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Primera obra documentada de Francisco de Goya: 'Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes' (1771)

La Fundación Amigos del Museo del Prado ha adquirido y donado a la pinacoteca el lienzo de Goya 'Aníbal vencedor, que por primera vez mira Italia desde los Alpes' (1771), una de las composiciones de mayor relieve de su etapa de juventud. Con ella completa una de las escasas lagunas cronológicas en su colección del artista, la más importante del mundo. Se considera la primera obra documentada del excelente pintor y grabador español Francisco José de Goya y Lucientes (Fuendetodos, 1746-Burdeos, 1828).

Gracias a la donación, la obra entra a formar parte del patrimonio de la institución que ya custodia desde 1993 el 'Cuaderno italiano', libreta de dibujo adquirida por el pintor durante su estancia en Italia (1769-1771) que incluye, entre otros dibujos y anotaciones personales, apuntes para la idea compositiva del 'Aníbal vencedor' y estudios para sus figuras principales, Aníbal o la cabeza de toro de la alegoría del río Po que atravesó el cartaginés.

María Isidra de Guzmán, primera mujer licenciada de España (1785)

María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda (Madrid, 31 de octubre de 1767 - Córdoba, 5 de marzo de 1803), conocida como la doctora de Alcalá, fue la primera mujer que ostentó en España el grado universitario de doctor y la dignidad de Académica Honoraria de la Lengua. Su nombre es habitualmente citado como María de Guzmán (con el que se la recuerda con una calle en Madrid y un centro de salud en Alcalá de Henares), o como Isidra de Guzmán (con el que se la recuerda con un instituto de secundaria en Alcalá de Henares). Con el apelativo de doctora de Alcalá se la recuerda en una calle y un colegio de primaria de esa ciudad.

Hija de dos grandes de España, Diego Ventura de Guzmán y Fernández de Córdoba, marqués de Aguilar de Campoo, conde de Oñate y marqués de Montealegre y María Isidra de la Cerda, duquesa de Nájera, condesa de Paredes de Nava, emuló en su amor a las letras a su cuarta abuela, Condesa de Paredes, autora de los seis volúmenes del Año cristiano impresos en Madrid en 1654 y, educada por un buen preceptor como Antonio Almarza, alcanzó una instrucción poco común.

Fue nombrada socia "honoraria" de la Real Academia Española, donde pronunció un magnífico discurso, conservado hasta hoy en los archivos de dicha institución (Oración del género eucarístico que hizo a la Real Academia Española la Exc.ma Señora... en el día 28 de diciembre del año de 1784 en que fue incorporada por socia de dicha Real Academia Madrid, Joaquín Ibarra, 1785), así como de la Real Academia de la Historia. Con autorización del rey Carlos III, el 6 de junio de 1785, contando 17 años, recibió en la Universidad de Alcalá, el grado de doctora y maestra en la Facultad de Artes y Letras humanas, además de ser investida con los títulos de Catedrática Honoraria de Filosofía conciliadora y Examinadora. Igualmente perteneció desde 1794 a la Junta de Damas de Honor y Mérito obteniendo la banda de la Orden de damas nobles de María Luisa.

El origen de las Fallas Valencianas (1740)

¿Cuál es el origen de las Fallas? ¡Ojalá lo supiéramos! Por el momento, las investigaciones históricas sobre la fiesta no han podido dar con la manera en que surgió, y ni siquiera una fecha más o menos aproximada. La documentación más antigua sobre las Fallas data de 1740, y es un oficio de la autoridad municipal de Valencia que prohíbe quemar fallas en las calles de la ciudad por su estrechez. Este escrito y otros documentos de 1751, 1783, 1784, 1788, 1789 y 1792 nos indican claramente que en el siglo XVIII ya estaba plenamente establecida la costumbre de plantar fallas en Valencia, pero nada más.

Sobre el origen de las Fallas hay muchas teorías, algunas muy populares pero no por ello más ciertas. A continuación se resumen las hipótesis más importantes sobre la aparición de esta fiesta.

París vivió el primer vuelo tripulado en globo aerostático de la historia (1783)

El lunes 1 de diciembre de 1783 se congregó en torno al jardín de las Tullerías una de las mayores aglomeraciones humanas de la historia de París; según algunas fuentes, la multitud allí reunida llegó a 400.000 personas. Todas querían asistir a un espectáculo que nadie habría imaginado pocos años antes: el de dos hombres que se disponían a elevarse hasta los cielos a bordo de un enorme globo de aire.

Desde hacía días, en la ciudad no se hablaba de otra cosa y la prensa se había hecho amplio eco del acontecimiento. Los espectadores ocupaban los muelles y los puentes, las ventanas y los tejados de las casas, los campos y hasta las poblaciones aledañas.

La simple vista del globo antes de su despegue causaba asombro. De color rosa y amarillo, medía más de nueve metros de altura y estaba envuelto completamente por una red de malla cuadrada. En el extremo inferior se había colocado una barquilla de mimbre donde irían los «pilotos»: el profesor Jacques Charles y su ayudante Nicolas-Louis Robert.

Primer zoológico del mundo, en Viena (1752)

El Zoológico de Schönbrunn es un jardín zoológico ubicado en los terrenos del Palacio de Schönbrunn en Viena, la capital de Austria. Fundado como una casa de fieras imperial en 1752, es el zoológico más antiguo del mundo. Hoy Tiergarten Schönbrunn se considera y se refiere a sí mismo como un zoológico administrado científicamente que tiene como su principal objetivo ser un centro para la conservación de las especies y la conservación de la naturaleza en general, así como el cumplimiento del mandato de la educación dado a él por la legislación local. Los edificios que se conservan de la época barroca, que se completaron en los últimos años con elementos de la arquitectura moderna, transmiten todavía una buena impresión del siglo XVIII siguiendo el modelo de Versalles.

La primera tónica de la historia fue un invento del suizo Johann Jacob Scheweppe (1783)

Estar al frente de los rankings suele ser un motivo de orgullo nacional que al sur de Europa se disfruta con menos frecuencia de la deseada, pero siempre hay excepciones. Según los datos de Statista, España es el país líder en consumo per cápita de ginebra. Cada español consume 1,07 libras de este espirituoso al año. Un dato que trae a otro liderazgo: a diferencia otras latitudes, donde la ginebra se toma sola, aquí la mezclamos con tónicas, el que hace que el Estado también lidere la liga de los países que más gaseosas consumen. Una buena noticia especialmente para Schweppes, que acapara el 70% del mercado, y que ha convertido el que nació como un remedio farmacéutico en un imprescindible del ocio.

El origen de las bebidas gaseosas se remonta al 1783, a la ciudad suiza de Ginebra –como no-, donde el relojero Johann Jacob Schweppe supera el sopor que le produce su oficio experimentando con la ciencia, que era su afición. Con el tiempo encontrará el método para introducir burbujas de dióxido de carbono en agua y embotellarlas, creando así la primera tónica de la historia, que tendrá cierto éxito comercial en Suiza como remedio contra las malas digestiones.

El Imperio Español, primer imperio en tener territorios en todos los continentes (Siglos XV a XIX)

Imagina un mapa del mundo en el que, al desplegarlo, aparecen puntitos de un mismo color en lugares tan distantes como Florida, Perú, Guinea, Nápoles o Filipinas. Lejos de ser una ucronía, durante siglos esa constelación de territorios fue totalmente real.

El Imperio español llegó a ser uno de los mayores y más diversos conglomerados de la historia, con posesiones y enclaves en Europa, América, África, Asia y Oceanía, y una extensión que, en su época de mayor amplitud, rondó los 20 millones de km². Controló colonias en todos los continentes excepto en la Antártida (que no ha tenido ni tiene población permanente).

Las crónicas sobre el Imperio español suelen resumirse en una palabra: expansión. El proyecto imperial se sostuvo sobre una monarquía con política expansionista, alianzas y conquistas atlánticas, y donde la Iglesia fue clave en la evangelización. Fueron cuatro siglos de construcción territorial impulsados por el deseo de riqueza y el impulso del catolicismo, con efectos profundos en lenguas, religiones, sistemas legales y tradiciones. El punto de arranque simbólico es 1492. Tras los viajes del explorador Cristóbal Colón, la Corona española estableció bases en el Caribe y desde allí se desplegó una secuencia de conquistas y virreinatos que reorganizó todo el continente americano.

Primera batería eléctrica de la historia, el "órgano eléctrico artificial" de Alessandro Volta (1800)

El físico italiano Alessandro Volta, fue el inventor de la primera batería eléctrica del mundo. Su "pila voltaica" proporcionó la primera fuente de corriente eléctrica continua que el mundo había visto. A través de su descubrimiento, Volta desacreditó la teoría prevaleciente en ese momento de que la electricidad era generada únicamente por seres vivos. El invento de Volta sentó las bases de las baterías modernas. Su trabajo también ayudó a crear el campo de la electroquímica y el electromagnetismo.

Alessandro Giuseppe Antonio Anastasio Volta nació el 18 de febrero de 1745 en Como, una ciudad en el actual norte de Italia. La familia de Volta era noble y rica. De niño, asistió a un internado jesuita, donde sus maestros trataron de persuadirlo para que ingresara al sacerdocio. Volta sabía que su verdadera pasión era la física y, a los 16 años, abandonó la escuela. A pesar de no recibir más formación formal, Volta comenzó a intercambiar cartas con los principales físicos de la época cuando tenía 18 años. Dos años más tarde, Volta ya estaba realizando experimentos en un laboratorio de física construido por su rico amigo, Giulio Cesare.

En 1774, Volta enseñaba física experimental en la escuela pública de gramática de Como. En este punto, el trabajo de Volta se centró principalmente en la química de los gases. En 1778, después de leer un artículo escrito por Benjamin Franklin sobre el tema del "aire inflamable", Volta se convirtió en la primera persona en descubrir y luego aislar el gas metano. Volta descubrió que una mezcla de metano y aire podía explotar con una chispa eléctrica cuando estaba en un recipiente cerrado. Este tipo de reacción química inducida eléctricamente se convertiría más tarde en la base del motor de combustión interna.

André Philidor redactó el primer reglamento de ajedrez con las normas básicas y fue pionero en la estrategia de peones (1749)

Aunque el ajedrez moderno se asocia más al austriaco Wilhem Steinitz, primer campeón mundial oficial, la figura del francés Philidor es un referente adelantado a su época que estableció precedentes en la historia del Juego-Ciencia.

François-André Danican, apodado Philidor (1726-1795), fue un músico y ajedrecista francés, considerado uno de los mejores ajedrecistas del siglo XVIII. Su familia tenía una larga tradición cómo músicos de la corte de Versalles. Su padre, André Danican, era músico de Luis XIV y, según la tradición, el rey Luis XIII dio a su tío abuelo Michel Danican el apodo Philidor al comparar su forma de tocar el oboe con la del famoso músico italiano Filidori; desde entonces, todos los miembros de la familia utilizaron ese sobrenombre.

Con tan solo seis años de edad, en 1731, André entró a formar parte del coro de Luis XV, donde aprendió a jugar al ajedrez en los ratos de inactividad viendo jugar a los demás músicos. El propio François-André compuso óperas cómicas en la época de Luis XVI; en sus ratos de ocio, viendo jugar a los demás músicos, aprendió a jugar el ajedrez.

Visitaba asiduamente el Café de la Régence, situado en la Plaza del Teatro Francés, considerado como el templo ajedrecístico de la época; a menudo, debía aceptar salir con desventaja en las partidas; por ejemplo, con una pieza menos. Sus triunfos y sus actuaciones en las simultáneas contra tres jugadores provocaban la admiración de los espectadores. Allí conocería a Kermur de Legal, mejor jugador de la época, quien le tomaría como alumno. Al principio, De Legal le daba ventaja de torre, pero en sólo tres años, comenzaron a jugar sin handicap y poco después superaba a su maestro y se convertía en el mejor jugador conocido.

Émilie du Châtelet, pionera de la física moderna (1749)

En el siglo XVIII, cuando las mujeres eran relegadas al papel de esposas y madres, Émilie du Châtelet desafió todas las normas al convertirse en una de las mentes más brillantes de su tiempo. Matemática, física y filósofa, su trabajo no solo fue revolucionario, sino que también dejó en ridículo a varios hombres de la época, incluso corrigiendo errores de Isaac Newton.

Nacida en 1706 en Francia, Émilie pertenecía a la nobleza, lo que le permitió recibir una educación poco común para una mujer de su época. Desde pequeña mostró una inteligencia deslumbrante: aprendió latín, griego y matemáticas cuando otras niñas solo eran instruidas en bordado y etiqueta. Su pasión por la ciencia era tan intensa que se disfrazaba de hombre para poder asistir a debates científicos en cafés y academias. Con el tiempo, su brillantez fue imposible de ignorar.

En una sociedad que no permitía que las mujeres fueran académicas, Émilie encontró un aliado en el filósofo Voltaire, con quien tuvo una apasionada relación. Juntos estudiaban, escribían y desafiaban las normas intelectuales de la época.

De hecho, cuando Voltaire fue exiliado por sus ideas, ella lo acogió en su castillo y lo convirtió en un centro de investigación científica. Mientras Voltaire escribía sobre filosofía, Émilie se sumergía en ecuaciones matemáticas y experimentos físicos.

Port'Alba, primera pizzería del mundo, en Nápoles (1738)

La antigua pizzería Port’Alba (‘Puerta Blanca’), en la ciudad de Nápoles, es considerada como la primera pizzería del mundo. En 1738 empezaron a producir pizzas para los viandantes y en 1830 se expandieron a una especie de pizzería-restaurante con mesas y camareros. Hoy en día sirven pizza bajo las mismas premisas.

Hacia 1830, el escritor francés Alexandre Dumas (padre) describe la pizza en la corte de Nápoles en su novela Le corrícolo. Dumas describe la pobreza de la gente que habita la ciudad, a los que denomina lazzaroni (‘lazarones’, como evocación al pobre Lázaro, personaje bíblico) y describe cómo esas gentes humildes desayunan, almuerzan y cenan un pan plano al que añaden diversos ingredientes: «En Nápoles se elaboraba con aceite de oliva, tocino, queso, tomate y anchoas en salazón». El empleo de queso mozzarella (procedente de leche de búfala) se introduce en Italia debido a las invasiones de poblaciones procedentes de Asia.

Immanuel Kant: Padre del Idealismo trascendental (1781)

El 12 de febrero de 1804, falleció Immanuel Kant, uno de los filósofos más influyentes de la historia, considerado el padre del idealismo trascendental y una figura clave en la Ilustración alemana.

Su pensamiento revolucionó la metafísica, la epistemología, la ética y la estética, estableciendo las bases de la filosofía moderna.

Nacido en Königsberg (Prusia, actual Kaliningrado, Rusia) en 1724, Kant dedicó su vida al estudio y la enseñanza de la filosofía. Su obra más importante, "Crítica de la razón pura" (1781), marcó un antes y un después en la manera de entender el conocimiento humano.

Su filosofía buscó reconciliar el racionalismo de Descartes y Leibniz con el empirismo de Hume y Locke, desarrollando el concepto de idealismo trascendental, según el cual nuestra percepción del mundo está condicionada por la estructura de nuestra mente.

Principales aportes filosóficos:

1. Crítica de la razón pura (1781): Explora los límites del conocimiento humano y plantea que solo podemos conocer el mundo a través de las estructuras de nuestra mente.

2. Crítica de la razón práctica (1788): Desarrolla su teoría ética basada en el imperativo categórico, según el cual las acciones deben regirse por principios universales y morales.

Andresa Casamayor, primera científica española (1738)

Mientras en otros lugares de Europa nos resuenan los nombres de científicas como la astrónoma británica Caroline Herschel (hermana de William Herschel), descubridora de varios cometas y que recibió la Medalla de oro de la Real Sociedad Astronómica, o la matemática, física y filósofa francesa Émilie du Châtelet, traductora de los Principia de Isaac Newton, en España, hay un nombre muy destacado pero quizá poco conocido de una matemática muy especial: María Andresa Casamayor de La Coma.

La historia de la ciencia está repleta de figuras que han desafiado convenciones y derribado barreras, allanando el camino para las generaciones futuras. Precisamente hoy nos acercamos a la figura de una de ellas, María Juana Rosa Andresa Casamayor de La Coma (1720-1780), que fue la primera mujer en España que publicó un texto científico que ha llegado a nuestro días. Es más, destacó en un campo en el que, durante el siglo XVIII, estaba circunscrito a los hombres.

Esta zaragozana, nació en una época en la que las oportunidades para las mujeres en la ciencia eran extremadamente escasas. La Ilustración se estaba extendiendo por toda Europa, trayendo consigo nuevas ideas sobre la razón, la ciencia y el potencial humano. Sin embargo, las convenciones sociales seguían dominando y confinando a las mujeres sobre todo al ámbito doméstico.

La vacuna de Edward Jenner contra la viruela fue la primera de todos los tiempos (1796)

Edward Jenner (1749-1823) fue el primero que usó la ciencia para prevenir una enfermedad en lugar de curarla. Este médico inglés se convirtió en pionero al desarrollar en 1796 la primera vacuna de la historia y lo hizo gracias a un controvertido experimento con el hijo de su jardinero.

Entonces la viruela arrasaba Europa y mataba cada año a 400.000 personas. Se cebaba sobre todo con los niños, pero no respetaba a nadie. Uno de cada tres afectados moría —como el rey de Francia Luis XV— y muchos supervivientes quedaban ciegos o con la cara llena de cicatrices —como George Washington, el primer presidente de EEUU—, que dejaban tras secarse multitud de protuberancias con pus.

George Washington, primer presidente de Estados Unidos (1789)

En mayo de 1775 se reunieron en Filadelfia los representantes de las 13 colonias británicas de América del Norte. Su propósito era el de unificar la resistencia frente a la Corona británica, que se había propuesto acabar con el estado de rebelión que reinaba entre sus súbditos americanos. En realidad, en esos momentos, la guerra ya había empezado. Pocos días antes, el 17 de abril, una columna británica fue enviada a Concord para capturar y destruir un depósito de armamento que la milicia de la colonia de Massachusetts había escondido allí, pero los milicianos le tendieron una emboscada a su paso por Lexington. El choque, que duró pocos minutos, acabó con ocho muertos y diez heridos. A continuación, la milicia de Massachusetts puso sitio a Boston en un intento de obligar a los ingleses a abandonar la ciudad.

Aunque el Congreso reunido en Filadelfia –el Segundo Congreso Continental, continuador de otro celebrado el año anterior– no era el gobierno de las colonias unidas, actuó como tal; y una de las primeras tareas de un gobierno a punto de entrar en guerra es organizar un ejército. Esto es lo que hicieron los representantes de las colonias: asumieron el mando de la milicia que sitiaba Boston convirtiéndola en lo que pomposamente se llamó el Ejército Continental, y nombraron como comandante en jefe a George Washington.

La pregunta es inevitable: ¿Por qué, entre todos los presentes en Filadelfia, o incluso entre los muchos ciudadanos de todas las colonias, se eligió a George Washington para esta tarea? Algunos contemporáneos dijeron que la elección de Washington se debió a que era el único de los presentes que vestía uniforme, otros que fue por su altura –con casi 1,90 metros, era un palmo más alto que los demás– y por su aspecto imponente.