Corría el año 776 a.C. cuando un evento sin precedentes se celebró en Olimpia, en la antigua Grecia. Hablamos de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad, una serie de competiciones deportivas que marcaron el inicio de una tradición que ha perdurado más de mil años y que inspiró la creación de los Juegos Olímpicos modernos, recuperados en 1896 en Atenas.
En estas primeras olimpiadas, como ocurre ahora en los JJOO, había distintas disciplinas en las que los jugadores podían competir; estas recibían el nombre de agones. Había agones atléticos (carrera, salto de longitud, lanzamiento de disco, lanzamiento de jabalina…), pero también luctatorios (lucha, pugilato…) e hípicos (carreras de carros y caballos).
Los primeros registros escritos revelan que el primer campeón olímpico de la historia fue un hombre llamado Corebo de Élide, que ganó la carrera “stadion”, la competición principal de los primeros Juegos Olímpicos del año 776 a.C que consistía en una carrera de unos 600 pies (192,27 m. de longitud). El campeón trabajaba como panadero y era originario de Élide, región del Peloponeso.
En tiempos de Corebo, los atletas aún competían con ropa, porque la tradición de correr desnudos no se había establecido todavía. Esta costumbre surgió varias décadas después, alrededor del 720 a.C., y se convirtió en una característica típica de los Juegos Olímpicos antiguos.
Correr desnudo se consideraba una forma de celebrar el cuerpo pero, sobre todo, de mostrar respeto hacia los dioses. Al final, estos primeros juegos tenían un importante componente religioso y ceremonial, ya que se celebraban en honor a Zeus y otros dioses. Quitarse la ropa era una manera de competir con pureza y sin ningún tipo de artificio.
Al proclamarse vencedor de la competición, Corebo recibió la mítica corona de ramas de olivo, un símbolo de victoria y honor que se otorgaba solo a los campeones de estas primeras olimpiadas. Años más tarde, el historiador Pausanias mencionó en uno de sus libros que la tumba del panadero se encontraba en el límite de la región de Élide, cerca del río Ladón, subrayando la importancia que se le daba en la región.
Los Juegos Olímpicos antiguos continuaron celebrándose hasta el año 393, cuando el emperador Teodosio I, que era cristiano, prohibió todos los festivales de carácter pagano. Las olimpiadas llegaban a su fin después de casi 12 siglos en funcionamiento. Hubo que esperar 1.500 años más para que los Juegos Olímpicos resurgieran y se convirtieran en al espectáculo mundial que son hoy.
[Fuente: eldiario.es]
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Primera pirámide de Sudamérica, en la ciudad sagrada de Caral-Supe, Perú, (2600 a.C.)
La pirámide más antigua de América Latina, construida alrededor del 2600 a.C., ha impresionado al mundo con su notable antigüedad y su diseño arquitectónico. Este tesoro precolombino no solo precede a la grandeza del imperio Inca, sino que también rivaliza en edad y magnificencia con las pirámides de Egipto y México. Este hallazgo ha reformulado la narrativa histórica de las civilizaciones en Latinoamérica, resaltando la rica herencia cultural y arquitectónica de Sudamérica.
La pirámide, ubicada en un extenso terreno de más de 500.000 metros cuadrados y que incluye varias construcciones notables, fue descubierta en 1905. Sin embargo, su verdadera relevancia histórica no se reconoció hasta 1994 por la arqueóloga Ruth Shady. Desde entonces, este impresionante sitio ha sido objeto de numerosos estudios y, en 2009, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad, destacando su importancia a nivel global.
La pirámide más antigua de América Latina se encuentra en la Ciudad Sagrada de Caral-Supe, ubicada a unos 200 kilómetros al norte de Lima, Perú. Este sitio arqueológico es uno de los centros urbanos más antiguos y complejos de la civilización más antigua conocida en el hemisferio occidental. Caral fue construida aproximadamente en el 2600 a.C., lo que la coloca en el mismo periodo que las primeras pirámides de Egipto.
La pirámide más destacada del complejo es la Pirámide Mayor, que se erige con una altura de casi 30 metros y una base que abarca un área similar a la de cuatro campos de fútbol. La construcción de esta estructura monumental, junto con otras seis pirámides principales, refleja un avanzado conocimiento arquitectónico y una sofisticada organización social de la civilización que habitó Caral.
La Pirámide Mayor de Caral destaca por su diseño escalonado y su monumentalidad. Con una base de 153,52 metros de longitud y 110 metros de ancho, alcanza una altura de 28 metros. Su frente presenta una plaza circular y una escalera de 9 metros de ancho que asciende 28 metros hasta la cima. Esta estructura, junto con otras pirámides del complejo, fue construida utilizando bolsas tejidas con juncos llenas de piedras grandes, conocidas como shicras, para sostener los muros de contención.
Además de la Pirámide Mayor, el complejo incluye la Pirámide del Anfiteatro, la más imponente en términos de longitud, con 155 metros de largo, 81 metros de ancho y 11 metros de altura. Este sitio tuvo una significativa actividad ceremonial, como lo evidencian las 32 flautas finamente decoradas encontradas en su plaza circular. Otras pirámides, como la de la Cantera, la Galería y la Huanca, presentan características y usos específicos que subrayan la complejidad y diversidad funcional de la civilización de Caral.
La pirámide de Caral destaca por su antigüedad, pero también por su sofisticación arquitectónica. Mientras que las pirámides de Giza en Egipto fueron construidas alrededor del 2580-2560 a.C., y las pirámides de México, como las de Teotihuacán, datan del primer milenio de nuestra era, Caral-Supe ya florecía como un centro urbano avanzado. Esta cronología coloca a Caral como una de las civilizaciones más antiguas del mundo.
El reconocimiento de Caral como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO subraya su relevancia histórica y cultural. Este sitio representa un hito en la historia de América Latina, y ofrece una visión invaluable del desarrollo temprano de las civilizaciones en Sudamérica. La investigación continua en Caral sigue revelando nuevos hallazgos que maravillan a arqueólogos y visitantes por igual, y la consolidad como un lugar en la historia global.
Gunung Padang es un megalito que, por años, se creyó una montaña natural cubierta de vegetación. Sin embargo, un reciente análisis reveló que esta colina es, en realidad, una pirámide de múltiples capas cuidadosamente esculpida sobre un núcleo de lava. Los estudios sugieren que la construcción comenzó en el último período glacial, durante el Paleolítico, entre los años 25000 a. C. y 14000 a. C., antes de ser modificada y cubierta en sucesivas etapas. Con este hallazgo, que podría superar a las pirámides de Egipto y Perú, se confirmaría que una antigua civilización de la región fue capaz de crear una obra monumental. Incluso supera en antigüedad a Göbekli Tepe, un santuario piramidal en Turquía conocido por ser uno de los monumentos más antiguos hasta la fecha.
El número de pirámides en el mundo es considerablemente alto y sigue creciendo a medida que se descubren nuevas estructuras mediante tecnologías avanzadas. En términos generales, se estima que existen más de 400 pirámides a nivel mundial. Este número incluye no solo las pirámides de Egipto, que son las más conocidas, sino también muchas otras distribuidas en diferentes continentes. En Egipto, se han identificado aproximadamente 118 pirámides, incluyendo las icónicas pirámides de Giza. Sin embargo, sorprendentemente, Egipto no es el país con el mayor número de pirámides. Ese título corresponde a Sudán, que alberga entre 200 y 255 pirámides construidas por el Reino de Kush en la región de Nubia.
Las tres icónicas pirámides de Guiza, junto con sus complejos funerarios, fueron construidas en un intenso período de edificación que abarcó aproximadamente entre el 2550 y el 2490 a.C. Estas pirámides fueron erigidas bajo el mandato de los faraones Keops, responsable de la pirámide más alta; Kefrén, cuya pirámide se encuentra en segundo plano; y Micerino, cuya pirámide está situada al frente.
[Fuente: Jennifer Valqui en larepublica.pe]
La pirámide, ubicada en un extenso terreno de más de 500.000 metros cuadrados y que incluye varias construcciones notables, fue descubierta en 1905. Sin embargo, su verdadera relevancia histórica no se reconoció hasta 1994 por la arqueóloga Ruth Shady. Desde entonces, este impresionante sitio ha sido objeto de numerosos estudios y, en 2009, la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad, destacando su importancia a nivel global.
La pirámide más antigua de América Latina se encuentra en la Ciudad Sagrada de Caral-Supe, ubicada a unos 200 kilómetros al norte de Lima, Perú. Este sitio arqueológico es uno de los centros urbanos más antiguos y complejos de la civilización más antigua conocida en el hemisferio occidental. Caral fue construida aproximadamente en el 2600 a.C., lo que la coloca en el mismo periodo que las primeras pirámides de Egipto.
La pirámide más destacada del complejo es la Pirámide Mayor, que se erige con una altura de casi 30 metros y una base que abarca un área similar a la de cuatro campos de fútbol. La construcción de esta estructura monumental, junto con otras seis pirámides principales, refleja un avanzado conocimiento arquitectónico y una sofisticada organización social de la civilización que habitó Caral.
La Pirámide Mayor de Caral destaca por su diseño escalonado y su monumentalidad. Con una base de 153,52 metros de longitud y 110 metros de ancho, alcanza una altura de 28 metros. Su frente presenta una plaza circular y una escalera de 9 metros de ancho que asciende 28 metros hasta la cima. Esta estructura, junto con otras pirámides del complejo, fue construida utilizando bolsas tejidas con juncos llenas de piedras grandes, conocidas como shicras, para sostener los muros de contención.
Además de la Pirámide Mayor, el complejo incluye la Pirámide del Anfiteatro, la más imponente en términos de longitud, con 155 metros de largo, 81 metros de ancho y 11 metros de altura. Este sitio tuvo una significativa actividad ceremonial, como lo evidencian las 32 flautas finamente decoradas encontradas en su plaza circular. Otras pirámides, como la de la Cantera, la Galería y la Huanca, presentan características y usos específicos que subrayan la complejidad y diversidad funcional de la civilización de Caral.
La pirámide de Caral destaca por su antigüedad, pero también por su sofisticación arquitectónica. Mientras que las pirámides de Giza en Egipto fueron construidas alrededor del 2580-2560 a.C., y las pirámides de México, como las de Teotihuacán, datan del primer milenio de nuestra era, Caral-Supe ya florecía como un centro urbano avanzado. Esta cronología coloca a Caral como una de las civilizaciones más antiguas del mundo.
El reconocimiento de Caral como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO subraya su relevancia histórica y cultural. Este sitio representa un hito en la historia de América Latina, y ofrece una visión invaluable del desarrollo temprano de las civilizaciones en Sudamérica. La investigación continua en Caral sigue revelando nuevos hallazgos que maravillan a arqueólogos y visitantes por igual, y la consolidad como un lugar en la historia global.
Gunung Padang es un megalito que, por años, se creyó una montaña natural cubierta de vegetación. Sin embargo, un reciente análisis reveló que esta colina es, en realidad, una pirámide de múltiples capas cuidadosamente esculpida sobre un núcleo de lava. Los estudios sugieren que la construcción comenzó en el último período glacial, durante el Paleolítico, entre los años 25000 a. C. y 14000 a. C., antes de ser modificada y cubierta en sucesivas etapas. Con este hallazgo, que podría superar a las pirámides de Egipto y Perú, se confirmaría que una antigua civilización de la región fue capaz de crear una obra monumental. Incluso supera en antigüedad a Göbekli Tepe, un santuario piramidal en Turquía conocido por ser uno de los monumentos más antiguos hasta la fecha.
El número de pirámides en el mundo es considerablemente alto y sigue creciendo a medida que se descubren nuevas estructuras mediante tecnologías avanzadas. En términos generales, se estima que existen más de 400 pirámides a nivel mundial. Este número incluye no solo las pirámides de Egipto, que son las más conocidas, sino también muchas otras distribuidas en diferentes continentes. En Egipto, se han identificado aproximadamente 118 pirámides, incluyendo las icónicas pirámides de Giza. Sin embargo, sorprendentemente, Egipto no es el país con el mayor número de pirámides. Ese título corresponde a Sudán, que alberga entre 200 y 255 pirámides construidas por el Reino de Kush en la región de Nubia.
Las tres icónicas pirámides de Guiza, junto con sus complejos funerarios, fueron construidas en un intenso período de edificación que abarcó aproximadamente entre el 2550 y el 2490 a.C. Estas pirámides fueron erigidas bajo el mandato de los faraones Keops, responsable de la pirámide más alta; Kefrén, cuya pirámide se encuentra en segundo plano; y Micerino, cuya pirámide está situada al frente.
[Fuente: Jennifer Valqui en larepublica.pe]
La primera botella de vidrio (1500 a.C.)
El primer vidrio era un elemento natural en el medio ambiente. Debido a las altas presiones y altas temperaturas que han sido parte de la formación y reforma del planeta, las condiciones para crear vidrio se aprovecharían en varios casos, y así es como surgieron cosas como la obsidiana. Fue esta obsidiana la que abrió los ojos del hombre cuando la encontró por primera vez. La apariencia brillante y suave de la roca se convirtió en un catalizador de las primeras formas de civilización. Se utilizó para fabricar armas debido a su dureza y filo, y el resto es historia.
La primera vez que la gente empezó a experimentar con la fabricación de vidrio desde cero fue alrededor del año 7000 a. C. en Mesopotamia, donde los maestros artesanos comenzaron a crear formas rudimentarias de vidrio a partir de arena. Sin embargo, esta era una forma limitada de vidrio, ya que mantener el alto calor necesario para derretir la arena y formar vidrio era demasiado para la gente de esa época.
La historia de las botellas de vidrio es un viaje fascinante que abarca milenios, profundamente entrelazado con el progreso de la civilización humana en la artesanía, el comercio y la vida cotidiana. Si bien el vidrio en sí tiene un linaje aún más antiguo, que se remonta a alrededor del 3500 a. C., con formas tempranas halladas en Mesopotamia y Egipto, la innovación específica de crear recipientes de vidrio huecos (botellas) marca un hito significativo.
La primera botella de vidrio conocida se fabricó en el año 1500 a. C. en Mesopotamia. Allí se empleó por primera vez la técnica de soplar aire en gotas de vidrio caliente para crear espacios huecos, aunque esta técnica se había desarrollado en Siria unos 1500 años antes. Nunca se había utilizado para fabricar botellas de vidrio hasta ahora. Sin embargo, la primera botella de vidrio fue un acontecimiento crucial, ya que marcó la aplicación de las incipientes técnicas de vidriería para crear recipientes funcionales. Antes de esto, el vidrio se utilizaba principalmente para cuentas, adornos y pequeños objetos sólidos. El desarrollo de la formación de núcleos y, posteriormente, las técnicas de soplado de vidrio, revolucionaron la capacidad de crear recipientes huecos.
Las primeras botellas de vidrio solían ser pequeñas, de paredes gruesas y se utilizaban para almacenar líquidos valiosos como perfumes, aceites y medicamentos. Su creación fue un testimonio de la avanzada habilidad de los antiguos artesanos, quienes manipulaban el vidrio fundido para crear formas prácticas, sentando las bases de la vasta y diversa industria de envases de vidrio que conocemos hoy.
Las cosas empezaron a tomar una nueva forma cuando los romanos aprendieron técnicas prácticas de fabricación de vidrio. Refinaron aún más el estilo de soplado de los sirios y comenzaron a fabricar la primera forma de botellas comerciales que se utilizaban principalmente para almacenar vinos. Un gran cambio con respecto al uso de contenedores de barro para esto. El más antiguo sin abrir. botella de vino Es una botella de fabricación romana de 1700 años de antigüedad descubierta en Alemania.
Las técnicas romanas se perdieron por un tiempo antes de que fueran revisadas por los habitantes del noroeste y centro de Europa. Comenzaron a producir en masa lo que se conocía como vidrio forestal en sus rudimentarias fábricas durante años, refinando aún más el arte a medida que pasaban los años.
A finales de la Edad Media se crearon las primeras botellas de vidrio transparente en el sur de Alemania y en Suiza. Antes de eso, todas las botellas solían tener colores dependiendo de los materiales utilizados para fabricarlas. A nadie se le había ocurrido dejar las claras. Después de eso, el ritmo de fabricación de vidrio acelerado rápidamente en todo el mundo. Se rumorea que la primera botella de cerveza de vidrio fue fabricada por accidente por el Dr. Alexander Nowell en Inglaterra en 1568. Había llevado una botella de cerveza sellada con él en un viaje de pesca, pero la olvidó en la orilla del río. Al regresar al día siguiente, descubrió que la cerveza había sido carbonatada.
George Ravenscroft, otro inglés, descubrió el vidrio de plomo y esto abrió nuevas posibilidades sobre el uso de los envases de vidrio. Este reemplazó al vidrio veneciano que había sido el estándar durante muchos años. En 1774, Joseph Priestly, un científico, utilizó accidentalmente una botella de vidrio para descubrir cómo se puede detectar el oxígeno. Esto volvió a abrir el mundo de la ciencia, y no pasó mucho tiempo antes de que se descubriera que la mayoría de las botellas de vidrio podían usarse para realizar experimentos con sustancias químicas que habrían corroído cualquier otro material.
A lo largo de los años, las botellas de vidrio han evolucionado hasta convertirse en los equipos más diversos que han cambiado por completo la forma en que las personas interactúan con su mundo.
[Fuente: roetell.com]
La primera vez que la gente empezó a experimentar con la fabricación de vidrio desde cero fue alrededor del año 7000 a. C. en Mesopotamia, donde los maestros artesanos comenzaron a crear formas rudimentarias de vidrio a partir de arena. Sin embargo, esta era una forma limitada de vidrio, ya que mantener el alto calor necesario para derretir la arena y formar vidrio era demasiado para la gente de esa época.
La historia de las botellas de vidrio es un viaje fascinante que abarca milenios, profundamente entrelazado con el progreso de la civilización humana en la artesanía, el comercio y la vida cotidiana. Si bien el vidrio en sí tiene un linaje aún más antiguo, que se remonta a alrededor del 3500 a. C., con formas tempranas halladas en Mesopotamia y Egipto, la innovación específica de crear recipientes de vidrio huecos (botellas) marca un hito significativo.
La primera botella de vidrio conocida se fabricó en el año 1500 a. C. en Mesopotamia. Allí se empleó por primera vez la técnica de soplar aire en gotas de vidrio caliente para crear espacios huecos, aunque esta técnica se había desarrollado en Siria unos 1500 años antes. Nunca se había utilizado para fabricar botellas de vidrio hasta ahora. Sin embargo, la primera botella de vidrio fue un acontecimiento crucial, ya que marcó la aplicación de las incipientes técnicas de vidriería para crear recipientes funcionales. Antes de esto, el vidrio se utilizaba principalmente para cuentas, adornos y pequeños objetos sólidos. El desarrollo de la formación de núcleos y, posteriormente, las técnicas de soplado de vidrio, revolucionaron la capacidad de crear recipientes huecos.
Las primeras botellas de vidrio solían ser pequeñas, de paredes gruesas y se utilizaban para almacenar líquidos valiosos como perfumes, aceites y medicamentos. Su creación fue un testimonio de la avanzada habilidad de los antiguos artesanos, quienes manipulaban el vidrio fundido para crear formas prácticas, sentando las bases de la vasta y diversa industria de envases de vidrio que conocemos hoy.
Las cosas empezaron a tomar una nueva forma cuando los romanos aprendieron técnicas prácticas de fabricación de vidrio. Refinaron aún más el estilo de soplado de los sirios y comenzaron a fabricar la primera forma de botellas comerciales que se utilizaban principalmente para almacenar vinos. Un gran cambio con respecto al uso de contenedores de barro para esto. El más antiguo sin abrir. botella de vino Es una botella de fabricación romana de 1700 años de antigüedad descubierta en Alemania.
Las técnicas romanas se perdieron por un tiempo antes de que fueran revisadas por los habitantes del noroeste y centro de Europa. Comenzaron a producir en masa lo que se conocía como vidrio forestal en sus rudimentarias fábricas durante años, refinando aún más el arte a medida que pasaban los años.
A finales de la Edad Media se crearon las primeras botellas de vidrio transparente en el sur de Alemania y en Suiza. Antes de eso, todas las botellas solían tener colores dependiendo de los materiales utilizados para fabricarlas. A nadie se le había ocurrido dejar las claras. Después de eso, el ritmo de fabricación de vidrio acelerado rápidamente en todo el mundo. Se rumorea que la primera botella de cerveza de vidrio fue fabricada por accidente por el Dr. Alexander Nowell en Inglaterra en 1568. Había llevado una botella de cerveza sellada con él en un viaje de pesca, pero la olvidó en la orilla del río. Al regresar al día siguiente, descubrió que la cerveza había sido carbonatada.
George Ravenscroft, otro inglés, descubrió el vidrio de plomo y esto abrió nuevas posibilidades sobre el uso de los envases de vidrio. Este reemplazó al vidrio veneciano que había sido el estándar durante muchos años. En 1774, Joseph Priestly, un científico, utilizó accidentalmente una botella de vidrio para descubrir cómo se puede detectar el oxígeno. Esto volvió a abrir el mundo de la ciencia, y no pasó mucho tiempo antes de que se descubriera que la mayoría de las botellas de vidrio podían usarse para realizar experimentos con sustancias químicas que habrían corroído cualquier otro material.
A lo largo de los años, las botellas de vidrio han evolucionado hasta convertirse en los equipos más diversos que han cambiado por completo la forma en que las personas interactúan con su mundo.
[Fuente: roetell.com]
Adán, primer hombre de la Tierra y primer profeta del Islam (¿? a.C.)
Los profetas del islam son individuos enviados por Dios a varias comunidades para servir como ejemplos de conducta ideal y para esparcir el mensaje de Dios por la tierra de acuerdo con el islam. Algunos profetas son categorizados como mensajeros (rusul), quienes transmiten la revelación divina a través de la intercesión de un ángel. Los musulmanes creen que muchos profetas existieron, incluyendo a muchos que no son mencionados en el Corán. En el Corán se dice que "Hay un Mensajero para cada comunidad." La creencia en los profetas islámicos es uno de los seis artículos de la fe islámica.
Los musulmanes creen que el primer profeta fue también el primer ser humano, Adán (Adam), creado por Alá. Muchas de las revelaciones divulgadas por los cuarenta y ocho profetas del judaísmo y muchos profetas del cristianismo son mencionados como tales en el Corán pero usualmente de maneras ligeramente diferentes. Por ejemplo, el Eliseo judío es llamado Alyasa', Job es Ayyub, Jesús es 'Isa, etc. La Torá dada a Moisés (Musa) es llamada Tawrat, los salmos dados a David (Dawud) se llaman Zabur, y el evangelio dado a Jesús es llamado Injil.
El último profeta del islam, y el más importante, es Mahoma (Muhammad ibn ʿAbdullāh), quien los musulmanes creen es el "Sello de los Profetas" (Khatam an-Nabiyyin), y la culminación de una línea de profetas que se remonta a Jesús, Moisés, Abraham y Adán.
Por tanto, Adán es considerado el primer ser humano y nabi (profeta) de la Tierra, según el Islam. El papel de Adán como padre de la raza humana es visto por los musulmanes con reverencia. Los musulmanes también se refieren a su esposa, Hawa (Eva), como la "madre de la humanidad". Por tanto, los musulmanes ven a Adán como el primer musulmán, el Corán afirma que todos los profetas predicaron la misma fe del Islam (que significa sumisión a Dios).
Sintetizar el Corán con hadiz (dichos y conversaciones del profeta Mahoma relatados por sus comañeros) y exégesis islámica (interpretación de un texto islámico)puede producir la siguiente explicación:
Antes de que Dios creara a Adán, Él ordenó a los arcángeles (ángeles de rango superior) para que trajeran un puñado de polvo de la tierra. La tierra buscó refugio en Dios. Sólo Azrael (Arcángel de la muerte, entre judíos y musulmanes) tuvo éxito en la búsqueda de refugio en DIOS, al no regresar con las manos vacías como los otros arcángeles. Azrael tomó polvo de diferentes partes de la tierra, por lo que sus hijos pueden tener diferentes colores de piel. El hadiz agrega que Adán fue nombrado así por el barro del que fue hecho, o la piel (adim) de la tierra.
Volviendo al Corán, cuando Dios informó a los ángeles de que iba a colocar un sucesor en la Tierra, cuestionaron que el ser humano causaría derramamiento de sangre y daños, pero Él les dijo que sabía lo que ellos no sabían y enseñó a Adán los nombres de las cosas y ordenó a los ángeles que las llamaran así. Todos le obedecían hasta postrarse, excepto Iblis (líder demonios del Islam). Él dijo: "Estoy hecho de fuego, cuando Adán es de barro. Soy mejor que él. No voy a postrarme ante él". Dios creó a Adán de barro y le dio vida.
Una narración en la literatura islámica, ampliamente aceptada, pero no basada en el Corán, dice que mientras Adán dormía, Dios le quitó una costilla y creó a Eva; sin embargo, el método exacto de creación no se ha especificado. El Corán luego dice que Dios ordenó que Adán y Eva no se acercaran al único árbol en el jardín del Edén, pero Iblis pudo convencerlos de que lo hicieran. Entonces comenzaron a cubrirse porque descubrieron que estaban desnudos. Por eso Dios desterró a Adán y a Eva de la tierra. Los hadices sunitas no canónicos dicen que las frutas se convirtieron en espinas y que el embarazo se volvió peligroso. También dicen que Adán y Eva fueron separados, de modo que tuvieron que buscarse y finalmente se encontraron en el Monte Arafat.
La teología islámica no considera que el pecado de Adán deba ser llevado por todos sus hijos. El hadiz dice que cuando Adán estuvo en la tierra, Dios le enseñó cómo plantar semillas y a hornear pan. Esto iba a convertirse en el modelo a seguir por todos los hijos de Adán. Adán vivió aproximadamente mil años, aunque esto ha sido tema de debate.
Adán es una figura importante en muchas otras religiones además del Islam. La historia de Adán varía ligeramente entre las religiones, pero logra mantener un tema y una estructura generales.
[Fuente: Wikipedia]
Los musulmanes creen que el primer profeta fue también el primer ser humano, Adán (Adam), creado por Alá. Muchas de las revelaciones divulgadas por los cuarenta y ocho profetas del judaísmo y muchos profetas del cristianismo son mencionados como tales en el Corán pero usualmente de maneras ligeramente diferentes. Por ejemplo, el Eliseo judío es llamado Alyasa', Job es Ayyub, Jesús es 'Isa, etc. La Torá dada a Moisés (Musa) es llamada Tawrat, los salmos dados a David (Dawud) se llaman Zabur, y el evangelio dado a Jesús es llamado Injil.
El último profeta del islam, y el más importante, es Mahoma (Muhammad ibn ʿAbdullāh), quien los musulmanes creen es el "Sello de los Profetas" (Khatam an-Nabiyyin), y la culminación de una línea de profetas que se remonta a Jesús, Moisés, Abraham y Adán.
Por tanto, Adán es considerado el primer ser humano y nabi (profeta) de la Tierra, según el Islam. El papel de Adán como padre de la raza humana es visto por los musulmanes con reverencia. Los musulmanes también se refieren a su esposa, Hawa (Eva), como la "madre de la humanidad". Por tanto, los musulmanes ven a Adán como el primer musulmán, el Corán afirma que todos los profetas predicaron la misma fe del Islam (que significa sumisión a Dios).
Sintetizar el Corán con hadiz (dichos y conversaciones del profeta Mahoma relatados por sus comañeros) y exégesis islámica (interpretación de un texto islámico)puede producir la siguiente explicación:
Antes de que Dios creara a Adán, Él ordenó a los arcángeles (ángeles de rango superior) para que trajeran un puñado de polvo de la tierra. La tierra buscó refugio en Dios. Sólo Azrael (Arcángel de la muerte, entre judíos y musulmanes) tuvo éxito en la búsqueda de refugio en DIOS, al no regresar con las manos vacías como los otros arcángeles. Azrael tomó polvo de diferentes partes de la tierra, por lo que sus hijos pueden tener diferentes colores de piel. El hadiz agrega que Adán fue nombrado así por el barro del que fue hecho, o la piel (adim) de la tierra.
Volviendo al Corán, cuando Dios informó a los ángeles de que iba a colocar un sucesor en la Tierra, cuestionaron que el ser humano causaría derramamiento de sangre y daños, pero Él les dijo que sabía lo que ellos no sabían y enseñó a Adán los nombres de las cosas y ordenó a los ángeles que las llamaran así. Todos le obedecían hasta postrarse, excepto Iblis (líder demonios del Islam). Él dijo: "Estoy hecho de fuego, cuando Adán es de barro. Soy mejor que él. No voy a postrarme ante él". Dios creó a Adán de barro y le dio vida.
Una narración en la literatura islámica, ampliamente aceptada, pero no basada en el Corán, dice que mientras Adán dormía, Dios le quitó una costilla y creó a Eva; sin embargo, el método exacto de creación no se ha especificado. El Corán luego dice que Dios ordenó que Adán y Eva no se acercaran al único árbol en el jardín del Edén, pero Iblis pudo convencerlos de que lo hicieran. Entonces comenzaron a cubrirse porque descubrieron que estaban desnudos. Por eso Dios desterró a Adán y a Eva de la tierra. Los hadices sunitas no canónicos dicen que las frutas se convirtieron en espinas y que el embarazo se volvió peligroso. También dicen que Adán y Eva fueron separados, de modo que tuvieron que buscarse y finalmente se encontraron en el Monte Arafat.
La teología islámica no considera que el pecado de Adán deba ser llevado por todos sus hijos. El hadiz dice que cuando Adán estuvo en la tierra, Dios le enseñó cómo plantar semillas y a hornear pan. Esto iba a convertirse en el modelo a seguir por todos los hijos de Adán. Adán vivió aproximadamente mil años, aunque esto ha sido tema de debate.
Adán es una figura importante en muchas otras religiones además del Islam. La historia de Adán varía ligeramente entre las religiones, pero logra mantener un tema y una estructura generales.
[Fuente: Wikipedia]
Siracusia, el primer crucero de la historia (III a.C.)
En el siglo III a.C., el tirano Hierón II de Siracusa encargó un barco tan grande y lujoso que sus contemporáneos lo llamaban el Titanic de la antigüedad. Su diseñador fue nada menos que Arquímedes, y su construcción tomó un año completo, reuniendo a 300 artesanos bajo la dirección del maestro constructor Arctías de Corinto.
Tenía unas dimensiones colosales: 55 metros de largo, 14 de ancho y 13 de altura; y una capacidad asombrosa: podía transportar 60.000 medidas de grano, 10.000 tarros de pescado, 10.000 de vino y 80 toneladas de agua potable. Estaba dotado de 142 camarotes de primera clase, suelos con mosaicos inspirados en la Ilíada, una biblioteca, gimnasio, comedor, jardines y hasta un complejo de baños con agua caliente.
En su cubierta superior había un templo dedicado a Afrodita, decorado con un suelo de ágata. Y estaba preparado para la guerra con torres de asedio, catapultas y arqueros. El Siracusia estaba construido con teconología punta, pues incluía el famoso tornillo de Arquímedes para drenar el agua del casco y una propulsión mixta: tres mástiles con velas y 20 filas de remos a cada lado.
Finalmente, el Siracusia fue regalado al faraón Ptolomeo III de Egipto. Pero su tamaño era tan enorme que solo navegó una vez: desde Siracusa hasta Alejandría. Nunca volvió a salir al mar.
[Fuente: FB Curiosos de la Historia, la Arqueología y la Mitología]
Tenía unas dimensiones colosales: 55 metros de largo, 14 de ancho y 13 de altura; y una capacidad asombrosa: podía transportar 60.000 medidas de grano, 10.000 tarros de pescado, 10.000 de vino y 80 toneladas de agua potable. Estaba dotado de 142 camarotes de primera clase, suelos con mosaicos inspirados en la Ilíada, una biblioteca, gimnasio, comedor, jardines y hasta un complejo de baños con agua caliente.
En su cubierta superior había un templo dedicado a Afrodita, decorado con un suelo de ágata. Y estaba preparado para la guerra con torres de asedio, catapultas y arqueros. El Siracusia estaba construido con teconología punta, pues incluía el famoso tornillo de Arquímedes para drenar el agua del casco y una propulsión mixta: tres mástiles con velas y 20 filas de remos a cada lado.
Finalmente, el Siracusia fue regalado al faraón Ptolomeo III de Egipto. Pero su tamaño era tan enorme que solo navegó una vez: desde Siracusa hasta Alejandría. Nunca volvió a salir al mar.
[Fuente: FB Curiosos de la Historia, la Arqueología y la Mitología]
Eratóstenes, primera persona en calcular el diámetro y la circunferencia de la Tierra (240 a.C.)
Eratóstenes de Cirene (Cirene, 276 a. C.-Alejandría, 194 a. C.) fue un polímata griego: matemático, astrónomo y geógrafo de origen cirenaico. Concibió por primera vez la geografía como una disciplina sistemática, desarrollando una terminología que todavía se usa en la actualidad. Es conocido principalmente por ser la primera persona en calcular el diámetro y la circunferencia de la Tierra, lo que hizo al comparar las altitudes del Sol del mediodía en dos lugares separados por una distancia norte-sur conocida. Su cálculo fue notablemente preciso. También fue el primero en calcular la inclinación del eje de la Tierra (nuevamente con notable precisión). Además, pudo haber estimado la distancia desde la Tierra hasta el Sol e ideó intercalar cada cuatro años un día adicional en los calendarios, produciendo el año bisiesto. Creó el primer mapamundi, incorporando paralelos y meridianos basados en el conocimiento geográfico disponible de su época.
Eratóstenes, hijo de Aglaos, nació en 276 a. C. en Cirene. Estudió en Alejandría y, durante algún tiempo, en Atenas. Fue discípulo de Aristón de Quíos, de Lisanias de Cirene y del poeta Calímaco y también gran amigo de Arquímedes. En el año 236 a. C., Ptolomeo III lo llamó para que se hiciera cargo de la Biblioteca de Alejandría, puesto que ocupó hasta el fin de sus días. La 'Suda' (gran enciclopedia bizantina) afirma que, tras perder la vista, se dejó morir de hambre a la edad de 80 años; sin embargo, Luciano de Samosata dice que llegó a la edad de 82 años, también Censorino sostiene que falleció cuando tenía 82 años.
Eratóstenes poseía una gran variedad de conocimientos y aptitudes para el estudio: astrónomo, poeta, geógrafo y filósofo, su apellido fue Pentathlos, nombre que se reservaba al atleta vencedor en las cinco competiciones de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad. Suidas afirma que también era conocido como el segundo Platón y diversos autores dicen que se le daba el sobrenombre de Beta, por la segunda letra del alfabeto griego, porque ocupó el segundo lugar en todas las ramas de la ciencia que cultivó.
A Eratóstenes se le atribuye la invención, hacia el 255 a. C., de la esfera armilar, que aún se empleaba en el siglo XVII. Aunque debió usar este instrumento para diversas observaciones astronómicas, solo queda constancia de la que le condujo a la determinación de la oblicuidad de la eclíptica. Determinó que el intervalo entre los trópicos (el doble de la oblicuidad de la eclíptica) equivalía a los 11/83 de la circunferencia terrestre completa, resultando para dicha oblicuidad 23°51'19", cifra que posteriormente adoptaría el astrónomo Claudio Ptolomeo.
Según algunos historiadores, Eratóstenes obtuvo un valor de 24° y el refinamiento del resultado se debió hasta 11/83 al propio Ptolomeo. Además, según Eusebio de Cesarea, dedujo que la distancia al Sol era de 804 000 000 o de 4 080 000 estadios (según diferentes traducciones), la distancia a la Luna 780 000 estadios y, según Macrobio, que el diámetro del Sol era 27 veces mayor que el de la Tierra. Realmente el diámetro del Sol es 109 veces el de la Tierra y la distancia a la Luna es casi tres veces la calculada por Eratóstenes, pero el cálculo de la distancia al Sol, admitiendo que el estadio empleado fuera de 185 metros, en la estimación de 804 000 000 estadios da 148 752 060 km, muy similar a la unidad astronómica actual. A pesar de que se le atribuye frecuentemente la obra 'Katasterismoi', que contiene la nomenclatura de 44 constelaciones y 675 estrellas, los críticos niegan que fuera escrita por él, por lo que se suele designar Pseudo-Eratóstenes a su autor.
Por referencias obtenidas de un papiro de su biblioteca, sabía que en Siena (hoy Asuán, Egipto) el día del solsticio de verano los objetos verticales no proyectaban sombra alguna y la luz alumbraba el fondo de los pozos; esto significaba que la ciudad estaba situada justamente sobre la línea del trópico de Cáncer, y su latitud era igual a la de la eclíptica que ya conocía. Eratóstenes, suponiendo que Siena y Alejandría tenían la misma longitud (realmente distan 3°) y que el Sol se encontraba tan alejado de la Tierra que sus rayos podían suponerse paralelos, midió la sombra en Alejandría el mismo día del solsticio de verano al mediodía, demostrando que el cenit de la ciudad distaba 1/50 parte de la circunferencia, es decir, 7°12' del de Alejandría. Según Cleomedes, Eratóstenes se sirvió del scaphium o gnomon (un protocuadrante solar) para el cálculo de dicha cantidad.
Posteriormente, tomó la distancia estimada por las caravanas que comerciaban entre ambas ciudades, aunque bien pudo obtener el dato en la propia Biblioteca de Alejandría, fijándola en 5000 estadios, de donde dedujo que la circunferencia de la Tierra era de 250 000 estadios, resultado que posteriormente elevó hasta 252 000 estadios, de modo que a cada grado correspondieran 700 estadios. También se afirma que Eratóstenes, para calcular la distancia entre las dos ciudades, se valió de un regimiento de soldados que diera pasos de tamaño uniforme y los contara.
Admitiendo que Eratóstenes usase el estadio ático-italiano de 184,8 m, que era el que solía utilizarse por los griegos de Alejandría en aquella época, el error cometido sería de 6192 kilómetros (un 15 %). Sin embargo, hay quien defiende que empleó el estadio egipcio (300 codos de 52,4 cm), en cuyo caso la circunferencia polar calculada hubiera sido de 39 614 km, frente a los 40 008 km considerados en la actualidad, es decir, un error de menos del 1 %. Ahora bien, es imposible que Eratóstenes diera con la medida exacta de la circunferencia de la Tierra debido a errores en los supuestos que calculó. Tuvo que haber tenido un margen de error considerable y por lo tanto no pudo haber usado el estadio egipcio.
Posidonio rehízo el cálculo de Eratóstenes 150 años más tarde y obtuvo una circunferencia sensiblemente menor. Este valor fue adoptado por Ptolomeo y fue en el que probablemente se basó Cristóbal Colón para justificar la viabilidad del viaje a las Indias por occidente. Con las mediciones de Eratóstenes, el viaje no se habría llegado a realizar, al menos en aquella época y con aquellos medios, aceptando solo las certezas científicas. Los doctores consultados en Salamanca, a petición real, se basaron en ellos para determinar que el objetivo principal —llegar a China y Japón— era imposible dada la distancia. Finalmente, la empresa fue aprobada por la reina, con base en testimonios y cartas de marear que obraban en poder de los socios de Colón mencionando tierras a corta distancia al Oeste de Azores,[8] por las ventajas estratégicas y comerciales que preveía el proyecto y sobre objetivos secundarios, como la condición de Colón de obtener prebendas y porcentajes sobre las tierras que descubriera en camino.
El trabajo de Eratóstenes es considerado por algunos el primer intento científico en medir las dimensiones de nuestro planeta, ya que se hicieron otros cálculos y se perfeccionaron siglos después por estudiosos tales como el califa Al-Mamun y Jean François Fernel.
Se le debe un procedimiento, conocido como la Criba de Eratóstenes, para obtener de un modo rápido todos los números primos menores que un número dado. La versión informática de este procedimiento (algoritmo) se ha convertido con los años en un método estándar para caracterizar o comparar la eficacia de diferentes lenguajes de programación.
Eratóstenes también midió la oblicuidad de la eclíptica (la inclinación del eje terrestre) con un error de solo 7' de arco, y creó un catálogo (actualmente perdido) de 675 estrellas fijas. Su obra más importante fue un tratado de geografía general llamado 'Geographica'. En esta obra Eratóstenes describió y cartografió todo su mundo conocido, incluso dividiendo la Tierra en cinco zonas climáticas: dos zonas de congelación alrededor de los polos, dos zonas templadas y una zona que abarca el ecuador y los trópicos. Colocó rejillas de líneas superpuestas sobre los mapas que representaban la superficie de la Tierra. Usó paralelos y meridianos para vincular todos los lugares del mundo. Ahora era posible estimar la distancia desde ubicaciones remotas con esta red sobre la superficie de la Tierra. En 'Geographica' se mostraron los nombres de más de 400 ciudades y sus ubicaciones.
Eratóstenes era una de las figuras eruditas más preeminentes de su tiempo, y produjo trabajos que cubren un área extensa de conocimiento antes y durante su tiempo en la Biblioteca. Escribió sobre muchos temas: geografía, matemáticas, filosofía, cronología, crítica literaria, gramática, poesía e incluso comedias antiguas. Desafortunadamente, solo quedan fragmentos de sus obras después de la Destrucción de la Biblioteca de Alejandría. La obra poética de Eratóstenes comprende dos obras: 'Erigone', elogiada repetidamente por Longino, y 'Hermes', la más conocida, poema de asunto astronómico y geográfico que trata de la forma de la Tierra, de su temperatura, de los diferentes climas y de las constelaciones. Escribió varios tratados sobre filosofía moral y se le atribuyen, sin certeza, otras obras filosóficas. Su primer trabajo, llamado 'Platonikos', contempla la filosofía de Platón desde un punto de vista matemático. De acuerdo a Teón de Esmirna, un matemático pitagórico, el trabajo de Eratóstenes estudió definiciones básicas de geometría y aritmética, y abarcó temas como la música. Sus producciones históricas estuvieron ligadas íntimamente a las matemáticas, y su obra más importante en esta disciplina fue la 'Cronografía', en la que recoge las fechas de los acontecimientos literarios y políticos más importantes. Se cree que Las Olimpiadas, citadas por Diógenes Laercio y Ateneo, formaban parte de la 'Cronografía'. También escribió un tratado 'Sobre la antigua comedia ática', del que son fragmentos 'Architectonicos' y 'Skenographicos', en los que trató de la decoración, el vestuario, la declamación y el argumento de obras de Aristófanes y de Cratino, entre otros. También estudió la obra de Homero y escribió una biografía sobre la vida del poeta que no ha llegado hasta nuestros días. En la citada 'Eratosthenica', Bernhardy compiló la lista de todas las obras atribuidas a Eratóstenes, así como los fragmentos de sus escritos entonces conocidos, con excepción de 'Katasterismoi'.
Inventó el mesolabio, uno de los primeros instrumentos descubiertos que es una primitiva calculadora.
[Fuente: Wikipedia]
Eratóstenes, hijo de Aglaos, nació en 276 a. C. en Cirene. Estudió en Alejandría y, durante algún tiempo, en Atenas. Fue discípulo de Aristón de Quíos, de Lisanias de Cirene y del poeta Calímaco y también gran amigo de Arquímedes. En el año 236 a. C., Ptolomeo III lo llamó para que se hiciera cargo de la Biblioteca de Alejandría, puesto que ocupó hasta el fin de sus días. La 'Suda' (gran enciclopedia bizantina) afirma que, tras perder la vista, se dejó morir de hambre a la edad de 80 años; sin embargo, Luciano de Samosata dice que llegó a la edad de 82 años, también Censorino sostiene que falleció cuando tenía 82 años.
Eratóstenes poseía una gran variedad de conocimientos y aptitudes para el estudio: astrónomo, poeta, geógrafo y filósofo, su apellido fue Pentathlos, nombre que se reservaba al atleta vencedor en las cinco competiciones de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad. Suidas afirma que también era conocido como el segundo Platón y diversos autores dicen que se le daba el sobrenombre de Beta, por la segunda letra del alfabeto griego, porque ocupó el segundo lugar en todas las ramas de la ciencia que cultivó.
A Eratóstenes se le atribuye la invención, hacia el 255 a. C., de la esfera armilar, que aún se empleaba en el siglo XVII. Aunque debió usar este instrumento para diversas observaciones astronómicas, solo queda constancia de la que le condujo a la determinación de la oblicuidad de la eclíptica. Determinó que el intervalo entre los trópicos (el doble de la oblicuidad de la eclíptica) equivalía a los 11/83 de la circunferencia terrestre completa, resultando para dicha oblicuidad 23°51'19", cifra que posteriormente adoptaría el astrónomo Claudio Ptolomeo.
Según algunos historiadores, Eratóstenes obtuvo un valor de 24° y el refinamiento del resultado se debió hasta 11/83 al propio Ptolomeo. Además, según Eusebio de Cesarea, dedujo que la distancia al Sol era de 804 000 000 o de 4 080 000 estadios (según diferentes traducciones), la distancia a la Luna 780 000 estadios y, según Macrobio, que el diámetro del Sol era 27 veces mayor que el de la Tierra. Realmente el diámetro del Sol es 109 veces el de la Tierra y la distancia a la Luna es casi tres veces la calculada por Eratóstenes, pero el cálculo de la distancia al Sol, admitiendo que el estadio empleado fuera de 185 metros, en la estimación de 804 000 000 estadios da 148 752 060 km, muy similar a la unidad astronómica actual. A pesar de que se le atribuye frecuentemente la obra 'Katasterismoi', que contiene la nomenclatura de 44 constelaciones y 675 estrellas, los críticos niegan que fuera escrita por él, por lo que se suele designar Pseudo-Eratóstenes a su autor.
Por referencias obtenidas de un papiro de su biblioteca, sabía que en Siena (hoy Asuán, Egipto) el día del solsticio de verano los objetos verticales no proyectaban sombra alguna y la luz alumbraba el fondo de los pozos; esto significaba que la ciudad estaba situada justamente sobre la línea del trópico de Cáncer, y su latitud era igual a la de la eclíptica que ya conocía. Eratóstenes, suponiendo que Siena y Alejandría tenían la misma longitud (realmente distan 3°) y que el Sol se encontraba tan alejado de la Tierra que sus rayos podían suponerse paralelos, midió la sombra en Alejandría el mismo día del solsticio de verano al mediodía, demostrando que el cenit de la ciudad distaba 1/50 parte de la circunferencia, es decir, 7°12' del de Alejandría. Según Cleomedes, Eratóstenes se sirvió del scaphium o gnomon (un protocuadrante solar) para el cálculo de dicha cantidad.
Posteriormente, tomó la distancia estimada por las caravanas que comerciaban entre ambas ciudades, aunque bien pudo obtener el dato en la propia Biblioteca de Alejandría, fijándola en 5000 estadios, de donde dedujo que la circunferencia de la Tierra era de 250 000 estadios, resultado que posteriormente elevó hasta 252 000 estadios, de modo que a cada grado correspondieran 700 estadios. También se afirma que Eratóstenes, para calcular la distancia entre las dos ciudades, se valió de un regimiento de soldados que diera pasos de tamaño uniforme y los contara.
Admitiendo que Eratóstenes usase el estadio ático-italiano de 184,8 m, que era el que solía utilizarse por los griegos de Alejandría en aquella época, el error cometido sería de 6192 kilómetros (un 15 %). Sin embargo, hay quien defiende que empleó el estadio egipcio (300 codos de 52,4 cm), en cuyo caso la circunferencia polar calculada hubiera sido de 39 614 km, frente a los 40 008 km considerados en la actualidad, es decir, un error de menos del 1 %. Ahora bien, es imposible que Eratóstenes diera con la medida exacta de la circunferencia de la Tierra debido a errores en los supuestos que calculó. Tuvo que haber tenido un margen de error considerable y por lo tanto no pudo haber usado el estadio egipcio.
Posidonio rehízo el cálculo de Eratóstenes 150 años más tarde y obtuvo una circunferencia sensiblemente menor. Este valor fue adoptado por Ptolomeo y fue en el que probablemente se basó Cristóbal Colón para justificar la viabilidad del viaje a las Indias por occidente. Con las mediciones de Eratóstenes, el viaje no se habría llegado a realizar, al menos en aquella época y con aquellos medios, aceptando solo las certezas científicas. Los doctores consultados en Salamanca, a petición real, se basaron en ellos para determinar que el objetivo principal —llegar a China y Japón— era imposible dada la distancia. Finalmente, la empresa fue aprobada por la reina, con base en testimonios y cartas de marear que obraban en poder de los socios de Colón mencionando tierras a corta distancia al Oeste de Azores,[8] por las ventajas estratégicas y comerciales que preveía el proyecto y sobre objetivos secundarios, como la condición de Colón de obtener prebendas y porcentajes sobre las tierras que descubriera en camino.
El trabajo de Eratóstenes es considerado por algunos el primer intento científico en medir las dimensiones de nuestro planeta, ya que se hicieron otros cálculos y se perfeccionaron siglos después por estudiosos tales como el califa Al-Mamun y Jean François Fernel.
Se le debe un procedimiento, conocido como la Criba de Eratóstenes, para obtener de un modo rápido todos los números primos menores que un número dado. La versión informática de este procedimiento (algoritmo) se ha convertido con los años en un método estándar para caracterizar o comparar la eficacia de diferentes lenguajes de programación.
Eratóstenes también midió la oblicuidad de la eclíptica (la inclinación del eje terrestre) con un error de solo 7' de arco, y creó un catálogo (actualmente perdido) de 675 estrellas fijas. Su obra más importante fue un tratado de geografía general llamado 'Geographica'. En esta obra Eratóstenes describió y cartografió todo su mundo conocido, incluso dividiendo la Tierra en cinco zonas climáticas: dos zonas de congelación alrededor de los polos, dos zonas templadas y una zona que abarca el ecuador y los trópicos. Colocó rejillas de líneas superpuestas sobre los mapas que representaban la superficie de la Tierra. Usó paralelos y meridianos para vincular todos los lugares del mundo. Ahora era posible estimar la distancia desde ubicaciones remotas con esta red sobre la superficie de la Tierra. En 'Geographica' se mostraron los nombres de más de 400 ciudades y sus ubicaciones.
Eratóstenes era una de las figuras eruditas más preeminentes de su tiempo, y produjo trabajos que cubren un área extensa de conocimiento antes y durante su tiempo en la Biblioteca. Escribió sobre muchos temas: geografía, matemáticas, filosofía, cronología, crítica literaria, gramática, poesía e incluso comedias antiguas. Desafortunadamente, solo quedan fragmentos de sus obras después de la Destrucción de la Biblioteca de Alejandría. La obra poética de Eratóstenes comprende dos obras: 'Erigone', elogiada repetidamente por Longino, y 'Hermes', la más conocida, poema de asunto astronómico y geográfico que trata de la forma de la Tierra, de su temperatura, de los diferentes climas y de las constelaciones. Escribió varios tratados sobre filosofía moral y se le atribuyen, sin certeza, otras obras filosóficas. Su primer trabajo, llamado 'Platonikos', contempla la filosofía de Platón desde un punto de vista matemático. De acuerdo a Teón de Esmirna, un matemático pitagórico, el trabajo de Eratóstenes estudió definiciones básicas de geometría y aritmética, y abarcó temas como la música. Sus producciones históricas estuvieron ligadas íntimamente a las matemáticas, y su obra más importante en esta disciplina fue la 'Cronografía', en la que recoge las fechas de los acontecimientos literarios y políticos más importantes. Se cree que Las Olimpiadas, citadas por Diógenes Laercio y Ateneo, formaban parte de la 'Cronografía'. También escribió un tratado 'Sobre la antigua comedia ática', del que son fragmentos 'Architectonicos' y 'Skenographicos', en los que trató de la decoración, el vestuario, la declamación y el argumento de obras de Aristófanes y de Cratino, entre otros. También estudió la obra de Homero y escribió una biografía sobre la vida del poeta que no ha llegado hasta nuestros días. En la citada 'Eratosthenica', Bernhardy compiló la lista de todas las obras atribuidas a Eratóstenes, así como los fragmentos de sus escritos entonces conocidos, con excepción de 'Katasterismoi'.
Inventó el mesolabio, uno de los primeros instrumentos descubiertos que es una primitiva calculadora.
[Fuente: Wikipedia]
Primer asesinato de la historia... hallado en Atapuerca (aprox. 430.000 a.C.)
Se ha cometido un crimen. De hecho, se trata del primer asesinato de la historia. Para muchos el caso podría estar resuelto desde hace mucho, tomando a Abel como la primera víctima a manos de su hermano Caín. Pero nos faltan evidencias que lo confirmen. En cambio, el yacimiento de Atapuerca nos tenía reservado un caso por resolver.
Si crees que la justicia funciona muy lenta, acércate a ver el trabajo de un paleontólogo estudiando un asesinato de hace 430 000 años. Veinte años tardaron en reconstruir un cráneo a partir de 52 fragmentos. El individuo es conocido como Cr-17 y presenta dos fracturas idénticas en el cráneo. La investigación del caso ha determinado que fueron producidas por un objeto contundente que acabó con la vida de Cr-17. La sentencia ha tardado solo unos cientos de años en llegar, sí, pero ahora incluso sabemos que los golpes fueron causados por un diestro. Ya casi tenemos al asesino.
“La clave no es que le falte un trozo de hueso. Es que cuando se golpea un cráneo que tiene carne, el hueso se comporta como un cuerpo elástico. Por eso se puede saber que el individuo recibió los golpes antes o justo después de la muerte”, comentó Nohemí Sala, investigadora del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos de la Universidad Complutense de Madrid que, en 2015, publicó la sentencia, o sea, el estudio, en la revista científica PLoS ONE. Los investigadores no han hallado señal alguna de cicatrización ni recuperación del tejido óseo, por lo que los golpes fueron mortales. Además, por la zona frontal del cráneo en la que se sitúan, los indicios apuntan a un enfrentamiento cara a cara. Cr-17 no salió victorioso, desde luego. Del arma homicida no tenemos noticias.
Atapuerca es un lugar especial para estudiar la vida (y la muerte) del Pleistoceno Medio (desde hace casi 800 000 años hasta hace 130 000). En la Sima de los Huesos aparecieron más de 7000 pedacitos de huesos. Un puzle sin instrucciones dificilísimo de recomponer. Pero el empeño de los paleontólogos no tiene parangón y, por ahora, se contabiliza una treintena de cuerpos que terminaron en esta fosa.“Hasta la fecha, contamos en la colección con 20 individuos representados por sus cráneos y mandíbulas, de los 29 estimados por la dentición. Este número tan elevado de especímenes ha permitido un estudio sobre la tafonomía forense de una población fósil, algo impensable fuera de las paredes de esta sima burgalesa”.
Es por ello que Atapuerca ofrece una oportunidad única para estudiar la vida de un grupo de individuos del Pleistoceno Medio. La Sima de los Huesos es un pozo vertical de 13 metros de profundidad, que estaba oculto 30 metros bajo la superficie y a más de 500 metros de la entrada más cercana a la cueva del yacimiento de Atapuerca. ¿Cómo acabaron allí aquellos humanos? ¿Por qué?
Más allá de documentar el primer caso de asesinato de la historia de la humanidad, todavía resulta difícil aventurar una explicación a por qué los cuerpos acabaron ahí. Se barajan diversas teorías, como que una colada de barro arrastró y acumuló los restos en este pozo, donde quedaron fosilizados. O quizás estemos ante el primer rito funerario de la historia.
Nohemí Sala no ha parado de investigar los fósiles de la Sima de los Huesos y en febrero de 2022 publicó un análisis forense de los cráneos hallados en el yacimiento. La investigación documenta 57 lesiones craneales con signos de curación; nueve individuos que sufrieron impactos que pudieron ser letales y, de ellos, seis muestran profundas facturas en la región izquierda de la nuca, lo que se ha interpretado como signos de violencia.
Además, más del setenta por ciento de los restos pertenecen a hombres y mujeres jóvenes, en una cantidad que hubiese mermado demasiado la demografía del grupo. Se sospecha que estas muertes resultaron una tragedia, por ello la teoría de la acumulación intencionada de estos cuerpos ha ganado puntos de probabilidad frente al resto de opciones.
[Fuente: Fran Navarro para muyinteresante.com, atapuercadigital.elnortedecastilla.es]
Si crees que la justicia funciona muy lenta, acércate a ver el trabajo de un paleontólogo estudiando un asesinato de hace 430 000 años. Veinte años tardaron en reconstruir un cráneo a partir de 52 fragmentos. El individuo es conocido como Cr-17 y presenta dos fracturas idénticas en el cráneo. La investigación del caso ha determinado que fueron producidas por un objeto contundente que acabó con la vida de Cr-17. La sentencia ha tardado solo unos cientos de años en llegar, sí, pero ahora incluso sabemos que los golpes fueron causados por un diestro. Ya casi tenemos al asesino.
“La clave no es que le falte un trozo de hueso. Es que cuando se golpea un cráneo que tiene carne, el hueso se comporta como un cuerpo elástico. Por eso se puede saber que el individuo recibió los golpes antes o justo después de la muerte”, comentó Nohemí Sala, investigadora del Centro de Evolución y Comportamiento Humanos de la Universidad Complutense de Madrid que, en 2015, publicó la sentencia, o sea, el estudio, en la revista científica PLoS ONE. Los investigadores no han hallado señal alguna de cicatrización ni recuperación del tejido óseo, por lo que los golpes fueron mortales. Además, por la zona frontal del cráneo en la que se sitúan, los indicios apuntan a un enfrentamiento cara a cara. Cr-17 no salió victorioso, desde luego. Del arma homicida no tenemos noticias.
Atapuerca es un lugar especial para estudiar la vida (y la muerte) del Pleistoceno Medio (desde hace casi 800 000 años hasta hace 130 000). En la Sima de los Huesos aparecieron más de 7000 pedacitos de huesos. Un puzle sin instrucciones dificilísimo de recomponer. Pero el empeño de los paleontólogos no tiene parangón y, por ahora, se contabiliza una treintena de cuerpos que terminaron en esta fosa.“Hasta la fecha, contamos en la colección con 20 individuos representados por sus cráneos y mandíbulas, de los 29 estimados por la dentición. Este número tan elevado de especímenes ha permitido un estudio sobre la tafonomía forense de una población fósil, algo impensable fuera de las paredes de esta sima burgalesa”.
Es por ello que Atapuerca ofrece una oportunidad única para estudiar la vida de un grupo de individuos del Pleistoceno Medio. La Sima de los Huesos es un pozo vertical de 13 metros de profundidad, que estaba oculto 30 metros bajo la superficie y a más de 500 metros de la entrada más cercana a la cueva del yacimiento de Atapuerca. ¿Cómo acabaron allí aquellos humanos? ¿Por qué?
Más allá de documentar el primer caso de asesinato de la historia de la humanidad, todavía resulta difícil aventurar una explicación a por qué los cuerpos acabaron ahí. Se barajan diversas teorías, como que una colada de barro arrastró y acumuló los restos en este pozo, donde quedaron fosilizados. O quizás estemos ante el primer rito funerario de la historia.
Nohemí Sala no ha parado de investigar los fósiles de la Sima de los Huesos y en febrero de 2022 publicó un análisis forense de los cráneos hallados en el yacimiento. La investigación documenta 57 lesiones craneales con signos de curación; nueve individuos que sufrieron impactos que pudieron ser letales y, de ellos, seis muestran profundas facturas en la región izquierda de la nuca, lo que se ha interpretado como signos de violencia.
Además, más del setenta por ciento de los restos pertenecen a hombres y mujeres jóvenes, en una cantidad que hubiese mermado demasiado la demografía del grupo. Se sospecha que estas muertes resultaron una tragedia, por ello la teoría de la acumulación intencionada de estos cuerpos ha ganado puntos de probabilidad frente al resto de opciones.
[Fuente: Fran Navarro para muyinteresante.com, atapuercadigital.elnortedecastilla.es]
Los olmecas fueron la primera civilización americana (aprox. 2500 a.C.)
La cultura olmeca se desarrolló en el periodo Preclásico Mesoamericano, es decir, 2500 a.C. a 200 d.C., en la región de selva tropical del Golfo de México, actualmente el sureste de Veracruz y el oeste de Tabasco. Entre el 1400 y el 400 a.C. tuvo lugar la época más destacada de la cultura olmeca en Mesoamérica. Alrededor de 600 años antes se había iniciado el neolítico, por lo que en América existían culturas anteriores. Sin embargo, los olmecas formaron la primera civilización del continente americano.
Las cabezas gigantes son los elementos más característicos de esta cultura. El hallazgo de estas esculturas fue lo que llevó a indagar más para conocer quiénes fueron los artífices de estas obras de arte monumentales. En un principio, los restos hoy día considerados olmecas, fueron tomados como más vestigios mayas. No fue hasta mitad del siglo XX cuando Marion y Matthew Stirling se erigieron como los descubridores intelectuales de los olmecas.
“Olmeca” es una palabra de origen náhuatl, el idioma de los aztecas. Desconocemos cómo se llamaban a sí mismos, por ello utilizamos el término que los aztecas dieron a los indígenas de la zona: “olmeca”, que significa “habitante del país del hule”, pues de esta zona sacaron el caucho para elaborar las pelotas del juego ritual que practicaron los aztecas. En concreto hablamos del vértice interior del golfo de México, entre los actuales estados de Veracruz y Tabasco. Ahí tuvo su origen la civilización olmeca.
Aunque entre los investigadores se generó cierto debate al respecto, muchos han considerado que los olmecas fueron la “cultura madre” de la que heredaron las características el resto de culturas mesoamericanas. Debido a su clima tropical y la zona geográfica que ocupa, con ríos caudalosos y fértiles orillas, hay quien incluso ha optado por una definición más literaria como la “Mesopotamia americana”.
San Lorenzo es uno de los yacimientos arqueológicos más destacados para el estudio de los olmecas. Este enclave era un centro ceremonial, donde habitaba la élite y los allegados más directos, la corte del momento. Decenas de cabezas gigantes se hallaron en San Lorenzo, donde había lagunas con drenajes, así como el llamado Palacio Rojo, una construcción que contaba con cañerías de piedra como conductos de agua.
El control del agua y los trabajos necesarios para levantar una ciudad ceremonial necesitan de coordinación entre una población que no tenía piedra cercana para construir, no conocía la rueda, ni contaba con animales de tiro. Esta necesidad pudo ser la razón por la que surgió un poder y la división social. De hecho, esta misma tesis se utilizó para explicar el origen del poder en Mesopotamia. Sin embargo, es lógico dudar acerca de cuál sería la causa y cuál el efecto: si la necesidad generó el poder, o si el poder fue lo que permitió la coordinación.
A partir del año 900 a. C. el punto clave de la cultura olmeca pasó a La Venta, una isla fluvial del río Tonalá. En este lugar se levantó la primera pirámide mesoamericana, con 30 metros de altura, 130 metros de largo en la base, construida con un núcleo a base de arcilla y reforzada por lajas de piedra. El estudio de este yacimiento ha determinado que en este centro ya se atisba planificación urbana, con cierta orientación a partir de un eje central.
Los ríos sirvieron como auténticas autopistas para el comercio. Los olmecas poseían un producto de lujo muy codiciado: el cacao. Este artículo les permitió cierta eficacia económica. La infraestructura hidráulica les permitió cultivar, pescar y un comercio activo por los ríos. El cacao podía ser intercambiado por piedra, un material que se encontraba a 70 kilómetros de selva de la geografía olmeca. Esta eficacia económica necesitaba de autoridad y coordinación. Y para mantener el poder nada mejor que la sanción religiosa, la legitimización de la autoridad a través de las creencias. Y en relación a este aspecto es cuando entra en juego el arte.
Los olmecas fueron magníficos artistas. Las grandes cabezas talladas suponen un hito artístico en la historia de América. La más pequeña de las encontradas tiene 1,5 metros de altura y pesa 8 toneladas. La más grande alcanza los 3 metros y las 40 toneladas. ¿A quién representan? Son retratos de jóvenes con cascos y grandes orejeras, símbolo de dignidad en la época. Es por ello que podrían tratarse de guerreros, gobernantes, jugadores de pelota o las tres cosas a la vez. Perfectamente podría darse la circunstancia de gobernantes guerreros que participaran en rituales del juego de pelota, en los que se representaban acciones de los dioses.
Además del juego de pelota, esta “cultura madre” fue la precursora de elementos propios de las civilizaciones venideras en Mesoamérica. Este es el caso de los sacrificios humanos, el uso de números y elaboración de calendarios. Los olmecas fueron también pioneros en la escritura, como demuestran unos jeroglíficos muy anteriores a los zapotecas, hasta no hace mucho considerados los más antiguos de América.
La primera civilización de América sigue planteando más dudas que respuestas a pesar del buen botín arqueológico que nos ha legado. La investigación se antoja el único camino hacia el conocimiento que permita despejar incógnitas sobre los olmecas.
[Fuente: Fran Navarro para muyinteresante.com, admagazine.com]
Las cabezas gigantes son los elementos más característicos de esta cultura. El hallazgo de estas esculturas fue lo que llevó a indagar más para conocer quiénes fueron los artífices de estas obras de arte monumentales. En un principio, los restos hoy día considerados olmecas, fueron tomados como más vestigios mayas. No fue hasta mitad del siglo XX cuando Marion y Matthew Stirling se erigieron como los descubridores intelectuales de los olmecas.
“Olmeca” es una palabra de origen náhuatl, el idioma de los aztecas. Desconocemos cómo se llamaban a sí mismos, por ello utilizamos el término que los aztecas dieron a los indígenas de la zona: “olmeca”, que significa “habitante del país del hule”, pues de esta zona sacaron el caucho para elaborar las pelotas del juego ritual que practicaron los aztecas. En concreto hablamos del vértice interior del golfo de México, entre los actuales estados de Veracruz y Tabasco. Ahí tuvo su origen la civilización olmeca.
Aunque entre los investigadores se generó cierto debate al respecto, muchos han considerado que los olmecas fueron la “cultura madre” de la que heredaron las características el resto de culturas mesoamericanas. Debido a su clima tropical y la zona geográfica que ocupa, con ríos caudalosos y fértiles orillas, hay quien incluso ha optado por una definición más literaria como la “Mesopotamia americana”.
San Lorenzo es uno de los yacimientos arqueológicos más destacados para el estudio de los olmecas. Este enclave era un centro ceremonial, donde habitaba la élite y los allegados más directos, la corte del momento. Decenas de cabezas gigantes se hallaron en San Lorenzo, donde había lagunas con drenajes, así como el llamado Palacio Rojo, una construcción que contaba con cañerías de piedra como conductos de agua.
El control del agua y los trabajos necesarios para levantar una ciudad ceremonial necesitan de coordinación entre una población que no tenía piedra cercana para construir, no conocía la rueda, ni contaba con animales de tiro. Esta necesidad pudo ser la razón por la que surgió un poder y la división social. De hecho, esta misma tesis se utilizó para explicar el origen del poder en Mesopotamia. Sin embargo, es lógico dudar acerca de cuál sería la causa y cuál el efecto: si la necesidad generó el poder, o si el poder fue lo que permitió la coordinación.
A partir del año 900 a. C. el punto clave de la cultura olmeca pasó a La Venta, una isla fluvial del río Tonalá. En este lugar se levantó la primera pirámide mesoamericana, con 30 metros de altura, 130 metros de largo en la base, construida con un núcleo a base de arcilla y reforzada por lajas de piedra. El estudio de este yacimiento ha determinado que en este centro ya se atisba planificación urbana, con cierta orientación a partir de un eje central.
Los ríos sirvieron como auténticas autopistas para el comercio. Los olmecas poseían un producto de lujo muy codiciado: el cacao. Este artículo les permitió cierta eficacia económica. La infraestructura hidráulica les permitió cultivar, pescar y un comercio activo por los ríos. El cacao podía ser intercambiado por piedra, un material que se encontraba a 70 kilómetros de selva de la geografía olmeca. Esta eficacia económica necesitaba de autoridad y coordinación. Y para mantener el poder nada mejor que la sanción religiosa, la legitimización de la autoridad a través de las creencias. Y en relación a este aspecto es cuando entra en juego el arte.
Los olmecas fueron magníficos artistas. Las grandes cabezas talladas suponen un hito artístico en la historia de América. La más pequeña de las encontradas tiene 1,5 metros de altura y pesa 8 toneladas. La más grande alcanza los 3 metros y las 40 toneladas. ¿A quién representan? Son retratos de jóvenes con cascos y grandes orejeras, símbolo de dignidad en la época. Es por ello que podrían tratarse de guerreros, gobernantes, jugadores de pelota o las tres cosas a la vez. Perfectamente podría darse la circunstancia de gobernantes guerreros que participaran en rituales del juego de pelota, en los que se representaban acciones de los dioses.
Además del juego de pelota, esta “cultura madre” fue la precursora de elementos propios de las civilizaciones venideras en Mesoamérica. Este es el caso de los sacrificios humanos, el uso de números y elaboración de calendarios. Los olmecas fueron también pioneros en la escritura, como demuestran unos jeroglíficos muy anteriores a los zapotecas, hasta no hace mucho considerados los más antiguos de América.
La primera civilización de América sigue planteando más dudas que respuestas a pesar del buen botín arqueológico que nos ha legado. La investigación se antoja el único camino hacia el conocimiento que permita despejar incógnitas sobre los olmecas.
[Fuente: Fran Navarro para muyinteresante.com, admagazine.com]
Imhotep, primer médico de la historia (aprox. 3000 a.C.)
En la historia de la medicina, es necesario mencionar aspectos de la medicina egipcia antigua, que fueron sistemas de curación primitivos altamente desarrollados, impregnados de mitos y artes del Lejano Oriente. Los egipcios consideraron que la enfermedad era causada por factores sobrenaturales. Entre ellos se encontraba Sekhmet, la «Dama de la Pestilencia», responsable de epidemias devastadoras.
Los dioses tenían el poder de cambiar un equilibrio saludable de un individuo a otro. Por la intrusión del alma o por la magia que provocaba la enfermedad. Del mismo modo, deidades como Ra, Thoth e Isis tenían la capacidad de curar y restaurar la función normal de las personas.
Muchas de estas historias y vivencias quedaron reflejadas de diferentes formas, quedando hasta el día de hoy tumbas, templos, estatuas, instrumentos quirúrgicos, registros impresos en paredes, registros escritos, que luego se llamaron papiros.
Hay alrededor de 8 papiros médicos egipcios antiguos, Kahun, Edwin Smith (PES), Erber, Hart, Ehrmann, Londres, Berlín y Chester Beatty, que datan de 1900 a 1200 a.C. Sin embargo, muchos médicos no fueron reconocidos en este momento y poco se dice sobre los autores de estos importantes documentos.
El Papiro de Edwin Smith es el más antiguo y más citado de los primeros libros que contiene, y trata principalmente de traumas, por lo que se atribuye la supuesta autoría del Médico. Reconocido por primera vez en la historia de la humanidad, el protagonista, junto con muchos otros aportes a las ciencias de la época, fue influido por el tiempo y los hechos históricos posteriores, que constituyen los motivos de la investigación.
El Papiro de Edwin Smith constituye un monumento histórico, descubierto en una tumba egipcia saqueada por ladrones en 1862 y posteriormente vendido a un eminente egiptólogo (1822-1906), cuya primera investigación que lleva su nombre se inició posteriormente.
Este papiro es copiado alrededor de 1600 d.C. a la Dinastía XVIII del «Reino Moderno» de un facsímil de otro documento mucho más antiguo, que es también el ejemplo más destacado de la práctica médica. Se atribuye a Imhotep, uno de los médicos más famosos de la historia de Egipto y de la humanidad.
I-Em-Hotep o Imhotep parece haber nacido en Ankhtu, en las afueras de Menfis, alrededor del año 3000 a.C. Vivió y trabajó durante la Tercera Dinastía del Reino Antiguo y sirvió durante el reinado de cuatro faraones. Fue visir, primer ministro de Dios, constructor, carpintero y astrólogo.
Su educación debe haber sido excelente, ya que parecía poseer los diez talentos de su tiempo, y resultó que usó la mayoría de ellos. Está claro que fue un científico egipcio de su época, y un escritor, cuyos inventos se hicieron notar.
Como constructor, fue uno de los más grandes de su época, diseñando y dirigiendo la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara.
Como médico, del que se dice que gozaba de una gran reputación, fue el director médico en su época, y trató a miles de personas. Los trabajadores enfermaron y resultaron heridos durante la construcción de esta gran pirámide de Saqqara, ya que se estima que estuvo en una posición privilegiada para enunciar los mecanismos de producción de lesiones. Comprendía que un buen trabajador debía gozar de buena salud.
Parece que desde tiempos antiguos se sabe que los trabajadores deben gozar de buena salud para realizar de forma eficiente sus labores, hoy las leyes protegen esas cuestiones.
[Fuente: Francisco María para okdiario.com]
Los dioses tenían el poder de cambiar un equilibrio saludable de un individuo a otro. Por la intrusión del alma o por la magia que provocaba la enfermedad. Del mismo modo, deidades como Ra, Thoth e Isis tenían la capacidad de curar y restaurar la función normal de las personas.
Muchas de estas historias y vivencias quedaron reflejadas de diferentes formas, quedando hasta el día de hoy tumbas, templos, estatuas, instrumentos quirúrgicos, registros impresos en paredes, registros escritos, que luego se llamaron papiros.
Hay alrededor de 8 papiros médicos egipcios antiguos, Kahun, Edwin Smith (PES), Erber, Hart, Ehrmann, Londres, Berlín y Chester Beatty, que datan de 1900 a 1200 a.C. Sin embargo, muchos médicos no fueron reconocidos en este momento y poco se dice sobre los autores de estos importantes documentos.
El Papiro de Edwin Smith es el más antiguo y más citado de los primeros libros que contiene, y trata principalmente de traumas, por lo que se atribuye la supuesta autoría del Médico. Reconocido por primera vez en la historia de la humanidad, el protagonista, junto con muchos otros aportes a las ciencias de la época, fue influido por el tiempo y los hechos históricos posteriores, que constituyen los motivos de la investigación.
El Papiro de Edwin Smith constituye un monumento histórico, descubierto en una tumba egipcia saqueada por ladrones en 1862 y posteriormente vendido a un eminente egiptólogo (1822-1906), cuya primera investigación que lleva su nombre se inició posteriormente.
Este papiro es copiado alrededor de 1600 d.C. a la Dinastía XVIII del «Reino Moderno» de un facsímil de otro documento mucho más antiguo, que es también el ejemplo más destacado de la práctica médica. Se atribuye a Imhotep, uno de los médicos más famosos de la historia de Egipto y de la humanidad.
I-Em-Hotep o Imhotep parece haber nacido en Ankhtu, en las afueras de Menfis, alrededor del año 3000 a.C. Vivió y trabajó durante la Tercera Dinastía del Reino Antiguo y sirvió durante el reinado de cuatro faraones. Fue visir, primer ministro de Dios, constructor, carpintero y astrólogo.
Su educación debe haber sido excelente, ya que parecía poseer los diez talentos de su tiempo, y resultó que usó la mayoría de ellos. Está claro que fue un científico egipcio de su época, y un escritor, cuyos inventos se hicieron notar.
Como constructor, fue uno de los más grandes de su época, diseñando y dirigiendo la construcción de la pirámide escalonada de Saqqara.
Como médico, del que se dice que gozaba de una gran reputación, fue el director médico en su época, y trató a miles de personas. Los trabajadores enfermaron y resultaron heridos durante la construcción de esta gran pirámide de Saqqara, ya que se estima que estuvo en una posición privilegiada para enunciar los mecanismos de producción de lesiones. Comprendía que un buen trabajador debía gozar de buena salud.
Parece que desde tiempos antiguos se sabe que los trabajadores deben gozar de buena salud para realizar de forma eficiente sus labores, hoy las leyes protegen esas cuestiones.
[Fuente: Francisco María para okdiario.com]
Arquímedes: Padre de la Nautica (287 a.C.)
Arquímedes de Siracusa (287 a.C.-212 a.C.) fue un físico y matemático griego que realizó grandes progresos y fue considerado el padre de la hidrostática. Viajar en barco, medir superficies… son algunos de sus descubrimientos tras una vida dedicada a la investigación en la ciencia. Nació en la antigua Siracusa y no fue el único científico de la familia. Su padre, Hefesto, era astrónomo y quien le contagió su pasión por la ciencia. A día de hoy, su muerte continua siendo un misterio. Sin embargo, si en algo que coinciden multitud de historiadores, es que fue víctima de un homicidio.
El principio de Arquímedes es la ley base de la náutica por la que se afirma que todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta una fuerza hacia arriba equivalente al peso del volumen desalojado. Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático y se mide en Newtons. El empuje depende de la densidad de fluido, del volumen del cuerpo y de la gravedad existente en ese lugar. El empuje actúa verticalmente hacia arriba y está aplicado en el centro de gravedad del cuerpo.
Muchos creen que Arquímedes cuando descubrió el Principio de Arquímedes expresó su famoso grito ¡Eureka! que se ha convertido en una expresión muy reconocida en la ciencia. ¡Eureka! es una celebración del descubrimiento y una metáfora de lograr aquello que se busca con mucho ahínco.
Pero esta famosa expresión no surgió cuando descubrió el principio de Arquímedes sino cuando desenmascaró al orfebre que estaba haciendo una corona de oro para el rey Hierón II. El rey Hierón II quería poseer una corona de oro que reconociera todos sus logros y le encomendó esta tarea al orfebre. Este último se puso manos a la obra tratando de timar al rey realizando una mezcla de oro y plata que simulará una corona de oro verdadera. Lo que no sabía el orfebre, pero si Arquímedes es que la densidad es igual a masa entre volumen. Por lo que cuando el orfebre terminó su trabajo se dio cuenta de que el peso final de la corona no equivalía a la de una corona hecha 100% con oro.
La palanca ha sido uno de los inventos más importantes de la historia de la humanidad ya que permitía el levantamiento de materiales muy pesados que, antes de la creación de este invento, resultaba imposible. «Dame un punto de apoyo y moveré el mundo» fueron las palabras que Arquímedes pronunció cuando desarrolló la formula que llevaría a la creación de este gran invento que cambió por completo la forma de entender la arquitectura y la construcción, así como otros ámbitos de la sociedad.
Según cuenta la leyenda, Arquímedes consiguió construir los espejos ustorios, unos míticos espejos cóncavos que eran capaces de quemar las velas de los barcos a mucha distancia. Esto traía de cabeza a la armada de Marco Claudio Marcelo, que estuvo invadiendo Siracusa durante más de dos años y no podía porque se le quemaban las velas.
Pero como pasa casi siempre, sus aportaciones a las matemáticas están por encima de sus aportaciones a la física, y sus tratados matemáticos han sido conservados gracias a las cartas que enviaba constantemente a Eratóstenes y a Dositeo, que trabajaban en la biblioteca de Alejandría, que posteriormente fue quemada.
Se barajan diferentes hipótesis que se ciernen sobre la muerte del brillante matemático, aunque la leyenda más famosa tiene que ver, precisamente, con las matemáticas. Arquímedes estaba dibujando circunferencias en plena investigación cuando de repente entró un soldado. «No molestes a mis círculos» fueron las palabras que Arquímedes dedicó al soldado que no dudo en matarlo.
[Fuente: Santiago García]
El principio de Arquímedes es la ley base de la náutica por la que se afirma que todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta una fuerza hacia arriba equivalente al peso del volumen desalojado. Esta fuerza recibe el nombre de empuje hidrostático y se mide en Newtons. El empuje depende de la densidad de fluido, del volumen del cuerpo y de la gravedad existente en ese lugar. El empuje actúa verticalmente hacia arriba y está aplicado en el centro de gravedad del cuerpo.
Muchos creen que Arquímedes cuando descubrió el Principio de Arquímedes expresó su famoso grito ¡Eureka! que se ha convertido en una expresión muy reconocida en la ciencia. ¡Eureka! es una celebración del descubrimiento y una metáfora de lograr aquello que se busca con mucho ahínco.
Pero esta famosa expresión no surgió cuando descubrió el principio de Arquímedes sino cuando desenmascaró al orfebre que estaba haciendo una corona de oro para el rey Hierón II. El rey Hierón II quería poseer una corona de oro que reconociera todos sus logros y le encomendó esta tarea al orfebre. Este último se puso manos a la obra tratando de timar al rey realizando una mezcla de oro y plata que simulará una corona de oro verdadera. Lo que no sabía el orfebre, pero si Arquímedes es que la densidad es igual a masa entre volumen. Por lo que cuando el orfebre terminó su trabajo se dio cuenta de que el peso final de la corona no equivalía a la de una corona hecha 100% con oro.
La palanca ha sido uno de los inventos más importantes de la historia de la humanidad ya que permitía el levantamiento de materiales muy pesados que, antes de la creación de este invento, resultaba imposible. «Dame un punto de apoyo y moveré el mundo» fueron las palabras que Arquímedes pronunció cuando desarrolló la formula que llevaría a la creación de este gran invento que cambió por completo la forma de entender la arquitectura y la construcción, así como otros ámbitos de la sociedad.
Según cuenta la leyenda, Arquímedes consiguió construir los espejos ustorios, unos míticos espejos cóncavos que eran capaces de quemar las velas de los barcos a mucha distancia. Esto traía de cabeza a la armada de Marco Claudio Marcelo, que estuvo invadiendo Siracusa durante más de dos años y no podía porque se le quemaban las velas.
Pero como pasa casi siempre, sus aportaciones a las matemáticas están por encima de sus aportaciones a la física, y sus tratados matemáticos han sido conservados gracias a las cartas que enviaba constantemente a Eratóstenes y a Dositeo, que trabajaban en la biblioteca de Alejandría, que posteriormente fue quemada.
Se barajan diferentes hipótesis que se ciernen sobre la muerte del brillante matemático, aunque la leyenda más famosa tiene que ver, precisamente, con las matemáticas. Arquímedes estaba dibujando circunferencias en plena investigación cuando de repente entró un soldado. «No molestes a mis círculos» fueron las palabras que Arquímedes dedicó al soldado que no dudo en matarlo.
[Fuente: Santiago García]
Hipócrates: Padre de la medicina moderna (aprox. 460 a.C.)
Hipócrates nació en la isla griega de Kos en el siglo V a.C. y se convirtió en el médico más famoso de la Antigüedad. Creó una escuela de medicina en la isla, escribió numerosos tratados sobre temas médicos y, gracias a su investigación sistemática y empírica de enfermedades y remedios, se le atribuye el mérito de ser el fundador de la medicina moderna.
La información sobre Hipócrates es fragmentaria y poco fiable. Nació probablemente hacia el 460 a.C., pero los detalles de su vida se especulaban incluso en tiempos antiguos. Una de las fuentes más antiguas es la 'Vida de Hipócrates', atribuida al médico Sorano de Éfeso, quien vivió entre los siglos I y II d.C. El método de Sorano de citar textos anteriores, hoy perdidos, ha sido una fuente inestimable de información sobre la medicina antigua. Según él, Hipócrates conoció a varios sofistas del siglo V, particularmente a Gorgias de Leontini, y fue introducido a la medicina tanto por su padre como por Heródico de Selymbria, un entrenador de gimnasia. Sabemos también que Hipócrates fundó y puso en marcha una escuela de medicina en Kos.
Platón menciona a Hipócrates en su 'Protágoras', sugiriendo que trabajaba por honorarios y que pensaba que el cuerpo debía ser tratado como un todo (Fedro). El autor romano y escritor médico Cornelio Celso señala que Hipócrates fue el primero en separar la medicina de la filosofía, y otras fuentes antiguas sugieren también que Hipócrates creía en la importancia de la dieta y el ejercicio para un cuerpo saludable. Sorano nos informa que Hipócrates viajó durante toda su vida y murió en Larissa, Tesalia, hacia el año 370 a.C.
En la antigüedad, surgieron muchas leyendas sobre los grandes talentos de Hipócrates, pero la mayoría eran puras invenciones. Según se dice, descubrió que los problemas de salud del rey Perdiccas II de Macedonia se debían a la enfermedad del amor; que eliminó la plaga que azotaba a Atenas en el 430 a.C. esparciendo llamas ardientes en todos lados; y que trató al filósofo Demócrito, a quien todos creían loco (no sin justificación). Hipócrates tuvo tres hijos que heredaron su profesión: Tesalo, Draco, y Polibio.
Durante mucho tiempo se ha atribuido a Hipócrates la autoría de un gran número de antiguos tratados, discursos, y cartas sobre medicina, colectivamente referidos como el 'Corpus Hipocrático' ('Corpus Hippocraticum'), que fue compilado en el período helenístico en la Alejandría ptolemaica. Los expertos modernos consideran que, solo por motivos estilísticos, estos textos deben realmente haber sido escritos por varios autores, y señalan que no hay referencias de que Hipócrates haya escrito cosa alguna en las fuentes contemporáneas de su época. Los expertos, por tanto, sostienen que algunos de los textos escritos fueron escritos por Hipócrates, pero aún se debate cuáles exactamente.
El 'Corpus' del siglo III a.C. fue editado otra vez en el siglo I d.C. por los autores Dioscórides y Capitón. Muchos escritores antiguos, a veces físicos famosos ellos mismos, frecuentemente escribían comentarios sobre obras atribuidas a Hipócrates, entre los más notables estando Herófilo de Calcedonia (siglos IV-III a.C.), Apolonio de Citio (siglo I a.C.), y Galeno (siglo II-III d.C.).
Los textos hipocráticos abordan todas las formas de tópicos médicos, pero pueden ser agrupados en cuatro categorías principales: diagnóstico, biología, tratamiento, y aviso general para doctores. Existen alrededor de 60 tratados, cada uno con tópicos específicos, por ejemplo, articulaciones, terapia, régimen, cirugía, fisiología, el progreso de las enfermedades, remedios purgantes y ginecología. Los temas de ética y medicina en relación a otras áreas, especialmente a la filosofía, eran también discutidos.
El célebre juramento hipocrático probablemente apareció después de la vida de Hipócrates y estaba reservado a un selecto grupo de médicos. En realidad, era un documento religioso que garantizaba que un médico actuaba dentro y para los valores de la comunidad. Con el juramento, el practicante juraba por Apolo, Higía y Panacea, respetar a sus maestros y no administrar veneno, abusar de los pacientes de ninguna forma, usar un cuchillo, o romper la confidencialidad entre paciente y doctor. Versiones modernas del juramento, u otras declaraciones similares, aún hoy son juradas por muchos estudiantes de medicina de todo el mundo.
Los historiadores atribuyen a Hipócrates el mérito de haber alejado el tema de la medicina del enfoque sobrenatural y religioso anterior, que había estado estrechamente vinculado al dios griego de la medicina Asclepio, hacia el enfoque moderno de observación, clasificación, causas y efectos, etc. Aún si algunos antes que él, como Alcmeón de Crotona, habían empezado a enfocar la medicina de forma racional, y los detalles de su vida y trabajos son escasos, Hipócrates ha pasado a ser conocido, al igual que lo fue en el mundo antiguo, como el padre de la medicina moderna.
Texto del Juramento Hipocrático:
"Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso:
Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos y a los hijos de mis maestros, y a todos los alumnos comprometidos y que han prestado juramento, según costumbre, pero a nadie más.
En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia.
Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura.
No tallaré cálculos sino que dejaré esto a los cirujanos especialistas.
En cualquier casa que entre, lo haré para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda corrupción, principalmente de toda relación vergonzosa con mujeres y muchachos, ya sean libres o esclavos.
Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable.
Si el juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad. Pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario."
[Fuente: worldhistory.org, Wikipedia]
La información sobre Hipócrates es fragmentaria y poco fiable. Nació probablemente hacia el 460 a.C., pero los detalles de su vida se especulaban incluso en tiempos antiguos. Una de las fuentes más antiguas es la 'Vida de Hipócrates', atribuida al médico Sorano de Éfeso, quien vivió entre los siglos I y II d.C. El método de Sorano de citar textos anteriores, hoy perdidos, ha sido una fuente inestimable de información sobre la medicina antigua. Según él, Hipócrates conoció a varios sofistas del siglo V, particularmente a Gorgias de Leontini, y fue introducido a la medicina tanto por su padre como por Heródico de Selymbria, un entrenador de gimnasia. Sabemos también que Hipócrates fundó y puso en marcha una escuela de medicina en Kos.
Platón menciona a Hipócrates en su 'Protágoras', sugiriendo que trabajaba por honorarios y que pensaba que el cuerpo debía ser tratado como un todo (Fedro). El autor romano y escritor médico Cornelio Celso señala que Hipócrates fue el primero en separar la medicina de la filosofía, y otras fuentes antiguas sugieren también que Hipócrates creía en la importancia de la dieta y el ejercicio para un cuerpo saludable. Sorano nos informa que Hipócrates viajó durante toda su vida y murió en Larissa, Tesalia, hacia el año 370 a.C.
En la antigüedad, surgieron muchas leyendas sobre los grandes talentos de Hipócrates, pero la mayoría eran puras invenciones. Según se dice, descubrió que los problemas de salud del rey Perdiccas II de Macedonia se debían a la enfermedad del amor; que eliminó la plaga que azotaba a Atenas en el 430 a.C. esparciendo llamas ardientes en todos lados; y que trató al filósofo Demócrito, a quien todos creían loco (no sin justificación). Hipócrates tuvo tres hijos que heredaron su profesión: Tesalo, Draco, y Polibio.
Durante mucho tiempo se ha atribuido a Hipócrates la autoría de un gran número de antiguos tratados, discursos, y cartas sobre medicina, colectivamente referidos como el 'Corpus Hipocrático' ('Corpus Hippocraticum'), que fue compilado en el período helenístico en la Alejandría ptolemaica. Los expertos modernos consideran que, solo por motivos estilísticos, estos textos deben realmente haber sido escritos por varios autores, y señalan que no hay referencias de que Hipócrates haya escrito cosa alguna en las fuentes contemporáneas de su época. Los expertos, por tanto, sostienen que algunos de los textos escritos fueron escritos por Hipócrates, pero aún se debate cuáles exactamente.
El 'Corpus' del siglo III a.C. fue editado otra vez en el siglo I d.C. por los autores Dioscórides y Capitón. Muchos escritores antiguos, a veces físicos famosos ellos mismos, frecuentemente escribían comentarios sobre obras atribuidas a Hipócrates, entre los más notables estando Herófilo de Calcedonia (siglos IV-III a.C.), Apolonio de Citio (siglo I a.C.), y Galeno (siglo II-III d.C.).
Los textos hipocráticos abordan todas las formas de tópicos médicos, pero pueden ser agrupados en cuatro categorías principales: diagnóstico, biología, tratamiento, y aviso general para doctores. Existen alrededor de 60 tratados, cada uno con tópicos específicos, por ejemplo, articulaciones, terapia, régimen, cirugía, fisiología, el progreso de las enfermedades, remedios purgantes y ginecología. Los temas de ética y medicina en relación a otras áreas, especialmente a la filosofía, eran también discutidos.
El célebre juramento hipocrático probablemente apareció después de la vida de Hipócrates y estaba reservado a un selecto grupo de médicos. En realidad, era un documento religioso que garantizaba que un médico actuaba dentro y para los valores de la comunidad. Con el juramento, el practicante juraba por Apolo, Higía y Panacea, respetar a sus maestros y no administrar veneno, abusar de los pacientes de ninguna forma, usar un cuchillo, o romper la confidencialidad entre paciente y doctor. Versiones modernas del juramento, u otras declaraciones similares, aún hoy son juradas por muchos estudiantes de medicina de todo el mundo.
Los historiadores atribuyen a Hipócrates el mérito de haber alejado el tema de la medicina del enfoque sobrenatural y religioso anterior, que había estado estrechamente vinculado al dios griego de la medicina Asclepio, hacia el enfoque moderno de observación, clasificación, causas y efectos, etc. Aún si algunos antes que él, como Alcmeón de Crotona, habían empezado a enfocar la medicina de forma racional, y los detalles de su vida y trabajos son escasos, Hipócrates ha pasado a ser conocido, al igual que lo fue en el mundo antiguo, como el padre de la medicina moderna.
Texto del Juramento Hipocrático:
"Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso:
Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos y a los hijos de mis maestros, y a todos los alumnos comprometidos y que han prestado juramento, según costumbre, pero a nadie más.
En cuanto pueda y sepa, usaré las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia.
Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura.
No tallaré cálculos sino que dejaré esto a los cirujanos especialistas.
En cualquier casa que entre, lo haré para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda corrupción, principalmente de toda relación vergonzosa con mujeres y muchachos, ya sean libres o esclavos.
Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable.
Si el juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posterioridad. Pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario."
[Fuente: worldhistory.org, Wikipedia]
El León de Lidia, la moneda oficial acuñada más antigua que se conserva (650 a.C.)
Tenían forma ovalada y no eran planas sino gruesas. El sistema de acuñación era rudimentario: eran normalmente anepígrafas, es decir, sin inscripción, en el anverso tenían bien formas irregulares bien la figura de un animal y en el reverso presentan solo una marca de un punzón.
Las primeras monedas acuñadas con carácter oficial fueron hechas en Lidia, (hoy Turquía), un pueblo de Asia Menor, aproximadamente gracias al desarrollo del comercio a finales del siglo VII a. C. Allí se emitieron las primeras monedas de electrón (ήλεκτρος), una aleación de plata y oro entre los años 680 y 560 a. C.
Después de la experiencia de Lidia comenzaron a acuñarse monedas por orden de Darío de Persia, luego de la conquista de Lidia, y posteriormente en Grecia.
Posteriormente, las monedas proliferaron rápidamente en todos los países desarrollados del mundo. Tanto los monarcas como los aristócratas, las ciudades y las instituciones empezaron a acuñar dinero con su sello identificativo para certificar la autenticidad del valor metálico de la moneda. Puede que el primer objeto reconocido como moneda fuera el "cauri". Su nombre científico ya nos dice bastante: Cypraea moneta. Es una pequeña concha que en algunos países africanos se siguió usando hasta hace no mucho tiempo. Su uso llegó a estar muy extendido, no sólo en Africa sino también en China, Asia y América, e incluso se encontró en tumbas en Inglaterra.
Otros elementos que también se utilizaron como monedas antes del uso de los metales fueron las barras de sal, piezas de coral, barras de metales, trigo, e incluso animales como las vacas. Si aceptamos la versión del historiador Herodoto, podemos decir que las primeras monedas surgen en el Asia Menor sobre el siglo VII a.C. Se mandaron hacer para facilitar la recaudación de los impuestos.
El León de Lidia es la moneda oficial acuñada más antigua que se conserva; se encontró en Turquía sobre el año 650 a.C. Se fabricaron por orden del rey Alyattes como medio legal de intercambio, y estaban hechas de oro y plata.
Los metales más usados fueron el oro, la plata, el cobre, el bronce y el hierro, pero se preferían las primeras por su escasez y su incorruptibilidad, ya que no se estropeaban aunque se almacenaran mucho tiempo. En el actual Pakistan se han encontrado monedas que datan del 2900 a.C., pero quizás las más antiguas provengan de China y sean anteriores al 5000 a.C.
El uso de las monedas se fue extendiendo e incluso el gran Alejandro Magno aparece ya en ellas. Se hizo frecuente estamparlas con el rostro de un soberano, la figura de un dios o algún otro símbolo. Estos sellos garantizaban su pureza y el peso del material con que se había acuñado la moneda.
El mayor problema de las monedas era su transporte y almacenamiento. Por eso, ya en el año 845 a.C. los monarcas de la dinastía Tang emitieron un papel estatal, con un valor material muy inferior al que representaba. Sin embargo, su valor equivalía, por decreto, a una determinada cantidad de oro o plata. Sin embargo, la plata aún continuó teniendo protagonismo en las transacciones.
[Fuente: ieselpicarral.com]
Las primeras monedas acuñadas con carácter oficial fueron hechas en Lidia, (hoy Turquía), un pueblo de Asia Menor, aproximadamente gracias al desarrollo del comercio a finales del siglo VII a. C. Allí se emitieron las primeras monedas de electrón (ήλεκτρος), una aleación de plata y oro entre los años 680 y 560 a. C.
Después de la experiencia de Lidia comenzaron a acuñarse monedas por orden de Darío de Persia, luego de la conquista de Lidia, y posteriormente en Grecia.
Posteriormente, las monedas proliferaron rápidamente en todos los países desarrollados del mundo. Tanto los monarcas como los aristócratas, las ciudades y las instituciones empezaron a acuñar dinero con su sello identificativo para certificar la autenticidad del valor metálico de la moneda. Puede que el primer objeto reconocido como moneda fuera el "cauri". Su nombre científico ya nos dice bastante: Cypraea moneta. Es una pequeña concha que en algunos países africanos se siguió usando hasta hace no mucho tiempo. Su uso llegó a estar muy extendido, no sólo en Africa sino también en China, Asia y América, e incluso se encontró en tumbas en Inglaterra.
Otros elementos que también se utilizaron como monedas antes del uso de los metales fueron las barras de sal, piezas de coral, barras de metales, trigo, e incluso animales como las vacas. Si aceptamos la versión del historiador Herodoto, podemos decir que las primeras monedas surgen en el Asia Menor sobre el siglo VII a.C. Se mandaron hacer para facilitar la recaudación de los impuestos.
El León de Lidia es la moneda oficial acuñada más antigua que se conserva; se encontró en Turquía sobre el año 650 a.C. Se fabricaron por orden del rey Alyattes como medio legal de intercambio, y estaban hechas de oro y plata.
Los metales más usados fueron el oro, la plata, el cobre, el bronce y el hierro, pero se preferían las primeras por su escasez y su incorruptibilidad, ya que no se estropeaban aunque se almacenaran mucho tiempo. En el actual Pakistan se han encontrado monedas que datan del 2900 a.C., pero quizás las más antiguas provengan de China y sean anteriores al 5000 a.C.
El uso de las monedas se fue extendiendo e incluso el gran Alejandro Magno aparece ya en ellas. Se hizo frecuente estamparlas con el rostro de un soberano, la figura de un dios o algún otro símbolo. Estos sellos garantizaban su pureza y el peso del material con que se había acuñado la moneda.
El mayor problema de las monedas era su transporte y almacenamiento. Por eso, ya en el año 845 a.C. los monarcas de la dinastía Tang emitieron un papel estatal, con un valor material muy inferior al que representaba. Sin embargo, su valor equivalía, por decreto, a una determinada cantidad de oro o plata. Sin embargo, la plata aún continuó teniendo protagonismo en las transacciones.
[Fuente: ieselpicarral.com]
Sócrates, padre de la Filosofía Occidental (470 a. C.)
Sócrates de Atenas (aprox. 470/469-399 a.C.) se encuentra entre las personas más famosas de la historia universal debido a sus contribuciones en el desarrollo de la filosofía de la antigua Grecia, las cuales proporcionaron los cimientos de toda la filosofía occidental. Es por esta razón que se lo conoce como “el padre de la filosofía occidental”.
Originalmente era escultor, y es posible que haya tenido otras diversas ocupaciones, entre ellas la de soldado, hasta que el oráculo de Delfos le dijo que era el hombre más sabio del mundo. Con el objeto de demostrar que el oráculo se equivocaba, se embarcó en la misión de interrogar a todos aquellos que eran considerados los más sabios, y, al hacerlo, demostró que el oráculo estaba en lo correcto: Sócrates era el hombre más sabio del mundo porque no afirmaba saber nada de importancia.
Su discípulo más famoso fue Platón (aprox. 424/423-348/347 a.C.), quien lo honró con la creación de una escuela en Atenas (la Academia de Platón) y, aún más, con los diálogos filosóficos que escribió en los que Sócrates es el personaje principal. Aún se discute qué tan genuina es la representación de las enseñanzas de Sócrates que se hace en los diálogos de Platón, y es posible que jamás se llegue a una respuesta definitiva. El más famoso de los discípulos de Platón fue Aristóteles de Estagira (384-322 a.C.), quien luego instruyó a Alejandro Magno (356-323 a.C.) y fundó su propia escuela. A través de esta sucesión, la filosofía griega, de la manera en que fue concebida en primer lugar por Sócrates, se expandió por el mundo conocido durante las conquistas de Alejandro y luego de estas.
Si bien la historicidad de Sócrates no ha sido discutida, el contenido real de sus enseñanzas es tan elusivo como los preceptos filosóficos de Pitágoras o las enseñanzas posteriores de Jesús, ya que ninguno de ellos dejó escritos de su autoría. A pesar de que se suele considerar que Sócrates inició la disciplina de la filosofía en Occidente, la mayor parte de lo que sabemos de él viene de las obras de Platón y, en menor medida, de otro de sus discípulos, Jenofonte (430-aprox. 354 a.C.). También se ha intentado reconstruir su visión filosófica con base en las muchas otras escuelas filosóficas fundadas por sus discípulos, además de la de Platón, pero son demasiado variadas para definir las enseñanzas originales que las inspiraron a todas ellas.
La versión de Sócrates que nos ha llegado al presente desde la antigüedad podría ser en gran parte una construcción filosófica de Platón; en efecto, según el historiador Diógenes Laercio (aprox. 180-240 d.C.), muchos contemporáneos de Platón lo acusaban de reinventar a Sócrates a su propia semejanza para promover su interpretación del mensaje de su maestro. Independientemente de esto, la influencia de Sócrates terminaría sentando las bases de las corrientes filosóficas que llevaron a la formulación de la filosofía occidental y el pensamiento cultural subyacente de la civilización occidental.
Sócrates nació alrededor del 469/470 a.C.; sus padres eran el escultor Sofronisco y la partera Fenáreta. Estudió música, gimnasia y gramática en su juventud (las disciplinas de estudio comunes para un joven griego) y siguió la profesión de su padre como escultor. Según la tradición fue un artista excepcional, y se dice que su estatua de las Gracias, en la entrada a la Acrópolis, fue admirada hasta en el siglo II d.C. Sócrates se distinguió en el ejército, y salvó la vida del general Alcibíades en la batalla de Potidea.
Se casó con Jantipa, una mujer de clase alta, a la edad aproximada de 50 años, y tuvo tres hijos con ella. Según autores contemporáneos de él, como Jenofonte, estos muchachos eran increíblemente tontos y no se parecían en nada a su padre. Aparentemente, Sócrates vivió una vida relativamente normal hasta el momento en que el oráculo de Delfos le dijo que era el más sabio entre los hombres. Su intento de desafiar la sentencia del oráculo dio inicio a la carrera que lo llevaría a convertirse en filósofo y en fundador de la filosofía occidental.
Cuando Sócrates estaba en la mediana edad, su amigo Querefonte le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien que fuera más sabio que aquel, a lo cual el oráculo respondió “ninguno”. Sorprendido por esta respuesta, y con la intención de demostrar que el oráculo se equivocaba, Sócrates comenzó a interrogar a las personas que eran “sabias”, según la opinión que ellos mismos y que los demás tenían de ellos. Descubrió, para su gran sorpresa, “que los de mayor reputación de sabios estaban casi carentes de ella, mientras que aquellos que parecían inferiores eran más inteligentes” (Platón, Apología, 22).
Los jóvenes de Atenas se maravillaban observando a Sócrates cuestionar a sus mayores en el mercado, y pronto obtuvo un séquito de jóvenes que lo seguían. Por su ejemplo y sus enseñanzas, muchos de ellos abandonaban sus aspiraciones y se dedicaban a la filosofía (del griego “philo”, amor, y “sophía”, sabiduría; literalmente, “amor por la sabiduría”). Entre estos se encontraban Antístenes de Atenas (aprox. 445-365 a.C.), fundador de la escuela cínica; Aristipo de Cirene (aprox. 435-356 a.C.), fundador de la escuela cirenaica; Jenofonte, cuyas obras influirían en Zenón de Citio (aprox. 336-265 a.C.), fundador de la escuela estoica; y el más famoso de ellos, Platón (autor de los 'Diálogos', las principales fuentes de información acerca Sócrates), entre muchos otros. Todas las escuelas filosóficas importantes mencionadas por los escritores antiguos luego de la muerte de Sócrates fueron fundadas por alguno de sus seguidores.
La diversidad de las escuelas socráticas demuestra la amplitud de la influencia de Sócrates y, aún más importante, la diversidad de las interpretaciones de sus enseñanzas. Los conceptos filosóficos enseñados por Antístenes y Aristipo no podrían ser más diferentes, en cuanto aquel enseñaba que la buena vida solo podía lograrse mediante el autocontrol y la abnegación, mientras que este postulaba que una vida de placer era el único camino que valía la pena transitar.
Se suele decir que la mayor contribución de Sócrates a la filosofía fue cambiar el foco de la búsqueda intelectual, pasando de la “ciencia física” (desarrollada por los “filósofos presocráticos”, como Tales, Anaximandro, Anaxímenes y otros) al mundo abstracto de la ética y la moral. Más allá de la diversidad de escuelas que se reconocían herederas de sus enseñanzas, todas ellas ponían el énfasis en algún tipo de moral como su base fundacional. El hecho de que la moral propuesta por una escuela fuera rechazada por otra es evidencia de la gran variedad de interpretaciones del mensaje central de Sócrates.
A pesar de que los estudiosos tradicionalmente se han basado en los 'Diálogos' de Platón como fuente para conocer al Sócrates histórico, los contemporáneos de Platón afirmaban que este había creado a un personaje al que llamaba “Sócrates” al que utilizaba como vocero de sus propias visiones filosóficas. Célebres entre estos eran Fedón, autor de obras que no se han conservado y compañero de Platón cuyo nombre es famoso por uno de los diálogos más influyentes de este, y Jenofonte, cuya obra 'Memorabilia' ofrece una visión de Sócrates distinta de aquella mostrada por Platón.
De cualquier modo en que se interpreten sus enseñanzas, parece claro que el foco principal de Sócrates estaba puesto en cómo vivir una vida buena y virtuosa. La frase que Platón le atribuye de que “una vida sin examen no es digna de ser vivida” (Apología, 38b) parece ser cierta, en tanto él realmente inspiraba a sus seguidores a pensar por sí mismos en lugar de seguir los preceptos de la sociedad y las supersticiones sobre los dioses y el comportamiento humano.
A pesar de las diferencias entre la imagen de Sócrates que dan Platón y Jenofonte, ambos lo describen como un hombre al que no le importaban en absoluto las distinciones de clase ni el “comportamiento apropiado”, que hablaba con la misma naturalidad con mujeres, sirvientes y esclavos que con aquellos de las clases más altas.
En la antigua Atenas, el comportamiento individual se estaba relacionado con un concepto conocido como “eusebia”, que a menudo se traduce como “piedad”, pero que se acerca más al concepto de “deber” o al de “lealtad a un camino”. Al negarse a cumplir con los preceptos sociales ordenados por la eusebia, Sócrates enfureció a muchos de los hombres más importantes de la ciudad, dándoles motivo para acusarlo de manera legítima de haber roto la ley al incumplir estas costumbres.
En el 399 a.C., Sócrates fue acusado de impiedad por el poeta Meleto, el curtidor Ánito y el orador Licón, quienes buscaban que se le diera la pena de muerte. La acusación decía: “Sócrates es culpable, en primer lugar, de negar a los dioses reconocidos por el Estado e introducir nuevas divinidades y, en segundo lugar, de corromper a los jóvenes”. Se conjetura que estas acusaciones estaban motivadas tanto por razones personales como políticas, ya que Atenas buscaba eliminar todos aquellos elementos asociados con el flagelo de los Treinta Tiranos de Atenas, que acababan de ser depuestos.
La relación entre Sócrates y este régimen venía por su antiguo discípulo, Critias, que era considerado el peor de los tiranos y de quien se decía que había sido corrompido por Sócrates. También se sugiere, con base en el diálogo platónico Menón, que Ánito culpaba a Sócrates por corromper a su hijo. Según se dice, Ánito había estado preparado a su hijo para una vida dedicada a la política hasta que el muchacho comenzó a interesarse en las enseñanzas de Sócrates y abandonó sus aspiraciones políticas. Como los acusadores tenían a Critias como ejemplo de que el filósofo corrompía a los jóvenes, parece que el precedente era conocido por el jurado, aunque esta evidencia no haya sido utilizada en el juicio.
Ignorando el consejo de sus amigos y rechazando la ayuda del virtuoso orador Lisias, Sócrates decidió defenderse solo en el tribunal. Los abogados no existían en la antigua Atenas, y los litigantes contrataban, en cambio, a un redactor de discursos. Lisias estaba entre los que cobraban más caro por sus servicios, pero, debido a su admiración por Sócrates, se los ofreció de manera gratuita.
Lisias usualmente presentaba al acusado como un hombre bueno que había sido calumniado con una acusación falsa, y este era el tipo de defensa que el tribunal esperaba que Sócrates utilizara. Sin embargo, en lugar de justificarse y rogar por su vida, Sócrates desafió al tribunal ateniense, alegando su inocencia y presentándose a sí mismo como el “tábano” de Atenas: un benefactor que se sacrificaba para mantenerlos despiertos y conscientes. En la 'Apología' de Platón, Sócrates dice:
"Si me condenan a muerte, no encontrarán fácilmente, aunque la comparación suene ridícula, a otro que esté junto a la ciudad como una especie de tábano junto a un caballo grande y noble pero lento por su tamaño, que necesita ser aguijoneado. Parece que el dios me ha puesto junto a la ciudad con ese propósito, y por eso estoy constantemente posándome junto a ustedes, para despertarlos, persuadirlos y reprocharlos todo el día." (Apología, 30e)
Platón deja en claro en su obra el escaso contenido de las acusaciones contra Sócrates, pero también enfatiza la indiferencia de Sócrates hacia las sensaciones del jurado y el protocolo del tribunal. Se lo muestra a Sócrates rechazando el asesoramiento profesional ofrecido por el escritor de discursos y, más aún, negándose a actuar de la manera que se esperaba de un acusado en juicio por un delito capital. Según Platón, Sócrates no tenía miedo a la muerte, y le dijo al tribunal:
“Temer a la muerte, amigos míos, es solamente creernos sabios sin serlo realmente, pues es creer que sabemos lo que no sabemos. Ya que nadie sabe si la muerte no es, quizás, el mayor bien que puede acaecerle al hombre. Pero el hombre le teme como si supiera con certeza que es el más grande de los males." (Apología, 29a)
Luego de este pasaje, Platón expresa la célebre posición filosófica de Sócrates en la que el maestro dice, desafiante, que es su deber optar por servir a la divinidad por sobre la conformidad con la sociedad y sus expectativas. En un extracto famoso, Sócrates enfrenta a sus conciudadanos con honestidad y dice:
"Atenienses, los respeto y los amo, pero obedeceré al dios antes que a ustedes, y mientras siga en vida y con fuerzas, jamás cesaré de practicar y enseñar la filosofía, aconsejando a quien sea que encuentre y diciéndole: Amigo mío, ¿por qué, siendo ciudadano de la grandiosa, poderosa y sabia ciudad de Atenas, estás tan obsesionado con aumentar tu fortuna, tus honores y tu reputación, y tan poco te importan la sabiduría, la verdad y la grandeza de espíritu? ¿No te avergüenza? Y si este me responde y dice que sí le importan, no lo dejaré, sino que lo interrogaré y lo examinaré una y otra vez, y si pienso que carece de virtud mientras dice poseerla, lo reprocharé por despreciar las cosas más valiosas y tener en mayor estima aquellas que valen menos. Y esto se lo diré a todo aquel que encuentre, joven y viejo, ciudadano o extranjero, pero principalmente a los ciudadanos, pues compartimos la sangre. Quiero que sepan que esta es la orden del dios; y creo que jamás le ha ocurrido a esta ciudad algo mejor que mi servicio al dios. No hago más que persuadirlos, a jóvenes y ancianos por igual, de que antes que su cuerpo y sus posesiones cuiden primero y ante todo la grandeza del espíritu. Les digo que no viene del dinero la virtud, sino de la virtud el dinero, y todos los demás bienes del hombre, públicos y privados. Esta es mi enseñanza, y si ella corrompe a los jóvenes, mi influencia es en efecto ruinosa. Pero si alguien dice que no es esto lo que enseño, no está diciendo la verdad. Por eso, atenienses, les digo: hagan lo que exige Ánito o no hagan lo que dice Ánito, absuélvanme o no; pero sepan que, sea lo que sea que hagan, jamás actuaré de otra manera, aunque debiera morir muchas veces más." (29d-30c)
Cuando fue el turno de que Sócrates sugiriera una pena para que se le aplicara en lugar de la muerte, sugirió que lo honraran con alimentos gratuitos en el Pritaneo, un lugar reservado para los héroes de los Juegos Olímpicos. Esto fue considerado un grave insulto al honor del Pritaneo y a la ciudad de Atenas. Lo usual era que los delincuentes enjuiciados para los cuales se exigía la pena de muerte suplicaran por su vida, no que se jactaran de heroicas proezas.
Sócrates fue condenado a muerte (Jenofonte dice que él deseaba este desenlace, y el relato del juicio que hace Platón en la 'Apología' parece confirmarlo). Los últimos días de Sócrates son narrados por Platón en los diálogos Eutifrón, Apología, Critón y Fedón; este último narra el día de su muerte (por ingesta de cicuta), rodeado por sus amigos en su celda en Atenas. En palabras de Platón: “Este es el fin de nuestro amigo: a mi parecer, el más sabio y justo, y el mejor de los hombres que he conocido” (Fedón, 118).
La influencia de Sócrates se hizo perceptible inmediatamente en las acciones de sus discípulos, que desarrollaron sus propias interpretaciones de su vida, sus enseñanzas y de su muerte, fundaron sus propias escuelas de filosofía y escribieron acerca de sus experiencias con su maestro. De todas estas obras escritas solo nos quedan las de Platón, las de Jenofonte, una imagen ridiculizada de Aristófanes y los trabajos posteriores de Aristóteles. Sócrates no escribió ninguna obra, pero sus palabras y acciones en la búsqueda y defensa de la verdad cambiaron el mundo, y su ejemplo aun inspira a muchos en el presente.
[Fuente: worldhistory.org]
Originalmente era escultor, y es posible que haya tenido otras diversas ocupaciones, entre ellas la de soldado, hasta que el oráculo de Delfos le dijo que era el hombre más sabio del mundo. Con el objeto de demostrar que el oráculo se equivocaba, se embarcó en la misión de interrogar a todos aquellos que eran considerados los más sabios, y, al hacerlo, demostró que el oráculo estaba en lo correcto: Sócrates era el hombre más sabio del mundo porque no afirmaba saber nada de importancia.
Su discípulo más famoso fue Platón (aprox. 424/423-348/347 a.C.), quien lo honró con la creación de una escuela en Atenas (la Academia de Platón) y, aún más, con los diálogos filosóficos que escribió en los que Sócrates es el personaje principal. Aún se discute qué tan genuina es la representación de las enseñanzas de Sócrates que se hace en los diálogos de Platón, y es posible que jamás se llegue a una respuesta definitiva. El más famoso de los discípulos de Platón fue Aristóteles de Estagira (384-322 a.C.), quien luego instruyó a Alejandro Magno (356-323 a.C.) y fundó su propia escuela. A través de esta sucesión, la filosofía griega, de la manera en que fue concebida en primer lugar por Sócrates, se expandió por el mundo conocido durante las conquistas de Alejandro y luego de estas.
Si bien la historicidad de Sócrates no ha sido discutida, el contenido real de sus enseñanzas es tan elusivo como los preceptos filosóficos de Pitágoras o las enseñanzas posteriores de Jesús, ya que ninguno de ellos dejó escritos de su autoría. A pesar de que se suele considerar que Sócrates inició la disciplina de la filosofía en Occidente, la mayor parte de lo que sabemos de él viene de las obras de Platón y, en menor medida, de otro de sus discípulos, Jenofonte (430-aprox. 354 a.C.). También se ha intentado reconstruir su visión filosófica con base en las muchas otras escuelas filosóficas fundadas por sus discípulos, además de la de Platón, pero son demasiado variadas para definir las enseñanzas originales que las inspiraron a todas ellas.
La versión de Sócrates que nos ha llegado al presente desde la antigüedad podría ser en gran parte una construcción filosófica de Platón; en efecto, según el historiador Diógenes Laercio (aprox. 180-240 d.C.), muchos contemporáneos de Platón lo acusaban de reinventar a Sócrates a su propia semejanza para promover su interpretación del mensaje de su maestro. Independientemente de esto, la influencia de Sócrates terminaría sentando las bases de las corrientes filosóficas que llevaron a la formulación de la filosofía occidental y el pensamiento cultural subyacente de la civilización occidental.
Sócrates nació alrededor del 469/470 a.C.; sus padres eran el escultor Sofronisco y la partera Fenáreta. Estudió música, gimnasia y gramática en su juventud (las disciplinas de estudio comunes para un joven griego) y siguió la profesión de su padre como escultor. Según la tradición fue un artista excepcional, y se dice que su estatua de las Gracias, en la entrada a la Acrópolis, fue admirada hasta en el siglo II d.C. Sócrates se distinguió en el ejército, y salvó la vida del general Alcibíades en la batalla de Potidea.
Se casó con Jantipa, una mujer de clase alta, a la edad aproximada de 50 años, y tuvo tres hijos con ella. Según autores contemporáneos de él, como Jenofonte, estos muchachos eran increíblemente tontos y no se parecían en nada a su padre. Aparentemente, Sócrates vivió una vida relativamente normal hasta el momento en que el oráculo de Delfos le dijo que era el más sabio entre los hombres. Su intento de desafiar la sentencia del oráculo dio inicio a la carrera que lo llevaría a convertirse en filósofo y en fundador de la filosofía occidental.
Cuando Sócrates estaba en la mediana edad, su amigo Querefonte le preguntó al oráculo de Delfos si había alguien que fuera más sabio que aquel, a lo cual el oráculo respondió “ninguno”. Sorprendido por esta respuesta, y con la intención de demostrar que el oráculo se equivocaba, Sócrates comenzó a interrogar a las personas que eran “sabias”, según la opinión que ellos mismos y que los demás tenían de ellos. Descubrió, para su gran sorpresa, “que los de mayor reputación de sabios estaban casi carentes de ella, mientras que aquellos que parecían inferiores eran más inteligentes” (Platón, Apología, 22).
Los jóvenes de Atenas se maravillaban observando a Sócrates cuestionar a sus mayores en el mercado, y pronto obtuvo un séquito de jóvenes que lo seguían. Por su ejemplo y sus enseñanzas, muchos de ellos abandonaban sus aspiraciones y se dedicaban a la filosofía (del griego “philo”, amor, y “sophía”, sabiduría; literalmente, “amor por la sabiduría”). Entre estos se encontraban Antístenes de Atenas (aprox. 445-365 a.C.), fundador de la escuela cínica; Aristipo de Cirene (aprox. 435-356 a.C.), fundador de la escuela cirenaica; Jenofonte, cuyas obras influirían en Zenón de Citio (aprox. 336-265 a.C.), fundador de la escuela estoica; y el más famoso de ellos, Platón (autor de los 'Diálogos', las principales fuentes de información acerca Sócrates), entre muchos otros. Todas las escuelas filosóficas importantes mencionadas por los escritores antiguos luego de la muerte de Sócrates fueron fundadas por alguno de sus seguidores.
La diversidad de las escuelas socráticas demuestra la amplitud de la influencia de Sócrates y, aún más importante, la diversidad de las interpretaciones de sus enseñanzas. Los conceptos filosóficos enseñados por Antístenes y Aristipo no podrían ser más diferentes, en cuanto aquel enseñaba que la buena vida solo podía lograrse mediante el autocontrol y la abnegación, mientras que este postulaba que una vida de placer era el único camino que valía la pena transitar.
Se suele decir que la mayor contribución de Sócrates a la filosofía fue cambiar el foco de la búsqueda intelectual, pasando de la “ciencia física” (desarrollada por los “filósofos presocráticos”, como Tales, Anaximandro, Anaxímenes y otros) al mundo abstracto de la ética y la moral. Más allá de la diversidad de escuelas que se reconocían herederas de sus enseñanzas, todas ellas ponían el énfasis en algún tipo de moral como su base fundacional. El hecho de que la moral propuesta por una escuela fuera rechazada por otra es evidencia de la gran variedad de interpretaciones del mensaje central de Sócrates.
A pesar de que los estudiosos tradicionalmente se han basado en los 'Diálogos' de Platón como fuente para conocer al Sócrates histórico, los contemporáneos de Platón afirmaban que este había creado a un personaje al que llamaba “Sócrates” al que utilizaba como vocero de sus propias visiones filosóficas. Célebres entre estos eran Fedón, autor de obras que no se han conservado y compañero de Platón cuyo nombre es famoso por uno de los diálogos más influyentes de este, y Jenofonte, cuya obra 'Memorabilia' ofrece una visión de Sócrates distinta de aquella mostrada por Platón.
De cualquier modo en que se interpreten sus enseñanzas, parece claro que el foco principal de Sócrates estaba puesto en cómo vivir una vida buena y virtuosa. La frase que Platón le atribuye de que “una vida sin examen no es digna de ser vivida” (Apología, 38b) parece ser cierta, en tanto él realmente inspiraba a sus seguidores a pensar por sí mismos en lugar de seguir los preceptos de la sociedad y las supersticiones sobre los dioses y el comportamiento humano.
A pesar de las diferencias entre la imagen de Sócrates que dan Platón y Jenofonte, ambos lo describen como un hombre al que no le importaban en absoluto las distinciones de clase ni el “comportamiento apropiado”, que hablaba con la misma naturalidad con mujeres, sirvientes y esclavos que con aquellos de las clases más altas.
En la antigua Atenas, el comportamiento individual se estaba relacionado con un concepto conocido como “eusebia”, que a menudo se traduce como “piedad”, pero que se acerca más al concepto de “deber” o al de “lealtad a un camino”. Al negarse a cumplir con los preceptos sociales ordenados por la eusebia, Sócrates enfureció a muchos de los hombres más importantes de la ciudad, dándoles motivo para acusarlo de manera legítima de haber roto la ley al incumplir estas costumbres.
En el 399 a.C., Sócrates fue acusado de impiedad por el poeta Meleto, el curtidor Ánito y el orador Licón, quienes buscaban que se le diera la pena de muerte. La acusación decía: “Sócrates es culpable, en primer lugar, de negar a los dioses reconocidos por el Estado e introducir nuevas divinidades y, en segundo lugar, de corromper a los jóvenes”. Se conjetura que estas acusaciones estaban motivadas tanto por razones personales como políticas, ya que Atenas buscaba eliminar todos aquellos elementos asociados con el flagelo de los Treinta Tiranos de Atenas, que acababan de ser depuestos.
La relación entre Sócrates y este régimen venía por su antiguo discípulo, Critias, que era considerado el peor de los tiranos y de quien se decía que había sido corrompido por Sócrates. También se sugiere, con base en el diálogo platónico Menón, que Ánito culpaba a Sócrates por corromper a su hijo. Según se dice, Ánito había estado preparado a su hijo para una vida dedicada a la política hasta que el muchacho comenzó a interesarse en las enseñanzas de Sócrates y abandonó sus aspiraciones políticas. Como los acusadores tenían a Critias como ejemplo de que el filósofo corrompía a los jóvenes, parece que el precedente era conocido por el jurado, aunque esta evidencia no haya sido utilizada en el juicio.
Ignorando el consejo de sus amigos y rechazando la ayuda del virtuoso orador Lisias, Sócrates decidió defenderse solo en el tribunal. Los abogados no existían en la antigua Atenas, y los litigantes contrataban, en cambio, a un redactor de discursos. Lisias estaba entre los que cobraban más caro por sus servicios, pero, debido a su admiración por Sócrates, se los ofreció de manera gratuita.
Lisias usualmente presentaba al acusado como un hombre bueno que había sido calumniado con una acusación falsa, y este era el tipo de defensa que el tribunal esperaba que Sócrates utilizara. Sin embargo, en lugar de justificarse y rogar por su vida, Sócrates desafió al tribunal ateniense, alegando su inocencia y presentándose a sí mismo como el “tábano” de Atenas: un benefactor que se sacrificaba para mantenerlos despiertos y conscientes. En la 'Apología' de Platón, Sócrates dice:
"Si me condenan a muerte, no encontrarán fácilmente, aunque la comparación suene ridícula, a otro que esté junto a la ciudad como una especie de tábano junto a un caballo grande y noble pero lento por su tamaño, que necesita ser aguijoneado. Parece que el dios me ha puesto junto a la ciudad con ese propósito, y por eso estoy constantemente posándome junto a ustedes, para despertarlos, persuadirlos y reprocharlos todo el día." (Apología, 30e)
Platón deja en claro en su obra el escaso contenido de las acusaciones contra Sócrates, pero también enfatiza la indiferencia de Sócrates hacia las sensaciones del jurado y el protocolo del tribunal. Se lo muestra a Sócrates rechazando el asesoramiento profesional ofrecido por el escritor de discursos y, más aún, negándose a actuar de la manera que se esperaba de un acusado en juicio por un delito capital. Según Platón, Sócrates no tenía miedo a la muerte, y le dijo al tribunal:
“Temer a la muerte, amigos míos, es solamente creernos sabios sin serlo realmente, pues es creer que sabemos lo que no sabemos. Ya que nadie sabe si la muerte no es, quizás, el mayor bien que puede acaecerle al hombre. Pero el hombre le teme como si supiera con certeza que es el más grande de los males." (Apología, 29a)
Luego de este pasaje, Platón expresa la célebre posición filosófica de Sócrates en la que el maestro dice, desafiante, que es su deber optar por servir a la divinidad por sobre la conformidad con la sociedad y sus expectativas. En un extracto famoso, Sócrates enfrenta a sus conciudadanos con honestidad y dice:
"Atenienses, los respeto y los amo, pero obedeceré al dios antes que a ustedes, y mientras siga en vida y con fuerzas, jamás cesaré de practicar y enseñar la filosofía, aconsejando a quien sea que encuentre y diciéndole: Amigo mío, ¿por qué, siendo ciudadano de la grandiosa, poderosa y sabia ciudad de Atenas, estás tan obsesionado con aumentar tu fortuna, tus honores y tu reputación, y tan poco te importan la sabiduría, la verdad y la grandeza de espíritu? ¿No te avergüenza? Y si este me responde y dice que sí le importan, no lo dejaré, sino que lo interrogaré y lo examinaré una y otra vez, y si pienso que carece de virtud mientras dice poseerla, lo reprocharé por despreciar las cosas más valiosas y tener en mayor estima aquellas que valen menos. Y esto se lo diré a todo aquel que encuentre, joven y viejo, ciudadano o extranjero, pero principalmente a los ciudadanos, pues compartimos la sangre. Quiero que sepan que esta es la orden del dios; y creo que jamás le ha ocurrido a esta ciudad algo mejor que mi servicio al dios. No hago más que persuadirlos, a jóvenes y ancianos por igual, de que antes que su cuerpo y sus posesiones cuiden primero y ante todo la grandeza del espíritu. Les digo que no viene del dinero la virtud, sino de la virtud el dinero, y todos los demás bienes del hombre, públicos y privados. Esta es mi enseñanza, y si ella corrompe a los jóvenes, mi influencia es en efecto ruinosa. Pero si alguien dice que no es esto lo que enseño, no está diciendo la verdad. Por eso, atenienses, les digo: hagan lo que exige Ánito o no hagan lo que dice Ánito, absuélvanme o no; pero sepan que, sea lo que sea que hagan, jamás actuaré de otra manera, aunque debiera morir muchas veces más." (29d-30c)
Cuando fue el turno de que Sócrates sugiriera una pena para que se le aplicara en lugar de la muerte, sugirió que lo honraran con alimentos gratuitos en el Pritaneo, un lugar reservado para los héroes de los Juegos Olímpicos. Esto fue considerado un grave insulto al honor del Pritaneo y a la ciudad de Atenas. Lo usual era que los delincuentes enjuiciados para los cuales se exigía la pena de muerte suplicaran por su vida, no que se jactaran de heroicas proezas.
Sócrates fue condenado a muerte (Jenofonte dice que él deseaba este desenlace, y el relato del juicio que hace Platón en la 'Apología' parece confirmarlo). Los últimos días de Sócrates son narrados por Platón en los diálogos Eutifrón, Apología, Critón y Fedón; este último narra el día de su muerte (por ingesta de cicuta), rodeado por sus amigos en su celda en Atenas. En palabras de Platón: “Este es el fin de nuestro amigo: a mi parecer, el más sabio y justo, y el mejor de los hombres que he conocido” (Fedón, 118).
La influencia de Sócrates se hizo perceptible inmediatamente en las acciones de sus discípulos, que desarrollaron sus propias interpretaciones de su vida, sus enseñanzas y de su muerte, fundaron sus propias escuelas de filosofía y escribieron acerca de sus experiencias con su maestro. De todas estas obras escritas solo nos quedan las de Platón, las de Jenofonte, una imagen ridiculizada de Aristófanes y los trabajos posteriores de Aristóteles. Sócrates no escribió ninguna obra, pero sus palabras y acciones en la búsqueda y defensa de la verdad cambiaron el mundo, y su ejemplo aun inspira a muchos en el presente.
[Fuente: worldhistory.org]
César Augusto, primer emperador romano (27 a.C.)
Como primer emperador de Roma, Octavio o, como se le conoció desde el 27 a.C., César Augusto (63 a.C.-14 d.C.) es conocido sobre todo por haber iniciado la Pax Romana, un periodo de dos siglos en gran medida pacífico en el que Roma impuso el orden en un mundo durante mucho tiempo convulsionado por los conflictos. Sin embargo, su ascenso al poder fue todo menos pacífico.
Nacido bajo el nombre de Cayo Octavio (Gaius Octavius), Augusto era miembro de una rama ecuestre antigua y acaudalada de la plebeya gens Octavia. Octavio sólo tenía 18 años cuando su tío abuelo Julio César le nombró heredero. Tras el asesinato de César, Octavio forjó una alianza con Marco Antonio, famoso general de César, y Marco Emilio Lépido. Juntos eliminaron a sus oponentes políticos. Antonio persiguió a los asesinos de César hasta Grecia y los derrotó en Filipos en el 42 a.C.
Desde Grecia, Antonio gobernó las ricas provincias orientales de Roma. Pero Octavio y Antonio pasaron de ser aliados a adversarios. Antonio inició un escandaloso romance con la reina Cleopatra de Egipto. Tuvo hijos con Cleopatra y reconoció al hijo de Julio César, Cesarión, como el verdadero heredero de César, desafiando la pretensión de Octavio.
Aunque sedujo a dos de los hombres más poderosos de Roma, Cleopatra, temida monarca, era mucho más que una cara bonita. Por sus antepasados ptolemaicos, Cleopatra era griega, y su capital, Alejandría, era el epítome del helenismo. Hablaba griego, pero demostraba sus raíces egipcias aprendiendo la lengua local y adorando a los dioses egipcios.
Cleopatra sedujo a Julio César para que le ayudara a reclamar el trono a su hermano Ptolomeo XIII. Tras el asesinato de César, cortejó al poder romano con Marco Antonio. Pero el emperador Octavio puso fin a su romance. El suicidio de Cleopatra en el año 30 a.C. (al parecer por mordedura de serpiente) marcó el fin de la era ptolemaica en Egipto, pero el comienzo de una obsesión duradera por la reina de las fábulas.
Al regresar triunfante a Roma, Octavio añadió el título de Augusto (que significa "sagrado" o "exaltado") a su apellido adoptivo, César, y se convirtió en imperator vitalicio. El vasto Imperio Romano, durante mucho tiempo disputado por cónsules y generales, estaba ahora firmemente en manos de un emperador: Augusto César.
Al igual que Darío I de Persia, Augusto era un genio de la organización; sus logros administrativos superaban sus hazañas militares. Calmó a los ciudadanos temerosos de la tiranía preservando las instituciones de la república, incluido el Senado. Incorporó senadores de toda Italia y les facultó para nombrar procónsules independientes que gobernaran las provincias romanas. Sin embargo, Augusto mantuvo su autoridad sobre el Senado y ejerció su poder de veto. La fuente última del poder de Augusto César era el ejército. Con toda confianza, redujo a la mitad el número de legiones y asentó a los veteranos en colonias, lo que ayudó a romanizar provincias lejanas y a consolidar el Imperio.
A pesar de las batallas en Alemania y otras regiones conflictivas, Augusto inició una era tranquila conocida como la Pax Romana que se mantuvo durante generaciones. En lugar del conflicto, Roma imponía ahora el orden. Las tierras saqueadas por las tropas romanas se convirtieron en provincias dóciles, sujetas a impuestos, pero a salvo de la devastación a menos que se rebelaran. El comercio floreció. Las ciudades prosperaron cuando Augusto y sus sucesores construyeron carreteras, acueductos, baños y anfiteatros para entretener a las masas. La ingeniería romana urbanizó las ciudades provinciales, ayudando a transformar a los súbditos conquistados en complacientes ciudadanos romanos. Un buen ejemplo de este desarrollo es la ciudad de Mérida (Badajoz; Extremadura), que en época romana se llamaba Emerita Augusta, en honor al primer emperador de Roma.
Cuando Augusto murió en el año 14 d.C., siguió los pasos de su tío abuelo por última vez. Por sus enormes contribuciones a Roma, se ganó el título póstumo de Divino Augusto.
[Fuente: nationalgeographic.es]
Nacido bajo el nombre de Cayo Octavio (Gaius Octavius), Augusto era miembro de una rama ecuestre antigua y acaudalada de la plebeya gens Octavia. Octavio sólo tenía 18 años cuando su tío abuelo Julio César le nombró heredero. Tras el asesinato de César, Octavio forjó una alianza con Marco Antonio, famoso general de César, y Marco Emilio Lépido. Juntos eliminaron a sus oponentes políticos. Antonio persiguió a los asesinos de César hasta Grecia y los derrotó en Filipos en el 42 a.C.
Desde Grecia, Antonio gobernó las ricas provincias orientales de Roma. Pero Octavio y Antonio pasaron de ser aliados a adversarios. Antonio inició un escandaloso romance con la reina Cleopatra de Egipto. Tuvo hijos con Cleopatra y reconoció al hijo de Julio César, Cesarión, como el verdadero heredero de César, desafiando la pretensión de Octavio.
Aunque sedujo a dos de los hombres más poderosos de Roma, Cleopatra, temida monarca, era mucho más que una cara bonita. Por sus antepasados ptolemaicos, Cleopatra era griega, y su capital, Alejandría, era el epítome del helenismo. Hablaba griego, pero demostraba sus raíces egipcias aprendiendo la lengua local y adorando a los dioses egipcios.
Cleopatra sedujo a Julio César para que le ayudara a reclamar el trono a su hermano Ptolomeo XIII. Tras el asesinato de César, cortejó al poder romano con Marco Antonio. Pero el emperador Octavio puso fin a su romance. El suicidio de Cleopatra en el año 30 a.C. (al parecer por mordedura de serpiente) marcó el fin de la era ptolemaica en Egipto, pero el comienzo de una obsesión duradera por la reina de las fábulas.
Al regresar triunfante a Roma, Octavio añadió el título de Augusto (que significa "sagrado" o "exaltado") a su apellido adoptivo, César, y se convirtió en imperator vitalicio. El vasto Imperio Romano, durante mucho tiempo disputado por cónsules y generales, estaba ahora firmemente en manos de un emperador: Augusto César.
Al igual que Darío I de Persia, Augusto era un genio de la organización; sus logros administrativos superaban sus hazañas militares. Calmó a los ciudadanos temerosos de la tiranía preservando las instituciones de la república, incluido el Senado. Incorporó senadores de toda Italia y les facultó para nombrar procónsules independientes que gobernaran las provincias romanas. Sin embargo, Augusto mantuvo su autoridad sobre el Senado y ejerció su poder de veto. La fuente última del poder de Augusto César era el ejército. Con toda confianza, redujo a la mitad el número de legiones y asentó a los veteranos en colonias, lo que ayudó a romanizar provincias lejanas y a consolidar el Imperio.
A pesar de las batallas en Alemania y otras regiones conflictivas, Augusto inició una era tranquila conocida como la Pax Romana que se mantuvo durante generaciones. En lugar del conflicto, Roma imponía ahora el orden. Las tierras saqueadas por las tropas romanas se convirtieron en provincias dóciles, sujetas a impuestos, pero a salvo de la devastación a menos que se rebelaran. El comercio floreció. Las ciudades prosperaron cuando Augusto y sus sucesores construyeron carreteras, acueductos, baños y anfiteatros para entretener a las masas. La ingeniería romana urbanizó las ciudades provinciales, ayudando a transformar a los súbditos conquistados en complacientes ciudadanos romanos. Un buen ejemplo de este desarrollo es la ciudad de Mérida (Badajoz; Extremadura), que en época romana se llamaba Emerita Augusta, en honor al primer emperador de Roma.
Cuando Augusto murió en el año 14 d.C., siguió los pasos de su tío abuelo por última vez. Por sus enormes contribuciones a Roma, se ganó el título póstumo de Divino Augusto.
[Fuente: nationalgeographic.es]
Qin Shihuang, primer emperador chino (247 a.C.)
Durante milenios la figura de Qin Shihuang, el Primer Emperador, ha sido denigrada por la historiografía oficial china. Los diversos testimonios tendían a presentar a este soberano de finales del siglo III a.C. como un déspota e incluso como un paranoico. La única descripción que conservamos de él no le es en modo alguno favorable: "Como hombre, el rey de Qin es de nariz ganchuda, ojos alargados, pecho de ave de rapiña y voz de chacal. De bondad tiene muy poca y su corazón es como el de un tigre o el de un lobo". Se decía que, en su locura, ordenó arrasar la vegetación de una montaña que le cortaba el paso y pintarla de rojo, como se hacía con las cabezas rapadas de los condenados; y que en otra ocasión ennobleció a un árbol que le había dado cobijo.
Es cierto que fue el primer unificador de China, tras someter a los "reinos combatientes" y realizar reformas de gran calado, entre ellas la construcción de la Gran Muralla, pero el precio que pagó la población china fue altísimo: centenares de miles de trabajadores forzados y de víctimas de sus campañas de conquista. No es de extrañar que, a su muerte, estallara una rebelión que arrasó por com- pleto su palacio y su capital de Xianyang.
Sin embargo, la imagen tradicional sobre Qin Shihuang di empezó a cambiar en época reciente. Durante la Revolución Cultural impulsada por Mao Zedong (1966-1977), el pasado –que en el pensamiento tradicional chino es la gran escuela del presente– se había vuelto muy resbaladizo. Figuras venerables, como la de Confucio, pasaban por uno de sus peores momentos, mientras otras, como la del Primer Emperador, veían su nombre reivindicado.
En 1972, una elogiosa biografía de Qin Shihuang di, publicada por un oscuro historiador, Hong Shidi, consiguió vender 1.850.000 ejemplares en menos de un año. Ello despertó una cierta curiosidad por el túmulo funerario del Primer Emperador que se yergue en las afueras de Xi’an, donde también había estado ubicada la capital de la dinastía Qin, Xianyang. Por lo pronto, sin embargo, no afectó para nada la vida cotidiana de las veinte granjas colectivas que se hallaban diseminadas al- rededor de aquel monumento, empeñadas como siempre en buscar agua para aumentar la productividad de sus cosechas.
Ciertamente, cuando se perforaban pozos o se cavaban tumbas –como se hizo en los siglos XVIII y XIX– en alguno de los campos de alrededor aparecían de vez en cuando fragmentos de manos en terracota, puntas de flecha, restos de tejas y ladrillos. Alguna vez, y sólo tenemos constancia de lo ocurrido en el siglo XX, había aparecido alguna cabeza o algún cuerpo entero.
El destino de las piezas, consideradas espíritus, dependía del talante de quien los encontraba, ya que tanto podían acabar azotadas por obstruir el pozo, como terminar sentadas en un oscuro templo: éste parece haber sido el destino de dos guerreros desenterrados en 1956 y que desaparecerían después, junto con los demás dioses varios, en las vorágines sucesivas del Gran Salto Hacia Delante y la Revolución Cultural. La simpatía de Mao por el Primer Emperador le había hecho firmar un decreto en 1961 para proteger la zona, pero la disposición sólo afectaba al túmulo visible. Nada permitía sospechar que el complejo funerario de Qin Shihuang di se extendía varios kilómetros alrededor; de hecho, ocupa 56 kilómetros cuadrados.
Un día de primavera de 1974 un colectivo de campesinos en el que iban los hermanos Yang tropezó, a poco de empezar a taladrar un pozo, con una capa de tierra de dureza inusitada: acababan de topar con uno de los muros que separan los corredores donde se alinean los guerreros del emperador. Al día siguiente dieron con lo que parecía el cuello de una vasija, en realidad el cuello de uno de los soldados. Todavía cavaron un día más hasta que extrajeron primero un cuerpo entero, para llegar después a una cámara subterránea. En aquel momento decidieron alertar a las autoridades locales, que emprendieron inmediatamente una prospección arqueológica: los resultados, que tardaron un par de meses en verificarse, dejaron boquiabierto al país y entusiasmaron a Mao.
Sima Qian, el gran historiador del siglo II a.C., había descrito en detalle la disposición de la cámara funeraria de Qin Sihuang, enterrada bajo el túmulo, así como los recintos funerarios de sus cercanías. Pero los disturbios que acompañaron la caída de la dinastía fundada por Qin Shihuang di y que habían hecho arder su capital hasta los cimientos arrasaron también los edificios de su gigantesco mausoleo, ubicados, junto con éste, en un doble recinto amurallado. La construcción, a un kilómetro y medio de distancia, de los 20.000 metros cuadrados de corredores subterráneos en los que se alinean unos 8.000 soldados de terracota de tamaño natural, caballos y carros de comba- te había pasado totalmente desapercibida.
Pero esta vez, en 1974, el momento era políticamente correcto, y el descubrimiento se convirtió en una primera noticia mundial y en un reclamo turístico de primera magnitud para el que no se escatimaron recursos. Desde entonces, los descubrimientos se suceden incansablemente año tras año. De hecho se tardará muchísimo más en excavar su tumba que los 36 años que se tardó en construirla.
El centro del complejo funerario era el mausoleo, en el que un túmulo funerario de 515 metros de norte a sur y 485 de este a oeste (hoy reducidos a 350 por 345) recubría una cámara funeraria excavada a más de 30 metros bajo tierra. Allí se acumularon multitud de objetos preciosos sobre una base que simulaba los grandes ríos de China y bajo una cúpula en la que se reproducía el cielo, todo ello veteado de mercurio. El túmulo aún no se ha excavado, pero las mediciones de mercurio a las que se le ha sometido –en 1980 y 2003– han revelado una acumulación inusual de este metal en su centro: ello prueba tanto la veracidad de la descripción de Sima Qian como la permanencia de una estructura interna que ni se ha hundido ni ha sido saqueada.
Los estudios hidrológicos han demostrado también que la inundación de la cámara se evitó con la construcción de un dique subterráneo que desvió las aguas y que hoy en día sigue funcionando correctamente. Es muy probable que la cámara contenga los restos de víctimas humanas, entre ellas cien funcionarios de los que habla Sima Qian, junto con sirvientes y operarios; tales sacrificios constituían una práctica vigente en muchos estados chinos cuando se instauró el Imperio. Quizá por eso tarden tanto en excavarlo: sin duda empañaría la magia del monumento.
El mausoleo estaba rodeado por dos recintos amurallados concéntricos que encerraban, en la superficie del terreno, edificios para el culto. Todo ello ardió irremediablemente con la caída de los Qin, ya que quienes lo destruyeron no sólo pretendían saquear el recinto, sino destruir el universo de los vencidos y eliminar su poder sobre los vivos.
En fechas recientes se han desenterrado entre ambas murallas varios fosos con contenidos diversos: uno de ellos con escribas, equipados con estiletes para raspar y reutilizar las tiras de bambú en las que escribían y con piedras para afilarlos; otro con bailarines, levantadores de pesos y acróbatas de gran tamaño. En otro de los fosos encontraron músicos que tañen sus ya desaparecidos instrumentos para que bailen una serie de cisnes y patos de bronce que se alinean en torno al cauce de un río.
Una gran multitud de pequeños fosos –hasta 600– en los que mozos de establo de tamaño algo menor que el real cuidan cada uno de un caballo real, del que sólo queda el esqueleto, y una armería, en la que se acumulan placas de piedra perforadas con las que construir armaduras –tanto de hombres como de caballos– y cascos, piezas con las que, hasta la fecha, se ha logrado reconstruir dos armaduras y un casco.
Lo más extraordinario sigue estando fuera de las murallas que envuelven el mausoleo. A 1.500 metros hacia el este del túmulo se sitúan las tres fosas destinadas al ejército, cada una de las cuales cumple funciones diferentes. Hay también una cuarta fosa, pero está vacía, prueba de que la construcción se abandonó sin terminar cuando los grandes disturbios barrieron del mapa la dinastía de Qin.
En la primera fosa se alineaban, a unos cinco metros de profundidad, unos 6.000 guerreros, organizados con una vanguardia frontal en triple fila tras la cual se levantaban 38 hileras de soldados de a pie, todos ellos mirando hacia el este. A día de hoy se ha logrado reconstruir 1.900 de estos guerreros. Junto con ellos hay también 160 carros de combate. Todo ello está dispuesto en once corredores de tres metros de altura con el suelo pavimentado, las paredes forradas de madera y los techos cubiertos de vigas.
En la segunda fosa se alinean, en catorce corredores, los carros de combate, todos ellos guiados por cuatro caballos. Hay aquí 939 guerreros con 472 caballos, de porte pequeño (1,72 metros de alto) y macizo, como los del norte de China. Los caballos van sin estribos, ya que estos no se descubrirían hasta cinco siglos más tarde; sin ellos, la caballería se utilizaba básicamente para los carros o como fuerza complementaria de apoyo. Entre los soldados destaca un grupo de 330 arqueros; probablemente se trate de una unidad en fase de entrenamiento.
La tercera fosa, organizada en torno a un carro de combate vacío, que quizás esperaba la llegada del emperador, rodeado por 68 oficiales de alta graduación, corresponde al estado mayor. Abundantes restos de animales demuestran que aquí se hacían los sacrificios para propiciar el combate.
En el suelo de las fosas yacían decenas de miles de armas, que cubrían todo el espectro de las armas utilizadas por los Qin, aunque es muy probable que algún saqueo inicial arrancara parte de las espadas: su doble filo, hecho con una aleación compleja y recubierto con óxido de cromo –una técnica que en Europa no se utilizará hasta el siglo XVIII– conserva aún hoy una agudeza temible.
Todo este complejo plantea dos grandes interrogantes: por qué se construyó y cómo se hizo. Cuando en el año 221 a.C. Qin Shihuang di, tras siglos de luchas entre los sietes grandes reinos chinos, terminó la conquista de China, su primera preocupación fue encontrar un título que no fuera el de rey, totalmente desprestigiado y demasiado local; necesitaba un nombre que indicara su condición de monarca universal.
El título elegido fue el de Soberano Emperador, que en el mundo chino tenía una fuerte connotación religiosa; y Qin Shihuang di se consideró siempre a sí mismo como un gobernante cósmico, tan capaz de unificar los reinos como de controlar el mundo de los espíritus. Dado el número de ejércitos a los que había masacrado, y el número de reclutas propios a los que había hecho morir en combate, Qin Shihuang di necesitaba un ejército para poderse mover con comodidad en el mundo de los muertos.
Por ello, decidió hacerse acompañar de todo un ejército de figuras de terracota en lugar de sacrificar a soldados reales: era la única manera de disponer de un ejército completo. Y de que este agrupara a los sujetos de mayor calidad: la estatura media de los guerreros es de más de 1,80 metros, muy por encima de la media real de la población china. El hecho de que las placas de las armaduras y los cascos hallados en la armería real fueran de piedra apunta también a la necesidad de protegerse de los espíritus, a los que la tradición china aleja con piedras.
Una tumba así no tiene ningún precedente conocido en la historia de China: mil años antes, en Sanxingdui, en el lejano Sichuan, se habían enterrado unas enormes figuras rituales de bronce, cubiertas con máscaras de oro, y cuyo recuerdo se había perdido para siempre; y un siglo antes de Qin Shihuang di se habían enterrado figuras de madera en alguna tumba de Chu, al sur del Yangzi. Pero nada preparaba para la tumba del Primer Emperador: ni su volumen, ni su similitud con personas reales. En China, a diferencia de Occidente, la escultura figurativa era prácticamente inexistente.
La tumba revela una práctica insólita de fabricación en cadena y control de calidad: una estricta organización del trabajo que sí tenía precedentes. La arcilla se obtenía del loess circundante y se amasaba y preparaba en alguno de los talleres habilitados: sabemos el nombre de 87 maestros de talleres, con cada uno de los cuales trabajaban una docena de personas, ya que estaban obligados a estampar su nombre en las piezas que entregaban.
Una vez amasada la arcilla, la estructura básica de todas las esculturas era la misma: los pies y las piernas se elaboraban de forma maciza para proporcionar estabilidad al cuerpo central que se encajaba en la parte superior de las piernas. Las manos, brazos y cabezas se producían separadamente y se añadían en el último momento: se han identificado ocho tipos básicos de caras, sobre las que luego se aplicaba una placa fina de arcilla que permitía individualizarlas.
Una vez ensamblados y retocados los módulos básicos, las piezas se cocían enteras: para ello necesitaban unos hornos enormes, pero ninguno de ellos ha aparecido en las cercanías de la tumba, que es donde debían estar necesariamente. La única explicación de este hecho es que el encarnizamiento con que los rebeldes se lanzaron contra las estructuras de los Qin fuera aún mayor del que reflejan los textos. De hecho, en la tumba imperial no sólo trabajaron artesanos. Los textos hablan de 700.000 deportados destinados a la construcción de la tumba y del palacio de Afang, y nosotros sabemos seguro que utilizaron convictos porque se han encontrado cepos para los pies.
La historia tradicional china ha tildado al Primer Emperador de tirano execrable durante más de dos mil años, y su autocracia era real. La remodelación de la capital, Xianyang y la construcción de la red de carreteras, de las obras hidráulicas, de la Gran Muralla, del inmenso palacio de Afang y de la tumba del monte Li requerían una enorme masa de mano de obra que procedió esencialmente de condenados y deportados.
Las abultadas cifras de condenados que aparecen en los textos –dos millones entre condenados, deportados y trasladados, sin olvidar las prestaciones de trabajo obligatorio a las que estaba sometida la población entre 15 y 56 años– explican por qué, a diferencia de sus contemporáneos romanos, los Qin no recurrieron a la esclavitud. De hecho, la capacidad de movilización de la mano de obra y de organización del trabajo por parte del Estado es el aspecto más extraordinario y continuo de la refinada civilización china.
[Fuente: historia.nationalgeographic.com.es]
Es cierto que fue el primer unificador de China, tras someter a los "reinos combatientes" y realizar reformas de gran calado, entre ellas la construcción de la Gran Muralla, pero el precio que pagó la población china fue altísimo: centenares de miles de trabajadores forzados y de víctimas de sus campañas de conquista. No es de extrañar que, a su muerte, estallara una rebelión que arrasó por com- pleto su palacio y su capital de Xianyang.
Sin embargo, la imagen tradicional sobre Qin Shihuang di empezó a cambiar en época reciente. Durante la Revolución Cultural impulsada por Mao Zedong (1966-1977), el pasado –que en el pensamiento tradicional chino es la gran escuela del presente– se había vuelto muy resbaladizo. Figuras venerables, como la de Confucio, pasaban por uno de sus peores momentos, mientras otras, como la del Primer Emperador, veían su nombre reivindicado.
En 1972, una elogiosa biografía de Qin Shihuang di, publicada por un oscuro historiador, Hong Shidi, consiguió vender 1.850.000 ejemplares en menos de un año. Ello despertó una cierta curiosidad por el túmulo funerario del Primer Emperador que se yergue en las afueras de Xi’an, donde también había estado ubicada la capital de la dinastía Qin, Xianyang. Por lo pronto, sin embargo, no afectó para nada la vida cotidiana de las veinte granjas colectivas que se hallaban diseminadas al- rededor de aquel monumento, empeñadas como siempre en buscar agua para aumentar la productividad de sus cosechas.
Ciertamente, cuando se perforaban pozos o se cavaban tumbas –como se hizo en los siglos XVIII y XIX– en alguno de los campos de alrededor aparecían de vez en cuando fragmentos de manos en terracota, puntas de flecha, restos de tejas y ladrillos. Alguna vez, y sólo tenemos constancia de lo ocurrido en el siglo XX, había aparecido alguna cabeza o algún cuerpo entero.
El destino de las piezas, consideradas espíritus, dependía del talante de quien los encontraba, ya que tanto podían acabar azotadas por obstruir el pozo, como terminar sentadas en un oscuro templo: éste parece haber sido el destino de dos guerreros desenterrados en 1956 y que desaparecerían después, junto con los demás dioses varios, en las vorágines sucesivas del Gran Salto Hacia Delante y la Revolución Cultural. La simpatía de Mao por el Primer Emperador le había hecho firmar un decreto en 1961 para proteger la zona, pero la disposición sólo afectaba al túmulo visible. Nada permitía sospechar que el complejo funerario de Qin Shihuang di se extendía varios kilómetros alrededor; de hecho, ocupa 56 kilómetros cuadrados.
Un día de primavera de 1974 un colectivo de campesinos en el que iban los hermanos Yang tropezó, a poco de empezar a taladrar un pozo, con una capa de tierra de dureza inusitada: acababan de topar con uno de los muros que separan los corredores donde se alinean los guerreros del emperador. Al día siguiente dieron con lo que parecía el cuello de una vasija, en realidad el cuello de uno de los soldados. Todavía cavaron un día más hasta que extrajeron primero un cuerpo entero, para llegar después a una cámara subterránea. En aquel momento decidieron alertar a las autoridades locales, que emprendieron inmediatamente una prospección arqueológica: los resultados, que tardaron un par de meses en verificarse, dejaron boquiabierto al país y entusiasmaron a Mao.
Sima Qian, el gran historiador del siglo II a.C., había descrito en detalle la disposición de la cámara funeraria de Qin Sihuang, enterrada bajo el túmulo, así como los recintos funerarios de sus cercanías. Pero los disturbios que acompañaron la caída de la dinastía fundada por Qin Shihuang di y que habían hecho arder su capital hasta los cimientos arrasaron también los edificios de su gigantesco mausoleo, ubicados, junto con éste, en un doble recinto amurallado. La construcción, a un kilómetro y medio de distancia, de los 20.000 metros cuadrados de corredores subterráneos en los que se alinean unos 8.000 soldados de terracota de tamaño natural, caballos y carros de comba- te había pasado totalmente desapercibida.
Pero esta vez, en 1974, el momento era políticamente correcto, y el descubrimiento se convirtió en una primera noticia mundial y en un reclamo turístico de primera magnitud para el que no se escatimaron recursos. Desde entonces, los descubrimientos se suceden incansablemente año tras año. De hecho se tardará muchísimo más en excavar su tumba que los 36 años que se tardó en construirla.
El centro del complejo funerario era el mausoleo, en el que un túmulo funerario de 515 metros de norte a sur y 485 de este a oeste (hoy reducidos a 350 por 345) recubría una cámara funeraria excavada a más de 30 metros bajo tierra. Allí se acumularon multitud de objetos preciosos sobre una base que simulaba los grandes ríos de China y bajo una cúpula en la que se reproducía el cielo, todo ello veteado de mercurio. El túmulo aún no se ha excavado, pero las mediciones de mercurio a las que se le ha sometido –en 1980 y 2003– han revelado una acumulación inusual de este metal en su centro: ello prueba tanto la veracidad de la descripción de Sima Qian como la permanencia de una estructura interna que ni se ha hundido ni ha sido saqueada.
Los estudios hidrológicos han demostrado también que la inundación de la cámara se evitó con la construcción de un dique subterráneo que desvió las aguas y que hoy en día sigue funcionando correctamente. Es muy probable que la cámara contenga los restos de víctimas humanas, entre ellas cien funcionarios de los que habla Sima Qian, junto con sirvientes y operarios; tales sacrificios constituían una práctica vigente en muchos estados chinos cuando se instauró el Imperio. Quizá por eso tarden tanto en excavarlo: sin duda empañaría la magia del monumento.
El mausoleo estaba rodeado por dos recintos amurallados concéntricos que encerraban, en la superficie del terreno, edificios para el culto. Todo ello ardió irremediablemente con la caída de los Qin, ya que quienes lo destruyeron no sólo pretendían saquear el recinto, sino destruir el universo de los vencidos y eliminar su poder sobre los vivos.
En fechas recientes se han desenterrado entre ambas murallas varios fosos con contenidos diversos: uno de ellos con escribas, equipados con estiletes para raspar y reutilizar las tiras de bambú en las que escribían y con piedras para afilarlos; otro con bailarines, levantadores de pesos y acróbatas de gran tamaño. En otro de los fosos encontraron músicos que tañen sus ya desaparecidos instrumentos para que bailen una serie de cisnes y patos de bronce que se alinean en torno al cauce de un río.
Una gran multitud de pequeños fosos –hasta 600– en los que mozos de establo de tamaño algo menor que el real cuidan cada uno de un caballo real, del que sólo queda el esqueleto, y una armería, en la que se acumulan placas de piedra perforadas con las que construir armaduras –tanto de hombres como de caballos– y cascos, piezas con las que, hasta la fecha, se ha logrado reconstruir dos armaduras y un casco.
Lo más extraordinario sigue estando fuera de las murallas que envuelven el mausoleo. A 1.500 metros hacia el este del túmulo se sitúan las tres fosas destinadas al ejército, cada una de las cuales cumple funciones diferentes. Hay también una cuarta fosa, pero está vacía, prueba de que la construcción se abandonó sin terminar cuando los grandes disturbios barrieron del mapa la dinastía de Qin.
En la primera fosa se alineaban, a unos cinco metros de profundidad, unos 6.000 guerreros, organizados con una vanguardia frontal en triple fila tras la cual se levantaban 38 hileras de soldados de a pie, todos ellos mirando hacia el este. A día de hoy se ha logrado reconstruir 1.900 de estos guerreros. Junto con ellos hay también 160 carros de combate. Todo ello está dispuesto en once corredores de tres metros de altura con el suelo pavimentado, las paredes forradas de madera y los techos cubiertos de vigas.
En la segunda fosa se alinean, en catorce corredores, los carros de combate, todos ellos guiados por cuatro caballos. Hay aquí 939 guerreros con 472 caballos, de porte pequeño (1,72 metros de alto) y macizo, como los del norte de China. Los caballos van sin estribos, ya que estos no se descubrirían hasta cinco siglos más tarde; sin ellos, la caballería se utilizaba básicamente para los carros o como fuerza complementaria de apoyo. Entre los soldados destaca un grupo de 330 arqueros; probablemente se trate de una unidad en fase de entrenamiento.
La tercera fosa, organizada en torno a un carro de combate vacío, que quizás esperaba la llegada del emperador, rodeado por 68 oficiales de alta graduación, corresponde al estado mayor. Abundantes restos de animales demuestran que aquí se hacían los sacrificios para propiciar el combate.
En el suelo de las fosas yacían decenas de miles de armas, que cubrían todo el espectro de las armas utilizadas por los Qin, aunque es muy probable que algún saqueo inicial arrancara parte de las espadas: su doble filo, hecho con una aleación compleja y recubierto con óxido de cromo –una técnica que en Europa no se utilizará hasta el siglo XVIII– conserva aún hoy una agudeza temible.
Todo este complejo plantea dos grandes interrogantes: por qué se construyó y cómo se hizo. Cuando en el año 221 a.C. Qin Shihuang di, tras siglos de luchas entre los sietes grandes reinos chinos, terminó la conquista de China, su primera preocupación fue encontrar un título que no fuera el de rey, totalmente desprestigiado y demasiado local; necesitaba un nombre que indicara su condición de monarca universal.
El título elegido fue el de Soberano Emperador, que en el mundo chino tenía una fuerte connotación religiosa; y Qin Shihuang di se consideró siempre a sí mismo como un gobernante cósmico, tan capaz de unificar los reinos como de controlar el mundo de los espíritus. Dado el número de ejércitos a los que había masacrado, y el número de reclutas propios a los que había hecho morir en combate, Qin Shihuang di necesitaba un ejército para poderse mover con comodidad en el mundo de los muertos.
Por ello, decidió hacerse acompañar de todo un ejército de figuras de terracota en lugar de sacrificar a soldados reales: era la única manera de disponer de un ejército completo. Y de que este agrupara a los sujetos de mayor calidad: la estatura media de los guerreros es de más de 1,80 metros, muy por encima de la media real de la población china. El hecho de que las placas de las armaduras y los cascos hallados en la armería real fueran de piedra apunta también a la necesidad de protegerse de los espíritus, a los que la tradición china aleja con piedras.
Una tumba así no tiene ningún precedente conocido en la historia de China: mil años antes, en Sanxingdui, en el lejano Sichuan, se habían enterrado unas enormes figuras rituales de bronce, cubiertas con máscaras de oro, y cuyo recuerdo se había perdido para siempre; y un siglo antes de Qin Shihuang di se habían enterrado figuras de madera en alguna tumba de Chu, al sur del Yangzi. Pero nada preparaba para la tumba del Primer Emperador: ni su volumen, ni su similitud con personas reales. En China, a diferencia de Occidente, la escultura figurativa era prácticamente inexistente.
La tumba revela una práctica insólita de fabricación en cadena y control de calidad: una estricta organización del trabajo que sí tenía precedentes. La arcilla se obtenía del loess circundante y se amasaba y preparaba en alguno de los talleres habilitados: sabemos el nombre de 87 maestros de talleres, con cada uno de los cuales trabajaban una docena de personas, ya que estaban obligados a estampar su nombre en las piezas que entregaban.
Una vez amasada la arcilla, la estructura básica de todas las esculturas era la misma: los pies y las piernas se elaboraban de forma maciza para proporcionar estabilidad al cuerpo central que se encajaba en la parte superior de las piernas. Las manos, brazos y cabezas se producían separadamente y se añadían en el último momento: se han identificado ocho tipos básicos de caras, sobre las que luego se aplicaba una placa fina de arcilla que permitía individualizarlas.
Una vez ensamblados y retocados los módulos básicos, las piezas se cocían enteras: para ello necesitaban unos hornos enormes, pero ninguno de ellos ha aparecido en las cercanías de la tumba, que es donde debían estar necesariamente. La única explicación de este hecho es que el encarnizamiento con que los rebeldes se lanzaron contra las estructuras de los Qin fuera aún mayor del que reflejan los textos. De hecho, en la tumba imperial no sólo trabajaron artesanos. Los textos hablan de 700.000 deportados destinados a la construcción de la tumba y del palacio de Afang, y nosotros sabemos seguro que utilizaron convictos porque se han encontrado cepos para los pies.
La historia tradicional china ha tildado al Primer Emperador de tirano execrable durante más de dos mil años, y su autocracia era real. La remodelación de la capital, Xianyang y la construcción de la red de carreteras, de las obras hidráulicas, de la Gran Muralla, del inmenso palacio de Afang y de la tumba del monte Li requerían una enorme masa de mano de obra que procedió esencialmente de condenados y deportados.
Las abultadas cifras de condenados que aparecen en los textos –dos millones entre condenados, deportados y trasladados, sin olvidar las prestaciones de trabajo obligatorio a las que estaba sometida la población entre 15 y 56 años– explican por qué, a diferencia de sus contemporáneos romanos, los Qin no recurrieron a la esclavitud. De hecho, la capacidad de movilización de la mano de obra y de organización del trabajo por parte del Estado es el aspecto más extraordinario y continuo de la refinada civilización china.
[Fuente: historia.nationalgeographic.com.es]
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