vino abajo. Tras la muerte de su padre en el año 306 d.C., Constantino fue declarado emperador por los soldados de su padre. Pasó los siguientes 18 años luchando contra los otros tres gobernantes romanos (sus rivales) para convertirse en el único emperador.

La batalla del Puente Milvio, a las afueras de Roma, en el año 312 d.C., fue un momento decisivo para Constantino. Derrotó a un rival, su cuñado Majencio, y obtuvo el manto de emperador romano de Occidente. Pero aún más importante fue una revelación que experimentó antes de la batalla.

Según el biógrafo de Constantino, Eusebio, Constantino y sus fuerzas vieron una cruz de luz en el cielo, junto con unas palabras griegas que rezaban En Hoc Signo Vinces ['Con en este signo vencerás']. Esa noche, Constantino tuvo un sueño en el que Cristo reforzaba el mensaje. El emperador marcó el símbolo cristiano de la cruz en los escudos de sus soldados. Cuando triunfó en el Puente Milvio, atribuyó la victoria al dios de los cristianos. Los eruditos modernos aún debaten la historia y si la conversión de Constantino fue sincera o una maniobra política. En cualquier caso, en el año 313 d.C. Constantino se reunió con Licinio, el emperador oriental, y juntos promulgaron el Edicto de Milán. El edicto concedía "a los cristianos y a los demás plena autoridad para observar la religión que cada uno prefiriera".

Constantino asumió el control exclusivo del imperio en el año 324 d.C.. Roma, sin embargo, estaba perdiendo brillo para él. Las tensiones seguían siendo altas entre los paganos de la ciudad y el emperador cristiano. Además, desde un punto de vista militar, Constantino se dio cuenta de que sería más fácil defenderse de las amenazas del este y proteger el valioso territorio (y los graneros) de Egipto si trasladaba su capital a un lugar oriental más defendible. Abandonó Roma para construir una ciudad imperial que glorificara tanto su poder como su fe.

Constantinopla (actual Estambul), su capital, fue consagrada en 330 d.C.. Anteriormente conocida como Bizancio, había estado bajo control romano durante más de un siglo, pero Constantino la reconstruyó y amplió a escala monumental. Triplicó el tamaño de la ciudad existente y ofreció ciudadanía plena y pan gratis para animar a los hombres de rango a trasladarse allí con sus familias. Un gran palacio y unas imponentes salas legislativas establecieron la seriedad de la ciudad como nueva capital. Las iglesias empezaron a jalonar el horizonte; los cristianos eran bienvenidos y, en general, se toleraban otras creencias.

Cuando Constantino estableció su nueva capital, la ciudad que se llamaría Constantinopla había cambiado de manos varias veces entre superpotencias regionales. Darío I de Persia, la Liga Délica, los espartanos y Alejandro Magno habían gobernado el estratégico puerto conocido como Bizancio, en el Bósforo, un estrecho entre el Mar Negro y el Mar de Mármara. El emperador romano Septimio Severo destruyó la ciudad en 196 d.C. y reconstruyó una versión más grandiosa, que Constantino amplió para su Nueva Roma. La ciudad se convirtió en un próspero e importante centro de fe, poder, comercio y arquitectura. La emblemática Hagia Sophia fue construida por el emperador Justiniano en el siglo VI, el punto álgido de la gloria de Constantinopla.

La ascendente Constantinopla pronto eclipsó a Roma. El imperio occidental se fue desmoronando poco a poco hasta la caída de Roma en 476 d.C. Sin embargo, la capital de Constantino (y los cimientos cristianos que allí sentó para el imperio) siguieron prosperando durante casi 1000 años, bajo la bandera del Imperio bizantino. La ciudad refundada por Constantino fue una de las cortes más influyentes de la Europa cristiana hasta que pasó a ser controlada por los musulmanes en 1453. Tras esa conquista pasó a llamarse Estambul, como se la conoce hoy en día.

[Fuente: nationalgeographic.es]

San Pedro, primer Papa de la Cristiandad (30 o 42)

San Pedro es uno de los santos más reconocidos del cristianismo. Fue el primer líder de la Iglesia cristiana y se le considera el primer Papa. Aunque su existencia se remonta al siglo I, su legado sigue vivo incluso hoy. La Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano está dedicada exclusivamente a su martirio.

Pedro fue el amigo y discípulo más cercano de Jesús y se convirtió en apóstol durante su ministerio. Tras la muerte de Jesús, Pedro se convirtió en el líder de los apóstoles y a menudo se le describe como su portavoz en los evangelios. Según el evangelio de San Mateo:

"Y te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y los poderes de la muerte no prevalecerán contra ella. Yo te daré las llaves del reino de los cielos, y todo lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra quedará desatado en los cielos".

Aparte de su posición como apóstol más importante, la leyenda dice que tenía las llaves del cielo y del infierno, que recibió del propio Jesucristo tras ser nombrado líder de su nueva iglesia. Siempre se le menciona en primer lugar en la Biblia y en cualquier otro texto histórico porque era el representante de los Doce Apóstoles. Esto nos muestra lo importante que fue San Pedro para el cristianismo.

Pedro fue considerado como uno de los pilares de la Iglesia primitiva junto con Santiago y Juan. Tras la crucifixión y resurrección de Cristo, Pedro empezó a predicar su propia versión de las enseñanzas de Cristo a todos los que encontraba. Empezó a asumir la posición de líder y reunió a un grupo de seguidores. Llevó sus prédicas a lo largo y ancho del mundo al emprender diversas actividades misioneras. Su dedicación y contribución a las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia es la razón por la que fue considerado el primer Papa de Roma.

Se considera que San Pedro fue el primer Papa de Roma. Se cree que fundó la primera Iglesia de Roma y que sentó las bases para todos los futuros Papas. Todos los Papas son considerados generalmente como sucesores del Santo. Los registros históricos sugieren que los apóstoles Pedro y Pablo viajaron a Antioquía y luego a Roma para predicar la palabra de Dios. Estos textos también sugieren que, tras fundar la Iglesia en Roma, nombraron al Papa Lino como su sucesor inmediato. La silla que utilizó Pedro en Roma para todos sus sermones se conservó y se celebró durante años en conmemoración de que fue el primer Papa de Roma.

Durante el reinado del emperador Nerón, se desató un incendio generalizado en Roma, del que culpó a los cristianos. Esto condujo a la crucifixión de San Pedro en un lugar conocido anteriormente como el Circo de Nerón. Pidió que lo crucificaran con la cabeza hacia abajo porque no se consideraba lo suficientemente digno como para morir del mismo modo que Jesús. Tras la muerte de San Pedro, fue enterrado en la colina del Vaticano, cerca del lugar de su martirio. Para honrar su muerte, el emperador Constantino I construyó una iglesia sobre su tumba. Esta iglesia existió durante más de 1.200 años, tras los cuales comenzó a desmoronarse, sin poder ser restaurada mediante reparaciones. Sin embargo, este lugar siguió siendo la última morada del Santo.

En el año 1950, se descubrió un conjunto de huesos humanos bajo el altar de la Basílica de San Pedro, que se creía que pertenecían al Apóstol. Unos años más tarde, en 1953, unas excavaciones en Jerusalén revelaron una supuesta tumba de San Pedro. Se encontró junto a otras tumbas con los nombres de Jesús, María, Juan, Santiago y los demás apóstoles. Esto fue desacreditado, ya que esos nombres eran muy comunes en la época.

En la década de 1960, se volvieron a examinar las reliquias anteriores y se descubrió que pertenecían a un hombre de 61 años del siglo I. Tras este análisis, el Papa Pablo VI anunció al público que los huesos probablemente pertenecían a San Pedro. Estas reliquias fueron presentadas al público en una misa celebrada el 24 de noviembre de 2013.

En la actualidad, la tumba de San Pedro se encuentra en la Ciudad del Vaticano, dentro de la Basílica de San Pedro. Es una estructura grande y ornamentada que se dice que alberga los restos de San Pedro. La tumba se encuentra en el centro de la Iglesia, debajo del Altar Mayor. Antes de que existiera la Basílica de San Pedro, la tumba del Apóstol descansaba debajo de la antigua Basílica de San Pedro. Tras la construcción de la nueva Basílica, la tumba se conservó bajo la Iglesia como parte de la Necrópolis Vaticana. La tumba de San Pedro está encerrada en una gran estructura, visitada por millones de personas cada año.

San Pedro viajó por todo el mundo predicando la palabra de Dios. En Antioquía y Roma, la silla en la que se sentaba mientras daba sus sermones se convirtió en un símbolo importante del cristianismo. Los dirigentes de la Iglesia decidieron conmemorar la contribución y el martirio del Apóstol, celebrando una fiesta que pasó a conocerse como la Fiesta de la Cátedra de San Pedro. Aunque al principio la fiesta se celebraba en dos fechas diferentes, el 18 de enero y el 22 de febrero, finalmente se decidió celebrar una sola fiesta oficial el 22 de febrero. Esta fecha es ahora importante en el calendario romano, con celebraciones en el Vaticano y en todo el mundo.

[Fuente: walksinsiderome.com, st-peters-basilica-tickets.com]

Primer Inquisidor General de Castilla y Aragón: Tomás de Torquemada (1483)

Tomás de Torquemada (Torquemada, 1420-Ávila, 16 de septiembre de 1498) fue un presbítero dominico español, confesor de la reina Isabel la Católica y primer inquisidor general de Castilla y Aragón en el siglo XV.

Principalmente a causa de la persecución, los musulmanes y los judíos de la España de la época encontraron social, política y económicamente conveniente convertirse al catolicismo (véase converso, morisco y marrano). La existencia de conversos superficiales (es decir, criptojudíos) fue percibida por los monarcas españoles de la época (los reyes Fernando e Isabel) como una amenaza para la vida religiosa y social de España. Esto llevó a Torquemada, que tenía antepasados conversos, a ser uno de los principales partidarios del Decreto de Granada que expulsó a los judíos de España en 1492.

Debido al uso generalizado de la tortura para obtener confesiones y a la defensa de la quema en la hoguera de los culpables, el nombre de Torquemada se ha convertido en sinónimo de crueldad, intolerancia religiosa y fanatismo.

Se desconoce la localidad natal de fray Tomás de Torquemada, aunque los historiadores han propuesto dos: el pueblo de Torquemada (Palencia) y Valladolid. Con seguridad, creció en la ciudad de Valladolid y, al igual que su tío Juan de Torquemada, célebre teólogo y cardenal, devino fraile dominico en el Convento de San Pablo de Valladolid. Es comúnmente aceptado que tenía ascendientes judíos. El cronista Hernando del Pulgar, contemporáneo de Torquemada y él mismo converso, al escribir sobre Juan de Torquemada en su libro 'Claros varones de Castilla' de 1486, registra que: "Sus agüelos fueron de linaje de los Judios convertidos á nuestra Santa Fé Católica". No obstante, la afirmación de que Torquemada desciende de conversos ha sido y sigue siendo controvertida, un estudio realizado en 2020 de todos los ancestros de Juan de Torquemada, su tío, no encontró judíos conversos en su familia.

Parece ser que realizó algún tipo de estudios superiores en la Universidad de Salamanca, donde coincidió con Lope de Barrientos. Era aún joven cuando en 1452 fue destinado como prior al convento de Santa Cruz la Real de Segovia, donde comenzó a destacar por su celo organizativo. Coronada reina Isabel I de Castilla en 1474, Torquemada fue nombrado uno de los tres confesores personales que atendían las necesidades espirituales de los Reyes Católicos, en premio por sus destacados servicios como monje y erudito.

Durante la estancia de la reina Isabel I de Castilla en Sevilla entre 1477 y 1478, el dominico sevillano Alonso de Ojeda, prior del convento de San Pablo, la convenció de la existencia de prácticas judaizantes entre los conversos andaluces. Un informe, remitido a instancias de los soberanos por el cardenal Mendoza, arzobispo de Sevilla, y por Tomás de Torquemada, vino a corroborar las sospechas. Para descubrir y acabar con todos los falsos conversos, en 1478, los reyes solicitaron bula papal para la creación del Tribunal de la Inquisición del Santo Oficio, como dependencia directa de la Corona. El 1 de noviembre de 1478 el papa Sixto IV promulgó la bula Exigit sincerae devotionis affectus, por la cual quedaba constituida la Inquisición para la Corona de Castilla.

En un principio, la actividad inquisitorial se limitó a las diócesis de Sevilla y Córdoba, donde se sospechaba que habría detectado el foco de conversos judaizantes. El primer auto de fe se celebró en Sevilla el 6 de febrero de 1481, donde fueron quemados vivos seis detenidos acusados de judeoconversos. El sermón lo pronunció el propio Alonso de Ojeda, bajo cuyos atentos desvelos había resurgido la Inquisición. Tras diversos problemas en la organización y aplicación de los nuevos poderes inquisitoriales, el papa Sixto IV nombró a Tomás de Torquemada para el cargo de inquisidor general en 1483 a instancias de la reina Isabel.

Al poco tiempo, el 17 de octubre de 1483, Torquemada fue nombrado por el papa Inocencio VIII «Inquisidor General del Principado de Cataluña, de la ciudad y del obispado de Barcelona». En 1484 Torquemada redactó el reglamento común que debía guiar las acciones de los inquisidores. La posterior extensión de su poder efectivo sobre la Corona de Aragón fue facilitada por el asesinato del inquisidor Pedro de Arbués en 1485 en Zaragoza, atribuido por las autoridades a una comunidad de herejes y judíos. Tras la gran repercusión social de este asesinato, la población comenzó a colaborar con el papado.

Pocos años después, el supuesto asesinato ritual del llamado Santo Niño de La Guardia en 1491, igualmente atribuido sin pruebas a un colectivo de judíos, pudo influir en la proclamación del Edicto de Granada, que ordenó la proscripción de todos los judíos de España para el 2 de agosto de 1492, y del que se le considera más que probable autor.

En 1493 se retiró al convento de Santo Tomás de Ávila, donde en 1498, a la edad de 77 o 78 años, acaeció su muerte.

[Fuente: Wikipedia]