En el siglo III a.C., el tirano Hierón II de Siracusa encargó un barco tan grande y lujoso que sus contemporáneos lo llamaban el Titanic de la antigüedad. Su diseñador fue nada menos que Arquímedes, y su construcción tomó un año completo, reuniendo a 300 artesanos bajo la dirección del maestro constructor Arctías de Corinto.
Tenía unas dimensiones colosales: 55 metros de largo, 14 de ancho y 13 de altura; y una capacidad asombrosa: podía transportar 60.000 medidas de grano, 10.000 tarros de pescado, 10.000 de vino y 80 toneladas de agua potable. Estaba dotado de 142 camarotes de primera clase, suelos con mosaicos inspirados en la Ilíada, una biblioteca, gimnasio, comedor, jardines y hasta un complejo de baños con agua caliente.
En su cubierta superior había un templo dedicado a Afrodita, decorado con un suelo de ágata. Y estaba preparado para la guerra con torres de asedio, catapultas y arqueros. El Siracusia estaba construido con teconología punta, pues incluía el famoso tornillo de Arquímedes para drenar el agua del casco y una propulsión mixta: tres mástiles con velas y 20 filas de remos a cada lado.
Finalmente, el Siracusia fue regalado al faraón Ptolomeo III de Egipto. Pero su tamaño era tan enorme que solo navegó una vez: desde Siracusa hasta Alejandría. Nunca volvió a salir al mar.
[Fuente: FB Curiosos de la Historia, la Arqueología y la Mitología]
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Imhotep, primer médico de la historia (aprox. 3000 a.C.)
En la historia de la medicina, es necesario mencionar aspectos de la medicina egipcia antigua, que fueron sistemas de curación primitivos altamente desarrollados, impregnados de mitos y artes del Lejano Oriente. Los egipcios consideraron que la enfermedad era causada por factores sobrenaturales. Entre ellos se encontraba Sekhmet, la «Dama de la Pestilencia», responsable de epidemias devastadoras.
Los dioses tenían el poder de cambiar un equilibrio saludable de un individuo a otro. Por la intrusión del alma o por la magia que provocaba la enfermedad. Del mismo modo, deidades como Ra, Thoth e Isis tenían la capacidad de curar y restaurar la función normal de las personas.
Muchas de estas historias y vivencias quedaron reflejadas de diferentes formas, quedando hasta el día de hoy tumbas, templos, estatuas, instrumentos quirúrgicos, registros impresos en paredes, registros escritos, que luego se llamaron papiros.
Hay alrededor de 8 papiros médicos egipcios antiguos, Kahun, Edwin Smith (PES), Erber, Hart, Ehrmann, Londres, Berlín y Chester Beatty, que datan de 1900 a 1200 a.C. Sin embargo, muchos médicos no fueron reconocidos en este momento y poco se dice sobre los autores de estos importantes documentos.
El Papiro de Edwin Smith es el más antiguo y más citado de los primeros libros que contiene, y trata principalmente de traumas, por lo que se atribuye la supuesta autoría del Médico. Reconocido por primera vez en la historia de la humanidad, el protagonista, junto con muchos otros aportes a las ciencias de la época, fue influido por el tiempo y los hechos históricos posteriores, que constituyen los motivos de la investigación.
El Papiro de Edwin Smith constituye un monumento histórico, descubierto en una tumba egipcia saqueada por ladrones en 1862 y posteriormente vendido a un eminente egiptólogo (1822-1906), cuya primera investigación que lleva su nombre se inició posteriormente.
Este papiro es copiado alrededor de 1600 d.C. a la Dinastía XVIII del «Reino Moderno» de un facsímil de otro documento mucho más antiguo, que es también el ejemplo más destacado de la práctica médica. Se atribuye a Imhotep, uno de los médicos más famosos de la historia de Egipto y de la humanidad.
I-Em-Hotep o Imhotep parece haber nacido en Ankhtu, en las afueras de Menfis, alrededor del año 3000 a.C. Vivió y trabajó durante la Tercera Dinastía del Reino Antiguo y sirvió durante el reinado de cuatro faraones. Fue visir, primer ministro de Dios, constructor, carpintero y astrólogo.
Su educación debe haber sido excelente, ya que parecía poseer los diez talentos de su tiempo, y resultó que usó la mayoría de ellos. Está claro que fue un científico egipcio de su época, y un escritor, cuyos inventos se hicieron notar.
Como constructor, fue uno de los más grandes de su época, diseñando y dirigiendo la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara.
Como médico, del que se dice que gozaba de una gran reputación, fue el director médico en su época, y trató a miles de personas. Los trabajadores enfermaron y resultaron heridos durante la construcción de esta gran pirámide de Saqqara, ya que se estima que estuvo en una posición privilegiada para enunciar los mecanismos de producción de lesiones. Comprendía que un buen trabajador debía gozar de buena salud.
Parece que desde tiempos antiguos se sabe que los trabajadores deben gozar de buena salud para realizar de forma eficiente sus labores, hoy las leyes protegen esas cuestiones.
[Fuente: Francisco María para okdiario.com]
Los dioses tenían el poder de cambiar un equilibrio saludable de un individuo a otro. Por la intrusión del alma o por la magia que provocaba la enfermedad. Del mismo modo, deidades como Ra, Thoth e Isis tenían la capacidad de curar y restaurar la función normal de las personas.
Muchas de estas historias y vivencias quedaron reflejadas de diferentes formas, quedando hasta el día de hoy tumbas, templos, estatuas, instrumentos quirúrgicos, registros impresos en paredes, registros escritos, que luego se llamaron papiros.
Hay alrededor de 8 papiros médicos egipcios antiguos, Kahun, Edwin Smith (PES), Erber, Hart, Ehrmann, Londres, Berlín y Chester Beatty, que datan de 1900 a 1200 a.C. Sin embargo, muchos médicos no fueron reconocidos en este momento y poco se dice sobre los autores de estos importantes documentos.
El Papiro de Edwin Smith es el más antiguo y más citado de los primeros libros que contiene, y trata principalmente de traumas, por lo que se atribuye la supuesta autoría del Médico. Reconocido por primera vez en la historia de la humanidad, el protagonista, junto con muchos otros aportes a las ciencias de la época, fue influido por el tiempo y los hechos históricos posteriores, que constituyen los motivos de la investigación.
El Papiro de Edwin Smith constituye un monumento histórico, descubierto en una tumba egipcia saqueada por ladrones en 1862 y posteriormente vendido a un eminente egiptólogo (1822-1906), cuya primera investigación que lleva su nombre se inició posteriormente.
Este papiro es copiado alrededor de 1600 d.C. a la Dinastía XVIII del «Reino Moderno» de un facsímil de otro documento mucho más antiguo, que es también el ejemplo más destacado de la práctica médica. Se atribuye a Imhotep, uno de los médicos más famosos de la historia de Egipto y de la humanidad.
I-Em-Hotep o Imhotep parece haber nacido en Ankhtu, en las afueras de Menfis, alrededor del año 3000 a.C. Vivió y trabajó durante la Tercera Dinastía del Reino Antiguo y sirvió durante el reinado de cuatro faraones. Fue visir, primer ministro de Dios, constructor, carpintero y astrólogo.
Su educación debe haber sido excelente, ya que parecía poseer los diez talentos de su tiempo, y resultó que usó la mayoría de ellos. Está claro que fue un científico egipcio de su época, y un escritor, cuyos inventos se hicieron notar.
Como constructor, fue uno de los más grandes de su época, diseñando y dirigiendo la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara.
Como médico, del que se dice que gozaba de una gran reputación, fue el director médico en su época, y trató a miles de personas. Los trabajadores enfermaron y resultaron heridos durante la construcción de esta gran pirámide de Saqqara, ya que se estima que estuvo en una posición privilegiada para enunciar los mecanismos de producción de lesiones. Comprendía que un buen trabajador debía gozar de buena salud.
Parece que desde tiempos antiguos se sabe que los trabajadores deben gozar de buena salud para realizar de forma eficiente sus labores, hoy las leyes protegen esas cuestiones.
[Fuente: Francisco María para okdiario.com]
Hatshepsut, primera faraona egipcia con pleno poder (1513 a.C.)
Hatshepsut (reinado 1513-1490 a.C.) fue la primera mujer del antiguo Egipto en gobernar como un hombre con la autoridad total del faraón. Su nombre quiere decir "La más importante de las mujeres nobles" o "la primera entre las mujeres nobles". Comenzó su reinado como regente de su hijastro Tutmosis III, que la sucedería, y en un principio gobernó como mujer, tal y como se representa en las estatuas. Sin embargo, alrededor del séptimo año de su reinado decidió que se la representara como a un faraón masculino en las estatuas y relieves, a pesar de seguir refiriéndose a sí misma como mujer en sus incripciones. Fue el quinto faraón de la dinastía XVIII durante el período conocido como el Imperio Nuevo (1570-1069 a.C.), y está considerada como uno de los mejores.
Aunque a veces se la nombra como la primera mujer gobernante de Egipto, o la única, hubo mujeres que reinaron antes que ella, tales como Merneith (c. 3000 a.C.) en el Periodo arcaico (probablemente como regente) o Sobekneferu (c. 1807-1802 a.C.) en el Imperio Medio, y Twosret (1191-1190 a.C.) después de ella hacia el final de la Dinastía XIX. Hatshepsut, a pesar de no ser ni la primera ni la última, es sin duda la gobernante femenina más conocida del antiguo Egipto tras Cleopatra VII (c. 69-30 a.C.) y una de los monarcas más capaces de la historia egipcia.
El historiador Marc van de Mieroop expresa la opinión convencional sobre Hatshepsut cuando señala que "se ha convertido en una de la mujeres más célebres y controvertidas de Egipto y de la antigüedad en general". Se la celebra como una poderosa gobernante cuyo reinado fue increíblemente próspero, y ese es precisamente el motivo de la controversia: según la tradición egipcia, ninguna mujer debería haber podido asumir el pleno poder del faraón.
Más aún, se borró su nombre de sus monumentos tras su muerte, lo que sugiere firmemente que alguien, probablemente Tutmosis III, quiso eliminar toda evidencia de ella en la historia. Los escribas posteriores nunca la mencionan y a menudo sus muchos templos y monumentos se decía que eran obras de faraones posteriores. Su existencia solo llegó a salir a la luz bastante recientemente en la historia, cuando el orientalista Jean-Francois Champollion (1790-1832), conocido por descifrar la Piedra de Rosetta, vio que no podía reconciliar los jeroglíficos que hablaban de una gobernante con las estatuas que obviamente representaban a un hombre. Estos jeroglíficos se encontraron en las cámaras internas del templo de Hatshepsut en Deir el-Bahri; todo reconocimiento público de la gobernante se había eliminado.
Dado que los egipcios creían que borrar el nombre de alguien de la historia entorpecía la vida tras la muerte, se cree que quien fuera que la eliminó del conocimiento público no le deseaba una mala vida tras la muerte y po eso conservó su nombre en las áreas más recluidas. También se ha sugerido que su nombre simplemente se pasó por alto en los lugares que estaban más alejados del ojo público. Después de todo, los proyectos de construcción de Hatshepsut fueron numerosos, y es totalmente posible que quieres tenían que eliminar su nombre simplemente se saltaran algunos. Sin embargo, al final los esfuerzos por eliminar a Hatshepsut de la historia fracasaron, ya que hoy en día se la conoce como uno de los mejores faraones de Egipto.
Hatshepsut era hija de Tutmosis I (1520-1492 a.C.) y de su Gran Esposa Ahmose. Tutmosis I también fue padre de Tutmosis II con su mujer secundaria Mutnofret. Siguiendo la tradición real egipcia, Tutmosis II se casó con Hatshepsut en algún momento antes de que ella cumpliera 20 años. Al mismo tiempo, Hatshepsut fue elevada a la posición de Esposa del Dios, el honor más alto que podía alcanzar una mujer en Egipto tras la posición de reina y que, de hecho, le otorgaba mucho más poder que el tuvieran la mayoría de reinas.
La posición de Esposa del Dios en Tebas comenzó como un título honorario para la mujer de clase alta que ayudaba al sumo sacerdote con sus deberes en el Gran Templo de Amón en Karnak. Este título se menciona por primera vez en el Imperio Medio (2040-1782 a.C.) como uno honorífico otorgado a la esposa o hija de un rey. Sin embargo, para la época del Imperio Nuevo la mujer que ostentara el título de Esposa del Dios era lo suficientemente poderosa como para crear políticas (aunque no tenía tanto poder como tendría más adelante en el Tercer periodo intermedio). Amón era el dios más popular en Tebas y, con el tiempo, llegó a ser visto como el dios creador y el rey de los dioses. En su papel como esposa de este dios, Hatshepsut habría estado considerada como su consorte y habría presidido sus festivales. Básicamente, esto la habría elevado a la condición de divinidad, ya que habría sido su responsabilidad cantar y bailar para el dios al comienzo de las festividades para despertarlo al acto creativo; al interactuar directamente con el dios, habría asumido un estatus elevado. No están claros los detalles de las tareas específicas de la Esposa del Dios, pero no cabe duda de que era una posición importante, cuyo poder no haría sino aumentar en la historia posterior de Egipto.
Hatshepsut y Tutmosis II tuvieron una hija, Neferu-Ra, mientras que Tutmosis tuvo un hijo con su esposa menor, Isis. Este hijo era Tutmosis III, que fue nombrado el sucesor de su padre. Tutmosis II murió mientras Tutmosis III era todavía un niño, así que Hatshepsut se convirtió en regente, controlando así los asuntos de estado hasta que el niño fuera mayor de edad. En el séptimo año de su regencia, cambió las reglas y se hizo coronar faraón de Egipto. Adoptó todos los títulos y nombres reales e hizo que se inscribieran con el femenino gramatical, pero hizo que se la representara como un faraón masculino.
[Fuente: worldhistory.org]
Aunque a veces se la nombra como la primera mujer gobernante de Egipto, o la única, hubo mujeres que reinaron antes que ella, tales como Merneith (c. 3000 a.C.) en el Periodo arcaico (probablemente como regente) o Sobekneferu (c. 1807-1802 a.C.) en el Imperio Medio, y Twosret (1191-1190 a.C.) después de ella hacia el final de la Dinastía XIX. Hatshepsut, a pesar de no ser ni la primera ni la última, es sin duda la gobernante femenina más conocida del antiguo Egipto tras Cleopatra VII (c. 69-30 a.C.) y una de los monarcas más capaces de la historia egipcia.
El historiador Marc van de Mieroop expresa la opinión convencional sobre Hatshepsut cuando señala que "se ha convertido en una de la mujeres más célebres y controvertidas de Egipto y de la antigüedad en general". Se la celebra como una poderosa gobernante cuyo reinado fue increíblemente próspero, y ese es precisamente el motivo de la controversia: según la tradición egipcia, ninguna mujer debería haber podido asumir el pleno poder del faraón.
Más aún, se borró su nombre de sus monumentos tras su muerte, lo que sugiere firmemente que alguien, probablemente Tutmosis III, quiso eliminar toda evidencia de ella en la historia. Los escribas posteriores nunca la mencionan y a menudo sus muchos templos y monumentos se decía que eran obras de faraones posteriores. Su existencia solo llegó a salir a la luz bastante recientemente en la historia, cuando el orientalista Jean-Francois Champollion (1790-1832), conocido por descifrar la Piedra de Rosetta, vio que no podía reconciliar los jeroglíficos que hablaban de una gobernante con las estatuas que obviamente representaban a un hombre. Estos jeroglíficos se encontraron en las cámaras internas del templo de Hatshepsut en Deir el-Bahri; todo reconocimiento público de la gobernante se había eliminado.
Dado que los egipcios creían que borrar el nombre de alguien de la historia entorpecía la vida tras la muerte, se cree que quien fuera que la eliminó del conocimiento público no le deseaba una mala vida tras la muerte y po eso conservó su nombre en las áreas más recluidas. También se ha sugerido que su nombre simplemente se pasó por alto en los lugares que estaban más alejados del ojo público. Después de todo, los proyectos de construcción de Hatshepsut fueron numerosos, y es totalmente posible que quieres tenían que eliminar su nombre simplemente se saltaran algunos. Sin embargo, al final los esfuerzos por eliminar a Hatshepsut de la historia fracasaron, ya que hoy en día se la conoce como uno de los mejores faraones de Egipto.
Hatshepsut era hija de Tutmosis I (1520-1492 a.C.) y de su Gran Esposa Ahmose. Tutmosis I también fue padre de Tutmosis II con su mujer secundaria Mutnofret. Siguiendo la tradición real egipcia, Tutmosis II se casó con Hatshepsut en algún momento antes de que ella cumpliera 20 años. Al mismo tiempo, Hatshepsut fue elevada a la posición de Esposa del Dios, el honor más alto que podía alcanzar una mujer en Egipto tras la posición de reina y que, de hecho, le otorgaba mucho más poder que el tuvieran la mayoría de reinas.
La posición de Esposa del Dios en Tebas comenzó como un título honorario para la mujer de clase alta que ayudaba al sumo sacerdote con sus deberes en el Gran Templo de Amón en Karnak. Este título se menciona por primera vez en el Imperio Medio (2040-1782 a.C.) como uno honorífico otorgado a la esposa o hija de un rey. Sin embargo, para la época del Imperio Nuevo la mujer que ostentara el título de Esposa del Dios era lo suficientemente poderosa como para crear políticas (aunque no tenía tanto poder como tendría más adelante en el Tercer periodo intermedio). Amón era el dios más popular en Tebas y, con el tiempo, llegó a ser visto como el dios creador y el rey de los dioses. En su papel como esposa de este dios, Hatshepsut habría estado considerada como su consorte y habría presidido sus festivales. Básicamente, esto la habría elevado a la condición de divinidad, ya que habría sido su responsabilidad cantar y bailar para el dios al comienzo de las festividades para despertarlo al acto creativo; al interactuar directamente con el dios, habría asumido un estatus elevado. No están claros los detalles de las tareas específicas de la Esposa del Dios, pero no cabe duda de que era una posición importante, cuyo poder no haría sino aumentar en la historia posterior de Egipto.
Hatshepsut y Tutmosis II tuvieron una hija, Neferu-Ra, mientras que Tutmosis tuvo un hijo con su esposa menor, Isis. Este hijo era Tutmosis III, que fue nombrado el sucesor de su padre. Tutmosis II murió mientras Tutmosis III era todavía un niño, así que Hatshepsut se convirtió en regente, controlando así los asuntos de estado hasta que el niño fuera mayor de edad. En el séptimo año de su regencia, cambió las reglas y se hizo coronar faraón de Egipto. Adoptó todos los títulos y nombres reales e hizo que se inscribieran con el femenino gramatical, pero hizo que se la representara como un faraón masculino.
[Fuente: worldhistory.org]
Pirámide escalonada de Zóser, la primera del Antiguo Egipto y del mundo (2611 a.C.)
El monumento ubicado en la necrópolis de Saqqara es considerada la pirámide más antigua en Egipto. Es décadas más antigua que las famosas pirámides de Keops.
Es muy difícil decir cuál es el número exacto de pirámides construidas en el Antiguo Egipto. En cualquier caso, aunque puede haber más, de la antigua civilización de los faraones se han llegado a descubrir en torno a 120 de estos monumentos, situados a lo largo del río Nilo.
Las tres principales pirámides de Guiza, y las más famosas, son las de Keops, Kefrén y Micerino. Sin embargo, estas no son las más antiguas aunque se crea que sí. ¿Cuál fue entonces la primera de estas icónicas estructuras que levantaron los egipcios?
Los egipcios construyeron pirámides como edificios funerarios, de tal forma que el objetivo era tener un lugar en el que el cuerpo del faraón momificado pudiera descansar para toda la eternidad y desde ahí alcanzar el más allá. En consecuencia, se depositaban en ellas las pertenencias que había tenido en vida el difunto (joyas, muebles...) e incluso se ponían alimentos que le ayudarían en ese viaje a la otra vida.
Las pirámides son, sin duda, el elemento más representativo de lo que fue el Antiguo Egipto, no solo por su belleza y lo que representaron, sino porque albergan grandes misterios.
A menos de 20 Kilómetros de El Cairo, en la conocida como la meseta de Guiza, se encuentran las pirámides de Guiza, sin duda la postal más emblemática de Egipto. Sin embargo, ¿son realmente las más antiguas? Recientemente se ha considerado que la pirámide escalonada de Zoser, en la necrópolis de Saqqara, es la primera pirámide del Antiguo Egipto y la gran estructura de piedra más antigua. Este monumento es la tumba del faraón Zoser (o Dyoser) (Necherjet Dyeser) de la Dinastía III (c. 2650 a.C.).
La pirámide de Zoser resulta de gran importancia en la historia del Antiguo Egipto en tanto que representa un gran paso adelante en la historia de la arquitectura y la ingeniería. Hay que tener en cuenta que no es solo la primera pirámide egipcia, sino también la primera pirámide del mundo. Se considera que se construyó entre 2630 y 2611 a.C., por lo que es décadas más antigua que cualquiera de las de Guiza.
Denominada antiguamente Dyeser Deyeseru, "la más sagrada", según el sacerdote e historiador antiguo Manetón fue edificada por Imhotep, el primer arquitecto conocido de la historia. Es la construcción más notable de la necrópolis de Saqqara, al sur de la ciudad de Menfis, y fue el prototipo de las pirámides de Guiza y de las restantes que se extendieron a lo largo del curso del Nilo.
¿Cuánto mide la pirámide de Zoser? La estructura se encuadra en un recinto que constituye un complejo funerario. En cuanto a sus dimensiones, mide 140 metros de longitud, 118 metros de ancho y 60 metros de alto. En lo que respecta al material de construcción, fue levantada con pequeños bloques calcáreos, con un modo de elaboración similar al del adobe.
Cabe destacar que la pirámide de Zoser supuso un cambio muy importante en el Antiguo Egipto: hasta su construcción, las tumbas reales consistían en cámaras subterráneas cubiertas por una estructura de adobe en forma de pirámide truncada llamada mastaba.
Tal y como indica el texto 'La construcción en Egipto. Primera parte', de Francisco Ortega Andrade, catedrático de Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, "con la pirámide de Zoser nace el período de la historia de Egipto definido como Etapa de las pirámides", aproximadamente entre los años 2.680 y 2.260 a.C. "La pirámide es una obra monumental que trata de oponerse a la muerte dotándola de una perspectiva de vida", analiza el historiador, y añade: "La pirámide es la morada eterna de los reyes. Los dioses son temporales, sectoriales, se suceden y viven en el templo. Así, Horus (dios del halcón) persiste hasta la cuarta dinastía".
[Fuente: Noelia Gómez, publicado en elespanol.com]
Es muy difícil decir cuál es el número exacto de pirámides construidas en el Antiguo Egipto. En cualquier caso, aunque puede haber más, de la antigua civilización de los faraones se han llegado a descubrir en torno a 120 de estos monumentos, situados a lo largo del río Nilo.
Las tres principales pirámides de Guiza, y las más famosas, son las de Keops, Kefrén y Micerino. Sin embargo, estas no son las más antiguas aunque se crea que sí. ¿Cuál fue entonces la primera de estas icónicas estructuras que levantaron los egipcios?
Los egipcios construyeron pirámides como edificios funerarios, de tal forma que el objetivo era tener un lugar en el que el cuerpo del faraón momificado pudiera descansar para toda la eternidad y desde ahí alcanzar el más allá. En consecuencia, se depositaban en ellas las pertenencias que había tenido en vida el difunto (joyas, muebles...) e incluso se ponían alimentos que le ayudarían en ese viaje a la otra vida.
Las pirámides son, sin duda, el elemento más representativo de lo que fue el Antiguo Egipto, no solo por su belleza y lo que representaron, sino porque albergan grandes misterios.
A menos de 20 Kilómetros de El Cairo, en la conocida como la meseta de Guiza, se encuentran las pirámides de Guiza, sin duda la postal más emblemática de Egipto. Sin embargo, ¿son realmente las más antiguas? Recientemente se ha considerado que la pirámide escalonada de Zoser, en la necrópolis de Saqqara, es la primera pirámide del Antiguo Egipto y la gran estructura de piedra más antigua. Este monumento es la tumba del faraón Zoser (o Dyoser) (Necherjet Dyeser) de la Dinastía III (c. 2650 a.C.).
La pirámide de Zoser resulta de gran importancia en la historia del Antiguo Egipto en tanto que representa un gran paso adelante en la historia de la arquitectura y la ingeniería. Hay que tener en cuenta que no es solo la primera pirámide egipcia, sino también la primera pirámide del mundo. Se considera que se construyó entre 2630 y 2611 a.C., por lo que es décadas más antigua que cualquiera de las de Guiza.
Denominada antiguamente Dyeser Deyeseru, "la más sagrada", según el sacerdote e historiador antiguo Manetón fue edificada por Imhotep, el primer arquitecto conocido de la historia. Es la construcción más notable de la necrópolis de Saqqara, al sur de la ciudad de Menfis, y fue el prototipo de las pirámides de Guiza y de las restantes que se extendieron a lo largo del curso del Nilo.
¿Cuánto mide la pirámide de Zoser? La estructura se encuadra en un recinto que constituye un complejo funerario. En cuanto a sus dimensiones, mide 140 metros de longitud, 118 metros de ancho y 60 metros de alto. En lo que respecta al material de construcción, fue levantada con pequeños bloques calcáreos, con un modo de elaboración similar al del adobe.
Cabe destacar que la pirámide de Zoser supuso un cambio muy importante en el Antiguo Egipto: hasta su construcción, las tumbas reales consistían en cámaras subterráneas cubiertas por una estructura de adobe en forma de pirámide truncada llamada mastaba.
Tal y como indica el texto 'La construcción en Egipto. Primera parte', de Francisco Ortega Andrade, catedrático de Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, "con la pirámide de Zoser nace el período de la historia de Egipto definido como Etapa de las pirámides", aproximadamente entre los años 2.680 y 2.260 a.C. "La pirámide es una obra monumental que trata de oponerse a la muerte dotándola de una perspectiva de vida", analiza el historiador, y añade: "La pirámide es la morada eterna de los reyes. Los dioses son temporales, sectoriales, se suceden y viven en el templo. Así, Horus (dios del halcón) persiste hasta la cuarta dinastía".
[Fuente: Noelia Gómez, publicado en elespanol.com]
Narmer, primer faraón del Antiguo Egipto (aprox. 3100 a.C.)
Narmer (también llamado Nar; Hor-nar-mer , Hor-nar-meher o Horn-nar) fue un rey del Antiguo Egipto durante el periodo arcaico de Egipto. Los egiptólogos lo consideran como el probable sucesor de los reyes protodinásticos Horus Escorpión II y/o Horus Ka, siendo considerado por algunos el unificador de Egipto y fundador de la dinastía I.
La identidad de Narmer es tema de debates en curso, aunque la opinión dominante entre los egiptólogos identifica a Narmer con el faraón Menes de la dinastía I, a quien también se le acredita la unificación de Egipto como el primer faraón.siendo citado en varias fuentes. Esta conclusión se basa en la paleta de Narmer, una placa que muestra a Narmer como unificador de Egipto, y los dos sellos de la necrópolis de Abidos que lo muestran como el primer rey de la dinastía I.
Pese a la controversia sobre su reinado, existe el consenso de que Narmer impulsó enormemente la cultura de su tierra y allanó el camino para convertir a Egipto en el gran imperio que llegó a ser años después. La fecha probable de su reinado se calcula alrededor del 3100 a. C. o 3075 a. C.
La fecha comúnmente aceptada para el comienzo de su reinado es 3100 a. C. Otras estimaciones que usan tanto el método histórico como la datación por radiocarbono lo sitúan en el rango 3273-2987 a. C.
Usando el método histórico, se usa un evento astronómico registrado en los textos egipcios como punto de partida y a partir de este se determina por "estimación muerta" la fecha de reinado del soberano, sumando o restando los años de gobierno de cada rey —tomados generalmente de Manetón, la Lista Real de Abidos o la Piedra de Palermo— hasta llegar al rey en cuestión. Por supuesto, hay incertidumbre sobre la duración de los reinados, especialmente en los períodos intermedios y el periodo arcaico, además de que los eventos astronómicos disponibles para las estimaciones están ubicados en el Imperio Nuevo y el Imperio Medio (para una discusión de los problemas en el establecimiento de fechas absolutas para el Antiguo Egipto, véase Shaw (2000, pp. 1-16)).
Dos estimaciones basadas en este método son:Hayes (1970, p. 174), que sitúa el inicio del reinado de Narmer/Menes en 3114 a. C. y lo redondea a 3100 a. C., y Krauss y Warburton (2006, p. 487), que da como fecha 2950 a. C. Varias estimaciones del comienzo de la dinastía I colocan su inicio con Aha, dejando de lado la cuestión de si comenzó con Narmer o Aha, por lo que deben ser ajustados por la longitud del reinado de Narmer para obtener una estimación de la fecha del comienzo del reinado de Narmer. Desafortunadamente no se tiene una estimación confiable de la duración del reinado de Narmer, siendo la mejor la estimación de Manetón (Julio Africano).
La duración, de acuerdo con Manetón (1940, p. 29), es de 62 años, bajo el supuesto de que Narmer y Menes fueron la misma persona. Por lo tanto el inicio de su reinado es 62 años antes de la fecha del inicio de la dinastía I dada por los autores que suponen su inicio en el reinado de Aha. Entre las estimaciones del comienzo del reinado de Narmer calculadas de esta manera están las de von Beckerath (1997, p. 179) (3094-3044 a. C.);Helck (1986, p. 28) (2987 a. C.);Kitchen (2000, p. 48) (3092 a. C.) y Shaw (2000, p. 480) (3062 a. C.). Considerando todas estas estimaciones se obtiene un rango de 3114-2987 a. C., en base al método histórico. La excepción al consenso dominante es Mellaart (1979, pp. 9-10), que estima el principio de la dinastía I en 3400 a. C. Sin embargo llegó a esta conclusión al ignorar la fecha astronómica del Imperio Medio y su conclusión no está ampliamente aceptada.
La datación por radiocarbono también presenta sus problemas. De acuerdo con Hendrickx (2006, p. 90), «las curvas de calibración para la segunda mitad del cuarto milenio a. C. muestran fluctuaciones importantes con amplios rangos de datos posibles como consecuencia. Generalmente se considera un "período malo" para la datación por radiocarbono». El uso de un enfoque estadístico, incluyendo todas las fechas de carbono 14 disponibles para el período arcaico reduce, pero no elimina, los problemas inherentes.Dee et al. (2004, tabla 1) utilizan este enfoque y derivan una estimación del intervalo de confianza del 65 % para el inicio de la dinastía I en 3211-3045 a. C. Sin embargo definen el comienzo de la dinastía I como el comienzo del reinado de Aha y al no existir fechas de radiocarbono para Narmer, nuevamente se recurre al ajuste de 62 años, lo que proporciona un rango de 3273-3107 a. C., siendo estas fechas cercanas a las obtenidas mediante el método histórico (3114-2987 a. C.).
[Fuente: Wikipedia]
La identidad de Narmer es tema de debates en curso, aunque la opinión dominante entre los egiptólogos identifica a Narmer con el faraón Menes de la dinastía I, a quien también se le acredita la unificación de Egipto como el primer faraón.siendo citado en varias fuentes. Esta conclusión se basa en la paleta de Narmer, una placa que muestra a Narmer como unificador de Egipto, y los dos sellos de la necrópolis de Abidos que lo muestran como el primer rey de la dinastía I.
Pese a la controversia sobre su reinado, existe el consenso de que Narmer impulsó enormemente la cultura de su tierra y allanó el camino para convertir a Egipto en el gran imperio que llegó a ser años después. La fecha probable de su reinado se calcula alrededor del 3100 a. C. o 3075 a. C.
La fecha comúnmente aceptada para el comienzo de su reinado es 3100 a. C. Otras estimaciones que usan tanto el método histórico como la datación por radiocarbono lo sitúan en el rango 3273-2987 a. C.
Usando el método histórico, se usa un evento astronómico registrado en los textos egipcios como punto de partida y a partir de este se determina por "estimación muerta" la fecha de reinado del soberano, sumando o restando los años de gobierno de cada rey —tomados generalmente de Manetón, la Lista Real de Abidos o la Piedra de Palermo— hasta llegar al rey en cuestión. Por supuesto, hay incertidumbre sobre la duración de los reinados, especialmente en los períodos intermedios y el periodo arcaico, además de que los eventos astronómicos disponibles para las estimaciones están ubicados en el Imperio Nuevo y el Imperio Medio (para una discusión de los problemas en el establecimiento de fechas absolutas para el Antiguo Egipto, véase Shaw (2000, pp. 1-16)).
Dos estimaciones basadas en este método son:Hayes (1970, p. 174), que sitúa el inicio del reinado de Narmer/Menes en 3114 a. C. y lo redondea a 3100 a. C., y Krauss y Warburton (2006, p. 487), que da como fecha 2950 a. C. Varias estimaciones del comienzo de la dinastía I colocan su inicio con Aha, dejando de lado la cuestión de si comenzó con Narmer o Aha, por lo que deben ser ajustados por la longitud del reinado de Narmer para obtener una estimación de la fecha del comienzo del reinado de Narmer. Desafortunadamente no se tiene una estimación confiable de la duración del reinado de Narmer, siendo la mejor la estimación de Manetón (Julio Africano).
La duración, de acuerdo con Manetón (1940, p. 29), es de 62 años, bajo el supuesto de que Narmer y Menes fueron la misma persona. Por lo tanto el inicio de su reinado es 62 años antes de la fecha del inicio de la dinastía I dada por los autores que suponen su inicio en el reinado de Aha. Entre las estimaciones del comienzo del reinado de Narmer calculadas de esta manera están las de von Beckerath (1997, p. 179) (3094-3044 a. C.);Helck (1986, p. 28) (2987 a. C.);Kitchen (2000, p. 48) (3092 a. C.) y Shaw (2000, p. 480) (3062 a. C.). Considerando todas estas estimaciones se obtiene un rango de 3114-2987 a. C., en base al método histórico. La excepción al consenso dominante es Mellaart (1979, pp. 9-10), que estima el principio de la dinastía I en 3400 a. C. Sin embargo llegó a esta conclusión al ignorar la fecha astronómica del Imperio Medio y su conclusión no está ampliamente aceptada.
La datación por radiocarbono también presenta sus problemas. De acuerdo con Hendrickx (2006, p. 90), «las curvas de calibración para la segunda mitad del cuarto milenio a. C. muestran fluctuaciones importantes con amplios rangos de datos posibles como consecuencia. Generalmente se considera un "período malo" para la datación por radiocarbono». El uso de un enfoque estadístico, incluyendo todas las fechas de carbono 14 disponibles para el período arcaico reduce, pero no elimina, los problemas inherentes.Dee et al. (2004, tabla 1) utilizan este enfoque y derivan una estimación del intervalo de confianza del 65 % para el inicio de la dinastía I en 3211-3045 a. C. Sin embargo definen el comienzo de la dinastía I como el comienzo del reinado de Aha y al no existir fechas de radiocarbono para Narmer, nuevamente se recurre al ajuste de 62 años, lo que proporciona un rango de 3273-3107 a. C., siendo estas fechas cercanas a las obtenidas mediante el método histórico (3114-2987 a. C.).
[Fuente: Wikipedia]
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