La cueva de Leang Tedongnge, situada en el sur de la isla de Célebes (en indonesio, Sulawesi), alberga la pintura rupestre más antigua realizada por Homo sapiens que se ha descubierto hasta la fecha: habría sido pintada hace unos 45.500 años, según las dataciones por uranio. Representa a un jabalí verrugoso de Célebes (Sus celebensis), un animal autóctono de la isla, y forma parte de un grupo de 73 figuras. El descubrimiento fue publicado originalmente en la revista Science Advances.
Hasta hace poco la cueva solo era conocida por los Bugis, un grupo étnico de la isla, ya que se encuentra oculta en el fondo de un valle y solo se puede acceder a ella durante la temporada seca, puesto que en época de lluvias la entrada queda inundada. En 2017 indicaron su ubicación a un grupo de arqueólogos de la Universidad de Griffith (Australia) y el centro de investigación arqueológica indonesia ARKENAS. Este mismo equipo encontró en 2020, también en Célebes, otra pintura rupestre que en ese momento era la más antigua que se conocía, con 43.900 años.
Hikari, el primer tren bala japonés (1964)
El Shinkansen es el símbolo del brillante desarrollo tecnológico en Japón y su medio de transporte más rápido y eficiente. Los Shinkansen son trenes bala que conectan las ciudades a través de los ferrocarriles de alta velocidad de Japón.
La mayoría de los visitantes de Japón desean vivir la experiencia de los trenes Shinkansen, que alcanzan velocidades superiores a los 320 kilómetros por hora (199 millas por hora), aunque la mayoría de los casos, los trenes regulares no superan los 300 km / h. Sin embargo, en ocasiones los turistas pueden no darse cuenta de todo el esfuerzo que ha sido llevado a cabo para hacer posible este transporte exclusivo y veloz.
El sistema del tren bala de hoy en día tiene más de 60 años de historia. También es uno de los medios de transporte más seguros, uno de los pocos sistemas de transporte en el mundo que puede presumir de no haber tenido accidentes mortales a lo largo de su extensa trayectoria.
La mayoría de los visitantes de Japón desean vivir la experiencia de los trenes Shinkansen, que alcanzan velocidades superiores a los 320 kilómetros por hora (199 millas por hora), aunque la mayoría de los casos, los trenes regulares no superan los 300 km / h. Sin embargo, en ocasiones los turistas pueden no darse cuenta de todo el esfuerzo que ha sido llevado a cabo para hacer posible este transporte exclusivo y veloz.
El sistema del tren bala de hoy en día tiene más de 60 años de historia. También es uno de los medios de transporte más seguros, uno de los pocos sistemas de transporte en el mundo que puede presumir de no haber tenido accidentes mortales a lo largo de su extensa trayectoria.
María Isidra de Guzmán, primera mujer licenciada de España (1785)
María Isidra Quintina de Guzmán y de la Cerda (Madrid, 31 de octubre de 1767 - Córdoba, 5 de marzo de 1803), conocida como la doctora de Alcalá, fue la primera mujer que ostentó en España el grado universitario de doctor y la dignidad de Académica Honoraria de la Lengua. Su nombre es habitualmente citado como María de Guzmán (con el que se la recuerda con una calle en Madrid y un centro de salud en Alcalá de Henares), o como Isidra de Guzmán (con el que se la recuerda con un instituto de secundaria en Alcalá de Henares). Con el apelativo de doctora de Alcalá se la recuerda en una calle y un colegio de primaria de esa ciudad.
Hija de dos grandes de España, Diego Ventura de Guzmán y Fernández de Córdoba, marqués de Aguilar de Campoo, conde de Oñate y marqués de Montealegre y María Isidra de la Cerda, duquesa de Nájera, condesa de Paredes de Nava, emuló en su amor a las letras a su cuarta abuela, Condesa de Paredes, autora de los seis volúmenes del Año cristiano impresos en Madrid en 1654 y, educada por un buen preceptor como Antonio Almarza, alcanzó una instrucción poco común.
Fue nombrada socia "honoraria" de la Real Academia Española, donde pronunció un magnífico discurso, conservado hasta hoy en los archivos de dicha institución (Oración del género eucarístico que hizo a la Real Academia Española la Exc.ma Señora... en el día 28 de diciembre del año de 1784 en que fue incorporada por socia de dicha Real Academia Madrid, Joaquín Ibarra, 1785), así como de la Real Academia de la Historia. Con autorización del rey Carlos III, el 6 de junio de 1785, contando 17 años, recibió en la Universidad de Alcalá, el grado de doctora y maestra en la Facultad de Artes y Letras humanas, además de ser investida con los títulos de Catedrática Honoraria de Filosofía conciliadora y Examinadora. Igualmente perteneció desde 1794 a la Junta de Damas de Honor y Mérito obteniendo la banda de la Orden de damas nobles de María Luisa.
Hija de dos grandes de España, Diego Ventura de Guzmán y Fernández de Córdoba, marqués de Aguilar de Campoo, conde de Oñate y marqués de Montealegre y María Isidra de la Cerda, duquesa de Nájera, condesa de Paredes de Nava, emuló en su amor a las letras a su cuarta abuela, Condesa de Paredes, autora de los seis volúmenes del Año cristiano impresos en Madrid en 1654 y, educada por un buen preceptor como Antonio Almarza, alcanzó una instrucción poco común.
Fue nombrada socia "honoraria" de la Real Academia Española, donde pronunció un magnífico discurso, conservado hasta hoy en los archivos de dicha institución (Oración del género eucarístico que hizo a la Real Academia Española la Exc.ma Señora... en el día 28 de diciembre del año de 1784 en que fue incorporada por socia de dicha Real Academia Madrid, Joaquín Ibarra, 1785), así como de la Real Academia de la Historia. Con autorización del rey Carlos III, el 6 de junio de 1785, contando 17 años, recibió en la Universidad de Alcalá, el grado de doctora y maestra en la Facultad de Artes y Letras humanas, además de ser investida con los títulos de Catedrática Honoraria de Filosofía conciliadora y Examinadora. Igualmente perteneció desde 1794 a la Junta de Damas de Honor y Mérito obteniendo la banda de la Orden de damas nobles de María Luisa.
Enric Bernat, padre del Chupa Chups (1958)
"Mamá, ¡cómprame un Chupa Chups!". Esta petición la han hecho, casi con total seguridad, generaciones de niños en nuestro país, y en todo el mundo. ¿Cuántas personas no habrán saboreado, incluso de adultos, alguno de estos deliciosos caramelos pinchados en un palito de plástico? Pero esta idea que parece tan simple fue en realidad revolucionaria. En palabras de su creador, Enric Bernat, comerse un Chupa Chups era "como comer caramelos con un tenedor". Y es que, cuando se comían un caramelo, los niños lo sacaban constantemente de su boca para exasperación de sus padres, a veces para guardárselo en el bolsillo o para observar fascinados sus colores. Así, Bernat tuvo la brillante idea de añadir un simple palito a una bolita de azúcar para facilitar su consumo, no pringarse, e incluso evitar algún que otro atragantamiento.
En realidad, Enric Bernat no era ajeno al mundo de la confitería. Su abuelo, Josep, había sido el primer fabricante de caramelos de España, así que desde muy pequeño Enric vivió rodeado de estos apreciados dulces. "Viví desde los nueve años lo que era una industria", comentaría en una entrevista ofrecida al diario El País en 1990. Bernat logró que su invento alcanzara tanta fama que su nombre, Chupa Chups, se ha convertido en la manera más común y generalizada de referirse a este tipo de golosinas, aunque no sean de la famosa marca.
Nacido el 20 de octubre de 1923 en el Eixample barcelonés, Enric Bernat cursó hasta cuarto de Bachillerato e hizo tres cursos de Comercio. Enric era un joven con un espíritu inquieto, que poseía un gran don de gentes y mucha iniciativa. Durante la posguerra empezó su carrera en el mundo comercial vendiendo galletas de la marca La Gloria, propiedad de su padre, y posteriormente aceptó un empleo en la industria quesera Massanes i Grau, donde ejerció como aprendiz, dependiente, administrativo y, finalmente, como viajante de comercio, que es como se conocía en aquella época a los agentes comerciales. Corría el año 1950 cuando, tras finalizar el servicio militar, Enric decidió fundar su propia empresa junto con su esposa, Núria Serra, e inauguró su primera confitería, Productos Bernat, especializada en la elaboración de peladillas. Cuatro años más tarde, su antiguo jefe, Domingo Massanes, le ofreció un trabajo que Enric no pudo rechazar: tomar las riendas de Granja Asturias, un grupo empresarial dedicado a la fabricación de productos elaborados con manzanas. Bernat decidió aceptar el desafío.
En realidad, Enric Bernat no era ajeno al mundo de la confitería. Su abuelo, Josep, había sido el primer fabricante de caramelos de España, así que desde muy pequeño Enric vivió rodeado de estos apreciados dulces. "Viví desde los nueve años lo que era una industria", comentaría en una entrevista ofrecida al diario El País en 1990. Bernat logró que su invento alcanzara tanta fama que su nombre, Chupa Chups, se ha convertido en la manera más común y generalizada de referirse a este tipo de golosinas, aunque no sean de la famosa marca.
Nacido el 20 de octubre de 1923 en el Eixample barcelonés, Enric Bernat cursó hasta cuarto de Bachillerato e hizo tres cursos de Comercio. Enric era un joven con un espíritu inquieto, que poseía un gran don de gentes y mucha iniciativa. Durante la posguerra empezó su carrera en el mundo comercial vendiendo galletas de la marca La Gloria, propiedad de su padre, y posteriormente aceptó un empleo en la industria quesera Massanes i Grau, donde ejerció como aprendiz, dependiente, administrativo y, finalmente, como viajante de comercio, que es como se conocía en aquella época a los agentes comerciales. Corría el año 1950 cuando, tras finalizar el servicio militar, Enric decidió fundar su propia empresa junto con su esposa, Núria Serra, e inauguró su primera confitería, Productos Bernat, especializada en la elaboración de peladillas. Cuatro años más tarde, su antiguo jefe, Domingo Massanes, le ofreció un trabajo que Enric no pudo rechazar: tomar las riendas de Granja Asturias, un grupo empresarial dedicado a la fabricación de productos elaborados con manzanas. Bernat decidió aceptar el desafío.
Primer home run oficial de la historia, por Ross Barnes (1876)
En béisbol, un home run (en ocasiones hispanizado como jonrón), cuadrangular, vuelacerca o vuelacercas se da cuando el bateador hace contacto con la pelota de una manera que le permita recorrer las bases y anotar una carrera (junto con todos los corredores en base) en la misma jugada, sin que se registre ningún out ni error de la defensa. En la actualidad, la forma más común en la que se da un cuadrangular es cuando el bateador golpea la pelota y esta sale del campo de juego sobre la barda del campo exterior, resultando en un cuadrangular automático. Incluso, en algunos casos, si el bateador posee la fuerza suficiente, la bola puede salir expelida del estadio. En el béisbol moderno, el cuadrangular es uno de los aspectos más populares del juego. En las Grandes Ligas de Béisbol, los jugadores que golpean una gran cantidad de cuadrangulares (30 o más por temporada) suelen ser grandes estrellas y también están entre los mejor pagados.
El primer home run oficial de la historia de las Grandes Ligas (MLB) lo conectó Ross Barnes, jugador de los Chicago White Stockings, el 2 de mayo de 1876, durante el 26º día de existencia de la Liga Nacional. Se disputaba el encuentro entre Chicago White Stockings y los Cincinnati Red Stockings en el estadio Avenue Grounds de Chicago, siendo el lanzador rival Cherokee Fisher.
En aquella época de los inicios del béisbol profesional, los cuadrangulares eran sumamente raros y el juego se centraba en toques y batazos cortos de estrategia. En ese mismo partido, Barnes brilló con un rendimiento ofensivo de un sencillo, un triple, dos bases robadas y cuatro carreras anotadas en una aplastante victoria de 19-5.
El primer home run oficial de la historia de las Grandes Ligas (MLB) lo conectó Ross Barnes, jugador de los Chicago White Stockings, el 2 de mayo de 1876, durante el 26º día de existencia de la Liga Nacional. Se disputaba el encuentro entre Chicago White Stockings y los Cincinnati Red Stockings en el estadio Avenue Grounds de Chicago, siendo el lanzador rival Cherokee Fisher.
En aquella época de los inicios del béisbol profesional, los cuadrangulares eran sumamente raros y el juego se centraba en toques y batazos cortos de estrategia. En ese mismo partido, Barnes brilló con un rendimiento ofensivo de un sencillo, un triple, dos bases robadas y cuatro carreras anotadas en una aplastante victoria de 19-5.
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