Michael Faraday, nacido el 22 de septiembre de 1791 en Newington, Londres no ha pasado desapercibido a lo largo de los años: se ha posicionado como una figura monumental en la historia de la ciencia. De hecho, su influencia es tal que el mismísimo Albert Einstein tenía colgado en la pared de su estudio un retrato de Faraday junto a los de Isaac Newton y James Clerk Maxwell, lo cual no es más que un claro ejemplo de su importancia para la comunidad científica.
Incluso el físico neozelandés Ernest Rutherford llegó a declarar: "Cuando consideramos la extensión y la magnitud de sus descubrimientos y su influencia en el progreso de la ciencia y la industria, no existen honores que puedan retribuir la memoria de Faraday, uno de los mayores descubridores científicos de todos los tiempos".
Michael Faraday nació en una familia humilde en Newington Butts, un barrio del sur de Londres. Su padre, James Faraday, era un herrero que había emigrado de Westmorland, mientras que su madre, Margaret Hastwell, se encargaba de la familia. Desde joven, Faraday mostró un gran interés por el aprendizaje, aunque debido a la situación económica de su familia, su educación formal fue limitada, abarcando solo lectura, escritura y aritmética básica. A los 14 años, se convirtió en aprendiz de George Riebau, un encuadernador local, lo que le permitió acceder a numerosos libros y desarrollar una pasión por la ciencia.
Durante su aprendizaje, Faraday leyó obras como "The Improvement of the Mind" de Isaac Watts y "Conversaciones sobre Química" de Jane Marcet, que despertaron su interés por la electricidad y la química. En 1812, a los 20 años, llegó su gran oportunidad: pudo asistir a conferencias del gran químico de la época Humphry Davy, gracias a la generosidad de un cliente de la encuadernadora. Impresionado por las conferencias, Faraday envió a Davy un libro con notas detalladas de las mismas, lo que llevó a Davy a ofrecerle un puesto como asistente en la Royal Institution. Este fue el inicio de una fructífera carrera científica.
En 1821, Faraday realizó uno de sus primeros grandes descubrimientos en el campo del electromagnetismo. Inspirado por el trabajo de Hans Christian Ørsted sobre el electromagnetismo, Faraday construyó dos dispositivos que producían rotación electromagnética, precursores de los motores eléctricos modernos. Este descubrimiento marcó el comienzo de una serie de investigaciones innovadoras que transformarían la comprensión de la electricidad y el magnetismo.
No obstante, el avance más significativo de Faraday se produjo en 1831, cuando descubrió la inducción electromagnética. Al enrollar dos bobinas de alambre alrededor de un anillo de hierro y pasar corriente por una de ellas, Faraday observó que una corriente momentánea aparecía en la segunda bobina. Este fenómeno, conocido como inducción mutua, sentó las bases para el desarrollo de transformadores y generadores eléctricos, tecnologías fundamentales en la producción y distribución de electricidad en la actualidad.
Faraday también hizo importantes contribuciones a la química. Descubrió el benceno, investigó el hidrato de clatrato de cloro y desarrolló un antecesor del quemador Bunsen. Además, introdujo términos como ánodo, cátodo, electrodo e ión, que son fundamentales en la electroquímica moderna. Incluso, su habilidad para comunicar ideas complejas de manera clara y accesible lo convirtió en un excelente divulgador científico, impartiendo numerosas conferencias y escribiendo artículos para el público general.
A lo largo de su carrera, Faraday continuó investigando y descubriendo nuevos fenómenos. En 1845, descubrió el efecto Faraday, a través del cual demostró que un campo magnético puede influir en un haz de luz polarizada, estableciendo una conexión entre el electromagnetismo y la luz. Esta fue una de las primeras indicaciones de la relación entre estas fuerzas fundamentales y contribuyó, posteriormente, al desarrollo de la teoría electromagnética de la luz.
Faraday también fue un pionero en la educación científica. En 1826, instituyó las Charlas Vespertinas de los Viernes y las Conferencias Juveniles de Navidad en la Royal Institution, con el objetivo de acercar la ciencia al público. Tal fue el impacto de estos actos que estas conferencias se han mantenido hasta hoy, reflejando su compromiso con la divulgación científica.
Lamentablemente, en sus últimos años, la salud de Faraday comenzó a deteriorarse, lo que le obligó a reducir su actividad científica. En 1858, se retiró a su hogar en Hampton Court, un regalo de la Reina Victoria en reconocimiento a sus contribuciones, falleciendo finalmente el 25 de agosto de 1867 y siendo enterrado en el cementerio de Highgate en Londres.
[Fuente: Noelia Freire para nationalgeographic.com.es]

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