Vasco de Gama, primero en llegar a la India bordeando la costa africana: Ruta de las Especias (1497)
Comparado por muchos historiadores con navegantes de la talla de Cristóbal Colón o Fernando de Magallanes, el portugués Vasco da Gama ha pasado a la historia por abrir una ruta hacía Asia conocida como la Ruta de las Especias y por ser el fundador de diversas colonias en las costas del continente africano. Después de su primer viaje a la India, Vasco de Gama realizó dos viajes más. En el transcurso de su tercer y último, el navegante murió en Cochin, en el sur del subcontinente, el 24 de diciembre de 1524, a los 60 años de edad, posiblemente a causa de la malaria y siendo en aquel momento virrey de la India.
Por aquel entonces, especias como el clavo, el jengibre, la pimienta o la canela eran consideradas muy útiles, y no sólo para conservar los alimentos y dotarlos de sabor, sino también como signo de riqueza y prosperidad. Todos los mercaderes estaban dispuestos a recorrer medio mundo jugándose la vida para traer a Europa esos preciados bienes de la India. Pero aparte de peligrosos, estos viajes eran muy caros: los barcos tenían que pagar impuestos muy elevados en las ciudades donde hacían escala, con lo que el precio final del producto era aún más alto. Pero en 1453 sucedió un acontecimiento que supondría una catástrofe para el comercio europeo. Constantinopla, una ciudad clave en la ruta de las especias, fue conquistada por el sultán Mehmed II, pasando a manos otomanas el control de las rutas hacia la India y la China.
En vista de los acontecimientos, el rey de Portugal, Manuel I el Afortunado, estaba decidido a encontrar una ruta alternativa que bordeara el continente africano para llegar hasta Oriente. Mandó pues a sus mejores capitanes y marinos a encontrar dicha ruta, pero una y otra vez fracasaban en el intento. La mayoría de barcos y sus tripulaciones no regresaron, víctimas de los piratas y de las tormentas. Flotas enteras se perdían una y otra vez. Fue entonces cuando apareció Vasco da Gama y se ofreció al monarca para guiar una expedición que los llevara hasta la India. Aquel ofrecimiento fue rechazado en un principio por el rey, que conocedor de la dificultad de la empresa no quería perder a uno de sus mejores capitanes. La insistencia de Vasco da Gama fue tal que finalmente Manuel I le permitió hacerse a la mar el sábado 8 de julio de 1497 al mando de cuatro barcos y doscientos hombres.
La expedición portuguesa, que debía bordear la costa africana por el cabo de las Tormentas, llamado más tarde cabo de Buena Esperanza, y buscar la ruta hacia la India, zarpó del puerto de Santa Maria de Belém, a orillas del río Tajo, haciendo el mismo recorrido que anteriores expediciones. Adentrándose en el océano Atlántico en dirección sur, las naves de Vasco da Gama siguieron la costa africana a través de la isla de Tenerife y del archipiélago de Cabo Verde hasta alcanzar la costa de la actual Sierra Leona. Desviándose de la ruta habitual, Vasco de Gama giró sus naves hacia el sur, a océano abierto, cruzando la línea del Ecuador y buscando los vientos del oeste del Atlántico Sur. Conocida como la volta do mar, esta maniobra les hizo alcanzar de nuevo la costa de África el 4 de noviembre de 1497. Después de más de tres meses de navegación, y más de 6.000 kilómetros en mar abierto, los expedicionarios llegaron a la isla de Santa Elena, casi en el extremo de África, donde repararon las naves, seriamente dañadas por las tormentas, y se aprovisionaron de víveres y de agua. Durante su estancia en Santa Elena, los portugueses entraron en contacto con unas extrañas tribus que cazaban ballenas con lanzas de madera y tocaban unas exóticas flautas también de madera.
Después de más de tres meses de navegación, y más de 6.000 kilómetros en mar abierto, la expedición llegó a la isla de Santa Elena, casi en el extremo de África, donde repararon las naves, seriamente dañadas por las tormentas.
En el transcurso de la travesía a lo largo de la costa africana, el navegante portugués tuvo que afrontar muchos y graves contratiempos, como sublevaciones entre su tripulación que, cansada de navegar, incluso quiso tirarlo por la borda, fuertes tempestades o una grave epidemia de escorbuto que causó un gran número de bajas entre la tripulación. A su llegada al puerto árabe de Malindi, el sultán ofreció a los expedicionarios los servicios de un experto piloto árabe conocedor de aquellos mares, cuyo conocimiento de los vientos monzónicos le permitió guiarlos con éxito hasta Calicut, en la costa suroeste de la India.
Calicut, en el actual estado indio de Kerala, era uno de los principales puntos del comercio de las especias en la India y estaba sometido al dominio del zamorín, título usado por los regidores del antiguo reino feudal de Calicut, llamado Samutiri Manavikraman Raj. Los mercaderes árabes establecidos en Calicut, viendo amenazado su monopolio, se mostraron hostiles desde el primer momento con el navegante portugués y su tripulación. Vasco da Gama se presentó como servidor de un rey que tenía las mayores riquezas del mundo, pero, desconocedor de las costumbres locales, no llevaba consigo regalos que ofrecer que fueran lo suficientemente valiosos para una cultura tan sofisticada como aquella acostumbrada a negociar con oro, especias, pimienta y telas de percal.
Los esfuerzos de Vasco da Gama por conseguir unas condiciones comerciales que les fueran favorables se complicaron por el bajo valor que los lugareños daban a sus mercancías. De hecho, en comparación con los bienes de lujo que se comercializaban allí, las mercancías ofrecidas por los portugueses no impresionaron al zamorín. Sus representantes se burlaban una y otra vez de las ofertas del portugués y los comerciantes árabes se resistían a cerrar un negocio con él viendo la posibilidad de perder el monopolio comercial establecido hasta aquel momento. Desesperados, los portugueses finalmente vendieron sus productos por debajo del precio de coste para de esta manera poder adquirir pequeñas cantidades de especias y joyas para llevar a Portugal. Finalmente, Vasco da Gama logró llegar a algunos acuerdos comerciales con el reino de Calicut y obtuvo una carta escrita en hoja de palma por el propio zamorín dirigida al rey de Portugal. En ella, el monarca indio ofrecía al rey Manuel I canela, pimienta, clavo, jengibre y piedras preciosas a cambio de oro, plata, coral y telas purpúreas.
Vasco da Gama comenzó su viaje de regreso el 29 de agosto de 1498. Durante la travesía sufrió el ataque de unos indígenas y más tarde del propio zamorín, que abordó la flota con ocho de sus naves, aunque al final fue derrotado. En el penoso viaje de regreso a Europa, la tripulación de uno de los buques, el San Rafael, se vio forzada a abandonar el barco debido a los serios desperfectos sufridos en el transcurso de una violenta tormenta y tuvo que desembarcar en la isla Terceira de las Azores, donde Vasco da Gama enterró a su hermano Paulo, muy enfermo desde su partida de Calicut. Nicolau Coelho, uno de los navegantes, se adelantó al resto de la expedición y fondeó en Lisboa el 10 de julio de 1499, siendo el primero en poner al país al corriente de su prodigioso viaje. Vasco da Gama, agotado física y psicológicamente (la muerte de su hermano le afectó profundamente), y acompañado de cincuenta y cinco supervivientes, llegó a Lisboa entre los días 8 y 9 de septiembre de 1499, donde fue recibido por el rey Manuel I que le concedió una renta de 300.000 reales, el título de almirante del Mar de las Indias y una carta de libertad absoluta para comerciar por su cuenta.
El recién nombrado almirante llegó a realizar otros dos viajes al continente indio para defender el monopolio portugués del comercio de especias. En 1502, al mando de veinte navíos, logró apoderarse de Quiloa y Sofala, en Mozambique, acabando con sus rivales árabes y consolidando el poder marítimo portugués en el litoral índico mediante el establecimiento de la primera factoría portuguesa en Asia. En 1519, el rey Manuel I otorgó a Vasco da Gama el título de conde de Vidigueira, y el duque de Braganza, Jaime I, le cedió las villas de Vidigueira y Vila de Frades, con lo que se convirtió, así, en el primero en ostentar el titulo de conde sin tener una ascendencia aristocrática. Vasco da Gama fue nombrado virrey de la India en 1524, cuando realizó su tercer y último viaje con el objetivo de frenar la corrupción originada por las mismas autoridades portuguesas, especialmente el virrey Duarte de Meneses, a quien sustituiría. Tras su muerte, los restos del famoso navegante portugués fueron enterrados en la iglesia de San Francisco, en Cochin, donde murió, y posteriormente fueron llevados al convento carmelita de Quinta do Carmo, en Portugal. Allí permanecieron hasta 1880, cuando fueron trasladados a su destino final, el Monasterio de los Jerónimos de Belém, en Lisboa, construido con los primeros beneficios del comercio de especias que el gran navegante tanto se esforzó en fomentar.
[Fuente: historia.nationalgeographic.com.es]
Primer disco de Queen (1973)
El álbum fue influenciado por el heavy metal y el rock progresivo. Las letras están basadas en una variedad de temas, incluyendo el folclore —«My Fairy King»— la fantasía — y el cristianismo —«Jesus»—. El vocalista principal Freddie Mercury escribió 5 de las 10 canciones, el guitarrista principal Brian May escribió 4 (incluyendo «Doing All Right», la cual fue compuesta junto con Tim Staffell, vocalista de Smile), y el baterista Roger Taylor escribió y canto «Modern Times Rock 'n' Roll». La canción de cierre del álbum es una versión instrumental corta de «Seven Seas of Rhye», cuya versión definitiva apareció en su segundo álbum de estudio, 'Queen II'.
El 25 de octubre de 2024 el álbum se reeditó en formato de caja recopilatoria remezclada, remasterizada y con material adicional, titulada 'Queen I Collector's Edition'.
Queen, que dio su primer concierto en julio de 1970, había estado tocando en clubes y circuitos universitarios en Londres y sus alrededores durante casi dos años cuando tuvieron la oportunidad de probar las nuevas instalaciones de grabación en De Lane Lea Studios. Armaron una cinta de demostración pulida de cinco canciones: «Keep Yourself Alive», «The Night Comes Down», «Great King Rat», «Jesus» y «Liar». El grupo envió su demo a varios sellos discográficos, pero solo recibió una oferta: una oferta baja de Charisma Records, que rechazaron porque, según su amigo Ken Testi, temían que «siempre jugarían un papel secundario frente a Genesis y esas otras bandas».
Los productores John Anthony y Roy Thomas Baker visitaron De Lane Lea mientras la banda grababa y quedaron impresionados por lo que vieron. Recomendaron Queen a Barry y Norman Sheffield, propietarios de Trident Studios. Los hermanos Sheffield hicieron arreglos para que Queen grabara en Trident; Sin embargo, debido a que el estudio era muy popular, Queen grabó principalmente durante el tiempo de inactividad del estudio, pero se le dio uso gratuito de todo después de que los artistas que pagaban se fueran, incluidas las últimas tecnologías y el equipo de producción. Trident también acordó supervisar los intereses de gestión, grabación y publicación del grupo mientras buscaban un contrato discográfico. Un día, mientras esperaba para usar el estudio, el productor Robin Geoffrey Cable, que estaba trabajando en una versión de «I Can Hear Music» y «Goin' Back», le pidió a Mercury que grabara las voces. Mercury reclutó a May y Taylor en las pistas, que se lanzaron en un sencillo con el nombre de Larry Lurex, una parodia de Gary Glitter.
El proceso de grabación solo durante el tiempo de inactividad del estudio —a última hora de la tarde o durante la noche— duró desde junio hasta noviembre de 1972. Taylor recordó: «Podías ver a las chicas trabajadoras por la noche a través de sus cortinas de encaje, así que mientras mezclábamos, teníamos un poco de desvío». Las limitaciones de este arreglo llevaron a la banda a concentrarse en completar una pista a la vez, pero los problemas surgieron casi de inmediato. La banda había pensado muy bien en sus pistas de demostración de De Lane Lea, pero el productor Roy Thomas Baker les pidió que volvieran a grabar las canciones con un mejor equipo. «Keep Yourself Alive» fue la primera canción que se volvió a grabar y a Queen no le gustó el resultado. Lo grabaron de nuevo, pero ninguna mezcla cumplió con sus estándares. Después de siete u ocho intentos fallidos, el ingeniero Mike Stone intervino y su primer intento obtuvo la aprobación de Queen. Stone se quedaría como ingeniero y finalmente coproduciría sus próximos cinco álbumes. May comentó más tarde que «Entre Roy [Thomas Baker] y yo, estuvimos peleando todo el tiempo para encontrar un lugar donde tuviéramos la perfección pero también la realidad de la interpretación y el sonido».
Tracklist:
01. Keep yourself alive
02. Doing all right
03. Great king rat
04. My fairy king
05. Liar
06. The night comes down
07. Modern times Rock'n'Roll
08. Son and daughter
09. Jesus
10. Seven seas of Rhye
Queen
- Freddie Mercury – voz principal (1-6, 8, 9), piano (4, 7, 9, 10), órgano Hammond (5), coros
- Brian May – guitarra, piano (2), coros
- Roger Taylor – batería, percusión, voz principal (7), coros
- John Deacon – bajo eléctrico
- John Anthony – producción, coros (7)
- Roy Thomas Baker – producción
- Mike Stone – ingeniero de sonido
- Ted Sharpe – ingeniero de sonido
- David Hentschel – ingeniero de sonido
- Louis Austin – ingeniero de sonido
- John Harris – supervisor de equipo
- Douglas Puddifoot – fotografía, diseño de portada
Primer archivo PDF de la historia con John Warnock a la cabeza (1991)
Cada vez que un PDF conserva exactamente sus páginas al pasar de un computador a otro, está cumpliendo una promesa nacida de la impaciencia de dos investigadores que se negaron a esperar varios años.
A finales de la década de 1970, imprimir desde una computadora seguía siendo una tarea llena de incompatibilidades. Cada fabricante utilizaba sus propios equipos, instrucciones y fuentes. Un gráfico que funcionaba en una pantalla podía deformarse al enviarlo a otra impresora, y una página demasiado compleja podía ser rechazada por la máquina.
John Warnock conocía bien el problema.
En 1978 ingresó al Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto, conocido como PARC. Allí trabajó en el laboratorio dirigido por Charles Geschke, dentro de un grupo dedicado a desarrollar una manera universal de describir páginas digitales.
El objetivo era ambicioso: representar textos, líneas, imágenes y tipografías mediante instrucciones matemáticas, de modo que diferentes computadoras e impresoras pudieran interpretar el mismo documento.
El resultado fue Interpress.
No fue una creación exclusiva de Warnock y Geschke. Investigadores como Butler Lampson, Brian Reid, Bob Sproull y Jerry Mendelson también participaron en su desarrollo. Hacia 1981, el lenguaje había avanzado lo suficiente para convertirse en el futuro estándar de impresión de Xerox. El problema no era que la empresa ignorara por completo la tecnología.
Xerox decidió adoptarla, pero su implementación en toda la corporación podía tardar varios años. Mientras el mercado de las computadoras personales evolucionaba con rapidez, Interpress permanecería principalmente dentro del ecosistema de la compañía.
Warnock y Geschke no quisieron esperar.
En 1982 abandonaron uno de los laboratorios tecnológicos más prestigiosos del mundo y fundaron una pequeña empresa. La llamaron Adobe, por un arroyo que pasaba cerca de sus viviendas en California.
Su plan no consistía en fabricar impresoras. Querían crear el lenguaje que pudiera comunicarse con todas ellas.
En Adobe reunieron a varios programadores, entre ellos Doug Brotz, Bill Paxton y Ed Taft. A partir de su experiencia anterior desarrollaron PostScript, un lenguaje que describía cada página mediante geometría.
Para PostScript, una letra no era simplemente una imagen fija. Era una figura construida con líneas y curvas matemáticas que podía agrandarse, reducirse, girarse o imprimirse en diferentes resoluciones sin perder su forma.
La impresora dejaba de recibir una página previamente dibujada. Recibía instrucciones y la reconstruía por sí misma.
El momento decisivo llegó en enero de 1985, cuando Apple presentó la impresora LaserWriter con un intérprete de PostScript incorporado. Combinada con el Macintosh y programas de composición como PageMaker, permitió que pequeñas empresas, diseñadores y oficinas prepararan publicaciones con una calidad que antes exigía equipos especializados mucho más costosos.
Así nació la revolución de la edición de escritorio.
PostScript resolvió el problema de llevar una página desde la computadora hasta la impresora. Pero todavía quedaba otra dificultad: compartir documentos entre computadoras diferentes.
A comienzos de la década de 1990, cada procesador de texto utilizaba su propio formato. Un archivo podía abrirse con tipografías distintas, páginas desordenadas o gráficos fuera de lugar. En ocasiones, el destinatario ni siquiera tenía el programa necesario para leerlo. Warnock planteó entonces un nuevo proyecto, llamado Camelot.
Su propuesta era capturar un documento creado en cualquier aplicación, enviarlo electrónicamente y permitir que otra persona pudiera verlo e imprimirlo con la misma apariencia, sin importar qué sistema utilizara.
Adobe presentó Acrobat y el Portable Document Format, conocido como PDF, en junio de 1993.
El formato aprovechó conocimientos desarrollados con PostScript, pero fue diseñado para el intercambio y la visualización de documentos. En lugar de depender del programa original, el archivo podía contener la información necesaria para conservar textos, imágenes, fuentes y distribución de las páginas.
Su expansión no fue inmediata. Los archivos digitales todavía viajaban lentamente y muchas personas no comprendían por qué necesitaban otro formato. Adobe, sin embargo, publicó las especificaciones y distribuyó gratuitamente el programa para leerlos.
Con el tiempo, gobiernos, universidades, editoriales, empresas y archivos comenzaron a utilizar PDF para contratos, formularios, libros, manuales, facturas y documentos oficiales. En 2008, la versión 1.7 se convirtió en la norma internacional ISO 32000, y el formato dejó de depender exclusivamente de Adobe para su desarrollo.
La historia suele resumirse diciendo que Xerox rechazó una gran invención. La realidad es más reveladora: la empresa reconoció el potencial de Interpress, pero planeó avanzar a una velocidad que sus propios investigadores consideraron insuficiente.
Warnock y Geschke no se llevaron un producto terminado para venderlo con otro nombre. Se llevaron la experiencia, reunieron un nuevo equipo y construyeron una tecnología diferente con una estrategia comercial mucho más rápida.
Décadas después, John Warnock murió en 2023. Para entonces, la empresa que había fundado ya había transformado la impresión, el diseño gráfico, la fotografía y la circulación de documentos.
El PDF que hoy se adjunta a un correo, conserva una factura o permite descargar un libro comenzó con una decisión aparentemente sencilla: dos investigadores concluyeron que el futuro tardaría demasiado en llegar si permanecían esperando dentro de Xerox.
[Fuente: Grupo FB Datos Históricos]
Primera ley del post-franquismo español, el Decreto 2940/1975 (1975)
El decreto inmediatamente anterior al citado, 2939/1975, aludía a las honras fúnebres militares, los treinta días de luto oficial con la bandera nacional a media asta en edificios públicos y barcos de la Armada, permisos retribuidos para que los trabajadores y empleados públicos que pudieran asistir a los actos funerarios y el uso de insignia de luto a modo de brazal de crespón negro en uniformes militares y oficiales, o corbata negra en ropa de calle. Sin olvidar la suspensión temporal del luto nacional el 22 de noviembre de 1975 durante la proclamación del Rey Juan Carlos I. Tal decreto pasaba a la historia de España como el primero no firmado por Francisco Franco, sino que fue rubricado por don Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda (Presidente del Consejo de Regencia) y don Carlos Arias Navarro (Presidente del Gobierno).
Los mismo firmantes lo hacían en el decreto 2938/1975, por el que se convocaban conjuntamente al Pleno de las Cortes Españolas y al Consejo del Reino para celebrar una solemne sesión extraordinaria el día 22 de noviembre de 1975, en la que se celebraría el juramento y proclamación de Rey a su Alteza Real don Juan Carlos de Borbón y Borbón.
Hasta ese momento (decretos 2937/1975 y anteriores), los decretos eran firmados por don Juan Carlos en calidad de Príncipe de España y Jefe de Estado en funciones.
Por tanto, se considera primera ley del post-franquismo el decreto citado anteriormente, 2940/1975, como el primero firmado por don Juan Carlos, en calidad de Rey de España, cuyo contenido íntegro es el siguiente:
Decreto 2940/1975, de 25 de noviembre, por el que se concede indulto general con motivo de la proclamación de Su Majestad don Juan Carlos de Borbón como Rey de España.Enaltecer la Justicia –que es el fundamento del Orden y la Libertad– con el ejercicio de la Clemencia, ha sido una constante en la línea de nuestras mejores tradiciones históricas y religiosas. La instauración en Mi persona de la Monarquía Española ha de significar, una reafirmación de los propósitos de convivencia solidaria y pacífica entre todos los españoles.
La promulgación de este indulto general constituye asimismo un homenaje a la memoria de la egregia figura del Generalísimo Franco (q. e. G. e), artífice del progresivo desarrollo en la Paz de que ha disfrutado España en las últimas cuatro décadas, durante las cuales otorgó once indultos generales e innumerables indultos particulares.
Deseo y espero que los españoles a quienes hago beneficiarios de esta decisión real se incorporen, con el mejor espíritu de servicio a la Patria, a esta convocatoria a la concordia nacional para consolidar el principal objetivo de la Monarquía: el bien irrenunciable de la Paz.
En su virtud, a propuesta de los Ministros de Justicia, del Ejército, de Marina y del Aire, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día veinticinco de noviembre de mil novecientos setenta y cinco,
DISPONGO:
Artículo 1.
Se concede indulto de las penas y correctivos de privación de libertad, pecuniarias y de privación del permiso de conducción impuestas o que puedan imponerse por delitos y faltas previstos en el Código Penal, Código de Justicia Militar y Leyes penales especiales, por hechos cometidos con anterioridad al día veintidós de noviembre de mil novecientos setenta y cinco, con la extensión y alcance que a continuación se señala:
a) De la totalidad de las penas y correctivos de privación de libertad y de privación del permiso de conducción hasta tres años y de las pecuniarias, cualquiera que sea su cuantía.
b) De la mitad de las penas y correctivos de privación de libertad y de privación del permiso de conducción superiores a tres años, que no excedan de seis.
c) De la cuarta parte de las superiores a seis años, que no excedan de doce.
d) De la quinta parte de las superiores a doce años, que no excedan de veinte.
e) De la sexta parte de las superiores a veinte años, salvo las impuestas por conmutación de la pena capital.
Artículo 2.
Uno. En todo caso, la reducción mínima de la condena no será inferior a tres años.
Dos. Las penas accesorias se indultarán en igual medida que la principal, salvo las de inhabilitación, comisos y las previstas en el Código de Justicia Militar.
Artículo 3.
Quedan exceptuadas del indulto a que se refieren los artículos anteriores las penas por delitos de terrorismo y conexos, por delitos de propaganda de sentido terrorista y por los delitos de pertenencia a asociaciones, grupos u organizaciones comprendidos en la legislación sobre terrorismo.
Artículo 4.
Quedan exceptuados del indulto a que se refiere el artículo primero del presente Decreto los delitos monetarios comprendidos en los artículos doscientos ochenta y tres a doscientos noventa del Código Penal y en la Ley de Delitos Monetarios de veinticuatro de noviembre de mil novecientos treinta y ocho.
Artículo 5.
En las causas que se sigan en la jurisdicción ordinaria por delitos en los que las penas pedidas en trámite de calificación por el Ministerio Fiscal y demás partes acusadoras estén comprendidas en el apartado a) del artículo primero, se aplicará la gracia sin necesidad de que se celebre juicio oral ni, en consecuencia, se dicte sentencia. En tales supuestos el Tribunal, previo dictamen del Ministerio Fiscal y conformidad del procesado, sin más trámites dictará el auto de sobreseimiento prevenido en el número tercero del artículo seiscientos treinta y siete de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. La responsabilidad civil, en su caso, será exigible mediante el procedimiento de tal clase que corresponda.
Artículo 6.
Con independencia de lo dispuesto en el artículo primero, a los condenados a penas privativas de libertad (salvo los que lo sean por conmutación de la pena capital) por hechos realizados con antelación al día veintidós de noviembre de mil novecientos setenta y cinco, que ininterrumpidamente hayan cumplido o cuando cumplan veinte años de reclusión efectiva, incluida la prisión provisional y sin cómputo de beneficios penitenciarios se les concede indulto total del período que exceda de dichos veinte años, se trate de una o varias condenas y cualquiera que sea la jurisdicción que las hubiere impuesto.
Artículo 7.
Las penas de muerte impuestas o cuya imposición proceda por delitos cometidos con anterioridad al día veintidós de noviembre de mil novecientos Setenta y cinco se conmutan o, en su caso, serán sustituidas por la inferior en grado en el máximo de su extensión, con las accesorias legales correspondientes y sin que puedan ser de aplicación los indultos generales que. se dicten en lo sucesivo ni los beneficios de redención de penas por el trabajo.
Artículo 8.
Por los Ministerios de Justicia, Ejército, Marina y Aire se dictarán las disposiciones complementarias que se requieran para la debida ejecución de lo dispuesto en el presente Decreto.
Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a veinticinco de noviembre de mil novecientos setenta y cinco.
JUAN CARLOS
El Ministro de la Presidencia del Gobierno,
ANTONIO CARRO MARTINEZ
Primer ser humano en nadar por debajo del minuto en los 100 metros libres, Johnny Weissmuiller (1922)
El 8 de julio de 1922, en Alameda (California), Weissmuller, a los 18 años, detuvo el cronómetro en un tiempo estratosférico para inscribir su nombre en el libro de los grandes hitos del deporte. Con 58.6 segundos superó el anterior récord del mundo (1:00.4) de que estaba en poder del hawaiano Duke Kahanamoku, ganador de cinco medallas olímpicas entre 1912 y 1924.
Nunca antes nadie había nadado tan rápido la distancia reina de la natación. Con la perspectiva actual, su registro puede no parecer tan espectacular. Pero, hace un siglo, fue brillante.
Desde Alameda en 1922 hasta Kazán en 2021, el récord de Weissmuller fue bajando hasta reducirse en 14 segundos. Los entrenamientos, la nutrición, e incluso hasta el material de los bañadores y los elementos técnicos, ha influido en una rebaja espectacular de un récord que Weissmuller volvió a batir en 1924, cuando fijó el crono en 57 segundos y 4 décimas.
Los números disminuyeron poco a poco. Diferentes nadadores superaron a Weissmuller a lo largo de las décadas. Alguno, como Mark Spitz, en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, paró el cronómetro en 51 segundos y 22 décimas. Justo coincidió cuando empezaron a utilizarse gorras y gafas en las competiciones.
Pero mientras Weissmuller estuvo en activo, fue el rey de las piscinas. Ninguna evolución técnica pudo con él. A lo largo de su carrera, ganó, además de sus medallas olímpicas, 52 campeonatos nacionales estadounidenses y estableció un total de 67 récords mundiales.
Nacido en Szabadfalu, parte del Imperio austrohúngaro en 1904 y actualmente Timisoara (Rumanía), emigró con sus padres a Estados Unidos cuando tenía siete meses. Desde muy joven, cuando era un chaval, aprendió a nadar en las playas del Lago Michigan, donde inició una larga relación con el agua que culminó en 1929.
Su caída a los infiernos llegó, curiosamente, cuando se hizo más famoso. Firmó un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer de siete años que inauguró con "Tarzán de los monos". El éxito de la película fue estratosférico. Tanto, que su estudio no le permitió interpretar a otro personaje que fuera Tarzán.
Weissmuller fue capaz de reproducir su icónico grito de forma natural. Al principio, tres vocalistas diferentes se encargaban de fabricar el aullido de Tarzán. Luego, el antes nadador y después actor, hizo suya su mejor arma interpretativa a lo largo de seis películas.
Sin embargo, aquel grito marcó el final de sus días. Cuando acabó su contrato en la Metro, intentó demostrar que tenía más capacidades interpretativas aparte de sus balanceos en las lianas junto a Jane y la mona Chita. No lo consiguió. Estaba atrapado en su personaje y entre 1948 y 1954 protagonizó una serie llamada "Jim de la selva".
Cuando decidió apartarse de la gran pantalla, invirtió en diferentes empresas sin éxito. Acabó arruinado y con tres divorcios a sus espaldas en quince años. Al final, se retiró a Acapulco, donde falleció en 1984 en un hospital psiquiátrico. Allí, en ocasiones, llegó a escupir a otros pacientes mientras emulaba el grito de Tarzán por los pasillos.
Su triste final, el de un hombre vencido, no coincide con su exitosos inicios. Weissmuller fue derrotado por la vida cuando nadie pudo con él en el agua. Su legado en la piscina, casi olvidado, merece un reconocimiento al nivel de uno de los más grandes nadadores de la historia. Justo cien años después de bajar de la barrera del minuto en los 100 metros, Tarzán, un gritón de la jungla, debe dejar paso de una vez por todas a Johnny Weissmuller, un deportista épico, de los mejores del siglo XX.




