Primer archivo PDF de la historia con John Warnock a la cabeza (1991)
Cada vez que un PDF conserva exactamente sus páginas al pasar de un computador a otro, está cumpliendo una promesa nacida de la impaciencia de dos investigadores que se negaron a esperar varios años.
A finales de la década de 1970, imprimir desde una computadora seguía siendo una tarea llena de incompatibilidades. Cada fabricante utilizaba sus propios equipos, instrucciones y fuentes. Un gráfico que funcionaba en una pantalla podía deformarse al enviarlo a otra impresora, y una página demasiado compleja podía ser rechazada por la máquina.
John Warnock conocía bien el problema.
En 1978 ingresó al Centro de Investigación de Xerox en Palo Alto, conocido como PARC. Allí trabajó en el laboratorio dirigido por Charles Geschke, dentro de un grupo dedicado a desarrollar una manera universal de describir páginas digitales.
El objetivo era ambicioso: representar textos, líneas, imágenes y tipografías mediante instrucciones matemáticas, de modo que diferentes computadoras e impresoras pudieran interpretar el mismo documento.
El resultado fue Interpress.
No fue una creación exclusiva de Warnock y Geschke. Investigadores como Butler Lampson, Brian Reid, Bob Sproull y Jerry Mendelson también participaron en su desarrollo. Hacia 1981, el lenguaje había avanzado lo suficiente para convertirse en el futuro estándar de impresión de Xerox. El problema no era que la empresa ignorara por completo la tecnología.
Xerox decidió adoptarla, pero su implementación en toda la corporación podía tardar varios años. Mientras el mercado de las computadoras personales evolucionaba con rapidez, Interpress permanecería principalmente dentro del ecosistema de la compañía.
Warnock y Geschke no quisieron esperar.
En 1982 abandonaron uno de los laboratorios tecnológicos más prestigiosos del mundo y fundaron una pequeña empresa. La llamaron Adobe, por un arroyo que pasaba cerca de sus viviendas en California.
Su plan no consistía en fabricar impresoras. Querían crear el lenguaje que pudiera comunicarse con todas ellas.
En Adobe reunieron a varios programadores, entre ellos Doug Brotz, Bill Paxton y Ed Taft. A partir de su experiencia anterior desarrollaron PostScript, un lenguaje que describía cada página mediante geometría.
Para PostScript, una letra no era simplemente una imagen fija. Era una figura construida con líneas y curvas matemáticas que podía agrandarse, reducirse, girarse o imprimirse en diferentes resoluciones sin perder su forma.
La impresora dejaba de recibir una página previamente dibujada. Recibía instrucciones y la reconstruía por sí misma.
El momento decisivo llegó en enero de 1985, cuando Apple presentó la impresora LaserWriter con un intérprete de PostScript incorporado. Combinada con el Macintosh y programas de composición como PageMaker, permitió que pequeñas empresas, diseñadores y oficinas prepararan publicaciones con una calidad que antes exigía equipos especializados mucho más costosos.
Así nació la revolución de la edición de escritorio.
PostScript resolvió el problema de llevar una página desde la computadora hasta la impresora. Pero todavía quedaba otra dificultad: compartir documentos entre computadoras diferentes.
A comienzos de la década de 1990, cada procesador de texto utilizaba su propio formato. Un archivo podía abrirse con tipografías distintas, páginas desordenadas o gráficos fuera de lugar. En ocasiones, el destinatario ni siquiera tenía el programa necesario para leerlo. Warnock planteó entonces un nuevo proyecto, llamado Camelot.
Su propuesta era capturar un documento creado en cualquier aplicación, enviarlo electrónicamente y permitir que otra persona pudiera verlo e imprimirlo con la misma apariencia, sin importar qué sistema utilizara.
Adobe presentó Acrobat y el Portable Document Format, conocido como PDF, en junio de 1993.
El formato aprovechó conocimientos desarrollados con PostScript, pero fue diseñado para el intercambio y la visualización de documentos. En lugar de depender del programa original, el archivo podía contener la información necesaria para conservar textos, imágenes, fuentes y distribución de las páginas.
Su expansión no fue inmediata. Los archivos digitales todavía viajaban lentamente y muchas personas no comprendían por qué necesitaban otro formato. Adobe, sin embargo, publicó las especificaciones y distribuyó gratuitamente el programa para leerlos.
Con el tiempo, gobiernos, universidades, editoriales, empresas y archivos comenzaron a utilizar PDF para contratos, formularios, libros, manuales, facturas y documentos oficiales. En 2008, la versión 1.7 se convirtió en la norma internacional ISO 32000, y el formato dejó de depender exclusivamente de Adobe para su desarrollo.
La historia suele resumirse diciendo que Xerox rechazó una gran invención. La realidad es más reveladora: la empresa reconoció el potencial de Interpress, pero planeó avanzar a una velocidad que sus propios investigadores consideraron insuficiente.
Warnock y Geschke no se llevaron un producto terminado para venderlo con otro nombre. Se llevaron la experiencia, reunieron un nuevo equipo y construyeron una tecnología diferente con una estrategia comercial mucho más rápida.
Décadas después, John Warnock murió en 2023. Para entonces, la empresa que había fundado ya había transformado la impresión, el diseño gráfico, la fotografía y la circulación de documentos.
El PDF que hoy se adjunta a un correo, conserva una factura o permite descargar un libro comenzó con una decisión aparentemente sencilla: dos investigadores concluyeron que el futuro tardaría demasiado en llegar si permanecían esperando dentro de Xerox.
[Fuente: Grupo FB Datos Históricos]
Primera ley del post-franquismo español, el Decreto 2940/1975 (1975)
El decreto inmediatamente anterior al citado, 2939/1975, aludía a las honras fúnebres militares, los treinta días de luto oficial con la bandera nacional a media asta en edificios públicos y barcos de la Armada, permisos retribuidos para que los trabajadores y empleados públicos que pudieran asistir a los actos funerarios y el uso de insignia de luto a modo de brazal de crespón negro en uniformes militares y oficiales, o corbata negra en ropa de calle. Sin olvidar la suspensión temporal del luto nacional el 22 de noviembre de 1975 durante la proclamación del Rey Juan Carlos I. Tal decreto pasaba a la historia de España como el primero no firmado por Francisco Franco, sino que fue rubricado por don Alejandro Rodríguez de Valcárcel y Nebreda (Presidente del Consejo de Regencia) y don Carlos Arias Navarro (Presidente del Gobierno).
Los mismo firmantes lo hacían en el decreto 2938/1975, por el que se convocaban conjuntamente al Pleno de las Cortes Españolas y al Consejo del Reino para celebrar una solemne sesión extraordinaria el día 22 de noviembre de 1975, en la que se celebraría el juramento y proclamación de Rey a su Alteza Real don Juan Carlos de Borbón y Borbón.
Hasta ese momento (decretos 2937/1975 y anteriores), los decretos eran firmados por don Juan Carlos en calidad de Príncipe de España y Jefe de Estado en funciones.
Por tanto, se considera primera ley del post-franquismo el decreto citado anteriormente, 2940/1975, como el primero firmado por don Juan Carlos, en calidad de Rey de España, cuyo contenido íntegro es el siguiente:
Decreto 2940/1975, de 25 de noviembre, por el que se concede indulto general con motivo de la proclamación de Su Majestad don Juan Carlos de Borbón como Rey de España.Enaltecer la Justicia –que es el fundamento del Orden y la Libertad– con el ejercicio de la Clemencia, ha sido una constante en la línea de nuestras mejores tradiciones históricas y religiosas. La instauración en Mi persona de la Monarquía Española ha de significar, una reafirmación de los propósitos de convivencia solidaria y pacífica entre todos los españoles.
La promulgación de este indulto general constituye asimismo un homenaje a la memoria de la egregia figura del Generalísimo Franco (q. e. G. e), artífice del progresivo desarrollo en la Paz de que ha disfrutado España en las últimas cuatro décadas, durante las cuales otorgó once indultos generales e innumerables indultos particulares.
Deseo y espero que los españoles a quienes hago beneficiarios de esta decisión real se incorporen, con el mejor espíritu de servicio a la Patria, a esta convocatoria a la concordia nacional para consolidar el principal objetivo de la Monarquía: el bien irrenunciable de la Paz.
En su virtud, a propuesta de los Ministros de Justicia, del Ejército, de Marina y del Aire, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día veinticinco de noviembre de mil novecientos setenta y cinco,
DISPONGO:
Artículo 1.
Se concede indulto de las penas y correctivos de privación de libertad, pecuniarias y de privación del permiso de conducción impuestas o que puedan imponerse por delitos y faltas previstos en el Código Penal, Código de Justicia Militar y Leyes penales especiales, por hechos cometidos con anterioridad al día veintidós de noviembre de mil novecientos setenta y cinco, con la extensión y alcance que a continuación se señala:
a) De la totalidad de las penas y correctivos de privación de libertad y de privación del permiso de conducción hasta tres años y de las pecuniarias, cualquiera que sea su cuantía.
b) De la mitad de las penas y correctivos de privación de libertad y de privación del permiso de conducción superiores a tres años, que no excedan de seis.
c) De la cuarta parte de las superiores a seis años, que no excedan de doce.
d) De la quinta parte de las superiores a doce años, que no excedan de veinte.
e) De la sexta parte de las superiores a veinte años, salvo las impuestas por conmutación de la pena capital.
Artículo 2.
Uno. En todo caso, la reducción mínima de la condena no será inferior a tres años.
Dos. Las penas accesorias se indultarán en igual medida que la principal, salvo las de inhabilitación, comisos y las previstas en el Código de Justicia Militar.
Artículo 3.
Quedan exceptuadas del indulto a que se refieren los artículos anteriores las penas por delitos de terrorismo y conexos, por delitos de propaganda de sentido terrorista y por los delitos de pertenencia a asociaciones, grupos u organizaciones comprendidos en la legislación sobre terrorismo.
Artículo 4.
Quedan exceptuados del indulto a que se refiere el artículo primero del presente Decreto los delitos monetarios comprendidos en los artículos doscientos ochenta y tres a doscientos noventa del Código Penal y en la Ley de Delitos Monetarios de veinticuatro de noviembre de mil novecientos treinta y ocho.
Artículo 5.
En las causas que se sigan en la jurisdicción ordinaria por delitos en los que las penas pedidas en trámite de calificación por el Ministerio Fiscal y demás partes acusadoras estén comprendidas en el apartado a) del artículo primero, se aplicará la gracia sin necesidad de que se celebre juicio oral ni, en consecuencia, se dicte sentencia. En tales supuestos el Tribunal, previo dictamen del Ministerio Fiscal y conformidad del procesado, sin más trámites dictará el auto de sobreseimiento prevenido en el número tercero del artículo seiscientos treinta y siete de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. La responsabilidad civil, en su caso, será exigible mediante el procedimiento de tal clase que corresponda.
Artículo 6.
Con independencia de lo dispuesto en el artículo primero, a los condenados a penas privativas de libertad (salvo los que lo sean por conmutación de la pena capital) por hechos realizados con antelación al día veintidós de noviembre de mil novecientos setenta y cinco, que ininterrumpidamente hayan cumplido o cuando cumplan veinte años de reclusión efectiva, incluida la prisión provisional y sin cómputo de beneficios penitenciarios se les concede indulto total del período que exceda de dichos veinte años, se trate de una o varias condenas y cualquiera que sea la jurisdicción que las hubiere impuesto.
Artículo 7.
Las penas de muerte impuestas o cuya imposición proceda por delitos cometidos con anterioridad al día veintidós de noviembre de mil novecientos Setenta y cinco se conmutan o, en su caso, serán sustituidas por la inferior en grado en el máximo de su extensión, con las accesorias legales correspondientes y sin que puedan ser de aplicación los indultos generales que. se dicten en lo sucesivo ni los beneficios de redención de penas por el trabajo.
Artículo 8.
Por los Ministerios de Justicia, Ejército, Marina y Aire se dictarán las disposiciones complementarias que se requieran para la debida ejecución de lo dispuesto en el presente Decreto.
Así lo dispongo por el presente Decreto, dado en Madrid a veinticinco de noviembre de mil novecientos setenta y cinco.
JUAN CARLOS
El Ministro de la Presidencia del Gobierno,
ANTONIO CARRO MARTINEZ
Primer ser humano en nadar por debajo del minuto en los 100 metros libres, Johnny Weissmuiller (1922)
El 8 de julio de 1922, en Alameda (California), Weissmuller, a los 18 años, detuvo el cronómetro en un tiempo estratosférico para inscribir su nombre en el libro de los grandes hitos del deporte. Con 58.6 segundos superó el anterior récord del mundo (1:00.4) de que estaba en poder del hawaiano Duke Kahanamoku, ganador de cinco medallas olímpicas entre 1912 y 1924.
Nunca antes nadie había nadado tan rápido la distancia reina de la natación. Con la perspectiva actual, su registro puede no parecer tan espectacular. Pero, hace un siglo, fue brillante.
Desde Alameda en 1922 hasta Kazán en 2021, el récord de Weissmuller fue bajando hasta reducirse en 14 segundos. Los entrenamientos, la nutrición, e incluso hasta el material de los bañadores y los elementos técnicos, ha influido en una rebaja espectacular de un récord que Weissmuller volvió a batir en 1924, cuando fijó el crono en 57 segundos y 4 décimas.
Los números disminuyeron poco a poco. Diferentes nadadores superaron a Weissmuller a lo largo de las décadas. Alguno, como Mark Spitz, en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, paró el cronómetro en 51 segundos y 22 décimas. Justo coincidió cuando empezaron a utilizarse gorras y gafas en las competiciones.
Pero mientras Weissmuller estuvo en activo, fue el rey de las piscinas. Ninguna evolución técnica pudo con él. A lo largo de su carrera, ganó, además de sus medallas olímpicas, 52 campeonatos nacionales estadounidenses y estableció un total de 67 récords mundiales.
Nacido en Szabadfalu, parte del Imperio austrohúngaro en 1904 y actualmente Timisoara (Rumanía), emigró con sus padres a Estados Unidos cuando tenía siete meses. Desde muy joven, cuando era un chaval, aprendió a nadar en las playas del Lago Michigan, donde inició una larga relación con el agua que culminó en 1929.
Su caída a los infiernos llegó, curiosamente, cuando se hizo más famoso. Firmó un contrato con la Metro-Goldwyn-Mayer de siete años que inauguró con "Tarzán de los monos". El éxito de la película fue estratosférico. Tanto, que su estudio no le permitió interpretar a otro personaje que fuera Tarzán.
Weissmuller fue capaz de reproducir su icónico grito de forma natural. Al principio, tres vocalistas diferentes se encargaban de fabricar el aullido de Tarzán. Luego, el antes nadador y después actor, hizo suya su mejor arma interpretativa a lo largo de seis películas.
Sin embargo, aquel grito marcó el final de sus días. Cuando acabó su contrato en la Metro, intentó demostrar que tenía más capacidades interpretativas aparte de sus balanceos en las lianas junto a Jane y la mona Chita. No lo consiguió. Estaba atrapado en su personaje y entre 1948 y 1954 protagonizó una serie llamada "Jim de la selva".
Cuando decidió apartarse de la gran pantalla, invirtió en diferentes empresas sin éxito. Acabó arruinado y con tres divorcios a sus espaldas en quince años. Al final, se retiró a Acapulco, donde falleció en 1984 en un hospital psiquiátrico. Allí, en ocasiones, llegó a escupir a otros pacientes mientras emulaba el grito de Tarzán por los pasillos.
Su triste final, el de un hombre vencido, no coincide con su exitosos inicios. Weissmuller fue derrotado por la vida cuando nadie pudo con él en el agua. Su legado en la piscina, casi olvidado, merece un reconocimiento al nivel de uno de los más grandes nadadores de la historia. Justo cien años después de bajar de la barrera del minuto en los 100 metros, Tarzán, un gritón de la jungla, debe dejar paso de una vez por todas a Johnny Weissmuller, un deportista épico, de los mejores del siglo XX.
El Dolmen: primera estructura hecha por el hombre (4.500 a.C.)
La arquitectura megalítica, específicamente la construcción de santuarios y tumbas con enormes bloques de piedra, ocupa una posición importante en la experiencia cultural de la Prehistoria. La palabra "dolmen", que deriva del bretón t(d)aol que significa "mesa" y men o min que significa "piedra", aparece en el debate científico hacia finales del siglo XVIII. Hasta entonces el examen de estos "extraños" monumentos, dispersos aquí y allá, originó suposiciones que eran por lo menos fantasiosas. Se creía que eran obras construidas por gigantes o, incluso, obras del diablo. Por lo tanto, las primeras investigaciones fueron para entender el uso de estas estructuras y establecer su edad, aunque la ausencia de objetos de metal indicaban el período al cual podrían pertenecer.
En la segunda mitad del siglo XIX, la publicación del primer mapa europeo de las localidades megalíticas conocidas resaltaba tantas coincidencias que condujo a la creencia de que fueron la obra de una única población. Por lo tanto, parecía justificable considerar el "fenómeno megalítico" una manifestación cultural inusual del Oriente Próximo y a los dólmenes, en concepto, la reproducción no natural de la gruta funeraria mediterránea.
El arqueológo australiano V. Gordon Childe reforzaba esta hipótesis en su último libro The Prehistory of European Society, donde sostiene que la construcción de los enormes mausoleos fue llevada a cabo por míticos misioneros megalíticos, miembros de algunas de las primeras tribus egeas del Mediterráneo oriental, quienes divulgaron una fe religiosa conocida por pertenecer a los cultos de Gea, Gaya o Gaia, la diosa madre, diosa de la tierra.
El perfeccionamiento de los sistemas de datación absoluta, gracias al método de radiocarbono 14C, puso fin a esta tesis de una vez por todas. Se comprobó que las tumbas megalíticas más antiguas se originaron en la Europa central/septentrional. Los dólmenes bretones datan del 4500 a.C. (más antiguos, por lo tanto, que las pirámides de Egipto, los zigurat mesopotámicos y los grandes sitios cretenses y micénicos). Se expandieron más al sur, a la Francia central y meridional, al suroeste hasta España y Portugal y al noreste a las tierras bajas centrales de Europa, Suecia y más. Concluyeron su fase con las más recientes construcciones en Malta alrededor del 2400 a. C. y en Italia a comienzos del II milenio a. C.
El período de tiempo mencionado fue suficiente para que cada región desarrollara una tipología local, aunque manteniendo una característica común: el uso de bloques o losas de piedra, a veces de dimensiones colosales, lo que los convirtió en fenómenos ligados una cultura ampliamente extendida.
Los dólmenes mediterráneos datan de una era más cercana a la actual. Se pueden encontrar alrededor de 100 por toda Cerdeña, algunos de los cuales, los llamados dólmenes quiste, estaban elaborados con losas de piedra ensambladas en una manera cubiforme, datados hasta la Edad del Cobre, alrededor de 3000-2100 a. C. Los dólmenes en Italia meridional, más recientes, se remontan a la primera mitad del II milenio a. C., el período correspondiente a la última fase de la Edad del Bronce.
Fuera de Europa, la presencia más frecuente de dólmenes se encuentra en la península de Corea, donde hay unas 200.000 estructuras megalíticas. Los dólmenes coreanos son sorprendentemente similares a los de Europa. Los hallazgos excavados en el interior de muchos de los dólmenes demuestran que se utilizaban normalmente para los entierros de la élite. En ocasiones, los dólmenes coreanos se construían muy cerca unos de otros, creando áreas similares a cementerios con entre 30 y 100 estructuras.
La configuración más elemental del dolmen es trilítica: una losa horizontal de piedra colocada sobre dos piedras ubicadas verticalmente para formar la construcción, donde los elementos estructurales enmarcan un espacio cuadrangular. Tales formas se pueden ver casi en cualquier parte, en Islandia, Escocia, Inglaterra, Alemania septentrional, Francia, España, Escandinavia, Dinamarca, Holanda, Córcega, Cerdeña, Apulia, Sicilia, Malta, África del norte, Marruecos, Trípoli, Egipto, Siria, Palestina, Bulgaria, Crimea, Cáucaso, Irán, India, Corea.
Le siguieron formas más complejas, fueron hechas de una larga o aún más larga sucesión de trilitos, generando dos tipos particulares: la tumba de corredor y la tumba de galería (allée couverte). Las tumbas de corredor, construidas con grandes losas de piedra fijadas verticalmente en el terreno (ortostatos), tienen corredores que varían en longitud y conducen a una cámara o a varias cámaras de forma poligonal. Las tumbas de galería, en cambio, tienen un solo espacio de forma rectangular usado completamente como una cámara sepulcral
En cualquier región en la que se construyeran hubo que afrontar problemas inestimables, como encontrar piedras adecuadas y transportar el material para la construcción. En aquellas áreas donde la piedra era muy dura y difícil de romper, se erigieron monumentos enormes; mientras que en otros lugares, donde era fácil astillar la piedra, se construyeron estructuras por el método de la piedra seca en vez de usar la auténtica técnica megalítica. Este es el caso de los pequeños dólmenes sicilianos.
Al sur, las islas de Malta y Gozo albergan los más extraordinarios sitios prehistóricos del Mediterráneo, los "templos megalíticos". Se construyeron entre cerca del 4000 y el 2500 a. C. Estaban dedicados a un culto de adoración a una diosa de la fertilidad. Los dólmenes, como hay que llamarlos correctamente, (unos 20 en total) deben datarse en un periodo sucesivo (la segunda mitad del tercer milenio a.C.). En muchos casos, son pequeñas cámaras con cubierta formada por una gran losa colocada sobre piedras verticales. Se afirma que pertenecen a una población ciertamente diferente de aquella que construyó los templos megalíticos anteriores.
No todas las estructuras megalíticas de piedra eran monumentos funerarios: los crómlech o crónlech de Stonehenge en Inglaterra y los menhires de Carnac en Francia, por mencionar algunos, habrían servido para otros propósitos extraordinarios, quizás relacionados con la práctica de un culto astronómico. Podrían haber representado el producto de una cultura que buscaba captar el centro de irradiación de energía positiva absoluta en el universo. El "prototipo" de esta arquitectura casi seguramente tenía sus orígenes en una serie de afortunadas casualidades (la ocurrencia natural de piedras caídas o de algún "escenario" natural sugestivo debió dejar volar la imaginación religiosa de ciertas comunidades prehistóricas). Tanto es así que se otorgó a las piedras un significado místico excepcional.
Uruguay, primera selección campeona del mundo de fútbol (1930)
La organización del torneo respondió también a un gesto simbólico de la FIFA hacia el país sudamericano. Uruguay fue elegido sede en el año del centenario de su primera Constitución y como reconocimiento a sus conquistas olímpicas en 1924 y 1928.
El contexto global influyó directamente en la participación internacional. En plena crisis económica y con un viaje transatlántico largo y costoso, la mayoría de las selecciones europeas rechazaron la invitación, con apenas cuatro representantes del continente: Francia, Bélgica, Rumanía y Yugoslavia.
El torneo reunió a 13 selecciones sin fase de clasificación previa, en un formato completamente distinto al actual. Los equipos se dividieron en cuatro grupos y los ganadores avanzaron directamente a semifinales, donde Argentina y Uruguay llegaron tras imponerse con autoridad.
Ambos finalistas habían mostrado una clara superioridad en sus cruces previos. Argentina venció 6-1 a Estados Unidos, mientras que Uruguay hizo lo propio ante Yugoslavia con el mismo marcador, confirmando su condición de candidatos al título.
La competición también dejó una particularidad histórica: fue el único Mundial sin partido por el tercer puesto. Con el tiempo, la FIFA asignó ese lugar a Estados Unidos por su rendimiento global en el torneo, aunque sin una definición en cancha.
La final se disputó el 30 de julio en el recién inaugurado Estadio Centenario, con más de 68.000 espectadores en las tribunas. Fue el primer gran partido decisivo de una Copa del Mundo y marcó un antes y un después en la historia del fútbol internacional.
El encuentro estuvo condicionado incluso antes del inicio por la elección del balón. El árbitro belga John Langenus decidió que se jugaría un tiempo con la pelota argentina y otro con la uruguaya, ante la falta de acuerdo entre ambas selecciones. En la primera mitad se utilizó el balón argentino, conocido como “Tiento”, más liviano y de cuero fino. Argentina aprovechó esas condiciones para dominar el juego y se fue al descanso en ventaja por 2-1, con goles de Carlos Peucelle y Guillermo Stábile, mientras Pablo Dorado había abierto el marcador para Uruguay. En el segundo tiempo se impuso el balón uruguayo, más pesado y resistente. Con ese cambio de condiciones, el equipo local creció físicamente y dio vuelta el partido con goles de Pedro Cea, Victoriano Santos Iriarte y Héctor Castro para sellar el 4-2 definitivo.
Esteban Domeño Laborra primer fallecido en unos Sanfermines (1924)
Pese a que algunos documentalistas le sitúan por detrás de un mozo de Falces, Francisco García Gurrea, que resultó herido en un montón ocurrido el 7 de julio de 1910 en la entrada de la antigua plaza de toros, cerca del actual Teatro Gayarre, parece poco probable que la tuberculosis que le provocó la muerte 6 meses después tuviera algo que ver con el citado episodio del encierro.
Realmente importa poco si fue el primero o el segundo, pero de lo que no hay ninguna duda es que la primera cogida mortal en el encierro provocó un tremendo impacto en la Pamplona de hace 100 años.
Esteban Domeño tenía 22 años cuando un morlaco de la ganadería del conde de Santa Coloma le empitonó en el final de la calle Estafeta, en la curva de la Telefónica.
Ocurrió el 13 de julio de 1924 y las crónicas de la época aseguran que sufrió una cornada de más de 20 centímetros en la zona lumbar derecha, con afectación al pulmón. Falleció al día siguiente, aunque se conserva una fotografía captada en el hospital junto al médico que le atendió tras recibir la cornada que en nada hacía presagiar el fatal desenlace solo 30 horas después.
“Tuvo una infección. Hoy en día se habría detectado, pero entonces no, y pese a lo bien que aparecía en esa imagen murió al día siguiente de la cogida”, explica Pili Sanz Domeño, sobrina del fallecido al recordar el episodio que le relató su madre, que tenía 12 años cuando murió su hermano.
Lo que no contaron entonces es que Esteban Domeño no era ningún corredor del encierro, ni fue uno de esos primeros mozos que se pusieron a correr delante de una manada de toros cuando ese insólito acto festivo de Pamplona no tenía ni de lejos la repercusión mundial que adquirió años después.
Se encontraba ahí por puro azar, por una casualidad del destino que le situó en el lado derecho del actual tramo de Telefónica, por el mismo trazado por donde hoy en día toman la curva todas las ganaderías de San Fermín. “Era agricultor, no un albañil como se ha dicho en algún sitio, y un conocido le contrató para trabajar en el montaje del vallado del encierro de Pamplona porque en el campo en esas fechas ya habían acabado la tarea. Por eso estaba ahí. Recuerdo que mi madre comentó que la idea de su hermano era emigrar a América, que no le atraía mucho la idea de seguir con los trabajos agrícolas”.
Pili no tuvo conocimiento de estos detalles hasta muchos años más tarde, cuando su madre los relató públicamente en un medio de comunicación local al cumplirse la efeméride de la muerte de su hermano. “Hasta entonces había sido un tema casi tabú en la familia, nadie hablaba de lo que le pasó al hermano de mi madre y el trauma que supuso para la familia, porque era el hijo mayor y el único varón” comenta.
Existen testimonios de que la primera cogida mortal en el encierro sacudió los cimientos de la sociedad pamplonesa, donde comenzó a cuestionarse la conveniencia de mantener un acto tan peligroso dada la gran afluencia de corredores que entonces tenía el encierro. Hubo incluso una propuesta para la supresión definitiva y quien planteó que existiera un carnet especial para los corredores.
Tras la muerte de Esteban Domeño, la ciudad se volcó en los actos fúnebres e incluso se abrió entre los mozos de Pamplona una suscripción popular para sufragar los gastos del sepelio. “Recuerdo haber visto una fotografía en la que salían varios familiares, entre ellos mi madre, detrás del carruaje fúnebre que llevaba el féretro”, asegura Pili.
Desde entonces otras catorce personas se han dejado la vida en los escasos 875 metros que separan los corralillos de Santo Domingo de la Plaza de Toros. El último fue el joven Daniel Jimeno Romero, de 27 años, natural de Alcalá de Henares, que fue empitonado en el tramo de Telefónica el 10 de julio de 2009. Junto al pamplonés Fermín Etxeberria Irañeta, de 63 años, y fallecido en 2003, son las únicas muertes registradas en el encierro en este siglo XXI.
Antes perdieron la vida:
[Fuente: Kepa García para noticiasdenavarra.com, Archivo Fernando Hualde -Foto-]
Félicette, primer gato en viajar al espacio (1963)
El gato Félicette, nombre inspirado en el popular gato Félix, también llamado Astro- cat, fue elegido entre otros trece gatos, que el programa espacial francés entrenó como astronautas durante dos meses para la misión C 341. Esta gata blanca y negra era la más tranquila del grupo.
Los felinos fueron colocados en una centrífuga, acostumbrados al ruido y a un espacio pequeño. El día del lanzamiento, fueron colocados sensores en el cuerpo del Astro-cat, especialmente en sus patas.
Después de un vuelo suborbital que duró 13 minutos, la cápsula cayó a la Tierra en paracaídas y Félicette sobrevivió. Sin embargo, durante la falta de gravedad, la gata se encontraba en inmovilidad total. Este comportamiento se explicó por la falta de señales sensoriales y solamente ha ocurrido con los gatos en el espacio.
La gata se bautizó Félicette después de culminar su viaje. La agencia pensaba que, de esta forma, los astronautas se encariñarían menos con el animal.
Breve historia de los viajes de animales al espacio
En 1948, el mono Albert experimentó por primera vez la ingravidez en un cohete estadounidense. Un año antes los primeros animales en viajar al espacio habían sido las moscas de la fruta (Drosophila).
En 1957, la famosa perra Laika salió de la Tierra en la cápsula soviética Sputnik-2 y tras ella, dos perras, dos ratas, un conejo y cuarenta ratones, moscas de la fruta y plantas circunvalaron varias veces la tierra, en el primer viaje orbital en el que todos los animales regresan con vida.
En 1961, Estados Unidos envía al espacio al chimpancé Ham, seguido del chimpancé Enos. Francia, pone en órbita a la rata Héctor y luego, a los ratones Cástor y Pólux.
En 1963, viaja la gata Félicette.
En 2001, China puso en órbita una nave con varios animales a bordo y luego Irán, en 2010, probó con éxito un cohete de fabricación local en el que viajan varios animales, como gusanos, tortugas y una rata.
[Fuente: okdiario.com]
El británico H. Briggs, primer campeón de Roland Garros que además ¡se jugó sobre hierba! (1891)
En torno a la figura de este personaje se tejieron algunas historias fabulosas que con el tiempo quedaron cristalizadas, como pura mitología: en 1914 aparecieron algunos reportajes periodísticos en los que se le aclamaba por haber sido protagonista de la primera batalla aérea de la historia y por haber estrellado voluntariamente su propio avión contra un zepelín. Todo en una iniciativa heroica en la que habría entregado su vida por su patria, datos que fueron desmentidos muy pronto.
Qué tiene que ver esto con el tenis, se preguntarán muchos. Más allá de su rol como aviador, Eugéne Adrien Roland Georges Garros tuvo una estrecha relación con el deporte durante su adolescencia. A los doce años contrajo una neumonía y fue enviado a Cannes para recuperarse. Una parte importante de su tratamiento estuvo relacionada con la práctica de deportes: ciclismo, fútbol, rugby y tenis. Digamos que es una manera de aceptar pulpo como animal de compañía.
Ya dedicado por completo a la aviación, una actividad que se estaba iniciando (aunque hay controversia al respecto, se suele afirmar que el primer vuelo con un avión con motor lo hicieron los hermanos Wilbur y Orville Wright en 1903), Roland Garros participó en las primeras travesías aéreas de su época. Una de las primeras fue la que llevó a cabo entre París y Madrid en 1911. También fue el primer piloto que cruzó el Mediterráneo desde la localidad francesa de Fréjus a la tunecina de Bizerta en menos de seis horas. Tras esta hazaña de 1913, se enroló como voluntario en las fuerzas aéreas cuando estalló la Primera Guerra Mundial, un año más tarde.
Garros prefería volar en monoplanos, más ágiles pero menos seguros que los biplanos, preferidos por la mayoría de los pilotos. Junto al ingeniero Raymond Saulnier, perfeccionó un sistema de sincronización que permitía ametrallar al enemigo a través de las hélices, la técnica que fue modelo decisivo para que el ingeniero holandés Anthony Fokker desarrollara los temibles cazas alemanes que tuvieron un papel muy importante en la Primera Guerra Mundial.
El 18 de abril de 1915, la defensa antiaérea alemana alcanzó el tanque de gasolina del avión de Garros y lo derribó. Tras pasar tres años como prisionero en un campo de Magdeburgo (Alemania), logró fugarse junto con otro piloto francés llamado Anselme Marchal. Juntos cruzaron Países Bajos, llegaron a Londres y desde allí pudieron regresar a París, donde fueron recibidos como héroes.
Se reincorporó al conflicto bélico y poco antes de cumplir 30 años y de que terminara la guerra su avión fue derribado por un Fokker D VII alemán. La noticia fue recogida por el periódico ABC, que informaba así sobre el trágico suceso de 1918: "Garros herido mortalmente: la agencia Wolf dice que el aviador francés Roland Garros, herido mortalmente, cayó en las líneas alemanas el 5 de octubre".
Rafa Nadal sosteniendo el trofeo de Roland Garros.
En 1927, nueve años después de finalizada la guerra, los famosos tenistas franceses conocidos como "Los cuatro mosqueteros" (René Lacoste, Henri Cochet, Jacques Brugnon y Jean Borotra) vencieron al equipo de Estados Unidos en la final de la Copa Davis. Fue un logro importante porque esa final se jugó en Filadelfia y porque Estados Unidos se había quedado con esa copa en diez de las veintiún veces que se había disputado hasta entonces.
Al año siguiente, la Davis se debía jugar en Francia. Para la ocasión, los franceses construyeron especialmente un estadio, un proyecto en el que estuvo involucrado el jugador de rugby Emile Lesieur, famoso por lograr el primer try de la historia en el torneo 5 Naciones y amigo de Roland Garros. Fue Lesieur quien sugirió que ese nuevo estadio, que tenía un aforo de 10.000 espectadores, llevara el nombre del piloto francés.
A partir de 1928, el Abierto de Francia, que arrancó en 1891 como una competición reservada únicamente a los jugadores inscritos en clubes franceses y se disputaba en las pistas del Stade Français, se empezó a jugar en el nuevo estadio y a ser conocido popularmente como Torneo de Roland Garros o simplemente como Roland Garros.
Bautizado inicialmente como "Campeonato de Francia", este popular torneo tuvo como primer campeón a un británico, H. Briggs, que derrotó en la final de 1891 al francés P. Baigneres por 6-3 y 6-2. Fue una edición amateur, con solo cinco participantes, y Briggs pasó a la historia por haber obtenido el título, aunque nunca se tuvo certeza de su nombre de pila, por eso la abreviatura.
El primero jugado en el estadio Roland Garros, en 1928, lo ganó un francés, Henri Cochet, que venció a su compatriota René Lacoste por 5-7, 6-3, 6-1 y 6-3. Cochet tenía 27 años cuando se consagró en Roland Garros y hoy es una leyenda del tenis francés: ganó ocho títulos de Grand Slam y formó parte de "Los cuatro mosqueteros" que dominaron el deporte entre el final de los años 20 y el principio de los 30, dos datos que lo dejaron bien plantado en la historia grande del deporte en su país.
Roland Garros es el torneo por excelencia de la tierra batida, el segundo Grand Slam del calendario, después del Abierto de Australia, y el sitio donde disfrutamos buena parte de los mejores momentos de Rafael Nadal. El español es el tenista que más veces ha ganado la final: catorce, la última de ellas en 2022. En el cuadro femenino, la dominadora es la estadounidense Chris Evert-Lloyd, que lo ganó siete veces, seguida por Steffi Graff, con seis. Tanto el torneo de la ATP como el de la WTA se juegan entre fines de mayo e inicios de junio de cada año en el Stade Roland Garros de París, un complejo que tiene una superficie de 8,5 hectáreas y cuenta con veinte pistas, tres de ellas son para los partidos internacionales (la pista central "Philippe-Chatrier", con capacidad para 15.059 espectadores, la pista "Suzanne Lenglen", para 10.068, y el "Court 1", para 3.800).
[Fuente: Alejandro Lingenti para relevo.com]
Primeras evidencias sobre el ciclo del cometa Halley, seis siglos antes de quien le dio nombre (1066)
La órbita periódica del cometa Halley, de unos 76 años, lo convierte en una de las pocas maravillas cósmicas que un ser humano puede ver más de una vez en la vida. Su fama se la debe al astrónomo inglés Edmond Halley quien, en 1705, demostró que los cometas observados en 1531, 1607 y 1682 eran uno solo. Incluso predijo su regreso para 1758, convirtiéndose así en una leyenda de la ciencia.
Pero… ¿y si Halley no fue el primero en descubrir su ciclo? ¿Y si un monje medieval ya había intuido su ciclo seis siglos antes, sin telescopios ni fórmulas? Una nueva investigación, llevada a cabo por un equipo interdisciplinar de astrónomos e historiadores de la Universidad de Leiden en Países Bajos, sugiere que el verdadero pionero del cometa Halley fue Eilmer de Malmesbury, un monje benedictino del siglo XI que vivió en Inglaterra y cuya historia de vida dista mucho de ser ordinaria.
La clave de este redescubrimiento histórico la hallamos en un monasterio inglés. Según explica el astrónomo Simon Portegies Zwart, el hallazgo se produjo al revisar las crónicas medievales escritas por Guillermo de Malmesbury, un historiador del siglo XII. En sus textos, Guillermo relata cómo un anciano monje llamado Eilmer observó un cometa brillante en el cielo del año 1066, afirmando a su vez que ya lo había visto antes, en 989.
Eilmer no era un astrónomo en el sentido moderno, pero sí un hombre muy curioso, educado y realmente observador. Aunque vivía en una época donde los cometas eran considerados presagios divinos (heraldos de la muerte, desastres o guerras), él fue más allá de la superstición y reconoció que aquel cometa no era un fenómeno aislado, sino un evento recurrente. En otras palabras, tuvo la intuición de que se trataba del mismo cuerpo celeste regresando después de varias décadas.
Este descubrimiento, aunque sin el respaldo matemático que sí aportó Edmond Halley (llamado el 'cazador de cometas'), representa el primer registro conocido de una observación cíclica del cometa que oficialmente conocemos como 1P/Halley. Si Eilmer tenía razón -y todo parece indicar que así es-, anticipó en más de 600 años uno de los hallazgos más importantes de la astronomía moderna.
La aparición del cometa en 1066 no fue un hecho menor; fue observado durante más de dos meses por astrónomos chinos, quienes lo documentaron en detalle, y en la cultura europea podemos contemplarlo en forma de bordado en el famoso Tapiz de Bayeux que narra los acontecimientos justo antes de la invasión normanda de Inglaterra liderada por Guillermo el Conquistador. En el tapiz, de más de 70 metros de largo, podemos ver el cometa como una señal ominosa durante el breve reinado de Harold Godwinson, el último rey anglosajón de Inglaterra.
La investigación de Portegies Zwart y su colega, el historiador Bob Lewis, publicada en el volumen 'Dorestad and Everything After: Ports, Townscapes & Travellers in Europe', plantea de manera explícita una pregunta incómoda para la historia de la ciencia: ¿merece Edmond Halley de verdad todo el crédito del descubrimiento del cometa?
Halley, sin duda, hizo un trabajo monumental. Usó las leyes de la mecánica celeste de Newton para demostrar que los cometas de 1531, 1607 y 1682 eran uno solo, y predijo correctamente su regreso. Su método fue matemático, riguroso y replicable; pero si hablamos de prioridad en la observación y de intuición sobre su periodicidad, Eilmer se le adelantó por varios siglos. Y aunque no tuvo las herramientas para probarlo, su registro quedó documentado.
¿Merece que el cometa lleve su nombre? Algunos investigadores creen que sí, por lo que la comunidad científica está debatiendo la posibilidad de renombrarlo, al menos, reconocer su coautoría histórica por un personaje olvidado por la ciencia y que sí ha sido recordado como "el monje medieval que consiguió volar", gracias a un prototipo de alas que iban sujetas a sus brazos y piernas y que, en teoría, le permitirían volar como las aves del cielo. Y lo consiguió; hasta que un cambio en el viento le precipitó al suelo, rompiéndose ambas piernas. Milagrosamente sobrevivió, pero el abad le prohibió volver a intentar nada similar.
Este episodio, aunque pintoresco, revela una mentalidad inquieta, casi científica. Eilmer no solo observaba el cielo, también quería entenderlo, probar teorías, experimentar con el mundo...Y eso lo convierte en una figura extraordinaria dentro del panorama intelectual de la Edad Media.
[Fuente: Sarah Romero para historia.nationalgeographic.com.es]
Primera transfusión de sangre (1667)
Era costumbre de la época, desangrar a las personas para "curarlas" de algún mal. El joven, al parecer había padecido este tipo de curación, y aunque sobrevivió unos días con la curación del Dr. Denys, murió poco tiempo después. El Dr. Denys fue acusado de asesinato, pero salió libre de este acontecimiento, en virtud de que la esposa del joven enfermo lo había envenenado con arsénico.
Por aquel entonces, la ciencia no estaba al tanto de los peligros de la transfusión de sangre entre especies, ni de la existencia de diferentes grupos sanguíneos.
Así, las siguientes transfusiones de sangre que se realizaron no tuvieron tanto éxito y pronto se desechó la práctica, que no fue retomada hasta que en 1902 Karl Landsteiner descubrió los cuatro grupos sanguíneos.
[Fuente: agenciasinc.es, Wikipedia]
Miguel I, primer zar de la dinastía Romanov (1613)
Su reinado estuvo marcado por la reconstrucción de un estado devastado por la guerra y la consolidación de una monarquía fuerte. Aunque a menudo ha sido retratado como un monarca dócil, dominado por su padre y su consejo de boyardos, su gobierno fue clave para la estabilización de Rusia y la expansión del poder zarista, convirtiendo a su país en el vasto y poderoso imperio que sería.
Miguel o Mijaíl Fiódorovich Románov nació el 22 de julio de 1596, hijo de una familia noble que había caído en desgracia bajo el gobierno de Boris Godunov, regente de Rusia tras la caída de la dinastía Riúrik. Su padre, Fiódor Nikítich Románov, que más tarde se convertiría en el patriarca Filareto de Moscú, había sido un influyente aristócrata (boyardo), pero en 1600 Godunov lo acusó de conspirar contra él y les obligó a él y a su esposa a tomar los hábitos monásticos. Miguel acompañó a su madre en su encierro, lo cual dejó una marca en su educación y visión del mundo: creció en un entorno austero, alejado de los círculos de poder y sin preparación formal para gobernar.
Sin embargo, su linaje lo convirtió en una figura clave cuando Rusia entró en una crisis dinástica. En febrero de 1613, cuando no tenía siquiera 17 años, el Zemski Sobor (una especie de Parlamento de los nobles rusos) lo eligió como zar debido a un lejano parentesco con Iván IV “el Terrible”. Había un “pequeño” problema, sin embargo, y es que nadie sabía dónde se encontraba, ya que él y su madre habían sido trasladados a otro monasterio, y pasó más de un mes hasta que pudieron hallarlo y coronarlo.
Al principio, todo sea dicho, él no tenía ningún apetito de poder. No solo no había sido preparado para gobernar, sino que Rusia se encontraba en un estado caótico que habría echado atrás al más ambicioso. Los boyardos tuvieron que rogarle y hacer palanca en su educación profundamente religiosa, insistiendo en que si no aceptaba el trono sería responsable ante Dios de la destrucción de Rusia. Finalmente aceptó, aunque tuvo que esperar hasta el 22 de julio para ser coronado ya que Moscú se encontraba en un estado ruinoso.
Cuando Miguel asumió el trono, Rusia estaba devastada. El país estaba arruinado económicamente, muchas regiones estaban despobladas y las instituciones gubernamentales eran débiles. Su prioridad inicial fue restaurar la estabilidad interna y negociar la paz con los países extranjeros. Uno de sus primeros logros fue firmar la paz con Suecia en 1617, que costó a Rusia el acceso al mar Báltico. En 1619 también firmó un tratado con Polonia, a costa de ceder varias ciudades de las regiones occidentales.
Una de las consecuencias de estos tratados, además de lograr paz, fue la liberación de su padre por parte de los polacos. Filareto regresó a Moscú, convirtiéndose en patriarca de la ciudad y ejerciendo un papel crucial en la administración del reino hasta su muerte en 1633. Bajo la influencia de Filareto, Miguel implementó importantes reformas para consolidar el poder de la monarquía y reorganizar la burocracia estatal. Uno de los mayores desafíos de su reinado fue fortalecer la administración central, ya que durante el Período Tumultuoso, la autoridad del zar se había debilitado y muchas regiones actuaban de manera autónoma.
A continuación, Miguel inició un extenso programa de reconstrucción del país: fomentó la repoblación de las tierras devastadas, promovió la agricultura y restableció el sistema fiscal. También impulsó el comercio con Europa occidental y el Imperio Otomano, lo cual ayudó a la economía rusa a recuperarse. La metalurgia en particular vivió una época de esplendor, con la apertura de fundiciones y armerías, en buena parte destinadas a fortalecer el ejército.
Y es que, a pesar de los tratados de paz firmados al inicio de su reinado, Rusia seguiría enfrentada a varios de sus vecinos, en particular Polonia. En 1632 Miguel lanzó una campaña para recuperar los territorios perdidos, pero que terminaría en fracaso. También tuvo que hacer frente a las incursiones de los tártaros desde Crimea, por lo que ordenó la construcción de fortalezas y bastiones para proteger el país de los ataques de las hordas nómadas.
Pero no todo fueron luces bajo su reinado, ya que una de sus medidas fue fortalecer el sistema de servidumbre ruso, aprobando decretos que restringían aún más la movilidad de los siervos y establecían penas de prisión de hasta diez años. Esto consolidó la base económica de la nobleza y garantizó la estabilidad de la monarquía, aunque a costa de la libertad campesina. Esta decisión influiría seriamente en los siglos posteriores – la servidumbre seguiría vigente hasta 1861 – e iría creando el caldo de cultivo para la Revolución Rusa de 1917.
Hay que decir, para ser justos, que muchas de las medidas provenían en realidad de su padre, quien sí se había criado en los círculos de poder y tomaba las decisiones en nombre de su hijo. El carácter de Miguel era más bien conciliador y pragmático y su padre veía en esto un peligro frente a la influencia de los nobles que le aconsejaban. Filareto murió en 1633, cuando Miguel llevaba ya dos décadas en el trono, y su fallecimiento marcó un antes y un después en la política del joven zar: sin la sombra de su padre, mantuvo el rumbo del país con una política más prudente y el poder de los boyardos volvió a crecer.
Uno de los aspectos más importantes del reinado de Miguel fue sin duda la exploración y expansión de Rusia en Siberia y el Lejano Oriente. Durante su reinado los exploradores rusos, cosacos y comerciantes de pieles avanzaron rápidamente hacia el este, consolidando el control sobre vastas tierras que eventualmente convertirían a Rusia en el país más extenso del mundo. En este período se consolidaron las rutas comerciales asiáticas, se construyeron fortificaciones y se establecieron los primeros asentamientos permanentes en Siberia.
Bajo el reinado de Miguel I, los exploradores rusos cruzaron los ríos Lena y Amur, y llegaron hasta las costas del océano Pacífico. Este avance hacia el este permitió a Rusia entrar en contacto con numerosas poblaciones indígenas y comenzar la lenta y a menudo conflictiva incorporación de estos pueblos al control de la monarquía y el estado ruso, un sistema que les era completamente ajeno. Además, la expansión rusa en el río Amur comenzó a generar tensiones con China, lo que desembocaría en futuras disputas territoriales.
Uno de los principales motores de la expansión fue el comercio de pieles, que eran un producto extremadamente valioso en Europa y Asia. Para facilitar el comercio y la colonización del territorio, se establecieron numerosos puestos militares que servían como centros de comercio. Esta expansión se convirtió en una de las principales fuentes de ingresos del estado, ya que los impuestos a las tribus indígenas (en forma de pieles) fortalecieron la economía rusa, y permitió la consolidación de las rutas comerciales con China y Mongolia.
Aunque Miguel I nunca viajó a Siberia ni estuvo directamente involucrado en las expediciones, su gobierno respaldó y financió la exploración a través de los comerciantes y cosacos. Su reinado marcó el momento en que esta vasta extensión asiática dejó de ser una tierra desconocida para convertirse en parte del futuro imperio ruso. Para cuando Miguel murió en 1645, Rusia ya controlaba gran parte de Siberia, sentando las bases para la colonización y explotación de estos territorios.
Por desgracia, la vida personal del zar Miguel no fue para nada alegre. Contrajo matrimonio en tres ocasiones y ninguno podría llamarse feliz: en 1616 se comprometió con María Ivánovna, pero al no contar con la aprobación de la corte fue exiliada a Siberia después de solo seis semanas de matrimonio. Miguel siguió sintiendo un profundo afecto por ella y, aunque juró no volver a casarse, acabó cediendo a las presiones de su corte.
En 1624, se casó de nuevo con la princesa María Vladímirovna, pero esta falleció a los pocos meses, en 1625. Finalmente, en 1626 contrajo matrimonio con Eudoxia Strešneva, con quien tuvo diez hijos, pero solo cuatro llegaron a la edad adulta: Alexis, el futuro zar Alejo I, y sus hijas Irina, Anna y Tatiana. Alexis tendría un reinado considerado como uno de los más gloriosos de los Romanov, pero eso no alivió el dolor de Miguel por la muerte del resto de sus hijas e hijos, que fallecieron durante la infancia e incluso algunos siendo todavía bebés.
Por si esto no fuese poco, el zar sufrió a lo largo de su vida una lesión progresiva en la pierna, secuela de un accidente de caballo en su juventud. Con el paso del tiempo, esta dolencia se agravó hasta el punto de impedirle caminar en los últimos años de su vida. También sufría de escorbuto, hidropesía (acumulación de líquidos en los tejidos) y posiblemente depresión, lo que empeoró gravemente su salud.
A partir de abril de 1645, la salud de Miguel comenzó a deteriorarse de forma acelerada; sus médicos le prescribieron purgantes, pero resultaron ineficaces. Su estado empeoró al recibir un último golpe político, cuando el matrimonio que había planeado para su hija mayor Irina con un hijo del rey danés fracasó, ya que este se negó a convertirse a la fe ortodoxa. El 12 de julio de 1645, se desmayó en la iglesia y falleció once días después, el 23 de julio.
Miguel no había sido un zar fuerte ni especialmente brillante, pero su legado perduró en la dinastía Romanov, que continuaría gobernando Rusia durante más de tres siglos. Algunos aspectos de su reinado, en particular la expansión del imperio de los zares por Asia, sentaron las bases del poderío ruso en los siglos venideros; mientras que otras medidas, como el fortalecimiento de la servidumbre, contribuirían a su caída a largo plazo.
A pesar de su debilidad personal, tres cosas no se le pueden negar: haber sido el zar que reconstruyó un estado en ruinas, aupar a los Romanov al poder y garantizar la continuidad de la monarquía rusa durante tres siglos en un momento en el que podría haberse desintegrado fácilmente; sin duda, si esto hubiera sucedido, la historia habría sido muy diferente.
[Fuente: Abel G. M. para historia.nationalgeographic.com.es]
Primer rey Borbón español, Felipe V (1700)
Como bisnieto de Felipe IV, fue el sucesor del último monarca de la Casa de Austria, su tío-abuelo Carlos II, por lo que se convirtió en el primer rey de la casa de Borbón en España. Su reinado de 45 años y 3 días (partido, como ya se ha señalado, en dos periodos separados) es el más prolongado en la historia de la monarquía española.
Felipe de Borbón, duque de Anjou, nació en Versalles como segundo de los hijos de Luis, Gran Delfín de Francia y de María Ana de Baviera. Por tanto, era nieto del rey francés Luis XIV y María Teresa de Austria, nacida infanta de España, y bisnieto de Felipe IV de España, de la Casa de Austria.
Huérfano de madre a los siete años, su infancia estuvo marcada por la influencia de la marquesa de Maintenon, conocida popularmente como la esposa secreta de Luis XIV, quien ejercerá en parte ese papel de madre del futuro Felipe V; su tía abuela, la duquesa de Orleans, que puso su esfuerzo en ayudar al joven príncipe a superar su timidez, y François Fenelón, teólogo y más adelante obispo, que le inculcó una religiosidad ferviente.
Al no tratarse del primogénito, sus posibilidades de heredar el trono de Francia parecían escasas, al igual que las posibilidades de heredar el de España por su ascendencia española. Su abuela paterna María Teresa (hija de Felipe IV —de su primer matrimonio, con Isabel de Borbón— y por tanto medio hermana del rey Carlos II de España —nacido del segundo matrimonio de aquel con Mariana de Austria—) había renunciado a sus derechos al trono español para poder casarse con el rey de Francia (que por otro lado era también primo hermano suyo, tanto por parte de padre como de madre). De hecho, Luis XIV y los demás reyes europeos ya habían pactado que el heredero del trono de España sería José Fernando de Baviera, ante la previsible muerte sin herederos de Carlos II. Este Primer Tratado de Partición de España, firmado en La Haya en 1698, adjudicaba a José Fernando todos los reinos peninsulares —salvo Guipúzcoa—, así como Cerdeña, los Países Bajos Españoles y todos los territorios americanos. Por su parte Francia se quedaría con Guipúzcoa, Nápoles y Sicilia, mientras que Austria se quedaría con el Milanesado.
Almanaque para el año de gracia de 1669 escrito en francés, es una propaganda que celebra las conversaciones de paz entre Luis XIV y Mariana de Austria con la mediación del papa Clemente IX, y como noticia en la parte inferior circular recoge el nacimiento del duque de Anjou (Le Naissance de Monsieur le Duc d'Anjou), antes de nacer en 1683 Felipe V.
La muerte de José Fernando de Baviera en 1699 frustró dicha partición, con lo cual se negoció un nuevo Tratado de Partición —a espaldas de España— y de quien debería ser su rey, con lo que se firmó el Segundo Tratado de Partición en 1700. Este tratado reconocía como heredero al archiduque Carlos, bisnieto a su vez de Felipe III de España, y le asignaba todos los reinos peninsulares, los Países Bajos españoles y las Indias; en cambio Nápoles, Sicilia y Toscana serían para el delfín de Francia, mientras que el emperador Leopoldo, duque de Lorena, recibiría el Milanesado a cambio de ceder Lorena y Bar al Delfín de Francia. Pero si tanto Francia como Holanda e Inglaterra estaban satisfechas con el acuerdo, el emperador no lo estaba y reclamaba la totalidad de la herencia española, ya que pensaba que el propio Carlos II nombraría heredero universal al archiduque. Sin embargo, Carlos II nombró heredero a su sobrino-nieto Felipe, con la esperanza de que Luis XIV evitara la división de su imperio, al ser su propio nieto el rey de España. Poco después, el 1 de noviembre de 1700, moría Carlos II y Felipe de Borbón, duque de Anjou, aceptaba la Corona el 16 de noviembre.
La noticia de la muerte de Carlos II el 1 de noviembre en Madrid llegó a Versalles el 6 de noviembre. El 16 de noviembre de 1700, Luis XIV anunció en el tribunal español que aceptaba la voluntad de su primo, hermano y sobrino. A continuación presenta a su nieto, de diecisiete años, a la Corte con estas palabras: «Señores, he aquí el rey de España». Entonces le dijo a su nieto: «Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la unión entre nuestras dos naciones, es esta la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa».
Tras esto, el Imperio español y todas las monarquías europeas —a excepción de la Casa de Austria— reconocieron al nuevo rey. Felipe V dejó Versalles el 4 de diciembre y entró en España por Irún el 22 de enero de 1701, y realizó su entrada triunfal en Madrid el 18 de febrero.
[Fuente: Wikipedia]
El estadounidense Joseph Murray realizó el primer trasplante de riñón con éxito (1954)
Finalizada su carrera de medicina se doctoró en medicina y cirugía en la Universidad de Massachusetts. Desde un principio se decantó por la investigación en el campo de los trasplantes de órganos en seres humanos. Hasta 1967 fue profesor de cirugía en la Escuela Médica de Harvard. Junto con Edward Donnall Thomas encontró la utilidad de las radiaciones ionizantes para controlar el posible rechazo en los trasplantes. Posteriormente también demostraron la utilidad de la azatioprina en este campo. Murray Fue el primero en realizar un trasplante de riñón entre gemelos, en 1954, cuando Richard Herrick recibió el órgano donado por su hermano Ronald, lo que supuso el primer traspante renal con éxito de la historia.
Ambos investigadores obtuvieron el Premio Nobel de Medicina en 1990.
Murray murió el 26 de noviembre de 2012, a la edad de 93 años. Sufrió un derrame cerebral en su casa suburbana de Boston el Día de Acción de Gracias y murió en el Hospital Brigham and Women's, el mismo hospital donde realizó la primera operación de trasplante de órganos.
Murray aparece en el libro Beyond Recognition, anteriormente titulado Camel Red. El libro es la historia de Larry Heron, quien resultó gravemente herido en la Segunda Guerra Mundial, y su camino hacia la recuperación, que lo reunió con Murray, un excompañero de clase.
[Fuente: Wikipedia]
Spencer Gore, primer campeón de Winbledon (1877)
El AELTC fue creado en julio de 1868, como el All England Croquet Club. El tenis fue introducido en febrero de 1875 para compensar el decreciente interés en el croquet. En junio de 1877, el club decidió organizar un torneo de tenis para costear las reparaciones del rodillo que utilizaban para el mantenimiento de las canchas. Para el evento se establecieron un grupo de reglas, derivadas de las primeras reglas estandarizadas de tenis establecidas por el Marylebone Cricket Club en mayo de 1875.
La competición de caballeros, el único evento del campeonato, fue disputada en pistas de césped por 22 jugadores, que pagaron una guinea para participar. El torneo comenzó en el 9 de julio de 1877 y la final, retrasada tres días por las lluvias y que tuvo una duración de 48 minutos, se llevó a cabo el día 19 del mismo mes frente a un público de 200 personas. El costo de entrada a la final fue de un chelín. El ganador recibió doce guineas y una copa de plata, valorada en 25 guineas, donada por la revista deportiva The Field.
Spencer Gore se convirtió en el primer ganador de Wimbledon al vencer a William Marshall en tres sets corridos. Con el torneo, el club obtuvo unas ganancias de diez libras y el rodillo fue reparado. Un análisis efectuado después del campeonato llevó a realizar algunas modificaciones a las reglas correspondientes a las dimensiones de las canchas.
Spencer William Gore (Wimbledon, Reino Unido, 10 de marzo de 1850-Ramsgate, 19 de abril de 1906) fue un tenista que, además de ser ganador del primer torneo de Wimbledon en 1877, también fue un jugador de cricket inglés de primera clase, que jugó para el Surrey County Cricket Club (1874-1875).
[Fuente: Wikipedia]
Cristiano Ronaldo, primer jugador en anotar en seis mundiales de fútbol (2026)
A sus 41 años, hizo historia al anotar el primer gol de Portugal ante Uzbekistán. Cristiano remató de un perfecto derechazo un centro desde la banda de Joao Cancelo y completó su sexto Mundial goleando. Luego hizo el tercer tanto con un remate cruzado.
CR7 ya lleva diez tantos en estas seis ediciones, ya que había anotado goles mundialistas en los años 2006 (1), 2010 (1), 2014 (1), 2018 (4), 2022 (1) y 2026 (2). Estas son las siete selecciones a las que ha goleado Cristiano en los Mundiales: Irán (de penalti en 2006), Corea del Norte (2010), Ghana (2014), 3 a España (uno de penalti en 2018), Marruecos (2018), Ghana (de penalti en 2022) y 2 a Uzbekistán (2026).
Hasta ahora, Cristiano compartía junto a Leo Messi el récord anotador en cinco Mundiales, pero el crack argentino no marcó en 2010 y ahora el portugués lo hizo por sexta ocasión. En donde se muestra intratable en el duelo entre ambos cracks es en la clasificación individual, ya que Messi lidera la lista histórica de goleadores en los Mundiales con 18 tantos, por encima de Kylian Mbappé (16) y Klose (16) y lejos queda Cristiano con 10.
Otro detalle que habla de la grandeza de Cristiano Ronaldo es que ha superado a Eusebio como el máximo goleador en los Mundiales de la selección portuguesa. CR7 ya lleva 10 y Eusebio se quedó en 9.
Los datos hablan por sí solos. Cristiano Ronaldo es historia del fútbol y pese a tener 41 años sigue batiendo récords.
[Fuente: E. C. Serrano para marca.com]
La primera tónica de la historia fue un invento del suizo Johann Jacob Scheweppe (1783)
El origen de las bebidas gaseosas se remonta al 1783, a la ciudad suiza de Ginebra –como no-, donde el relojero Johann Jacob Schweppe supera el sopor que le produce su oficio experimentando con la ciencia, que era su afición. Con el tiempo encontrará el método para introducir burbujas de dióxido de carbono en agua y embotellarlas, creando así la primera tónica de la historia, que tendrá cierto éxito comercial en Suiza como remedio contra las malas digestiones.
Animado por el modesto éxito del invento, Schweppe va a Londres el 1790, con la intención de industrializar la fabricación de la bebida y multiplicar el esfuerzo comercial en la gran capital europea del momento. A pesar del buen recibimiento que obtuvo la tónica a Ginebra, los londinenses no acogen la propuesta de Schweppe con el mismo entusiasmo y la empresa vive al filo de la navaja hasta que consigue el apadrinamiento de un médico de referencia de la ciudad.
Será Erasmus Darwin, el abuelo de Charles Darwin, quien empezará a recetar la tónica a sus pacientes como bebida diaria para prevenir los dolores de tripa y enfermedades como el paludismo. Según los diarios del médico, él mismo se tomaba una diariamente con su mujer, culminando siempre el refresco con una rodaja de limón.
La empresa pudo sobrevivir con unos resultados estables, pero discretos. De hecho, Schweppe muere el 1821, sin llegar a ver el estallido comercial de su invento, que se produce 15 años después, cuando el rey Guillermo IV concede el sello real a la marca. El mismo monarca era un consumidor asiduo de la bebida, más todavía desde el 1831, cuando Schweppe lanza al mercado el primer refresco de limón.
A mediados del siglo XIX Schweppe ya es una marca reconocida y consumida cada día por miles de europeos por sus valores medicinales. Pero su estallido definitivo como marca global llega el 1870, gracias a los militares británicos destinados a la India. La malaria se extiende por el gigante asiático y los médicos que acompañaban a las tropas recomiendan a las expediciones tomar tónica por la presencia de la quinina en el refresco, un elemento preventivo contra la enfermedad.
La leyenda explica como los militares empiezan a mezclar la tónica con el alcohol que tenían más a mano en sus expediciones, que era la ginebra, para mejorar el sabor de aquello que veían como poco más que un jarabe. El éxito de la mezcla es tal que los oficiales británicos empiezan a celebrar sus victorias en la India con el combinado, propiciando las primeras resacas de gintonic de la historia.
A finales del siglo XIX, la bebida salta de las farmacias a las casas, convirtiéndose en un producto imprescindible en el ocio del momento y en la cultura popular. Con los años, la compañía sacaría variantes de naranja, vainilla, cola y todo tipo de nuevos sabores, multiplicando las ventas y propiciando nuevos productos basados en su misma fórmula. Decía Charles Darwin que las especies más fuertes son las que son capaces de adaptarse al cambio, y Schweppes es el mejor ejemplo.
El primer gol de la historia de los mundiales de fútbol fue obra del francés Lucien Laurent (1930)
Fue sede de la Copa Mundial de Fútbol de 1930 de Uruguay y es el estadio en el que se disputó el primer partido en la historia de los mundiales de fútbol cuando el 13 de julio de 1930 se enfrentaron Francia y México, con victoria del combinado galo por 4-1. En dicho encuentro fue convertido el primer gol de la historia de las contiendas mundialistas, por intermedio del francés Lucien Laurent.
Este escenario fue inaugurado en noviembre de 1921 con un amistoso entre el equipo aurinegro y el River Plate argentino que finalizó igualado 1 a 1.
Peñarol utilizó la cancha de Estación Pocitos, con capacidad para 10.000 espectadores, hasta el año 1933, momento en el que los Carboneros comenzaron a utilizar el Estadio Centenario que había sido construido para el Mundial de 1930.
Fue el Arquitecto Enrique Benech, quién entre los años 2002 y 2006 se dedicó a realizar una exahustiva investigación para determinar el lugar exacto en el que se ubicaba la ya desaparecida cancha y el histórico arco en el que se convirtió el primer gol de los Mundiales.
Disco de Faraday, el primer generador eléctrico (1831)
El disco de Faraday, inventado por Michael Faraday en 1831, es una de las primeras demostraciones de inducción electromagnética. Faraday demostró que cuando un disco conductor se hace girar en un campo magnético, se induce una corriente eléctrica en el conductor. Este descubrimiento fundamental abrió el camino a la comprensión de las interacciones entre los campos magnéticos y eléctricos, así como a numerosas innovaciones tecnológicas.
El principio de la inducción electromagnética es que un cambio en un campo magnético puede inducir una corriente eléctrica en un conductor. A medida que el disco de Faraday gira, las líneas del campo magnético cruzan el material conductor, lo que crea una fuerza electromotriz (EMF) en el disco.
Según la ley de Faraday, el voltaje inducido es proporcional al cambio en el flujo magnético a través del circuito. Este fenómeno es la base de los generadores eléctricos modernos, en los que bobinas giratorias en campos magnéticos producen electricidad. El disco de Faraday consta de un disco metálico montado sobre un eje de rotación. Se colocan imanes para crear un campo magnético perpendicular a la superficie del disco. A medida que el disco gira, el movimiento relativo entre el disco y el campo magnético induce una corriente eléctrica en el material conductor. Un disco de Faraday típico tiene varios componentes clave: un disco conductor (generalmente hecho de cobre), imanes para generar un campo magnético y escobillas o contactos para recoger la corriente inducida. Los imanes están dispuestos para crear un campo magnético uniforme a través del cual gira el disco.
Las escobillas están en contacto con el disco para permitir la recogida de la corriente eléctrica generada por la inducción. El disco de Faraday tiene aplicaciones prácticas en diversos campos, incluida la generación de electricidad y las tecnologías de sensores. También ilustra conceptos fundamentales de física e ingeniería eléctrica.
Los principios demostrados por el disco de Faraday se utilizan en generadores eléctricos, donde bobinas de alambre giran en campos magnéticos para producir electricidad. De manera similar, los motores eléctricos funcionan según el principio opuesto: utilizan una corriente eléctrica para generar movimiento mediante la interacción con un campo magnético. Estas tecnologías son esenciales en muchos aspectos de la vida moderna, desde las centrales eléctricas hasta los electrodomésticos. La comprensión teórica del disco de Faraday se basa en las ecuaciones de Maxwell y las leyes del electromagnetismo.
Estas ecuaciones describen cómo interactúan los campos eléctricos y magnéticos para crear fuerzas y corrientes en los conductores. Las ecuaciones de Maxwell, formuladas por James Clerk Maxwell, son un conjunto de cuatro ecuaciones diferenciales que describen fenómenos electromagnéticos. Unifican las leyes de la electricidad y el magnetismo y muestran que los campos eléctricos y magnéticos están íntimamente relacionados. Una consecuencia directa de estas ecuaciones es el fenómeno de la inducción electromagnética, donde un campo magnético variable en el tiempo induce un campo eléctrico, generando así una corriente en un conductor. Los experimentos con discos de Faraday se utilizan comúnmente en educación para demostrar los principios del electromagnetismo. Le permiten visualizar los efectos de los campos magnéticos en los conductores e ilustrar los conceptos de flujo magnético y fuerza electromotriz.
En los laboratorios educativos, el disco de Faraday se utiliza para mostrar cómo la rotación de un conductor en un campo magnético puede generar una corriente. Los estudiantes pueden observar directamente la relación entre el movimiento mecánico y la producción de electricidad, lo que ayuda a comprender los fundamentos del electromagnetismo. El descubrimiento del disco de Faraday tuvo un profundo impacto en ciencia y tecnología.
No sólo condujo al desarrollo de nuevos dispositivos electromagnéticos, sino que también contribuyó a una mejor comprensión de los fenómenos naturales y al avance de las teorías electromagnéticas. El trabajo de Faraday fue crucial para el desarrollo de la teoría electromagnética. Sus experimentos proporcionaron evidencia empírica de las relaciones entre los campos eléctricos y magnéticos, sentando las bases para las ecuaciones de Maxwell. Estas teorías son esenciales para muchas aplicaciones modernas, desde comunicaciones inalámbricas hasta tecnologías médicas.
Los experimentos con discos de Faraday se utilizan comúnmente en educación para demostrar los principios del electromagnetismo. Le permiten visualizar los efectos de los campos magnéticos en los conductores e ilustrar los conceptos de flujo magnético y fuerza electromotriz. En los laboratorios educativos, el disco de Faraday se utiliza para mostrar cómo la rotación de un conductor en un campo magnético puede generar una corriente. Los estudiantes pueden observar directamente la relación entre el movimiento mecánico y la producción de electricidad, lo que ayuda a comprender los fundamentos del electromagnetismo.
El descubrimiento del disco de Faraday tuvo un profundo impacto en la ciencia y la tecnología. No sólo condujo al desarrollo de nuevos dispositivos electromagnéticos, sino que también contribuyó a una mejor comprensión de los fenómenos naturales y al avance de las teorías electromagnéticas. El trabajo de Faraday fue crucial para el desarrollo de la teoría electromagnética.
Sus experimentos proporcionaron evidencia empírica de las relaciones entre los campos eléctricos y magnéticos, sentando las bases para las ecuaciones de Maxwell. Estas teorías son esenciales para muchas aplicaciones modernas, desde comunicaciones inalámbricas hasta tecnologías médicas.
[Fuente: hubertcloix.com]

















